miércoles, 17 de octubre de 2012

El país del pargo salado







Acabo de terminar de leer El país del pargo salado. Naturaleza, cultura y territorio en el Sur de Tenerife (1875-1950). Ésta publicación es el resultado del trabajo de investigación que constituye la tesis doctoral de Fernando Sabaté Bel, geógrafo, maestro de geógrafos y amigo.
Esta obra está basada en el conocimiento empírico aportado por numerosas personas que vivieron esa etapa (hoy ancianos y algunos de ellos fallecidos), y realiza un análisis exhaustivo del contexto social, económico y político, y un estudio sobre el medio natural y la evolución del paisaje de estas comarcas de la isla, revisando además una completa bibliografía sobre el Sur de Tenerife.


El conocimiento empírico y la transmisión oral del mismo es la base de la investigación. Fernando Sabaté realizó decenas de entrevistas a personas que vivieron ese periodo, campesinos, cabreros, tratantes, pinocheros, carboneros, cochineros… en algunos casos las vivencias se refieren a hechos acaecidos durante el siglo XIX y que estas personas recordaban por oírselos a sus mayores. 
Es por tanto un ejercicio académico en favor del rescate de la memoria oral, que en  infinitos casos es el único registro que puede darnos pistas de cómo funcionaba la sociedad y el territorio en el pasado.

Altos de Arguayo

La lectura de la obra me ha hecho reflexionar sobre el olvido que nos afecta en la actualidad y sobre el papanatismo que nos ha llevado a creernos los falsos discursos que otros cacarean sobre nuestra isla.
El Sur de Tenerife, sigue, siendo, todavía hoy, para muchos de los habitantes de la isla y para sus visitantes un territorio desconocido y encorsetado por clichés manidos: el Sur es un territorio lleno de turistas y de urbanizaciones, pero que genera mucho trabajo y el Sur es un territorio desértico, árido y “feo”.

La Canal Alta. Arafo
Sin embargo, las duras condiciones geográficas llevaron a sus pobladores a desarrollar estrategias para aprovechar los diferentes ecosistemas, desde las zonas más altas hasta el litoral. En las comarcas del Sur de Tenerife existen algunos lugares con presencia de agua y vegetación, antiguas zonas que fueron transitadas por los rebaños y sus pastores, tanto  guanches como canarios. La gente conocía estas fuentes y manantiales, acudía a ellas a buscar agua y las cuidaba u mantenía en buen estado. 
Existieron prácticas que buscaban mantener la humedad de las escasas lluvias, como fabricar pequeños nateros en algunos tramos de los barrancos para que allí se acumulase el agua y las tierras finas y propiciar el crecimiento de hierba para el rebaño, estrategias que están ampliamente documentadas por el autor. 

Bancales abandonados. Altos de La Medida. Agache.
También el pastor buscaba barrancos con charcos en el álveo impermeable, como los que existen en numerosos barrancos del Sur, Charcos del Obispo en Fasnia o los Charcos de Cataño en Agache. En estos lugares el agua se mantenía prácticamente todo el año, excepto en los momentos de gran sequía.
Otras de las estrategias para superar la falta de agua  era la de  localizar “eres” en los que cavaba y encontraba reservas hídricas subsuperficiales que habían evitado la evaporación al encontrarse bajo capas de arena.

Valle de San Lorenzo (o del Ahijadero) desde El Roque.
Cerca de estos puntos con agua encontramos aún hoy algunos muretes de piedra seca que limitan corrales para ganado, como ocurre en el tramo medio del Barranco de las Gambuesas, en Arafo; o en la Montaña de Los Riscos en Granadilla. Los pastores siguen rutas trashumantes que incluyen estas zonas como hitos donde los rebaños encontraban agua y alimentos en forma de hierbas y arbustos.
El paisaje agrario es uno de los recursos etnográficos de primer orden. Sin embargo, este elemento hace tiempo que dejó de crearse y mantenerse, por lo que hoy solamente observamos en el territorio las huellas de una realidad que ya no existe. El terrazgo agrícola y las construcciones a él asociadas son el fruto de la dialéctica que la sociedad y el medio natural mantienen a lo largo de diferentes momentos de la Historia.
Han permanecido los bancales para cereal construidos en las laderas de las montañas, los nateros, las eras, las cuevas excavadas en tosca, los goros para animales, las casas de medianeros, los aljibes, las canteras en la que se realizaba la labor encaminada a obtener piedra de toba con destino a la construcción.

Viñas reventando en canteros abandonados sobre los
mil metros de altitud. Pendientes de Gorgo. Arafo.
El cultivo de alimentos fue es el sistema de vida más común en el sur de Tenerife. En cada zona, dependiendo de factores geográficos crecían cultivos específicos que se adaptaban al clima, a los suelos y a la disponibilidad de agua de las diferentes regiones del Sur. La vegetación natural también constituía un recurso de primer orden, que suministraba alimento, forraje para el ganado, energía en forma de leña y carbón, medicinas, etc.
Estos cultivos, en su gran mayoría, eran cultivados por la unidad familiar para el autoconsumo, y muchos se desarrollaban en laderas escarpadas en terrazas con paredes de piedra que conservan de modo eficaz la escasa tierra disponible y cultivable.

Castañeros en primavera. Gorgo. Arafo.
El pastoreo de ganado fue mantenido en estos lugares del Sur, donde la penetración de los conquistadores fue menor,  permaneciendo los mismos sitios de habitación y de guarda del ganado durante generaciones, debido a que en los lugares donde las tierras cultivables son insuficientes, muchas personas o bien complementan sus cultivos con el pastoreo, o dependen de la ganadería de ganarse la vida. 

Cultivos de frutales y parras de secano.
Pendientes de Gorgo. Arafo.
Se utilizaban sistemas complejos de trashumancia para mover sus rebaños de ovejas y cabras (y algunas veces, vacas, cerdos, camellos y otros animales) entre los pastos de las zonas costeras a los pastos de las zonas altas, aprovechando a lo largo de diferentes temporadas el crecimiento estacional y diferenciado de la vegetación. La más clásica es el movimiento de los rebaños de las cumbres hacia las costas en el invierno y vuelta a las cumbres en el verano.
Es durante el verano cuando las plantas de las cumbres florecen y revientan sus partes aéreas, tras los rigores invernales, y se convierten en un buen forraje para los animales, mientras que los pastos costeros rejuvenecen en el otoño con la ausencia de los animales y la presencia de las primeras lluvias.

Era para trillar cereal. Carcho. Altos de Araya.

martes, 2 de octubre de 2012

In memoriam: Neil Smith.





Con profunda tristeza escribo estas líneas, al enterarme ayer de la muerte del geógrafo Neil Smith, que falleció el pasado sábado 29 de septiembre.
Había nacido el 18 junio 1954 en Leith, Escocia.  . 
Obtuvo su grado por la Universidad de St. Andrews, y su doctorado por la Johns Hopkins University, donde estudió con David Harvey .
Anteriormente, enseñó en las universidades de Pennsylvania, Columbia y Rutgers, donde, fue Presidente del Departamento de Geografía, y miembro senior del Centro para la El Análisis Crítico de la Cultura Contemporánea. De 2008 a 2012 fue profesor de Geografía Social en la Universidad de Aberdeen. Profesor de antropología urbana, y geografía en el Centro de Graduados de la City University de Nueva York, dirigió The Center for the Place Culture and Politics

Investigaba la intersección entre el espacio, naturaleza, teoría social e historia. Realizaba un análisis mordaz del imperio estadounidense . En su obra más importante de la teoría social, propuso que el desarrollo espacial desigual es una función de la lógica de procedimiento de los mercados de capitales, por lo tanto, el espacio es un producto de la sociedad y la economía. 
El profesor Smith se acredita con las teorías acertadas sobre la elitización social de los barrios degradados del centro urbano como un proceso económico impulsado por los precios del suelo urbano y urbanizable, movidos por la especulación. Por tanto, la regeneración urbana no es una preferencia cultural de los que viven en la ciudad. 
Como libros más destacados podemos citar: El Imperio Americano: Geógrafo Roosevelt y el Preludio a la Globalización, de 2002, La nueva frontera urbana: gentrificación y la ciudad revanchista de 1996, y Desarrollo desigual: la naturaleza, el capital y la producción del espacio de 1991.
Neil Smith era un marxista convencido y convincente, defensor de la justicia social y de poner en evidencia las contradicciones de este mundo capitalista que nos lleva por donde vamos. Lo conocí en octubre de 1999, en la Universidad de La Laguna, cuando vino con Cindi Katz a dictar un seminario que se llamó Globalización: transformaciones urbanas, precarización social y discriminación de género.
Como le dije en aquel momento a la directora del seminario, mi estimada maestra de geógrafos Luz Marina García Herrera, fue una experiencia reveladora, que reafirmó las bases de mi decisión de optar por la geografía necesariamente crítica y combativa con la sociedad en la que vivimos.
Al final del curso, cuando ya nos despedimos, le dije que ojalá nos volviéramos a ver en similares circunstancias. El me respondió, con aquella sonrisa socarrona: "Nos veremos en las calles, en la lucha".

Le tendremos muy presente, en sus escritos, en sus propuestas, en la calles, en la lucha. 
Descanse en paz.

















domingo, 30 de septiembre de 2012

Guía del Barranco de Badajoz




En la librería santacrucera La Isla Libros (IMELDO SERÍS Nº75), dentro de las Jornadas de Concienciación Medioambiental "Hoja por Hoja", con el fin de sensibilizar sobre la prudencia con que debemos administrar los recursos de nuestro entorno, mañana, Lunes 1 de octubre, a  las 18:00h. (seis de la tarde), el amigo José Luis Cenzual Venancio, hará la presentación y firma de ejemplares de la  "Guía del Barranco de Badajoz" .

Esta guía, fruto del trabajo detallado, cuidadoso y riguroso, es un compendio sobre el conocimiento disperso que se tiene acerca de este barranco, uno de los más señeros del sur de Tenerife, y sin duda, el más destacado del municipio de Güímar. 
Del mismo modo se describen los hitos y lugares más importantes del recorrido (Cueva del Cañizo, Galerías de agua, El Cabuco), cada uno de ellos con historias y detalles de interés diferenciados.


sábado, 29 de septiembre de 2012

Geografía, enseñanza y tecnologías de la información y comunicación (II).






¿COMO PUEDEN AYUDAR LAS TIC A LA ENSEÑANZA Y EL APRENDIZAJE DE LA GEOGRAFÍA? 

Muchos conceptos geográficos son de carácter abstracto y dan lugar a malentendidos y errores relativos a saber razonar sobre el paisaje lo que nos explican en clase. Un ejemplo claro lo tenemos en Canarias con nuestro soporte geológico. Estoy seguro que buena parte de los estudiantes son capaces de describir las características de un volcán estromboliano, pero son incapaces de identificar este tipo de volcanes en el territorio o desconocen la toponimia de los elementos geográficos que observan diariamente en sus desplazamientos al instituto o la universidad. 

El uso de mapas, gráficos y diagramas, como métodos tradicionales de aprehender el territorio tiene ciertos límites. Muchas veces no permiten al alumno asimilar y construir estructuras mentales que mejoren la percepción del concepto enseñado. Uno de los problemas a los que me enfrenté en mis primeras experiencias como docente es que a los alumnos se les hacía realmente difícil leer y entender un mapa, sobre todo si eran mapas complejos (demografía, geológicos, vegetación). 

Profesor enrollado y conectado. Por lo menos le dejan
usar powerpoint.

Las clases en el aula no permiten una libre y sana comunicación entre los estudiantes y tampoco el contacto directo con los lugares para obtener más información. Esto conlleva un déficit en la capacidad de observación (que debe ser inherente a todo geógrafo), en la capacidad de análisis y en la capacidad de síntesis. 

Muchas veces, los alumnos no entienden la metodología de la salida de campo. Ya he dicho con anterioridad con son un excelente instrumento para experimentar las ideas ya explicadas en clase, pero su éxito depende de su planificación previa: aspectos meteorológicos (intenso calor, lluvia, vientos fuertes); la duración de la salida, (incluidos los posibles traslados en guagua); la distancia a recorrer a pie; la utilización adecuada de diferentes herramientas en el campo (cuadernos de campo, cuestionarios, GPS, instrumentos meteorológicos); o la preparación anterior del alumnado en clase, mediante el uso de foto aérea, cartografía y fotografías. 

Una de las cosas más curiosas que he observado en muchos alumnos es una percepción desconfiada hacia el “territorio salvaje”, peligroso e inexplorado y un rechazo al esfuerzo físico al aire libre (me refiero, sencillamente, a caminar). 

Las TIC tienen también sus limitaciones.

Los profesores se enfrentan a numerosas dificultades, entre las que podemos citar, como más comunes: la limitación de los contenidos del curso, lo cual no permite profundizar o resaltar ciertos aspectos fundamentales; la falta o la antigüedad del material didáctico (siempre recuerdo un mapa que teníamos en E.G.B., ya en 1981, en el que aparecía la Provincia del Sahara Español); las clases con demasiados alumnos; y el tiempo de docencia restringido. 

Se está recorriendo un largo trayecto para mejorar la enseñanza y el aprendizaje de la geografía mediante la aplicación, integración y normalización de la TIC, lo que traerá ventajas tanto para el alumno, como para el profesor. 

Las distancias entre la Galaxia Gutemberg y la Galaxia
Marconi se miden a veces en años luz.

El uso de las TIC en el currículo de geografía es muy variado y su huella depende del contexto y el modo en que se utilizan. Aunque a menudo es difícil sacar conclusiones claras, se describen a continuación algunas de las áreas donde se ha encontrado que tienen efectos positivos: 

INFLUENCIAS POSITIVAS DE LAS TIC EN LOS ALUMNOS. 

Las TIC pueden optimizar, sin duda, las habilidades para la investigación geográfica, mejorando la comprensión de los estudiantes en temas específicos, (los procesos de erosión, los incendios forestales, la meteorología, el espacio agrícola) al usar simulaciones, modelos informáticos y otros recursos de Internet. El uso de estos recursos puede mejorar el razonamiento de los estudiantes, la toma de decisiones y la experiencia investigadora. Las TIC han cambiado los roles del profesor y el alumno, ya que favorece la interacción entre ambos. 
  • La utilización de la fotografía digital permite a los estudiantes reflexionar sobre su trabajo en el campo después de regresar a las aulas (más barato, flexible rápido y asequible que la antigua fotografía química en papel o en diapositiva). Las fotografías pueden ser compartidas entre estudiantes mediante el correo electrónico o fotologs, lo que permite el acceso inmediato y aumenta la capacidad de comparación. Esto permite favorecer los aspectos cotidianos de los procesos de enseñanza y el aprendizaje. 
No sé si llegaremos a esta situación algún día, pero
tampoco es lo deseable.
  • El uso del correo electrónico, blogs, webquest e incluso páginas sociales mejoran el pensamiento de causa y efecto al tener acceso inmediato a datos y experiencias en cualquier lugar del mundo sobre temas de actualidad, o experiencias similares de investigación. Del mismo modo permite disponer de lugares de discusión y donde publicar trabajos para que los demás los lean y opinen. 
  • El uso de sitios comunes permite al formador recibir trabajos y aportaciones de los alumnos en diferentes formatos, lo que permite un ahorro de tiempo y dinero. 
  • El manejo de software SIG (sistemas de información geográfica), ya sean tanto de pago, como libre, o de las plataformas IDE, mejora la conciencia espacial, el análisis sincrónico transversal y el análisis diacrónico. 
  • El uso de herramientas de elaboración de mapas y de simulación de modelos, puede conducir a un mejor conocimiento de temas geográficos, mejorando también la prognosis y la propuesta de soluciones. 
  • El acceso a la infinita capacidad de almacenamiento de información que supone la Web, mejora la interacción, la capacidad de comparación y una mejor apreciación del planeta.
Soluciones ingeniosas ante escasos presupuestos.

martes, 18 de septiembre de 2012

La Nueva Geografía Agraria y Rural (II).





Otra de las nuevas tendencias en geografía agraria tiene que ver con los estudios de las relaciones que se establecen entre las personas y las plantas que se cultivan, como coproductores de agrosistemas, paisajes y lugares.
Es evidente que no es lo mismo el policultivo tradicional de viñas y papas en el Norte de Tenerife que el monocultivo de la platanera o la irrupción de los cultivos de frutales tropicales, como el mango, guayaba, aguacate o papaya. Esta nueva tendencia se preocupa de temas como:
  • Las relaciones entre las plantas y los humanos a diferentes escalas, temporales y espaciales.
  • Formular nuevos métodos para el estudio, análisis y comprensión de estas relaciones.
  • Análisis de la toma de decisiones a la hora de desarrollar nuevos cultivos.
  • Estudios del desafío de afrontar las transformaciones territoriales que ese cultivo conlleva (p.e.: transición de unos monocultivos a otros en Canarias).
  • Por el contrario, el sentimiento de pertenencia entre una comunidad campesina y un cultivo en particular (el caso del gusano de seda, tabaco o caña de azúcar en algunos sitios de Canarias, por ejemplo).
  • Por último, el estudio de los riesgos y los aspectos prácticos de las relaciones éticas y políticas entre las personas y los cultivos (p.e.: la coca en los Andes o el cannabis en el Norte de África).


A tenor de los cambios producidos en los últimos años en las estructuras agrarias y el mundo rural, existe una gran diversidad de perspectivas geográficas sobre temas agropecuarios y de los alimentos, que se pueden resumir en:
  • Estudios de la población, lugares, culturas y relaciones de poder en las nuevas redes de producción, elaboración, distribución, comercialización y consumo. 
  • Análisis del impacto en el mundo rural de los sistemas de suministro de alimentos convencionales y alternativos. La existencia de movimientos agroalimentarios alternativos (agricultura ecológica, ganadería biológica, vegetarianos), crea actividades e interconexiones nuevas en áreas silvestres, rurales, suburbanas y urbanas, con una amplia gama de efectos en poblaciones de países desarrollados y en desarrollo. Los estudiosos fijan su atención en examinar, medir y entender estos efectos.


  • Estudios sobre la influencia que las culturas agrarias tradicionales tienen sobre estas prácticas agroalimentarias alternativas: ¿Son fenómenos de nueva creación o fenómenos de revitalización de la agricultura ancestral?
  • Soberanía alimentaria, con estudios sobre la potenciación de los alimentos locales como defensa de lo propio: el comercio justo de alimentos locales y los sistemas alternativos de distribución (mercados de agricultores), la potenciación de alimentos tradicionales y de la  comunidad agrícola. La identidad cultural alimentaria.
  • Disponibilidad y accesibilidad de alimentos donde la comida se convierte (otra vez) en un factor de desigualdad.
  • El comercio de alimentos, y la desmercantilización de ciertos alimentos básicos (cereales, leche, huevos). La comida escolar como factor de igualdad social y nutricional.
  • Los alimentos y la salud pública, la seguridad y la calidad alimentarias: transgénicos, uso de biocidas y fertilizantes químicos, trazabilidad.

  • Auxilio alimentario, a regiones con problemas de hambruna, dentro de un marco de globalización: comida, desarrollo y subsistencia,
  • La existencia de huertos comunitarios urbanos y su impacto en las tramas sociales y espaciales de algunas ciudades.
Las relaciones entre ecología cultural y el medio ambiente plantean preguntas claves y pertinentes acerca de los modelos de producción y distribución de alimentos alternativos: ¿Quién está incluido y quién excluido en estas nuevas actividades? ¿Qué sectores de la población se sienten atraídos y participan? ¿Cuál es el impacto ambiental de las nuevas áreas de producción, suministro y distribución de alimentos? ¿Son duraderas? ¿Cuál es el papel de las diferentes administraciones, locales, regionales, nacionales o supranacionales que regulan estas actividades?

Estos nuevos estudios conllevan la existencia de una gran variedad de enfoques teóricos y metodológicos para el estudio de los sistemas alimentarios y los alimentos a diferentes escalas. 


jueves, 13 de septiembre de 2012

La Nueva Geografía Agraria y Rural




El objeto de estudio de la geografía rural son los espacios agrarios y las comunidades que allí viven, y que los construyen, gestionan y desarrollan actividades para producir mercancías agrarias 

La geografía también se ocupa del estudio de las estructuras agrarias, de las estructuras visibles, (jerarquía de vías y caminos, forma de poblamiento, parcelario, instalaciones agrarias, canales, acequias, estanques), como las estructuras no visibles (organización de la propiedad, población activa agraria, percepción del mundo rural o inmigración y emigración).

Mucho ha llovido desde los estudios basados en los géneros de vida formulados por Paul Vidal de La Blache y su paradigma regional y posibilista, fundamentado en las relaciones entre espacio, población y actividad económica.

Invernaderos. Valle Guerra.

Las transformaciones que se han producido en el mundo rural debido a la irrupción de los patrones capitalistas y tecnológicos en el mundo rural han convertido, en gran medida a la agricultura en una actividad para obtener rentas, siguiendo los dictados del mercado.

Nuestros alimentos los producen hoy empresas agrarias, que contratan peones, que disponen de los medios de producción, y, en algunos casos que dominan la distribución y comercialización de esos alimentos.

La geografía rural también estudia las diferencias entre el mundo desarrollado, basado en la alta capitalización y tecnificación y el mundo subdesarrollado, con monocultivos para la exportación, y se convive con la agricultura de subsistencia que no logra terminar con el hambre.

Tierras en barbecho esperando ser cultivadas de papas. Altos del Valle
de  La Orotava, entre Palo Blanco y Benijos.

Los paisajes agrarios son hoy muy complejos, resultado de la combinación entre elementos naturales (clima, suelo, localización) y los factores humanos, cuya dialéctica es la constructora del espacio rural y de los sistemas agrarios, que se encuentran en constante evolución.

El desarrollo rural es otra de las parcelas en las que los geógrafos hemos venido realizando estudios y actividades. Este concepto nace en los años sesenta del pasado siglo para combatir los problemas de atraso en el que se sumían algunos espacios rurales, en especial los situados en zonas montañosas o marginales.

En la actualidad se están construyendo nuevos paradigmas de desarrollo rural basados en la potencialidad del territorio para favorecer los procesos de bienestar rural.

Se diagnostican todos los elementos que integran estos espacios (preservación de los ecosistemas, patrimonio, cultura, oferta de servicios para la comunidad campesina, calidad de los productos), identificando los recursos endógenos, realizando una prognosis e intentando diversificar las actividades, buscando una mejora en la calidad de vida de los habitantes de zonas rurales.

Tierras abandonadas, cultivadas anteriormente de papas, viña y cereales.
Valle de El Palmar. Buenavista del Norte.

Este nuevo camino se centra principalmente en un enfoque económico, haciendo hincapié en la necesidad de aumentar la formación y mejorar la capacitación de los habitantes rurales a través de la educación y el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, para evitar el éxodo a las zonas urbanas. Se busca la movilización social de los actores locales, que es un tema principal para promover el desarrollo en las regiones rurales, especialmente la organización de los vecinos, muchas veces excluidos del sistema socioeconómico y político.

También se realizan análisis de las interconexiones entre los diversos actores, lugares, instituciones y redes relacionadas con la producción de alimentos, transformación, distribución, elaboración, comercialización, marketing, consumo, y sus resultados sociales, culturales, políticos y ambientales (producción de residuos).

Cultivos en jable. La Hoya. San Miguel de Abona.

viernes, 31 de agosto de 2012

Las cumbres de nuestros antepasados.



Las zonas de cumbre de la isla de Tenerife reúnen un gran número de elementos arqueológicos y etnográficos de significativa calidad patrimonial, bien conservados y que han posibilitado la identificación con claridad de dos estrategias de ocupación del territorio muy similares.
Hace algunos años, recorriendo un barranquillo cercano al Llano de Maja, encontramos restos de cerámica en el suelo, fragmentos de unos cuantos centímetros de tamaño. A lo largo de la caminata de aquel día, encontramos muchos más. Un arqueólogo que nos acompañaba, no prestaba especial atención a estos pedazos y me explicó que eran cachos sueltos, que carecían de contexto, probablemente trasladados allí por la escorrentía e incluso por seres humanos. Al no situarse en un yacimiento y ser de tan pequeño tamaño, carecían de interés científico.
Las Cumbres presentan distintas connotaciones como lugar sagrado: zona de enterramientos, área de aprovisionamiento y transformación de materias primas (tabonas de obsidiana), zona comunal de pastoreo de varios menceyatos, (entre ellos el Menceyato de Güímar, en especial los guanches que habitaban Arafo) y en cuyos bordes se registraban a veces escaramuzas debido a los robos de ganado.

Media Montaña
Era el punto culminante de la trashumancia vertical que mueve el ganado en función del escalonamiento estacional de los pastos. Cuando el pasto se agostaba en el resto de la isla, los rebaños subían durante los veranos a aprovechar el ramoneo de las diferentes hierbas perennes y arbustos que componen el matorral de la alta montaña canaria (alelí, escrofularia, tonática, codeso, retama, hierba conejera y pajonera…).
En estos enclaves existía una organización territorial de estos entornos bien conservados, aceptada por las comunidades guanches a escala insular, con propósito de explotar los recursos ecológicos y de realizar intercambios revestidos de simbolismo social o religioso. La tradición cuenta que, tras el descubrimiento de la Virgen de Candelaria en Chimisay, el Mencey de Güímar avisó al resto de menceyes del hallazgo, y estos acudieron por las cumbre a visitar a la Chaxiraxi.
Un uso tan intenso del territorio, durante tanto tiempo y con escasa presencia de pobladores tras la conquista castellana, ha dejado una distribución singular de testimonios materiales comunes a los diferentes menceyatos y a los diferentes momentos del tiempo.
Barrancos encajados en la zona alta de Agache.
Las diferentes funciones que albergaron estas cumbres hicieron de ellas un espacio con expresiones propias, con un gran repertorio de yacimientos: cabañas, cuevas sepulcrales, de habitación, abrigos pastoriles semiconstruidos, refugios naturales para personas y ganados, espacios ceremoniales, gambuesas y corrales, canteras, talleres, sises, y tagorores.
Particularmente interesante para un geógrafo son los senderos o rutas seguidas por los guanches, ya que la mayor parte de ellas continuaron usándose hasta tiempos relativamente recientes. En especial, el Camino de Chasna y el Camino de La Cumbre, que une los Valles de La Orotava y Güímar por la Crucita y que se sigue usando como paso de los romeros de Candelaria.
Interior del circo de Las Cañadas.
En Arafo existían pasos de cabreros, muy peligrosos, que unían unos barrancos con otros, como los pasos de Cheque, de Los Huecos o el Paso de Amanse, en la actualidad olvidados y posiblemente, perdidos para siempre.
En estos lugares suelen encontrarse, aun en la actualidad, gran cantidad de restos materiales, algunos de ellos en buen estado de conservación. 
El interés científico de estos conjuntos se relaciona con la diversidad de elementos, estado de conservación de los bienes materiales y del territorio de referencia en que se inscriben, que permite a la investigación arqueológica interpretar la interacción entre el sistema cultural aborigen (organización socioeconómica basada en la ganadería y en la recolección) y el sistema natural. 
Cumbres entre Izaña y el Corral del Niño

sábado, 18 de agosto de 2012

Soberanía alimentaria





Uno de los soportes de las sociedades libres, fuertes, e independientes es el conseguir que los pueblos adquieran la soberanía alimentaria. No puede existir soberanía económica y política si los habitantes de un territorio no son capaces de alimentarse a sí mismos y de potenciar las economías campesinas, si no son capaces de generar ingresos justos y condiciones laborales justas para los agricultores y agricultoras, de garantizar el consumo sano y responsable de la ciudadanía, y de generar entornos ecológicamente sostenibles.

Manifestación en contra de la instalación de un subcentral
y un tendido eléctrico en Los Nateros, La Matanza.


Desde hace algo más de un año, nuestra familia ha emprendido la tarea de recuperar tierras abandonadas para dedicarlas de nuevo al cultivo de alimentos, pero este verano no ha sido muy propicio, puesto que sembrando calabacines, tomates y rábanos, me lesioné una pierna que me ha tenido alejado del campo durante más de mes y medio. Sin embargo, es una satisfacción ver como la tierra yerma reverdece y empieza a dar sus primeros frutos.


Otra experiencia que me ha servido para reafirmar mi opinión de que debemos volver a los campos y cultivarlos es un reciente viaje que he realizado a Euskal Herria, y me ha asombrado como en esas tierras vascas, con tanta agua, pero con tan poco sol, los meses de verano son aprovechados por centenares de horticultores desde Bilbo a Donibane, y de Hondarribia a Vitoria Gasteiz para, en pequeños terrenos, muchos de ellos de un par de cientos de metros cuadrados, cultivar judías, tomates, pepinos, calabazas y todo tipo de verduras frescas.

Policultivo de secano en las honduras de Icod de Los Vinos
Papas, viñas, frutales. Estas zonas se verán afectadas
por el cierre del Anillo Insular.

Las personas que siempre nos hemos situado en la izquierda del espectro político debemos aceptar que a veces se ha olvidado por nuestra parte las reivindicaciones del pequeño agricultor. Siempre recuerdo la famosa frase que se oye en los campos canarios: “El campo embrutece, envejece y empobrece”, con la que se animaba a los jóvenes a abandonar la guataca y el bergo, para convertirse en albañiles o camareros.

Hoy, las cosas han cambiado. Hasta los movimientos ecologistas han comprendido que el apoyo a las luchas campesinas para fortalecer el agro son también luchas por nuestra Madre Tierra, (como la reciente lucha contra la subestación eléctrica de Los Nateros en La Matanza). 

Goro de cochinos negros junto a plataneras al aire libre, en el norte de La Palma. Ni que
decir tiene que la dieta de los animalitos está enriquecida con los plátanos de repudio.

Los recientes casos de incendios forestales que han afectado a Canarias durante todo el verano han demostrado que en los campos que se encontraban arados, cuidados, desherbados, o en aquellas zonas donde pastaban cabras, los incendios no se propagaban o se detenían. No todo el monte es orégano, y en los campos abandonados crecen las hierbas y los matorrales que tanto ayudan a la propagación del fuego, como jaras, jaguarzos, inciensos, vinagreras o magarzas (por cierto, todas ellas excelentes forrajes para el ganado).


El interés social y político por la calidad de vida de los campesinos, de sus tierras y de sus producciones deben ser parte fundamental de todo proceso de cambio, y son señas de identidad de un pueblo que quiere decidir su futuro, sobre fundamentos estables, sólidos y sostenibles. No podemos seguir reivindicando nuestra canariedad solamente una vez al año en romerías de plexiglás, diseñadas en otra época y otro lugar para escaparate de turistas y disfrute de urbanitas.

Tierras abandonadas y llenas de malas hierbas en San Antonio,
La Orotava,  uno  de los suelos más fértiles de la  Isla de Tenerife.
La presencia de la grúa advierte de cual será el futuro de esta parcela

Alcanzar la soberanía alimentaria, por el camino de la agroecología, impidiendo la desaparición de nuestro campo canario y de las personas que lo mantienen con su esfuerzo, debería ser primordial en las agendas políticas de todos los partidos que se llamen canarios…Pero también debería formar parte de nuestras rutinas diarias: en vez de ayudar al enriquecimiento de las multinacionales de la distribución de alimentos, podemos acudir a los mercados del agricultor de nuestros pueblos e invertir nuestro dinero directamente en nuestros vecinos, sin intermediarios, y sabiendo que los alimentos que vamos a tomar proceden de nuestras tierras, y han crecido con nuestra agua y con nuestro sol.

¿A dónde iríamos a parar los canarios si dejamos desaparecer la base de nuestra vida, las raíces de nuestra identidad, el paisaje que nos legaron nuestros mayores? ¿Llegará el momento en que compremos gofio envasado en China?.

Rebaño de cabras. Numerosas experiencias han demostrado que el
pastoreo vigilado de estos animales elimina zonas de hierbas y malezas
que, de otro modo, aumentarían el riesgo de incendio forestal.

Pero son muchos los escollos. Los Ministerios y Consejerías de los diferentes gobiernos mantiene actitudes prepotentes y de intransigencia contra los sindicatos agrarios alternativos y combativos. Las políticas capitalistas y neoliberales, la Política Agraria Común, los tejemanejes de la Organización Mundial del Comercio, están dibujando un escenario catastrófico: 

Frente a la soberanía alimentaria, siguen imponiendo un modelo agroindustrial, en el que priman los intereses de las grandes empresas intermediarias; donde se prioriza el monocultivo para el consumo masivo y atemporal; donde se privatizan y se especula con los bienes naturales como el agua y la tierra; donde se criminaliza el intercambio de semillas entre agricultores; donde importamos alimentos por barco y avión que antaño producíamos en Canarias, como cebollas, batatas, papas, calabazas o ajos; donde la salud de los consumidores no es prioritaria; donde uso y abuso de semillas y alimentos transgénicos (piensos, alimentos envasados y precocinados) se ha convertido en un negocio jaleado por políticos e incluso científicos y donde se imponen normas fitosanitarias que sólo se pueden cumplir mediante el uso de venenos químicos, herbicidas, o fertilizantes de síntesis.

Tableros en Barlovento, La Palma. Agroecosistema que convive con
zonas de monte bajo y matorral, como los brezales.


La búsqueda de un nuevo modelo económico y social, debe empezar por la soberanía alimentaria, y existen muchas propuestas para conseguirlo: generar espacios económicos locales, que posibiliten la potenciación de las economías campesinas, como los mercados locales que se han venido potenciando en los últimos años, favorecer los créditos blandos para la producción agroecológica y priorizar la consideración de la tierra fértil, como oposición al suelo rustico que acaba siendo urbanizable, favoreciendo los intereses de la especulación y fuente de corruptelas.

El campo canario necesita la esperanza cierta de que existe otra manera de escapar de la crisis, que existe otro modelo para nuestras islas, de que podemos desarrollarnos sin abandonar nuestras raíces y respetando nuestro medio natural y cultural.

Sin comentarios.(Foto: Foro contra la Inicineracion).











martes, 14 de agosto de 2012

Apuntes sobre el paisaje de Las Cañadas del Teide.




La cumbre de la isla de Tenerife se localiza por encima de los 2.000 metros s.n.m., presentando una notable unidad morfológica, pese a la heterogénea disposición de los materiales volcánicos, así como sus diversos orígenes, litologías, y momentos eruptivos. 

El tapiz vegetal, donde predomina un matorral abierto, compuesto por retamas y codesos, constituye un elemento secundario en la configuración paisajística, caracterizada por la dominancia de las formas del relieve (estratovolcán Teide-Pico Viejo, Caldera de Las Cañadas, conos volcánicos, llanos endorreicos, etc.). 

Este paisaje arranca en la dorsal volcánica de Pedro Gil y entra en contacto con el conjunto geomorfológico del Teide y Las Cañadas, con una serie de edificios volcánicos y pequeñas hoyas que se superponen en el territorio. Posee rasgos evidentes de naturalidad y de escasa actuación humana en el paisaje, aunque existen numerosas pistas forestales y la carretera de La Laguna a Guía de Isora atraviesa el espacio. Este tipo de paisajes es altamente vulnerable, debido, no solo a la inestabilidad evidente de los edificios constituidos por piroclastos, sino también por las numerosas cuencas visuales existentes. 

Desde el punto de vista cromático dominan las tonalidades ocres y marrones, y se alternan los oscuros del basalto u la obsidiana con los claros de las pumitas y las traquitas, debido a la influencia del componente geomorfológico sobre el resto. No existen variaciones ni evoluciones cromáticas destacables, teniendo su origen los únicos contrastes en las diferentes coloraciones de las coladas sálicas y basálticas. 


La diversidad paisajística es elevada debido a la variedad topográfica y textural de los elementos volcánicos, siendo uno de los recursos paisajísticos de mayor interés los relacionados con factores climáticos, ante las ocasionales precipitaciones en forma de nieve. Dada la escasez de cobertura arbórea y la existencia de topografías y relieves “abiertos” su fragilidad visual es alta con dificultad para absorber impactos o modificaciones en su estructura. 

El área de Las Cañadas y del Pico Teide tiene un clima frío y seco, con precipitaciones que oscilan en torno a los 250 - 400 litros por metro cuadrado. En invierno una parte de estas precipitaciones se da en forma de granizo o nieve. 

Otro fenómeno típico de las zonas altas es la cencellada, que se produce cuando el vapor de agua del aire se deposita en forma de grandes cristales de hielo adheridos al ramaje de las retamas o de cualquier obstáculo orientado en la dirección del viento húmedo. 





La nieve se presenta casi todos los inviernos por encima de los 1800 metros y, sólo en casos excepcionales, la nieve aparece en cotas inferiores. La oscilación térmica, anual y diaria, es muy amplia. Al encontrarse por encima del mar de nubes la insolación es muy intensa. 

Por encima de las zonas afectadas con regularidad por el mar de nubes, las precipitaciones experimentan un marcado descenso y una mayor concentración en los meses de noviembre, diciembre y enero. La media de Izaña es de 564 litros por metro cuadrado. El verano, junio, julio y agosto, es prácticamente seco, aridez que se ve aumentada por la fuerte insolación. La nieve afecta mucho más a las laderas orientadas a barlovento, cumbres de Izaña y las laderas del Teide.


martes, 31 de julio de 2012

Esquinas

Riscos marinos en la Caleta de Interián

Plaza con fuente, Garachico.
Calvario de San Juan del Reparo.

Teatro Guimerá. Santa Cruz de Tenerife.
Horno en las zonas altas de Agache, entre La Medida y Lomo de Mena

Estanque con ñameras. El Sauzal.

Callejón. Buenavista del Norte.