viernes, 31 de agosto de 2012

Las cumbres de nuestros antepasados.



Las zonas de cumbre de la isla de Tenerife reúnen un gran número de elementos arqueológicos y etnográficos de significativa calidad patrimonial, bien conservados y que han posibilitado la identificación con claridad de dos estrategias de ocupación del territorio muy similares.
Hace algunos años, recorriendo un barranquillo cercano al Llano de Maja, encontramos restos de cerámica en el suelo, fragmentos de unos cuantos centímetros de tamaño. A lo largo de la caminata de aquel día, encontramos muchos más. Un arqueólogo que nos acompañaba, no prestaba especial atención a estos pedazos y me explicó que eran cachos sueltos, que carecían de contexto, probablemente trasladados allí por la escorrentía e incluso por seres humanos. Al no situarse en un yacimiento y ser de tan pequeño tamaño, carecían de interés científico.
Las Cumbres presentan distintas connotaciones como lugar sagrado: zona de enterramientos, área de aprovisionamiento y transformación de materias primas (tabonas de obsidiana), zona comunal de pastoreo de varios menceyatos, (entre ellos el Menceyato de Güímar, en especial los guanches que habitaban Arafo) y en cuyos bordes se registraban a veces escaramuzas debido a los robos de ganado.

Media Montaña
Era el punto culminante de la trashumancia vertical que mueve el ganado en función del escalonamiento estacional de los pastos. Cuando el pasto se agostaba en el resto de la isla, los rebaños subían durante los veranos a aprovechar el ramoneo de las diferentes hierbas perennes y arbustos que componen el matorral de la alta montaña canaria (alelí, escrofularia, tonática, codeso, retama, hierba conejera y pajonera…).
En estos enclaves existía una organización territorial de estos entornos bien conservados, aceptada por las comunidades guanches a escala insular, con propósito de explotar los recursos ecológicos y de realizar intercambios revestidos de simbolismo social o religioso. La tradición cuenta que, tras el descubrimiento de la Virgen de Candelaria en Chimisay, el Mencey de Güímar avisó al resto de menceyes del hallazgo, y estos acudieron por las cumbre a visitar a la Chaxiraxi.
Un uso tan intenso del territorio, durante tanto tiempo y con escasa presencia de pobladores tras la conquista castellana, ha dejado una distribución singular de testimonios materiales comunes a los diferentes menceyatos y a los diferentes momentos del tiempo.
Barrancos encajados en la zona alta de Agache.
Las diferentes funciones que albergaron estas cumbres hicieron de ellas un espacio con expresiones propias, con un gran repertorio de yacimientos: cabañas, cuevas sepulcrales, de habitación, abrigos pastoriles semiconstruidos, refugios naturales para personas y ganados, espacios ceremoniales, gambuesas y corrales, canteras, talleres, sises, y tagorores.
Particularmente interesante para un geógrafo son los senderos o rutas seguidas por los guanches, ya que la mayor parte de ellas continuaron usándose hasta tiempos relativamente recientes. En especial, el Camino de Chasna y el Camino de La Cumbre, que une los Valles de La Orotava y Güímar por la Crucita y que se sigue usando como paso de los romeros de Candelaria.
Interior del circo de Las Cañadas.
En Arafo existían pasos de cabreros, muy peligrosos, que unían unos barrancos con otros, como los pasos de Cheque, de Los Huecos o el Paso de Amanse, en la actualidad olvidados y posiblemente, perdidos para siempre.
En estos lugares suelen encontrarse, aun en la actualidad, gran cantidad de restos materiales, algunos de ellos en buen estado de conservación. 
El interés científico de estos conjuntos se relaciona con la diversidad de elementos, estado de conservación de los bienes materiales y del territorio de referencia en que se inscriben, que permite a la investigación arqueológica interpretar la interacción entre el sistema cultural aborigen (organización socioeconómica basada en la ganadería y en la recolección) y el sistema natural. 
Cumbres entre Izaña y el Corral del Niño

sábado, 18 de agosto de 2012

Soberanía alimentaria





Uno de los soportes de las sociedades libres, fuertes, e independientes es el conseguir que los pueblos adquieran la soberanía alimentaria. No puede existir soberanía económica y política si los habitantes de un territorio no son capaces de alimentarse a sí mismos y de potenciar las economías campesinas, si no son capaces de generar ingresos justos y condiciones laborales justas para los agricultores y agricultoras, de garantizar el consumo sano y responsable de la ciudadanía, y de generar entornos ecológicamente sostenibles.

Manifestación en contra de la instalación de un subcentral
y un tendido eléctrico en Los Nateros, La Matanza.


Desde hace algo más de un año, nuestra familia ha emprendido la tarea de recuperar tierras abandonadas para dedicarlas de nuevo al cultivo de alimentos, pero este verano no ha sido muy propicio, puesto que sembrando calabacines, tomates y rábanos, me lesioné una pierna que me ha tenido alejado del campo durante más de mes y medio. Sin embargo, es una satisfacción ver como la tierra yerma reverdece y empieza a dar sus primeros frutos.


Otra experiencia que me ha servido para reafirmar mi opinión de que debemos volver a los campos y cultivarlos es un reciente viaje que he realizado a Euskal Herria, y me ha asombrado como en esas tierras vascas, con tanta agua, pero con tan poco sol, los meses de verano son aprovechados por centenares de horticultores desde Bilbo a Donibane, y de Hondarribia a Vitoria Gasteiz para, en pequeños terrenos, muchos de ellos de un par de cientos de metros cuadrados, cultivar judías, tomates, pepinos, calabazas y todo tipo de verduras frescas.

Policultivo de secano en las honduras de Icod de Los Vinos
Papas, viñas, frutales. Estas zonas se verán afectadas
por el cierre del Anillo Insular.

Las personas que siempre nos hemos situado en la izquierda del espectro político debemos aceptar que a veces se ha olvidado por nuestra parte las reivindicaciones del pequeño agricultor. Siempre recuerdo la famosa frase que se oye en los campos canarios: “El campo embrutece, envejece y empobrece”, con la que se animaba a los jóvenes a abandonar la guataca y el bergo, para convertirse en albañiles o camareros.

Hoy, las cosas han cambiado. Hasta los movimientos ecologistas han comprendido que el apoyo a las luchas campesinas para fortalecer el agro son también luchas por nuestra Madre Tierra, (como la reciente lucha contra la subestación eléctrica de Los Nateros en La Matanza). 

Goro de cochinos negros junto a plataneras al aire libre, en el norte de La Palma. Ni que
decir tiene que la dieta de los animalitos está enriquecida con los plátanos de repudio.

Los recientes casos de incendios forestales que han afectado a Canarias durante todo el verano han demostrado que en los campos que se encontraban arados, cuidados, desherbados, o en aquellas zonas donde pastaban cabras, los incendios no se propagaban o se detenían. No todo el monte es orégano, y en los campos abandonados crecen las hierbas y los matorrales que tanto ayudan a la propagación del fuego, como jaras, jaguarzos, inciensos, vinagreras o magarzas (por cierto, todas ellas excelentes forrajes para el ganado).


El interés social y político por la calidad de vida de los campesinos, de sus tierras y de sus producciones deben ser parte fundamental de todo proceso de cambio, y son señas de identidad de un pueblo que quiere decidir su futuro, sobre fundamentos estables, sólidos y sostenibles. No podemos seguir reivindicando nuestra canariedad solamente una vez al año en romerías de plexiglás, diseñadas en otra época y otro lugar para escaparate de turistas y disfrute de urbanitas.

Tierras abandonadas y llenas de malas hierbas en San Antonio,
La Orotava,  uno  de los suelos más fértiles de la  Isla de Tenerife.
La presencia de la grúa advierte de cual será el futuro de esta parcela

Alcanzar la soberanía alimentaria, por el camino de la agroecología, impidiendo la desaparición de nuestro campo canario y de las personas que lo mantienen con su esfuerzo, debería ser primordial en las agendas políticas de todos los partidos que se llamen canarios…Pero también debería formar parte de nuestras rutinas diarias: en vez de ayudar al enriquecimiento de las multinacionales de la distribución de alimentos, podemos acudir a los mercados del agricultor de nuestros pueblos e invertir nuestro dinero directamente en nuestros vecinos, sin intermediarios, y sabiendo que los alimentos que vamos a tomar proceden de nuestras tierras, y han crecido con nuestra agua y con nuestro sol.

¿A dónde iríamos a parar los canarios si dejamos desaparecer la base de nuestra vida, las raíces de nuestra identidad, el paisaje que nos legaron nuestros mayores? ¿Llegará el momento en que compremos gofio envasado en China?.

Rebaño de cabras. Numerosas experiencias han demostrado que el
pastoreo vigilado de estos animales elimina zonas de hierbas y malezas
que, de otro modo, aumentarían el riesgo de incendio forestal.

Pero son muchos los escollos. Los Ministerios y Consejerías de los diferentes gobiernos mantiene actitudes prepotentes y de intransigencia contra los sindicatos agrarios alternativos y combativos. Las políticas capitalistas y neoliberales, la Política Agraria Común, los tejemanejes de la Organización Mundial del Comercio, están dibujando un escenario catastrófico: 

Frente a la soberanía alimentaria, siguen imponiendo un modelo agroindustrial, en el que priman los intereses de las grandes empresas intermediarias; donde se prioriza el monocultivo para el consumo masivo y atemporal; donde se privatizan y se especula con los bienes naturales como el agua y la tierra; donde se criminaliza el intercambio de semillas entre agricultores; donde importamos alimentos por barco y avión que antaño producíamos en Canarias, como cebollas, batatas, papas, calabazas o ajos; donde la salud de los consumidores no es prioritaria; donde uso y abuso de semillas y alimentos transgénicos (piensos, alimentos envasados y precocinados) se ha convertido en un negocio jaleado por políticos e incluso científicos y donde se imponen normas fitosanitarias que sólo se pueden cumplir mediante el uso de venenos químicos, herbicidas, o fertilizantes de síntesis.

Tableros en Barlovento, La Palma. Agroecosistema que convive con
zonas de monte bajo y matorral, como los brezales.


La búsqueda de un nuevo modelo económico y social, debe empezar por la soberanía alimentaria, y existen muchas propuestas para conseguirlo: generar espacios económicos locales, que posibiliten la potenciación de las economías campesinas, como los mercados locales que se han venido potenciando en los últimos años, favorecer los créditos blandos para la producción agroecológica y priorizar la consideración de la tierra fértil, como oposición al suelo rustico que acaba siendo urbanizable, favoreciendo los intereses de la especulación y fuente de corruptelas.

El campo canario necesita la esperanza cierta de que existe otra manera de escapar de la crisis, que existe otro modelo para nuestras islas, de que podemos desarrollarnos sin abandonar nuestras raíces y respetando nuestro medio natural y cultural.

Sin comentarios.(Foto: Foro contra la Inicineracion).











martes, 14 de agosto de 2012

Apuntes sobre el paisaje de Las Cañadas del Teide.




La cumbre de la isla de Tenerife se localiza por encima de los 2.000 metros s.n.m., presentando una notable unidad morfológica, pese a la heterogénea disposición de los materiales volcánicos, así como sus diversos orígenes, litologías, y momentos eruptivos. 

El tapiz vegetal, donde predomina un matorral abierto, compuesto por retamas y codesos, constituye un elemento secundario en la configuración paisajística, caracterizada por la dominancia de las formas del relieve (estratovolcán Teide-Pico Viejo, Caldera de Las Cañadas, conos volcánicos, llanos endorreicos, etc.). 

Este paisaje arranca en la dorsal volcánica de Pedro Gil y entra en contacto con el conjunto geomorfológico del Teide y Las Cañadas, con una serie de edificios volcánicos y pequeñas hoyas que se superponen en el territorio. Posee rasgos evidentes de naturalidad y de escasa actuación humana en el paisaje, aunque existen numerosas pistas forestales y la carretera de La Laguna a Guía de Isora atraviesa el espacio. Este tipo de paisajes es altamente vulnerable, debido, no solo a la inestabilidad evidente de los edificios constituidos por piroclastos, sino también por las numerosas cuencas visuales existentes. 

Desde el punto de vista cromático dominan las tonalidades ocres y marrones, y se alternan los oscuros del basalto u la obsidiana con los claros de las pumitas y las traquitas, debido a la influencia del componente geomorfológico sobre el resto. No existen variaciones ni evoluciones cromáticas destacables, teniendo su origen los únicos contrastes en las diferentes coloraciones de las coladas sálicas y basálticas. 


La diversidad paisajística es elevada debido a la variedad topográfica y textural de los elementos volcánicos, siendo uno de los recursos paisajísticos de mayor interés los relacionados con factores climáticos, ante las ocasionales precipitaciones en forma de nieve. Dada la escasez de cobertura arbórea y la existencia de topografías y relieves “abiertos” su fragilidad visual es alta con dificultad para absorber impactos o modificaciones en su estructura. 

El área de Las Cañadas y del Pico Teide tiene un clima frío y seco, con precipitaciones que oscilan en torno a los 250 - 400 litros por metro cuadrado. En invierno una parte de estas precipitaciones se da en forma de granizo o nieve. 

Otro fenómeno típico de las zonas altas es la cencellada, que se produce cuando el vapor de agua del aire se deposita en forma de grandes cristales de hielo adheridos al ramaje de las retamas o de cualquier obstáculo orientado en la dirección del viento húmedo. 





La nieve se presenta casi todos los inviernos por encima de los 1800 metros y, sólo en casos excepcionales, la nieve aparece en cotas inferiores. La oscilación térmica, anual y diaria, es muy amplia. Al encontrarse por encima del mar de nubes la insolación es muy intensa. 

Por encima de las zonas afectadas con regularidad por el mar de nubes, las precipitaciones experimentan un marcado descenso y una mayor concentración en los meses de noviembre, diciembre y enero. La media de Izaña es de 564 litros por metro cuadrado. El verano, junio, julio y agosto, es prácticamente seco, aridez que se ve aumentada por la fuerte insolación. La nieve afecta mucho más a las laderas orientadas a barlovento, cumbres de Izaña y las laderas del Teide.


martes, 31 de julio de 2012

Esquinas

Riscos marinos en la Caleta de Interián

Plaza con fuente, Garachico.
Calvario de San Juan del Reparo.

Teatro Guimerá. Santa Cruz de Tenerife.
Horno en las zonas altas de Agache, entre La Medida y Lomo de Mena

Estanque con ñameras. El Sauzal.

Callejón. Buenavista del Norte.



miércoles, 4 de julio de 2012

Geografía, enseñanza y tecnologías de la información y comunicación (I).






Ya hemos hablado anteriormente en otras páginas de este blog de asuntos relacionados con la didáctica de la geografía.

Aprovecho estos meses del verano, cuando pende sobre la educación española la amenaza de una nueva contrarreforma, que promete volver patas arriba el sistema educativo, bastante vapuleado en los últimos años, para establecer las posibilidades que ofrece, además de los métodos tradicionales de enseñanza de la geografía, la utilización normal de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), que usadas convenientemente, pueden mejorar, renovar y cambiar sensiblemente el horizonte didáctico, actualizando los métodos y la aplicación de conceptos. 




 

LA ENSEÑANZA Y LA GEOGRAFÍA

Enseñar es instruir, mediante el uso de diferentes actividades y métodos, una serie de conocimientos y destrezas, creando condiciones para producir conocimiento nuevo.
Hoy en día, la enseñanza, en la mayoría de los casos, es un medio para enseñar solamente contenidos, de modo abstracto, usando teorías, leyes y conceptos, para que los estudiantes aprendan estos conocimientos y los usen en su vida personal o profesional.
Existe una conexión vital entre el estilo educativo de un profesor y el proceso de aprendizaje. Es imprescindible relacionar la didáctica con respecto a lo que se está aprendiendo (el contenido), el profesor y el estudiante. El proceso de enseñanza y el aprendizaje se puede ver como el desarrollo de una interacción mutua entre esos tres vértices del triángulo didáctico.





La didáctica de la geografía, posee un sentido específico al aplicarla a una disciplina tan particular, y al mismo tiempo, tan general.
Las herramientas didácticas tienen que ser capaces de alcanzar los objetivos de enseñanza; los presupuestos epistemológicos; la metodología propia de la geografía, y sobre todo, de transmitir y hacer entender la información relevante a los estudiantes.
La geografía es la ciencia de los lugares, del paisaje, el estudio de la superficie de la tierra, de la ubicación y distribución de las características físicas y culturales, también es la ciencia que estudia las pautas del clima, de la distribución de la vegetación, de la interrelación de estas características con las actividades humanas.
A mí me gusta repetir que la geografía es el campo de estudio de los geógrafos, que parece una definición simplista, pero que refleja la gran complejidad de la ciencia a la que nos dedicamos.



Cuando un profesor aborda la enseñanza de la geografía, utiliza diferentes enfoques, y todos ellos requieren diferentes métodos y materiales. Entre estos enfoques están el enfoque transmisivo (usualmente mediante apuntes del profesor o libros de texto), o los enfoques activos y constructivistas que utilizan métodos como la lectura crítica, la investigación, la discusión, el planteamiento y resolución de problemas, salidas de campo, el método de preguntas y respuestas, la dramatización, el uso de laboratorios, la experimentación, y el aprendizaje por descubrimiento. 







Uno de los métodos de enseñanza comunes y tradicionales que los profesores de geografía siguen utilizando en la actualidad es el relacionado con el enfoque transmisivo, en el que el profesor, mediante una conferencia, transmite conocimientos a los estudiantes que se sientan pasivamente en el aula y escuchan, subrayan en textos o toman apuntes.

Teniendo en cuenta la naturaleza abstracta de algunos de los conceptos geográficos, el profesor se apoya para explicarlos en el uso de mapas, dibujos, gráficos, diagramas, y a veces, fotografías. Cuando los conceptos son demasiado abstractos, no se asimilan con facilidad.

Otro método utilizado para enseñar geografía es la salida de campo (mal llamada excursión en el 90% de los casos). Las salidas de campo son caras y consumen demasiado tiempo, y en estos Años Oscuros de recortes y austeridad, los gastos directos recaen, a veces, en los alumnos. 




 
Otra de las cuestiones que impiden su desarrollo generalizado es que las salidas deben estar bien planificadas en origen (elección de los lugares, confección de rutas y de cuadernos de campo, citas previas), y en su ejecución no solo consumen el tiempo de la salida, sino de una sesión previa introductoria y de otra posterior de conclusiones y puesta en común.

Con las restricciones económicas en educación, muchas veces, el único método factible es el transmisivo. Los profesores de geografía se convierten en una casta sagrada que detenta el poder escolar, todo lo que dicen es concluyente y un género de verdad evangélica. 




 

Las clases se convierten en aburridas y desalentadoras, especialmente con un profesor mal adiestrado y no actualizado, incapaz de aportar experiencias personales en investigación, nuevas perspectivas o dar cancha a la discusión científica.

Otros profesores, sin embargo, introducen métodos como la lectura comentada y la discusión posterior, o las prácticas de gabinete, intentando ofrecer un entorno más eficiente y de aprendizaje interactivo.
El enfoque transmisivo supone una gran carga adicional de dificultades que deben enfrentar conjuntamente y por separado educadores y educandos.




jueves, 28 de junio de 2012

El Norte de África





La calima (polvo en suspensión) que invade estos días las Islas Canarias nos manifiestan la presencia y cercanía del continente africano como ninguna otra prueba geográfica. 

Las islas Canarias son una realidad geográfica del continente africano, y más concretamente del Norte del mismo, y comparten muchas características, incluyendo similitudes geográficas y climáticas pero, nos separa el devenir histórico, y las diferencias sociales y culturales.

El norte de África se divide en sub-regiones:

1. El Magreb, palabra árabe que significa "donde se pone el sol" (la región occidental de África, que incluye Marruecos, Sahara Occidental, Argelia y Túnez), de la que formaríamos parte. Si se puede hacer una similitud, algunos geógrafos llaman a las islas de Cabo Verde el “Sahel insular”, Canarias sería el “Magreb insular”

2. El Mashreq "donde nace el sol" (la región este de África como Libia y Egipto).

Las formas de relieve que caracterizan esta región son la cadena montañosa Atlas, el desierto del Sahara al sur y los ríos Dráa y Ziz, una excepción en una región en la que prácticamente no existen cursos de agua superficiales, con la notable excepción del Nilo, en Egipto.



Uadi que desciende desde la cordillera del Atlas. Argelia.
Es una región de clima mediterráneo, con un índice reducido de precipitaciones, salvo en las zonas montañosas. Las condiciones climáticas mediterráneas dominan las regiones costeras de Marruecos, Argelia, Túnez, la mayor parte de Libia y Egipto. En las zonas desérticas y semidesérticas (estepa) acontecen escasas precipitaciones a lo largo del año.  El clima se torna continental de forma progresiva a medida que nos alejamos de las costas.

La vegetación predominante en el Magreb es la típica del clima mediterráneo, con árboles como pino, cedro, argan, azufaifo, sabina, encina y alcornoque. El Sahara tiene una vegetación escasa, dominada por herbazales resistentes a la sequía y por arbustos arborescentes, como la acacia. Los oasis y los fondos de los uadis de mayor tamaño permiten la existencia de cultivos y palmeras. 

Argán (Argania spinosa).


La característica dominante del norte de África es el desierto del Sahara, que cubre aproximadamente 8.2 millones de kilómetros cuadrados desde el Atlántico en el oeste hasta el Nilo en el este, desde las montañas del Atlas y el Mediterráneo en el norte hasta el paralelo 16 en el sur.

Las temperaturas en el desierto suben hasta más de 50º C durante el día, y pueden caer por debajo de cero durante la noche. Las precipitaciones son escasas, más común en las regiones del sur que el norte, y suelen ser torrenciales, lo que produce inundaciones repentinas.

Las tormentas de arena se mueven periódicamente a través del desierto, moviendo toneladas de arena en todo el continente, llegando incluso a afectar el sur de Europa o a las Canarias. A los vientos que mueven esas arenas se le dan numerosos nombres: harmatán, simoun, sirocco, aunque el que suele traer polvo a Canarias es el harmatán, generado por la célula anticiclónica subtropical del Atlántico Norte cuando se sitúa sobre el continente e impulsa vientos secos y muy cálidos.


Fotografía de satélite de las reciente tormenta de polvo de
junio de 2012. La calima cubre las islas Canarias y
penetra cientos de kilómetros en el Atlántico.
Cuando pensamos en el Sahara, pensamos en dunas de arena que se mueve o en grandes extensiones de arena, llamadas ergs. 

Sin embargo, el desierto es muy rocoso, (tres cuartas partes de este desierto son rocas) lleno de mesetas rocosas, llamadas hamadas, también contiene dayas, que son cubetas de fondos arcillosos, y pueden inundarse durante lluvias excepcionales, Chott son importantes depresiones cuyo fondo suele estar colmado por una costra de sales. El Sahara contiene en su interior diferentes zonas montañosas como los macizos de Adrar, Ahaggar, Tibesti y Tassili n Ajjer.

El Sahara está salpicado de oasis, pequeños parajes fértiles abastecidos con agua de reservas y acuíferos subterráneos o arroyos de montaña.

En los oasis se suelen sembrar cultivos de subsistencia, y frutos como dátiles e higos. También son importantes los abrevaderos de agua para los viajeros del desierto y los pastores.

Cultivos en las montañas marroquíes. El sistema de bancales en el fondo de los
valles recuerda a nuestros nateros y gavias.

martes, 12 de junio de 2012

Ladera de Anocheza (II).



Pterocephalus lasiospermus. Hierba conejera.


Las Cumbres, ocupan el sector situado topográficamente por encima de la franja forestal de la Ladera de Anocheza. Este es un entorno con dominancia del elemento geológico, en el que abundan los conos volcánicos, ya citados algunos, pero podemos añadir Vistas de Fuera, Montaña de Cobre, Montaña Barseco, Montaña Las Raíces, Montaña del Pinocho. Los campos de piroclastos aportan un colorido diverso donde dominan los rojizos y ocres, los colores claros y puntualmente los oscuros y negros. 

Estos volcanes forman un paisaje diferenciado, donde los conos volcánicos, de las Series III y IV, son producto de las tensiones volcánicas marcadas por fisuras dispuestas sobre la línea directriz estructural del Noreste. 


Archivo:Pozos de Izaña. Pozo de arriba..jpg
Pozo de nieve en Izaña. (Wikimedia Commons)

Estos malpaíses y campos de piroclastos han sido colonizados, no sin esfuerzo, por diversas comunidades de vegetación, donde es evidente el dominio de retamas (Spartocytisus supranubius) y codesos (Adenocarpus viscosus) no logran disimular el sustrato geológico, puesto que este matorral, que se encuentra cercano a su óptimo, es bastante abierto. Las hierbas que acompañan los colores blancos y amarillos de las flores de retamas y codesos aportan el morado de la hierba conejera (Pterocephalus lasiospermus), el rojo de los tajinastes (Echium wildpretii), el amarillo de la hierba pajonera (Descurainia bourgeauana). También aparece el cabezón del Teide (Cheirolophus teydis), la hierba de cumbre (Scrophularia glabrata), el alhelí del Teide (Erysimum scoparium), las magarzas (Argyranthemum adauctum), tonática (Nepeta teydea) y la flor del malpaís (Tolpis webii).

Euphorbia atropurpurea (tabaiba mejorera), una especie que asciende hasta
los setecientos metros en los riscos más inaccesibles de la Ladera.


Las pendientes de estos sectores son suaves, por lo que destacan aún más los edificios volcánicos construidos por los procesos eruptivos tan frecuentes aquí, destacando a lo lejos los Volcanes de Fasnia y Siete Fuentes, que son un referente visual muy potente. La porosidad de los materiales que los componen, y su juventud, así como las duras condiciones climáticas, no han permitido aun la existencia de importantes procesos de colonización vegetal destacable. 

Cuenca superior del Barranco de Badajoz, desde la Ladera.

Los procesos geomorfológicos dominan la dinámica general del paisaje, destacando las formas constructivas, todavía frescas y sin relieves erosionados importantes, pero también los procesos de escorrentía controlada que han acumulados finos y materiales arenosos en ciertos sectores, lo que ha contribuido a atenuar los desniveles, así como procesos de gelifracción que han originado canchales y amontonamientos de materiales a los pies de los relieves destacados (Montaña de Izaña).

Pinar muy abierto en los sectores superiores de Anocheza.

Son interesantes los usos cinegéticos y apícolas que tienen estas zonas de cumbres, por lo que existen numerosas pistas que parten de la carretera general TF-24, (vía recorrida por un elevado número de vehículos que utilizan esta vía como tránsito hacia el Teide o regreso del mismo). 

También desde la TF-28 suben varias pistas, entre la que destaca la pista de Anocheza, que recorre todo el borde, mostrando el Valle de Güimar, como si de un balcón panoramico se tratara.
Tramo medio de la ladera desde Las Rosas.



lunes, 4 de junio de 2012

Ladera de Anocheza (I).





La Ladera de Anocheza es un accidente topográfico y un elemento geomorfológico de primer orden, un escarpe muy complejo surcado por profundas barranqueras que desaguan en el fondo del Valle de Güímar, uniéndose a las cuencas de Chamoco y Tegüigo y salpicado de accidentes topográficos como la Montaña de Anocheza y la Montaña de Arguaso, y tiene un desarrollo longitudinal de unos 12 kilómetros, desde Izaña hasta Las Bajas del Puertito. 


Pinares cerca de la Montaña de Anocheza,
sobre los ochocientos metros de altitud.

En su sector medio y medio-alto, el escarpe se ve afectado asiduamente por la influencia de un atípico mar de nubes, lo que le confiere una mayor humedad y una mayor frondosidad a las formaciones vegetales, así como la aparición de elementos del Monteverde húmedo.

Rosetón basal de Aeonium urbicum (Puntero).

La cliserie altitudinal de la ladera comienza por una formación de tabaibal dulce en su parte inferior, y continúa con jarales y tabaibales amargos, inciensales y vinagrerales, mientras que en las zonas más escarpadas se sitúa un sabinar salpicado de acebuches, hasta la aparición de un monteverde seco dominado por mocanes, madroños y acebiños.


Aún es posible ver paredes de piedra seca muy bien conservadas entre
los pinares, y alguna cepa de vid con sarmientos nuevos.El Peladero.

Debido a su situación topográfica dominante, su incidencia visual es muy grande, y su fragilidad paisajística es alta, ya que es visible desde cualquier punto del valle de Güímar, y también desde la comarca de Agache, las Cumbres e incluso la zona capitalina de Tenerife.

A partir de los novecientos metros aparecen, en los sectores más expuestos al alisio húmedo, rodales de fayal-brezal con poco desarrollo diametral y longitudinal, alta densidad, escasa vitalidad y mediocre estado de conservación, debido a la intensidad del aprovechamiento pasado y a las difíciles condiciones ecológicas, en especial el viento. Sin embargo, las zonas de los escarpes más inaccesibles albergan buenas muestras de monteverde. 

El pinar húmedo de Anocheza comienza a brotar sobre los mil metros, aunque en los altos de Lomo de Mena ya ha avanzado hasta los 850, ocupando espacios de cultivo en la actualidad abandonados. En esta zona es donde se registran las condiciones de mayor humedad durante casi todo el año, por la suspensión de la capa de estratocúmulos asociada al soplo del alisio. En las zonas menos degradadas surge como un pinar húmedo excelso, con pinos canarios de gran porte y un sotobosque compuesto de fayas, brezos y acebiños. 

En el Camino de las Horquitas, el sendero discurre
bajo una bóveda de cipreses.

A partir del Llano de Las Chozas, aparece el pinar canario repoblado (de entre cuarenta y sesenta años de antigüedad). Estas masas de pinar, una vez sembradas, han alcanzado dinámicas naturales de importancia, enriqueciéndose el sotobosque a medida que pasan los años. 

Conforme se asciende en altitud el sotobosque se empobrece hasta pasar a un pinar seco, hasta que desaparece el estrato arbóreo, siendo sustituido por un escobonal puro y por los jarales, jaguarzales y tomillares en las zonas más degradadas. 

Pinar mezclado con jaguarzos y jaras, cerca de la Morra de Anocheza.


Cerca de los 1900 metros, los pinares crecen de modo raquítico, muy distanciados unos de otros y muy dañados por los fuertes vientos, que astillan los troncos y decapitan las copas. Asoman entonces las primeras retamas, acompañadas de su cohorte florística, entre las que destacan el rosalito y el alhelí. El matorral de leguminosas de alta montaña se dispone en mosaico, formando sombras irregulares de diferente colorido estacional, según la floración de las diferentes especies, y choca con la existencia de amplias áreas desnudas. Es un retamar de características xéricas, donde las especies dominantes son la retama y el codeso, asentados sobre suelos evolucionados en materiales piroclásticos de naturaleza ácida y básica. Estas especies se han adaptado a las duras condiciones ecológicas y albergan una importante reserva de endemismos insulares y canarios.

Durante años estas zonas fueron aprovechadas intensamente por los habitantes de Agache, que recogían pinocho, cisco, ramas de escobones como forraje para el ganado, e incluso agua, en las numerosas fuentes que existían en estas zonas altas.

Pinares recolonizando tierras de cultivo abandonadas.

sábado, 26 de mayo de 2012

Cincuenta Mil


Cuando comencé este blog, allá por septiembre de 2008, jamás pensé que iba a durar tanto tiempo, que iba a escribir más de 220 entradas, y , sobre todo, que iba a recibir 50.000 visitas.
Es verdad que las entradas de los primeros tiempos han recibido muy pocas visitas y que existe una gran irregularidad en cuanto a las visitas, puesto que hay entradas con cifras récord y otras que han sido visitadas muy pocas veces, pero me conformo.
También es verdad que es muy difícil mantener la regularidad en una labor como ésta y que unas veces uno está más inspirado y otras te dejas llevar, pero creo que eso es un hecho que hay que asumir.
Ha sido un proceso largo, meditado, discutido. Desde el momento en que decido que un tema es adecuado para hablar de él, luego la búsqueda de documentación, en algunos casos, el entender el tema e intentar traducirlo a un lenguaje lo más asequible posible, sin hablar de la inclusión de material gráfico, que algunas veces es propio, pero otras debo suplir con imágenes o vídeos encontrados en la red (tras largas búsquedas y descartes).
Sin embargo, hoy estoy satisfecho con mi labor.
Agradecido con los lectores, por seguirme y  por comentar algunas de las entradas aunque hayan sido, en ocasiones, comentarios poco afortunados (en todo proceso de comunicación debe existir retroalimentación). 
Al principio decidí no contestar a ningún comentario, fueran del calibre que fueran, para no alentar debates absurdos que he visto en otros blogs, o , aunque no es el caso, no alentar el "trabajo" de los trolls.
Nueva Geografía Canaria seguirá aquí cuanto tiempo sea necesario.
Gracias por su atención.

El ser humano no es un accidente sino un ser libre, necesario y activo, que, ciertamente, se une con sus semejantes pero no se confunde con ellos.

Eliseo Reclus