sábado, 2 de febrero de 2013

Globalización y Localización





¿Cómo considerar las cuestiones locales y globales desde una perspectiva crítica?
¿Qué significa el neologismo Glocalización 
Es una relación de doble vía entre lo global y lo local, que nos ayuda a apreciar la interrelación de las escalas geográficas y, en particular, la idea de que mientras que lo local  existe dentro de lo  global, lo  global  también existe dentro de lo  local.
En realidad pienso que no es sino un nuevo capítulo del antiguo conflicto de la geografía.
¿Estudiar los lugares o estudiar las relaciones y los flujos entre los lugares?
Rutas de los diferentes oleoductos y gasoductos en Oriente Medio.

¿Qué importancia tiene el estudio del espacio global  y su relación con los espacios locales? Su importancia es radical. Cuando pensamos que el paisaje de las Islas Canarias se transformó allá por el Siglo XVI, porque el Reino de España necesitaba, en su estrategia de expansión comercial y militar, calafatear navíos en los astilleros peninsulares y las peguerías de Agache y Arico trabajaban a pleno rendimiento deforestando grandes masas de pinares para fabricar pez, nos damos cuenta de la importancia que tienen las decisiones globales en la configuración del paisaje local.

Dentro de este enfoque, los proyectos locales para transformar el mundo parecen tener poco peso: ¿de qué sirve que yo cultive hortalizas en un huerto urbano cuando las cadenas mundiales de restaurantes de comida rápida sirven miles de raciones de hamburguesas diariamente en Tenerife? ¿Para qué colocar una placa solar en casa  si REPSOL va a perforar el fondo marino para sacar petróleo, sin tener en cuenta las consecuencias ambientales?

Los geógrafos tenemos un papel privilegiado en esta representación. Nuestro manejo de las escalas nos permite diseccionar las diferentes implicaciones de los proyectos y componer discursos nuevos acerca del significado de esas dos regiones mundiales llamadas Globalia y Localia.

 
La deforestación de buena parte de las cumbres de la Isla de Tenerife fue provocada por la producción de pez para calafatear barcos de la Armada Española

El discurso neoliberal, apoyado en la tecnoburocracia, ha iniciado desde hace años una contrarrevolución que consiste en atacar Localia argumentando que su pequeño tamaño la hace incapaz de resolver sus propios problemas. El marco de Globalia lo define todo, lo limita todo, es un Superconjunto que abarca y contiene un número transfinito de Localias.

Globalia es energía y flujo, mientras Localia es, sencillamente, el soporte físico donde se producen las operaciones generadas por Globalia.
Intuimos (porque no lo podemos percibir por los sentidos), un espacio global sin referencia física: los mercados de valores e índices sin regular, las transferencias de capitales y mercancías sin regulación, el crédito, las decisiones económicas y políticas, el derribo de fronteras y límites. Es el capitalismo tecnoinformatico en su máxima expresión.


Los espacios siempre han estado relacionados e unidos, por vías romanas, por cañadas reales, por vías férreas, por carreteras nacionales o por autopistas de la información.

Localia es el lugar, el barrio, el pueblo, la comunidad, la defensa de lo propio, la identidad amenazada y criticada, el trabajo real, las relaciones personales, lo tradicional, la diversidad. Existen numerosos proyectos que actúan, en diferentes partes del mundo, sobre las economías comunitarias, llegando a establecer vías alternativas de desarrollo que no se ajustan al nuevo orden mundial capitalista (Vía Campesina, Ciudades en Transición, Asamblea de Movimientos Sociales). La resistencia colectiva es la esperanza que les queda a los movimientos antiglobalización.

La Vía Campesina.

Frente al aspecto monolítico y uniformizado de Globalia (pensemos que todas las tiendas multinacionales, son todas iguales, en todos sitios), estas vías alternativas adoptan la estructura de red. Muchas de ellos son dignos y a tener en consideración, incluso objeto de estudio, pero, según muchos de sus detractores, incapaces de desafiar el poder de las fuerzas globales. 
Las grandes multinacionales han propiciado que la Tierra se convierta en “plana”, sin rugosidades, tanto físicas, sociales o políticas. La élite global de millonarios se consideran ciudadanos del mundo (viven en Nueva York, explotan cientos de fábricas en Rumanía, Tailandia y México, guardan su dinero en Islas Caimán y se lo gastan en Montecarlo). Son las grandes fortunas, propietarios de fondos buitre, los líderes de los mercados, los multimillonarios de la tecnología, la moda, la comunicación.


Los mercados globales se establecen en plazas virtuales y se mueven por carreteras 
de fibra óptica pero afectan a lugares concretos y personas reale
s.

Y los políticos y politicuchos pretenden seguir sus pasos, y caen en la corrupción en un ejercicio de emulación cutre-salchichero. 
Las autoridades locales de todo el mundo tratan desesperadamente de atraer estos dineros, y consideran seriamente alterar leyes respecto a los derechos laborales y a la salud pública para construir Eurovegas en Madrid, o cambiar la legislación ambiental para implantar un puerto en Granadilla, o un parque temático en la Montaña de Tindaya.

Hay parques científicos y ciudades jardín, con coches lujosos, céspedes regados y escuelas privadas en algunos de los lugares más pobres de todo el mundo, como Shangai, Kuala Lumpur o Nueva Delhi.
 
La configuración urbana influye en la disposición de centros comerciales y de distribución, frente a sectores más tradicionales.

Los centros turísticos más exclusivos del mundo se localizan tras altas empalizadas coronadas de alambre de espino que los separan de la miseria circundante, como un rosario de perlas (como enclaves aislados), símbolo del lujo y protegidos por la seguridad privada.
Los cascos históricos de muchas de nuestras ciudades han sufrido procesos de elitización social, como Sevilla, Barcelona, Santa Cruz.



La idea de que el mundo es una “aldea global”, de que ya no existen fronteras, ni barreras, sería un nuevo mito geográfico halagüeño, si no escondiera un fondo perverso. 
Forma parte de una estrategia de propaganda promulgada para hacernos creer que ya no existen diferencias entre los lugares; que la globalización capitalista es la correcta y que es buena para todos. Es el modelo de desarrollo clímax de la Historia de la Humanidad.
 
En realidad esto una falacia, porque se plantea en términos sociales negativos, no positivos. Hablamos de un capitalismo feudal, con personas que pertenecen al estamento de mando y personas que son el estamento de tropa. No se pretende mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras de China y el sudeste asiático, sino empeorar las condiciones de la ciudadanía europea. En este panorama, tiene sentido la resistencia local frente a la globalización, los unos por alcanzar y mejorar sus derechos y los otros por mantener lo que ya se ha conseguido.

Turismo. Otra manifestación de la globalización que, a veces, puede llegar a ser perversa.


sábado, 26 de enero de 2013

Caminos y senderos de Tenerife


Existen numerosos senderos en la isla de Tenerife, algunos de ellos muy conocidos y frecuentados, como el Camino de las Vueltas de Taganana, o el sendero de Chamorga. Ni hablar del Barranco de Masca, o el del Barranco del Infierno, que se han convertido en senderos turísticos (y también el de Los Escurriales o Paisaje Lunar). Son clásicos Siete Cañadas, Cuevas Negras, Taborno, Chinamada o La Fortaleza. Sin embargo existen multitud de caminos poco conocidos, sobre todo en el Sur. Aquí muestro algunos de ellos.



Caleta del Ganado, junto a la Montaña de Abades. Existe un sendero costero que prácticamente recorre todo el  litoral del sur. Uno de los tramos más interesantes es el que recorre la costa de Arico entre La Punta de Abona y la desembocadura del Barranco del Río.

Tramo del sendero de Los Atajos, en Arafo, antes de llegar a la Carreta de La Cumbre. Forma parte de un gran sendero que une Arafo, subiendo desde La Calzada, La Montañeta, Ajafoña, Media Montaña y Los Lomitos con la Cumbre Dorsal. Muchos segmentos están empedrados, como es el caso del de la imagen

Tramo del mismo sendero anterior, pero ya en la Montaña de Articosia, antes de llegar  a la Casa  La Loca. Es un sendero que se ha conservado relativamente en buen estado, a pesar de sufrir de vez en cuando los estragos de los brutales descensos en bicicleta.

Sendero de la Fuente de Tamaide, en San  Miguel de Abona. El empedrado se mantiene en algunos sectores del mismo. Hace unos años se sometió a trabajos de restauración y se le añadieron paneles de interpretación ambiental, que según he oído, sufrieron el ataque de los vándalos, de esos que todavía cabalgan libres por nuestras latitudes. El segmento que vemos forma parte del Camino Real del Sur, que también ha sido restaurado en algunas zonas.

Camino de El Calvario (también llamado Camino Real), junto al Barranco de Afoga, en Guía de Isora.  Este camino, bastante abandonado y desconocido, ha sido cercenado por las obras del cierre del Anillo Insular.

Tramo del Camino de Cueva de La Teja, en Guía de Isora, Un camino vertical que recorría diferentes caseríos, como  Los Magunes, Deje, El Pinito, La Somada. Hoy está absolutamente desmembrado y desaparecido por varias carreteras, extracciones de áridos, el Anillo Insular y campos de golf.

Pared de piedra del camino de la Galería de Los Huecos, en las cumbres de Arafo. Este sendero se encuentra muy deteriorado, y en muchos puntos es bastante peligroso. Sin trabajos de restauración, llegará el momento en que desaparezca por completo.

Sendero del Barranco de Añavingo, en Arafo. Un lugar de gran importancia natural y patrimonial, y símbolo representativo de todos los araferos.


sábado, 12 de enero de 2013

GEOGRAFÍA SUBJETIVA, DEL COMPORTAMIENTO Y LA PERCEPCIÓN





La geografía de la percepción se esfuerza por descubrir los problemas generados por nuestro modo de uso del territorio y considera las formas activas de resolver estos problemas, mediante la reorganización del uso del espacio. 

Intenta comprender la interactuación entre las personas y el medio, pero mediante el conocimiento de los procesos psicológicos, a través de los cuales el sujeto aprehende el medio en el que vive, estudiando el modo en que estos procesos influyen en el comportamiento resultante. Cada individuo posee una escala propia y específica, que desarrolla mediante su particular praxis diaria. 
 
Mapas mentales: solamente para nuestro cerebro.

 


Esta corriente está relacionada con la psicología, la antropología psicológica y la psicología social, y más concretamente con el enfoque conductista, lo que la opone a la geografía cuantitativa. Al centrarse en la persona, procura hallar en ella las decisiones espaciales, valorando su conducta. Esto significa un regreso a la humanización de la geografía. Se desarrolla en dos períodos diferenciados. 

Durante la primera fase (década de los sesenta del S. XX) se va a define como una corriente renovadora del positivismo, adecuando los instrumentos de análisis a una definición que introduce las decisiones del libre albedrío individual, sin renunciar todavía al método deductivo, descubriendo las pautas del comportamiento espacial, estudiando la técnica del modelo de toma de decisiones, y definiendo las estructuras de mapas mentales. 

Puerto de Santa Cruz de Tenerife. 1927

En el segundo período se consolida una orientación que se identifica más con la geografía de la percepción, bajo un enfoque más humanístico y más subjetivo en la práctica. Se integran las aportaciones de la psicología, la antropología y la etología. 

Las bases esenciales del trabajo de la geografía de la percepción y el comportamiento son dos: 

  • Los comportamientos individuales son el resultado de las voluntades y decisiones personales 
  • Son los comportamientos individuales los que conducen a modelar el espacio. 

En el mundo desarrollado, ya no experimentamos el mundo desde la escala de un caminante. Nos hemos convertido en simples mercancías cargadas en diferentes medios de transporte que transitamos por espacios que no experimentamos, a veces, ni siquiera conocemos, aunque los recorremos cientos de veces al año. 

Detalle del Mapa de Santa Cruz de Tenerife, 1927. Barrios de Los
Llanos, El Cabo, El Monturrio y Cuatro Torres. Mucho ha cambiado
la ciudad.

Nuestros jóvenes se han acostumbrado a ser transportados a todos sitios (escuela, lugares de ocio, parques, instituto) desde la infancia hasta la adolescencia, lo que no les permite adquirir destrezas espaciales, perdiendo su independencia. No son capaces de expandir sus horizontes, para conocer nuevos ambientes, o para obtener libertad de movimiento por su cuenta. 

El mundo real es percibido a través de los baches de las calles, y solamente la pantalla del ordenador o de la televisión (cuando no la representación sesgada de los videojuegos) son su contacto con él. 

Nuestro uso del espacio modela la cultura, la salud y la psicología, por lo que debemos ser conscientes de nuestro medio, no sólo los “especialistas” (geógrafos, arquitectos, planificadores, paisajistas), porque nos vemos afectados por el espacio que nos rodea y la forma en que interactuamos con él. 

Mapas escolares hechos a mano.

Cada cultura tiene una experiencia propia que les permite percibir el espacio. Los occidentales consideramos las montañas como símbolos de poder (Olimpo, Ararat, Sinaí, Carmelo, Tabor, Atlas), por lo que nos retan, como a Prometeo, a escalarlas y conquistarlas, y eso nos conduce al Himalaya año tras año, desafío tras desafío. 

Sin embargo, en las culturas orientales, las montañas son los centros de grandes mandalas que se extienden por el paisaje como flores en una pradera. Acercarse al centro del mandala significa acercarse a la fuente de poder espiritual, por eso en el Tíbet, en el Monte Koya, en Xuan Kong Si, se establecen monasterios y centros de sabiduría. Esta cultura, informada por la religiosidad, llega a considerar que las montañas son sagradas. Muchos peregrinos pasean por las montañas, pero creen que es un sacrilegio ascender a las cumbres. 

La interpretación del paisaje, por lo tanto, depende de nuestra cultura, lo que influye en nuestro uso del espacio.

La percepción del paraíso: playas, arena y palmeras. Estereotipo de
Curro se va al Caribe.

Sin embargo, la interpretación del entorno también es informada por el sistema económico existente en cada momento, por lo que nuestras decisiones se ven a veces mediatizadas por estructuras superiores, y tomar opciones personales supone algo de esfuerzo, desafiando a veces los modelos imperantes. 

Revisar nuestra cultura y modo de vida es un desafío importante, ser conscientes de nuestro entorno, para resolver los problemas que han surgido respecto al cambio climático y el modelo energético vigente, ya que una gran parte de las emisiones de carbono se deben al uso y abuso que hacemos del transporte privado, por ejemplo. 

Aunque reciclemos en casa, si pasamos horas en
nuestro coche, difícilmente construiremos ciudades sostenibles

La posmodernidad asesinó a la historia, y de paso se llevó por delante a su hermana, la geografía. Los posmodernos y neoconservadores plantean que el espacio es irrelevante, pero esta visión pervertida del mundo es una ilusión que se ha venido abajo tras el 11 de septiembre de 2001, y sobre todo tras el estallido de la crisis de 2007-2008. 

La posmodernidad resultó ser un sueño engañoso del que nos estamos despertando con una resaca del demonio. El timo fue posible gracias a que nos hicieron creer en un crecimiento sin límite, en que los combustibles fósiles serían baratos ad eternum, y el espacio era infinito. 

Nos toca redescubrir el espacio a nivel psicológico y mental, y en un nivel práctico, para reorganizar la forma en que utilizamos el espacio. No es una cuestión menor e involucra a todo el mundo. Necesitamos nuevos cimientos que generen un cambio cultural que nos responsabilice de iniciar una nueva relación con el espacio y el lugar.
Mapas que nos llevan al error: Canarias bajo Baleares y asociada al Sur andaluz y las ciudades norteafricanas.
Mapas que nos llevan al error: Canarias bajo Baleares y asociada al Sur andaluz y las ciudades norteafricanas.



lunes, 7 de enero de 2013

Geografía Crítica. Segundo Capítulo.







La crisis del Estado del Bienestar, la crisis del Capitalismo financiero, la incapacidad del estado occidental liberal o socialdemócrata de solucionar los problemas de los ciudadanos, el alarmante aumento del paro en los países europeos y en los Estados Unidos, nos lleva a un replanteamiento de la geografía crítica, superado ya el posmodernismo y a la vista de que la solución institucional a los problemas sociales ha fracasado. 

Retomemos algunas causas por las cuales nació la Geografía Radical: 

· ¿Ha sido capaz el paradigma positivista de resolver las dudas sobre la solvencia del capitalismo? 

· ¿La Geografía de corte tecnocrático es capaz, desde la estructura del sistema, de arreglar la crisis, no ya económica, sino la ecológica o ambiental? 

La muerte del Mar Menor: desastres ecológicos a escala regional.

· ¿Hemos acabado con los problemas sociales, y resuelto las injusticias? ¿Se han resuelto las dificultades de desarrollo en nuestros países capitalistas, y hemos terminado con los desequilibrios regionales? 

· ¿Hemos corregido las desigualdades sociales y cerrado la brecha entre pobres y ricos? ¿Somos conscientes los geógrafos, como científicos sociales de que se han agravado los problemas de las personas y de las clases medias se están viendo sometidas a tiranías que la están eliminando poco a poco? 

· ¿Se han terminado los conflictos bélicos, sobre todos los de corte imperialista donde intervenimos los países desarrollados? 

· ¿Hemos detenido las dificultades de pobreza y desarrollo en el Tercer Mundo? 

· ¿Han cesado las reivindicaciones ecologistas? 

Si la contestación mayoritaria a estas preguntas ha sido el NO, la geografía radical aún tiene un papel que desempeñar en el panorama de nuestra ciencia. 

Hambre en el mundo.

Ya en mis comienzos en la Facultad empecé a darle vueltas a una tendencia que no me parecía del todo correcta: los geógrafos, intentando convertirse en una ciencia “seria” empezaron a usar y abusar de la cuantificación y creer que el empirismo positivista era el paradigma acertado. Hasta el punto de considerar que las opiniones propias “contaminaban” la necesaria objetividad científica. Está claro que una persona, sea un científico o un campesino ágrafo, no es un objeto, sino un sujeto. 

Si las ciencias no son críticas, si callamos, estamos dando la razón (como en ese viejo aforismo latino, “el que calla, otorga”) a los defensores de las injusticias, al orden político y social imperante. 

El espacio es un producto social. Las sociedades, en su avance por la historia, han construido y destruido paisajes. 

Leí mi primer artículo de la revista “Antipode” en 1998, pero era un número atrasado, de los años setenta, un artículo de Blaut, acerca de los guetos en las ciudades y su tratamiento como sectores coloniales, una reflexión acerca de los barrios de chabolas y de sus habitantes, mayoritariamente negros y latinos (el tercer mundo dentro del primero). 
La ciudad de la eterna pobreza.

En estos primeros tiempos de carrera leí a Harvey, por supuesto, a Bunge, Peet y Santos. Al mismo tiempo encontré la revista española Geocrítica y leía a Horacio Capel, pero, será por mi deriva a lo francés, el que me conquistó fue Yves Lacoste y su “La Geografía un arma para hacer la guerra”. Para acabar con el panorama europeo leí “Marxismo y geografía” de Massimo Quaini. 

Mi aumento de conocimientos conllevó a que tomara conciencia sobre mi estilo de vida, sobre las elecciones que tomaba a lo largo del transcurrir cotidiano y cómo influían mis acciones en todo ello. 
El mundo es social y económicamente injusto, y son nuestros cambios de actitudes los que pueden mejorar la situación. 

Evidentemente, descubrí que la geografía no podía ser más un saber enciclopédico, al mismo tiempo de me di cuenta del interés que existía por los problemas espaciales y el tratamiento de los lugares, en disciplinas como el Arte, la Historia, la Economía o la Biología. 

Fue el momento del estallido de la ordenación del territorio y se empezaron a redactar Planes Generales, Parciales, Planes de Reforma Interior, los instrumentos de ordenación de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias… parecía que la planificación era la panacea que iba a solucionar todos los problemas, tanto territoriales como sociales, y políticos, urbanistas, planificadores, e incluso activistas sociales y ecologistas confiaban en ella. 

Manifestaciones en Madrid

Las ciudades y pueblos empezaron a dibujar y construir lugares atractivos, centros singulares de carácter cultural, vías que solucionaran los problemas de tráfico (conozco un pueblo de dos mil habitantes que construyó una calle de “circunvalación”) 

Quizá los noventa fueron los años en que la sociedad, “afianzada la democracia”, empezó a tomar conciencia de las decisiones que podía tomar y empezó a actuar sobre el territorio. 

Los arquitectos y urbanistas pensaron que los paisajes urbanos estaban anticuados, y los lugares necesitaban una renovación, que trajese al mismo tiempo la prosperidad. 

Auditorio de Tenerife. Los edificios en sí no resuelven los problemas
urbanos de una ciudad.

Eclosionó el gusto por lo verde, por el contacto con la tierra y los seres vivos. Los ecologistas y defensores del patrimonio también pensaron que era bueno que la gente conociera el entorno, porque no se ama lo que no se conoce, y no se destruye o se permite la destrucción, de lo que se ama . 

Los teóricos sociales pensaron que a través de las mejoras en las viviendas y en los barrios, de la eliminación de las ciudades verticales, se corregirían las desigualdades y los desequilibrios de nuestro tiempo. 

Pero estalló la crisis. Primero se empezó a revelar la crisis ecológica, y después llegó la marea negra de la crisis económica, y ambas han dejado y están dejando numerosas víctimas. Ambas se desarrollan en el territorio, donde confluyen y se enfrentan todos los actores y sujetos del mundo capitalista en el que vivimos. Ambas dejan huellas en el espacio. Ambas pueden ser analizadas por una lente geográfica, y en parte la causa de ambas han sido las malas relaciones de la formación social con su estructura espacial.

(Continuará).

'Roots of radical geography' by Clark Akatiff, August 2012
Las raíces de la geografía radical.

jueves, 3 de enero de 2013

Geografía de las religiones





Vaya por delante que acabo de conocer la existencia del GORABS (Geography of Religions and Belief Systems; Geografía de las Religiones y Sistemas de Creencias), que es un grupo especializado de la Asociación de Geógrafos Americanos, que fue creado para promover el estudio geográfico de los fenómenos religiosos, incluyendo (pero no limitado) a los grupos religiosos, el comportamiento, la cultura material y las relaciones humano-ambientales desde una perspectiva religiosa. 



Puede parecer que la religión y la geografía tienen poco en común, puesto que conozco pocos geógrafos interesados en la teología y pocos teólogos interesados en el estudio de la geografía.

Jerusalén a mediados del Siglo XIX.

El vínculo entre ambas disciplinas se establece cuando nos preguntamos por los lugares en los que se desarrollan las religiones, las diferencias entre los cultos dependiendo de los lugares del mundo y como la religión afecta a las diferentes personas. Por tanto, todo esto puede ser estudiado desde el punto de vista geográfico ya que hablamos de transformación del paisaje, de lugares y de ubicaciones 


Las grandes religiones monoteístas, por poner un ejemplo, nacen en lugares determinados (Palestina, Arabia), se distribuyen por el mundo (Norte de África, Asia Menor Mediterráneo) y se generan cambios con el paso del tiempo (Jerusalén:  judía, cristiana y musulmana). 


Existen causas para estos cambios espaciales, basadas en la evolución de las religiones, y generan procesos que cambian las pautas espaciales que, con el paso del tiempo, crean paisajes vinculados a cada religión. 

Candelaria: Cueva de San Blas, en Achbinico, primera residencia de la Virgen y lugar
sagrado para los guanches. Al fondo, Basílica de Candelaria.

La experiencia religiosa es un aspecto concreto de la relación que se produce en toda religión. Todo fenómeno religioso, contiene la puesta en relación de una persona o un grupo de personas con una realidad a la que consideran superior. La experiencia religiosa se refiere a esa relación en cuanto vivida por ese sujeto y pasada por las múltiples facetas de su psiquismo. Designa, pues, la vivencia por el sujeto religioso de su relación con el mundo de lo sobrehumano. La persona religiosa es aquella que busca la trascendencia y un significado para el mundo.



Amish.
 
 
¿Cómo influyen las religiones en las personas? Históricamente, determinados grupos étnicos, culturas, sistemas de gobierno y modos de vida han fundamentado su identidad en una religión. Tíbet y el budismo, la India y el hinduismo, el Japón tradicional y el sintoísmo, o el cristianismo y su firme asiento en occidente. 

Las diferentes religiones han dejado una impronta en el paisaje, debido a los diferentes modos de vida, a los usos y costumbres. Los Edificios religiosos han presidido la disposición de nuestros pueblos (catedrales, iglesia matriz, los templos de la Acrópolis), algunas tradiciones, por ejemplo las romerías y los caminos de peregrinación, como el Camino de Santiago, han vertebrado la red de caminos de una región. El culto y los deberes litúrgicos sirven para gestionar el tiempo (viernes, sábados o domingos festivos, dependiendo de que seas musulmán, judío o cristiano), Cuaresma, Ramadán, Yom Kippur. La liturgia católica, precisa de aceite, vino y pan, por lo que han sido cultivados los olivos, las viñas y el trigo en otros continentes, más allá de su punto de origen mediterráneo. 


Olivos, trigo y viñedos, la trilogía mediterránea. importante en la liturgia cristiana: pan y vino
para la Eucaristía y el aceite de oliva, bien para elaborar Santos Óleos o para mantener encendida
la luz del Santísimo.
 
Las religiones se distribuyen por el territorio de manera diferente, desde una escala global a una escala local. 
El primer tema es la distribución de la religión, que puede ser estudiada a diferentes escalas, desde lo global a lo local. 
A escala mundial, nos podemos cuestionar qué religiones dominan en Asia, América o Europa, y nos podemos preguntar las razones para ello. 
En una escala de detalle, local, regional o incluso urbana, podemos estudiar cuestiones relacionadas con la dinámica de las religiones, el declive de algunas, la aparición de nuevas religiones, y los cambios que se producen a lo largo del tiempo. Todo ello puede llegar a afectar el espacio donde se desarrolla el culto. 

El Camino de Santiago vertebró el Norte de España durante siglos y fue vía de
penetración de importantes innovaciones durante la Edad Media.


El segundo tema es la ubicación de los espacios y lugares sagrados y la influencia de éstos en los movimientos de la gente. No podemos obviar que hay lugares de especial relevancia para la religión católica, por ejemplo: Jerusalén, Santiago de Compostela, Lourdes, Fátima, Roma. Incluso a escala insular tenemos Candelaria. Es evidente que la llegada de miles de peregrinos a lo largo del año o en fechas muy señaladas puede tener impactos destacados en el medio ambiente o en las economías locales de estos lugares. 
¿Por qué estos lugares son sagrados? ¿Por qué Santiago no le dice nada a un musulmán, La Meca es neutra para un judío y, sin embargo, Jerusalén es fundamental para judíos, cristianos y musulmanes? Los geógrafos de la religiones han trabajado con especial predilección la distribución de los espacios sagrados. 

La partición de la India en tres estados: India, de mayoría hindú; Pakistán occidental
y Pakistán Oriental (tras la guerra de 1971, se independizó con el nombre de
Bangladesh), y Ceylán (Sri Lanka) de mayoría budista.


Otros enfoques abordados en menor medida son las relaciones entre religión y cultura local en un ámbito de estudio determinado: ¿Cómo influye la religión católica en la definición cultural de España o Polonia? ¿Cuál es el papel jugado por la religión en la creación de realidades políticas determinadas, como los mormones de Utah, los literalistas bíblicos cristianos en el Cinturón de la Biblia del sur de los EE.UU.; la creación del Estado de Israel; la partición de la India o la existencia de la región de Irlanda del Norte ? 


¿Existen factores religiosos que han influido en la creación de paisajes culturales determinados? Pensemos en factores de segregación (ya extintos, afortunadamente) que dieron lugar a barrios como los ghettos italianos o las juderías españolas donde vivían los hebreos; o los paisajes agrícolas característicos de los Amish en Pennsylvania u Ohio, en medio de zonas mineras o industriales.

 

La Meca

lunes, 17 de diciembre de 2012

La geografía de género o feminista.





Este enfoque en la geografía se empieza a desarrollar a partir de los años sesenta, dentro de los movimientos políticos y sociales de rebeldía antisistema, en paralelo a la progresiva incorporación de la mujer a la esfera pública y laboral, así como a la actividad docente e investigadora. En la investigación social, el género del investigador puede influir en el resultado.
Surge como una crítica a las disciplinas tradicionales, por la presencia dominante del hombre y que cuestiona los supuestos patriarcales y jerárquicos en los que se basa la geografía, haciendo énfasis en la opresión de las mujeres y la desigualdad social por motivo de género. Critica la interpretación masculina espacial de los fenómenos sociales y define a la mujer como agente activa en la organización del territorio. 

La pobreza tiene rostro de mujer
La geografía feminista habla de un espacio segregado por cuestiones de género, con un dominio masculino en las esferas de producción, desde los campos de cultivo, las minas o las fundiciones, hasta las grandes corporaciones financieras. Sin embargo existen espacios feminizados, como son el hogar, las escuelas primarias, los talleres de ropa, o los asilos de ancianos.

La ciudad capitalista está diseñada desde presupuestos masculinos: parques con numerosos recovecos y sendas aisladas donde los agresores sexuales pueden ocultarse, o centros comerciales con grandes aparcamientos donde las mujeres solas suelen ser atracadas. 
El enfoque feminista argumenta que las ciudades deben ser reestructuradas, con el fin de reducir las desigualdades de género, ya que el acceso de las mujeres a una serie de bienes y servicios es más restringido que el del hombre. 

Resurgimiento del feminismo en muchos países del mundo: “lo personal es político” dijo Kate Millet y revolucionó la manera de pensar el feminismo. La opresión llegaba a la vida más íntima y eso también se podía cuestionar.


La percepción del medio ambiente y la representación del espacio varían con el género, y para este enfoque. el lenguaje mismo de la geografía es sexista.

La geografía feminista, de género o de la mujer es una geografía social que estudia, entre otros, los siguientes asuntos: cómo las leyes del aborto influyen en las mujeres pobres de los guetos urbanos en países desarrollados; el rol de las mujeres como asalariadas; la dificultad para el acceso de las mujeres a la educación; la renta de la salud; la mujer y la emigración; la mujer y la atención de los niños y las personas dependientes de edad avanzada; así como los espacios de la mujer en la esfera de la producción, los espacios de la mujer en la esfera de la reproducción y el papel de la mujer en el espacio de la marginación. 

La educación de niños y niñas por igual es una factor determinante en el avance social.


Una tarea importante ha sido la redacción de monografías que abordan la manera en que las experiencias de las mujeres y sus percepciones, (incluso sus movimientos espaciales) difieren de las de los hombres.
En algunas regiones del mundo, la relación de la mujer con su entorno se manifiesta en un deliberado control social, incluso para los movimientos personales, ya sea en la esfera doméstica o en el espacio público. 

Rosie la remachadora, considerada un icono de la lucha de las mujeres trabajadoras por sus derechos.

Otros tratados revelan el papel jugado por las viajeras del siglo XIX y principios del XX en la expansión del conocimiento geográfico, el vital protagonismo de la mujer en la reproducción social, sobre todo en el hogar, que favoreció el ascenso del capitalismo industrial, y el trabajo de las hijas, hermanas y esposas de los emigrantes en la construcción de espacios y de nuevas identidades nacionales.

La geografía feminista crítica focaliza sus estudios en el modo en el que el espacio se estructura para mantener los roles tradicionales de género y sus relaciones.
Las variaciones espaciales en las relaciones de género pueden afectar a la localización industrial, debido a que la disponibilidad de mano de obra femenina barata es una gran atracción para los empleadores, y la cantidad de este tipo de mano de obra varía según las regiones y las naciones. 

Mujeres ocupando puestos hasta ahora considerados "cosa de hombres"
Se han realizado algunos estudios, especialmente en el Tercer Mundo, que abordan como los cambios tecnológicos afectan, en ocasiones, de manera favorable a la emancipación de la mujer. Es el caso de la difusión del uso de la bicicleta entre las mujeres en algunos países de América Latina y Asia, lo que ha llevado a una mayor movilidad de las mujeres, animándolas a ampliar su esfera e incluso a aprender cómo leer mapas.
Algunas representantes destacadas de esta corriente son Doreen Massey, Cindi Katz, Gillian Rose, Mireia Baylina, o María Prats Ferré.


Doreen Massey. (1944-2016). En los ensayos que dieron forma a Space, Place and Gender (1994) adoptó una perspectiva feminista para repensar las relaciones de poder. Su concepto de las “geometrías de poder” prestó atención a las maneras en que distintas poblaciones y lugares experimentan procesos como el de la globalización .


lunes, 10 de diciembre de 2012

Flora y vegetación de las Montañas de Ifara y Los Riscos.




Estos lugares presentan déficit de precipitaciones casi todo el año, por lo que la encuadramos dentro del termotipo inframediterráneo xerofítico, donde se sitúa el  tabaibal-cardonal (Aeonio-Euphorbion canariensis), que ocupa las laderas de los conos y las zonas más interiores de las coladas. Es evidente que la tabaiba dulce (Euphorbia balsamífera) es la especie mejor representada, manteniéndose el cardón (Euphorbia canariensis) ligado a ciertos lugares del espacio, en las que las condiciones de humedad edáfica y ambiental son más favorables. En las ramblas de los barrancos encontramos el óptimo de la comunidad dominada por el balo (Plocama pendula) acompañado por magarzas (Argyranthemum frutescens ).

Balos y magarzas

La estructura de esta vegetación corresponde a un desierto de plantas suculentas, en la que la forma achaparrada de la tabaiba dulce es acompañada por cardoncillos (Ceropegia fusca) y romeros marinos (Campylanthus salsoloides). Las tabaibas son buenas exponentes de procesos de sucesión vegetal en antiguos campos de cultivo abandonados, como lo atestiguan los bancales de las laderas del cráter de Montaña de los Riscos.

Cornical con frutos.

Sin embargo, los cardones se limitan a ocupar con preferencia litosuelos y zonas escarpadas, ya que desaparece prontamente de aquellos lugares que son ocupados por el hombre, poseyendo escaso poder recolonizador. La estructura candelabriforme, suculenta, afila y espinosa de los cardones es aprovechada como soporte  por plantas como el cornical (Periploca laevigata), para enredarse y desarrollarse. Junto a los cardones, en puntos cercanos al óptimo aparece el verode (Kleinia neriifolia) y el incienso (Artemisia thuscula).

Tabaiba dulce

 Dentro de esta comunidad hablaremos de la presencia de la leña buena (Neochamaelea pulverulenta) que suele ser un buen indicador del estado de conservación o de recuperación del hábitat.

Cardones

Evidentemente, en un lugar tan humanizado en el pasado y aún en la actualidad, en muchos sectores, las comunidades nitrófilas  y ruderales son muy importantes. Basta señalar, en  los antiguos campos de cultivo, la presencia masiva y dominante de dos especies que ocupan suelos y ambientes altamente salinizados: la barrilla (Mesenbryanthemum crystallinum) y el vidrio (Mesembryanthemum nodiflorum). También  aparece con profusión en bordes de pistas y junto a las paredes de los bancales abandonados la ahulaga  (Launaea arborescens) y el venenero (Nicotiana glauca).

Cardoncillo

 Entre las dos montañas, en  la margen occidental del Barranco de Ifara y cerca de una era, existe un sector en el que la tabaiba amarga (Euphorbia regis-jubae) comienza a ser dominante, y luego se extiende prácticamente por todo el cono de montaña de Ifara. Acompañándola está el tomillo de burro (Micromeria  hyssopifolia). Estas especies son bioindicadoras de una intensa actividad ganadera que desbrozó  y compactó el suelo, propiciando la multiplicación de estas  nitrófilas agresivas.
En cuanto  a la flora no parece ser muy destacada la presencia de endemismos locales, o insulares, excepto los anteriormente citados, que aparecen con cierta regularidad en todo el sur de Tenerife.

Esparraguera