martes, 17 de marzo de 2015

Geografía Colonial del siglo XXI.







Los estudios sobre los procesos de descolonización, los análisis del "fin de los imperios," se han multiplicado en los últimos años. Numerosos son los artículos científicos y de divulgación que describen el desarrollo de la descolonización que desmanteló los imperios coloniales europeos en la segunda mitad del siglo XX. 

Una consecuencia de este aumento del conocimiento ha sido la aparición de teorías convencionales que explican las características principales de la desaparición del mundo colonial. 

Las viejas potencias imperiales (España, Gran Bretaña, Francia, Portugal y los Países Bajos), sucumbieron gradualmente a una variedad de presiones que hicieron insoportable continuar su dominio colonial debido al aumento de las dificultades prácticas y los costos financieros.

Banco Nacional de Cayman. Algunas colonias insulares caribeñas se han convertido en paraísos fiscales.

Por ejemplo, los electorados metropolitanos exigieron bienestar frente a los conflictos coloniales y desapareció la idea de dominación militar. Aparecieron complicaciones para invertir allende los mares y escasez de mano de obra para trabajar en las colonias.

Los colaboradores locales eran cada vez más insuficientes para mantener la maquinaria burocrática y militar colonial. La ineficacia administrativa era la tónica dominante en los territorios coloniales y los movimientos nacionalistas, desplegando violencia y política, socavaron el valor y la seguridad de los regímenes coloniales. 

La política internacional, impulsada por las rivalidades entre las grandes potencias de la Guerra Fría y cada vez más influenciada por los gobiernos del Tercer Mundo, entre los que tienen especial peso el Egipto de Nasser, la India de Nerhu y la Indonesia de Sukarno, alienta el desarrollo de un estado de ánimo "anti-colonial" en las relaciones internacionales.

Muchas de las colonias poseen una importancia estratégica no desdeñable. Base aeronaval estadounidense de Diego García, situada en el Territorio Británico del Indico.
 
Cada vez más costosas y de dudosa reputación, las colonias se descartan y la independencia soberana se exigió, bien mediante procesos incruentos (Guinea Ecuatorial, Túnez, Somalia) o tras conflictos llenos de rencor, resistencia y derramamiento de sangre, como ocurrió en Malasia, Kenia, Vietnam, Argelia, Angola o Mozambique.

Sin embargo, en nuestra época, supuestamente "post-colonial", cuando hasta las colonias de Macao y Hong-Kong han sido devueltas a China en 1999, cuando Timor Oriental es una república independiente, las colonias están todavía muy presentes entre nosotros. 

En 2015 hay aún territorios que no han sido descolonizados: Anguila, Aruba, Ascensión, Bermudas, Curazao, Gibraltar, Guam, Islas Caimán, Islas Malvinas, Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Montserrat, Nueva Caledonia, Islas Pitcairn, Polinesia Francesa, Sahara Occidental, Samoa Americana, Santa Elena, Tokelau y Tristán de Acuña. Las potencias que aún controlan territorios no autónomos son: Reino Unido, Holanda, Estados Unidos, Francia, Marruecos y Nueva Zelanda.

Tristán de Acuña, dependencia británica del Atlántico Sur. Peñasco volcánico situado en la dorsal mesoatlántica, a más de 2000 kilómetros de la tierra habitada más cercana. Viven 271 habitantes.

Y sin embargo, a pesar de esto, el impulso hacia una mayor descolonización parece casi haber cesado. 

En un mundo donde el nacionalismo, en diversas manifestaciones, es un fenómeno generalizado y donde se toma por lo general la independencia como punto final de la evolución política, ¿cómo se explica la persistencia de estos territorios dependientes de ultramar? 

Algunos apuntan que el estatus colonial ha continuado en estos territorios, debido a ciertas condiciones básicas: 

Ciertas colonias, territorios antárticos, o posesiones del Pacífico, no tienen habitantes permanentes; muchos otros son muy pequeños, tanto en superficie como en población. Abandonados a su propia suerte, la mayoría tendría un futuro incierto.

Desde el viaje de Paul Gauguin a los Mares del Sur, Tahiti y Bora, Bora, son un destino turístico que vende paraíso y diversión.

También es cierto que muchos de los habitantes de estos territorios (salvo un par de excepciones), han manifestado el deseo de mantener su condición de relación dependiente. 

Su situación alejada sirve para presionar al poder metropolitano sobre sus intereses en el incierto mundo globalizado, donde una bandera de independencia puede significar poco para un pequeño territorio o estado.

Ante la posibilidad de elegir entre la independencia y el empeoramiento de la pobreza o la seguridad y alguna esperanza de mejora material, aunque sean objeto de una gran dependencia de la Metrópoli, muchos pueblos del Atlántico, Caribe y Pacífico han optado por esta última. Las condiciones globales de principios del siglo XXI son tales que la elección de continuar en situación colonial ha significado un mal menor.

Francia utilizo sus colonias en el Pacífico Sur para pruebas de armas atómicas, desde la independencia de Argelia y hasta los años ochenta del Siglo XX. Atolón de Mururoa.

En términos gubernamentales, la propia condición colonial se ha convertido en mucho más flexible y variada. Todo tipo de alternativas entre la integración y la independencia han sido exploradas. 

La inventiva constitucional y la variedad administrativa han acomodado con frecuencia grados sustanciales de autogobierno democrático, satisfaciendo muchas aspiraciones por el control de los asuntos locales y minando el dinamismo de los posibles movimientos nacionalistas. 

Existen así Estados Libres Asociados (Puerto Rico), País Autónomo (Aruba, Curazao), Territorios de Ultramar (Gibraltar), Colectividad Especial sui generis (Nueva Caledonia), Dependencia (Santa Elena) y un largo etcétera de condiciones forjadas ad hoc para perpetuar el vínculo entre colonia y metrópoli.

Al mismo tiempo, el crecimiento generalizado del sector terciario internacional ha llevado a un aumento de las ventajas económicas de la dependencia colonial en muchos lugares: las Islas Caimán son sólo un ejemplo de los que han labrado nichos financieros como paraísos fiscales para sí mismos en la economía global.

Desde Kourou, en la Guayana Francesa, en América del Sur, se ponen en órbita todas las misiones de la Agencia Espacial Europea.

Incluso los más pobres se han beneficiado del cambio de actitudes hacia el papel del gobierno colonial, el gasto público y el bienestar, y la ayuda al desarrollo internacional, como la Guayana Francesa, Reunión, Martinica o Nueva Caledonia. Aunque el desarrollo del turismo ha traído consecuencias negativas inesperadas, como la delincuencia y los problemas ambientales graves (San Martín, Islas Vígenes, Bermudas, Tahiti), en otros, ha tenido un efecto beneficioso. 

Las administraciones y las relaciones con el poder soberano, son, como hemos visto muchas y variadas, pero también los patrones de transición económica que van desde los paraísos fiscales, economías de migración y transferencia, refuerzo de la agricultura o el turismo. 

La búsqueda de independencia, deseada por algunos grupos en determinados territorios y de vez en cuando con el apoyo de las Naciones Unidas, ha sido detestada por otros grupos (principalmente colonos, funcionarios metropolitanos, terratenientes, comerciantes), e incluso poblaciones enteras, como se ha demostrado en diferentes referéndums que se han celebrado.

Martinica y Guadalupe, posesiones francesas en el Caribe, basan parte de su economía en el cultivo del plátano.

Otras cuestiones interesantes acerca de estas colonias son las estratégicas y militares, desde la estrategia nuclear a la necesidad de proyección de poder internacional por parte de países que aspiran a seguir manteniendo su estatus de potencia, que se ejemplifica en el mantenimiento de bases navales y aéreas en muchos de estos territorios. La defensa de estas colonias ha originado en los últimos años conflictos internacionales en Sahara Occidental, Timor Oriental, Malvinas y Gibraltar. 

Lo que está claro es que en el statu quo actual, (con gran inestabilidad política y territorial en zonas más céntricas, como los Balcanes, el Cáucaso, Ucrania y Crimea, la secesión de Sudán del Sur o el conflicto en Mali por Azawad, la existencia de importantes zonas controladas por el Estado Islámico en Siria, Iraq o Libia), existe un desinterés global hacia los procesos de descolonización. 

Incluso parece que la O.N.U., impulsora de la descolonización de la segunda mitad del Siglo XX, tiene cosas mejores de qué preocuparse.

Europa también posee colonias. Gibraltar ha sido fuente permanente de roces entre España y el Reino Unido desde el momento de la firma del Tratado de Utrecht.

martes, 24 de febrero de 2015

Los Estados Unidos y la religión.




El país donde más ha interesado la geografía de la religión y donde más estudios se han realizado son los Estados Unidos de América, en parte debido a que existe mucha información está disponible para el análisis, ya que la libertad religiosa está reconocida en la Primera Enmienda de la Constitución y no ha existido persecución religiosa alguna.
Los geógrafos culturales han tenido durante mucho tiempo un interés en la religión como una piedra angular de la diversidad cultural, lo que ha inspirado numerosos estudios. 

Una fuente de datos particularmente útil es la encuesta US Church Membership, que ha reunido a escala de condado estadísticas para todo el país en 1951, 1960, 1971 y 1980. 
También se han realizado estudios que examinan los patrones espaciales y los cambios experimentados a través del tiempo usando estos datos. Sin embargo, los datos se refieren a miembros practicantes de las religiones. Aún así, los patrones son muy llamativos.

Iglesia de San Miguel, en Cambridge, Massachusetts. Los estados de Nueva Inglaterra, debido a la inmigración irlandesa poseen importantes grupos de católicos.

Los judíos casi en su totalidad se concentran en las ciudades, y los católicos, los episcopalianos y unitaristas son también predominantemente urbanos.
Los baptistas, por otro lado, tienden a concentrarse en las zonas rurales, junto con otras sectas más pequeñas (como los menonitas, incluyendo los Amish) y grupos fundamentalistas derivados de los colonos puritanos.
Una característica distintiva de la religión en los Estados Unidos es su diversidad. Este crisol cuenta con una variedad casi sin igual de las religiones, lo que es un reflejo tanto de factores históricos (especialmente la migración) y de sus actuales procesos socio-económicos.

Catedral nacional de Washington, templo episcopaliano dedicado a San Pedro y San Pablo. Es considerado el Lugar Nacional de Oración.

Algunos mapas basados en los resultados de la encuesta muestran patrones de distribución muy distintos, que pueden ser usados para definir las regiones religiosas. 
Es fácil seleccionar un área fuertemente católica en Nueva Inglaterra, y una amplia región que se extiende desde el Atlántico en el este hasta las Rocosas, en el oeste, caracterizada por una mezcla de cristianos sin una clara iglesia única dominante (aunque el metodismo es el grupo más grande). El alto Medio Oeste está dominado por las iglesias luteranas, y los mormones conforman una zona centrada en Utah, que ofrece un marcado carácter religioso (y cultural) separado.

Los baptistas son dominantes en el Sur, donde, junto con otros grupos conservadores fundamentalistas, conforman el llamado “Cinturón de la Biblia”.
El Oeste es una zona bastante diversa, pero algunos estudios identifican dos sub-regiones: el Pacífico-Región Suroeste (fuertemente católica, de origen hispano y con un importante grupo de población judía en Los Ángeles), y el Noroeste del Pacífico (con predominio protestante).
Las interpretaciones de las causas de estas  pautas a escala de todo el país  suelen enfatizar la historia de las migraciones. 

La llegada de los padres peregrinos en el Mayflower en 1620, huyendo de la persecución religiosa, marca el comienzo de la tolerancia religiosa en las Trece Colonias.

Así, por ejemplo, la distribución de los católicos en parte refleja las oleadas de inmigrantes procedentes de Europa y otras partes de las Américas. Una concentración de los católicos a lo largo de la frontera mexicana en Texas, Nuevo México y Arizona podría reflejar el legado de la influencia española-mexicana, junto con la inmigración reciente a través de la frontera. 
Del mismo modo, el enclave católico en la región costera de Louisiana habla de la herencia francesa de la zona. 

Un gran número de inmigrantes católicos de Irlanda y el sur de Europa (italianos sobre todo) se han repartido por los originales baluartes protestantes de Nueva Inglaterra, en especial en Massachusetts, Nueva York y Nueva Jersey. La presencia de ortodoxos se vincula a la emigración griega y, más recientemente, rusa y de otros países eslavos.
La distribución de los miembros de las iglesias protestantes también se debe tanto a la historia como a factores socioeconómicos contemporáneos. El Sur está fuertemente dominado por los baptistas y luteranos en la franja agrícola del Medio Oeste. Las iglesias congregacionales siguen siendo fuertes en Nueva Inglaterra, y se encuentran dispersos en todo el Medio Oeste. 

Templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (más conocidos como mormones), en Salt Lake City, Utah. Esta Iglesia fue fundada por Joseph Smith en  1830. A lo largo de su relativamente corta historia ha sufrido varias escisiones y refundaciones.

Las denominaciones protestantes más dispersas son los metodistas, presbiterianos y los episcopales. El centro principal del metodismo se establece a través del Atlántico Medio y la parte sur del Medio Oeste a las Montañas Rocosas, mientras que el principal centro de los episcopales se extiende desde el núcleo originario del sur de Nueva Inglaterra hasta Virginia.
Los judíos estadounidenses también ocupan un lugar destacado en la escena religiosa. El 46% de la población judía mundial se encuentra en USA. Desde la década de 1950 el distribución de los judíos entre y dentro de los Estados Unidos ha aumentado, a pesar de que la población judía se mantuvo muy concentrada en los condados del área metropolitana de Nueva York y estados aledaños, como Connecticut. Independientemente de su tamaño, las comunidades judías estaban situadas mayoritariamente en las zonas caracterizadas por un alto grado de pluralismo religioso.


Celebración en una iglesia católica de los Estados Unidos.


Uno de los problemas de los análisis de mapas de distribuciones religiosas es la impresión de que los patrones son invariables en el tiempo. Estudios de cambios en la membresía de las iglesias entre los años 1950 y 1980 han mostrado notables patrones de estabilidad en los datos, a pesar de la alta movilidad de la población de los EE.UU (en un año típico uno de cada cinco estadounidenses cambia su lugar de residencia). 
Esto sugiere que los estadounidenses, en especial los protestantes, no siguen con su religión anterior cuando se mueven, sino que se adaptan a las organizaciones religiosas de su nuevo ambiente. 

La cultura regional en los Estados Unidos parece ser no sólo fuerte, sino también persistente, pero algunos estudios han descubierto una tendencia hacia la pérdida de presencia entre los principales grupos protestantes en los Estados Unidos. Por ejemplo, los baptistas en el Sur, luteranos en la parte superior del Medio Oeste y los mormones en el centro oeste aparecen más dominantes en sus regiones en la década de 1980 que a principios del presente siglo. Los grupos que más han crecido son los Cristianos (genéricamente), los evangélicos, y los congregacionales. Entre las religiones no cristianas cabe destacar el aumento de hindúes, budistas y musulmanes.
 
La Universidad de Notre Dame du Lac, conocida simplemente como Universidad de Notre Dame, es una universidad privada, católica, de la Congregación de Santa Cruz, ubicada en Notre Dame (Indiana).

jueves, 5 de febrero de 2015

Apuntes de Campo: Valle del Ahijadero (Arona).




En el sur de la isla de Tenerife, en la Comarca de Abona, entre los municipios de San Miguel y Arona, se encuentra el Valle de San Lorenzo o del Ahijadero, que se estructura ocupando una vaguada muy ancha, de escasa pendiente, entre las montañas y farallones rocosos de El Roque, Centinela, Lomo Empinado, Montaña Oroteanda y Montaña de las Mesas de Aldea al este y La Albarda, Igara, Vento y Montaña del Espadal al oeste.
Parte alta del Valle del Ahijadero. Al fondo, el Roque del Conde.
El centro de este valle está ocupado por un extenso campo de volcanes, entre lo que citamos Montaña Quemada, Montaña del Puente, Montaña de Las Tabaibas, Montaña Cambada, La Montañeta y Montaña Los Parlamentos. Como restos de antiguas morfoestructuras, encontramos el Roque de Malpaso y el Roque Abejera.
Todo el ámbito está fuertemente antropizado, aunque en distintos niveles. Además de la urbanización para uso residencial y las vías de comunicación, se encuentran invernaderos en explotación, instalaciones ganaderas, canteras y extracciones de áridos, depósitos de escombros y sectores con restos de cultivos al aire libre, hoy abandonados y llenos de maleza.
Panorámica de la parte baja del Valle desde Mesas de Aldea.
Para visitar aquellos espacios poco humanizados, como la zona de Mesas de Aldea, El Roque, o Igara, tenemos algunos caminos de tierra y algunos senderos de cazadores, aunque el Camino Real cruza por la Centinela y desciende por la Montaña de Las Tabaibas, para adentrarse en el núcleo del Valle de San Lorenzo y salir hacia Túnez.
Los sectores sur y este se encuentran muy degradados, cubiertos por un matorral nitrófilo de diversas especies arbustivas donde domina la aulaga (Launaea arborescens), pero incluso hay grandes llanos sin vegetación
La mayor parte del espacio está dominado por la presencia de coladas basálticas, con alteraciones que dependen de la intensidad de los usos del territorio, desde zonas apenas tocadas, donde podemos observar la morfología de las coladas, hasta zonas sorribadas y con acumulación de gangas debido a la transformación del suelo con destino agrario.
Cardonal refugiado en las laderas del Roque de las Mesas de Aldea. 
Pertenecen en su mayoría a los extensos malpaíses que fueron el producto de las erupciones del campo de volcanes estrombolianos, bien conservados, surgidos al sur del Valle. La mayoría de ellos se alinean según una fisura eruptiva de dirección N–S. Están compuestos por escorias, bombas y lapillis de naturalezas basáltica y han generado coladas “aa” de composiciones basálticas y piroclastos basálticos residuales.
Estas coladas buzan en sentido de la pendiente topográfica. Son coladas, por lo general de potencia considerable, pero la superficie se encuentra muy desmenuzada, con rocas fracturadas, sueltas entre los que hay diferentes acumulaciones de finos, transportados por los procesos de arroyada y depositados por procesos de sedimentación de diferente intensidad y espaciados en el tiempo. Esta superficie, alterada y disgregada es propicia para el asentamiento de un ralo matorral y herbáceas.
En medio encontramos coladas basálticas del potente apilamiento lávico de cerca de 1000 m de potencia, cuya máxima expresión topográfica es el Roque del Conde (1080 m). Está formado por coladas de basaltos muy antiguos subhorizontales de potencias variables entre 50 cm y 4 m. (Roque Abejera).
Hornito asociado a la erupción de La Montañeta.
En general, los suelos son de naturaleza mineral poco evolucionados, de escaso o nulo  espesor, con ausencia de  horizontes estructurales, y abundancia de fragmentos líticos. Son pobres en nutrientes y de baja fertilidad. Esto es debido a que nos encontramos con zonas relativamentes recientes, con baja alteración, y penuria de materia orgánica. El clima, con escasez de precipitaciones y gran insolación tampoco ayuda a la edafogénesis.
Sin embargo, en las vertientes de aquellas zonas más antiguas, los suelos aumentan su espesor y calidad, aunque el primer productor de suelo en esta zona ha sido la sociedad humana, que con sus sorribas y abancalamientos ha contribuido a formar suelos agrícolas que hoy corren el riesgo de degradarse hasta desaparecer, por culpa del abandono.
La vegetación potencial de este espacio está condicionada por su disposición en el área sur de la isla, en la medianía, con unas condiciones climáticas y edáficas ya explicadas con anterioridad.
Matorral de tabaibas amargas y verodes, cerca de Montaña Quemada
La vegetación también ha dependido en gran medida de la eficacia de los usos humanos del pasado de este espacio. El peso durante décadas de la ganadería (existen restos de corrales de ganadería caprina y ovina de suelta por todos los ámbitos que no han sido reutilizados para otros usos), ha condicionado la presencia de algunas formaciones vegetales. La abundancia relativa en la actualidad nos informa de  que los procesos de recolonización vegetal han sido intensos.
Existe un cardonal disperso por todo el ámbito (en especial en aquellas laderas más inaccesibles) que cuenta con algunos ejemplares de  cardón (Euphorbia canariensis), de considerable tamaño, al que acompañan las especies típicas, como balillo (Atalanthus pinnatus), el romero marino (Campylanthus salsoloides) y madama (Allagopappus dichotomus). Dentro de la Unidad Cardón (viviendo en el interior de los ejemplares de mayor tamaño) hay tasaigo (Rubia fruticosa), cornical (Periploca laevigata), duraznillo (Ceballosia fruticosa) y  esparraguera (Asparagus s.p.), aulagas (Launaea arborescens), y, sobre todo balos (Plocama pendula), que, junto con el cardón son la especie que se encuentra presente en aquellos lugares de mayor calidad ambiental, en especial los fondos de barranco como el de Malpaso y el de Igara.
La penca bruja o tunera india es una planta exótica bastante extendida por el sur de Tenerife.
El tabaibal dulce tinerfeño está presente en la Montaña de Oroteanda, donde hay un enclave de tabaibas dulces (Euphorbia balsamífera) mezcladas con otras especies, en especial la tabaiba amarga, balos y magarzas. Las tabaibas dulces están en aquellos lugares donde el abandono ha sido más prolongado. En sus puntos óptimos aparecen especies como el tasaigo (Rubia fruticosa).
En las zonas más fuertemente antropizadas existe un importante verodal (Kleinia neriifolia), hegemónico, que se extiende por los pasillos espaciales donde la transformación ha sido más  sensible, mediante huertas, caminos y otras actuaciones. El acompañante más corriente del verode suele ser la tabaiba amarga (Euphorbia lamarckii) sobre todo en los lugares de peor calidad.
 En las zonas más pedregosas aparece el matorrisco (Lavandula canariensis) y la magarza (Argyranthemum frutescens). También encontramos la ratonera, en paredes, muros, y grietas (Forsskaelea angustifolia), la esparraguerra, (Asparagus umbellatus)  sobre todo en vaguadas protegidas y la gamona (Asphodelus aestivus) en zonas expuestas, y laderas orientadas al sur y al este.
Los antiguos campos de cultivo están ocupados por una mezcla de gramíneas y, sobre todo pencones que ocupan los linderos de parcela. Aún sobreviven algunas higueras.
Al reducirse la vegetación potencial, por intervención humana, el territorio ha ido siendo ocupado por la  vegetación de sustitución, de gran importancia por su complejidad y diversidad, en función de su localización, del grado de alteración del territorio y del tiempo transcurrido desde ésta.
En general, son comunidades arbustivas y herbáceas. En estos matorrales intervienen muchas plantas introducidas por el hombre, como ocurre con la xenófita invasora y competitiva tunera bruja (Opuntia dilenii), en bordes de parcelas y el pencón (Opuntia máxima), que aparece solamente en aquellos lugares en los que se cultivó en el pasado.
Roque de Malpaso, desde su cara sur.
El norte y espacio central del Valle está cubierto por piteras (Agave americana), y por la menos frecuente sisal o henequen (Agave fourcroydes), planta de las que se extraían fibras.
Entre estas especies invasoras que han cobrado un gran protagonismo en los últimos años, hasta el punto de conformar paisajes propios y comunidades de sustitución compuestas por especies exóticas, destacamos el tabaco moro (Nicotiana glauca) y rabogato (Pennisetum setaceum) en solares y bordes de camino y el tartaguero  (Ricinus comunnis)  y el té del diablo (Datura stramonium) aparecen en zonas de rezumes y derrames de agua de riego.
Población del Valle de San Lorenzo. Todavía es posible ver una gran cantidad de estanques en uso. En primer término, la Montaña de Las Tabaibas.

miércoles, 28 de enero de 2015

Los procesos de trasformación del suelo.(Parte 2)


El paisaje y su subsuelo funcionan como registros que evidencian los procesos humanos acaecidos en la historia, ya sea en forma de erosión o en forma de construcciones.
Las rocas, el suelo, y los depósitos humanos (procesados o manufacturados) se han manipulado históricamente para crear tierras agrícolas, asentamientos humanos o vías de comunicación.

El resultado pueden ser una estructura construida o un depósito difuso en el territorio. Otros resultados pueden ser  excavaciones, que representan el material natural que ha sido eliminado y extraído para un uso humano, como las minas o las canteras.
El flujo de material asociado a procesos humanos de remoción, transporte y deposición son similares a los procesos geológicos de erosión, transporte y sedimentación.

Desmontes para la construcción del cierre del Anillo Insular de autopistas de Tenerife, a la altura de Guía de Isora.

La construcción de viviendas y de infraestructuras

Los restos de moradas excavadas en cuevas artificiales han sido registrados por los arqueólogos con una cronología histórica bien definida. 
Sin embargo, la necesidad del ser humano de construir lugares donde habitar ha dejado una profunda huella en el territorio y en el subsuelo.
Muchas ciudades establecidas desde hace tiempo tienen considerables espesores de suelo artificial, debido a las sucesivas fases de construcción de la vivienda sobre los restos de construcciones anteriores. 

Esto puede dar lugar potencias de muchos metros de tierra compuesta de escombros de construcción e incluso de residuos o, en las grandes ciudades, subsuelos muy heterogéneos, compuestos de alcantarillado, sótanos, túneles de metro, etc.
Esta complejidad del suelo artificial bajo las ciudades comenzó con el inicio de la centralización urbana en la época romana, cuando se construyeron los edificios, las vías de transporte, el suministro de agua y el riego agrícola y la recogida de desechos y agua residual. Por poner ejemplos, la Cloaca Máxima comenzó a construirse en el 600 A.C. y estuvo en uso hasta hace poco.

El Foro Romano se encuentra a varios metros bajo el nivel de la actual ciudad de Roma. Para su construcción hubo que construir una infraestructura de avenamiento (Cloaca Máxima) para desecar una laguna.

En fases sucesivas de desarrollo, los elementos se suman a los anteriores, o en algunos casos se han reutilizado y reciclado, dejando una compleja estratigrafía de depósitos, como desagües, vertederos, pozos, sótanos, cimientos y trincheras entre otras características. 
Desde muy temprana edad, la infraestructura que soporta las viviendas incluye la construcción de sistemas de riego, seguido de canales, carreteras, vías férreas y túneles para el transporte. 

Estos han sido excavados por debajo de la superficie de la tierra, en trincheras a través de montañas, o sobre taludes encima del terreno natural, formando nuevo suelo. A partir de la Revolución Industrial, la escala de estas actividades se ha incrementado y los volúmenes de material ahora movidos durante la construcción de infraestructuras son considerables. 
En Canarias, los depósitos modernos para construcción de carreteras e infraestructuras se compactan para poder soportar obras de ingeniería cada vez mayores. La mayoría de este material acumulado es de origen local o regional (Puerto de Granadilla), aunque en las zonas costeras pueden haber sido importados (Playa de Las Teresitas). 

Playa de Las Teresitas, construida con arena importada desde el Sahara Occidental.

En los últimos años, el volumen de material desplazado por la expansión urbana, la construcción de canales, tranvías, carreteras, autopistas,  túneles y construcción de edificios es significativo, pudiéndose cifrar en varios millones de toneladas.

La explotación de los recursos naturales.

La necesidad humana de minerales, energía y materiales de construcción se ha traducido en la minería y las canteras. 
La importancia relativa de los factores culturales, socio-económicos, políticos y ambientales como motores del crecimiento de la población han incidido en el cambio del uso de los recursos naturales a través del tiempo. 

Restos de raíles y vagonetas sobre la escombrera de la Galería de La Paloma. Güímar.

La existencia de recursos minerales superficiales han generado excavaciones a cielo abierto en el paisaje y han degradado miles de toneladas de suelo fértil que se ha considerado en ocasiones como gangas sin valor.

Las canteras están presentes desde la Antigüedad, en primer lugar para la construcción en piedra (Canteras de Asuán, en Egipto), y más tarde para la extracción de arcillas para fabricar ladrillos, y canteras para extraer tierras cementeras (como las de Pozzuoli), han dejado zonas transformadas a gran escala.

Interior de una Mina o cueva de jable, usada en el pasado para extraer zahorra destinada a los campos de cultivo. Sureste de Tenerife.

Canteras de rocas ígneas y metamórficas son visibles en Egipto (Edfu, Wadi Hammamat) España (mármol de Macael), Italia (Travertino en Tívoli) y por supuesto en Canarias, donde existen canteras para extraer diferentes rocas volcánicas, desde basaltos, a pumitas, pasando por ignimbritas o losa chasnera.

La hidrominería o el aprovechamiento de las fuerzas naturales (agua, gravedad) para descubrir, lavar y derrumbar las vetas minerales), es utilizado por primera vez en la época romana (que la llamaban Ruina montium). Para conseguir las grandes cantidades de agua necesarias para este proceso, fue necesario construir grandes acueductos, canales y embalses en lo alto de las montañas, así como una compleja red de galerías por las que pasaba el agua, arrancando la roca y el mineral de oro. 

Este sistema fue utilizado en Las Medulas, mina de oro romana en el El Bierzo, provincia de León, comunidad autónoma de Castilla y León, donde la evidencia arqueológica generalizada de estos procesos ha estimado que se removieron 500 millones de m3.
Otras muestras de la explotación mineral a cielo abierto, sobre todo para el carbón, hierro y cobre, las tenemos en  Asturias y Minas de Riotinto (Huelva).

Hoyos dejados por las canteras y extracciones de áridos de los barrancos de Fregenal y Chamoco, en Güímar.

La minería en galerías subterráneas se ha traducido en derrumbes y rebajes que han creado hundimientos del terreno natural. Este hundimiento es una prueba del suelo artificial 'oculto'. 
Las labores subterráneas de carbón se llevaron a cabo inicialmente utilizando técnicas de extracción con pilares, dejando al azar patrones regulares de galerías con pilares de apoyo. 
Cuando las explotaciones subterráneas han sido rellenadas con gangas y escombros para la estabilización del suelo, o donde el equipo y la infraestructura han quedado bajo tierra, se crea suelo artificial. 

Vertedero insular de Tenerife en Arico. Estas montañas se han construido apilando basura y áridos para su cubrición.

Los impactos industriales en el subsuelo poco profundo están muy extendidos y surgen no sólo de la infraestructura física asociada a la industria minera, sino también de los procesos químicos y biológicos que subyacen a estas actividades. 
El ejemplo más claro de esto es el Rio Tinto, cuyas aguas rojas se caracterizan por su pH entre 1,7 y 2,5 (muy ácido), con alto contenido en metales pesados: hierro, cobre, cadmio, manganeso. 

En Canarias, la minería en el subsuelo ha sido, mayoritariamente para extraer un recurso mineral escaso y fundamental: el agua.
Desde finales del siglo XIX, la minería del agua en galerías se convirtió en una técnica y una actividad económica, que avanzó a medida que se precisaba agua en los diferentes ciclos económicos canarios y se posibilitó por los avances tecnológicos que permiten la perforación neumática, el entibado de los techos, el uso de explosivos potentes y la  ventilación, así como el transporte de materiales por el túnel hasta su vertido en el exterior, donde se generaron escombreras más o menos grandes. 

Extracciones de áridos. Cantera de Achipenque. Arico.

Otro mineral extraído por la humanidad desde tiempos remotos es la sal. Existen vestigios de la extracción de sal gema a cielo abierto desde hace más de 6.000 años, en el Valle Salino de Cardona siendo uno de sus momentos de auge en época romana. Las salinas de Imón son unas salinas actualmente en explotación, situadas en el valle del río Salado en Imón (Sigüenza, Guadalajara, España). Son las mayores salinas de la zona y durante mucho tiempo las de mayor producción en la península Ibérica. 

A través de los puertos del Mediterráneo distribuyeron la sal, convirtiéndose en un negocio muy lucrativo gracias a su elevada demanda. Era costumbre añadirla en las verduras (de ahí el origen del nombre ensalada) y al vino. Su uso se generalizó pudiendo encontrarse en cualquier mercado romano alimentos ya salados, como el garum

Interior de una antigua galería de agua. La Madre de Arriba. Barranco de Añavingo. Arafo, Tenerife.

La función de conservante de la sal era bien conocida (los celtas ya la utilizaban) y así fue con los salazones de carne y pescados, lo que posibilitó largos viajes por el mar. Pero su uso no quedaba restringido a la alimentación sino que también usaban ingentes cantidades de sal para arrasar los campos, vengándose así de sus enemigos. 

Adquirió tanta importancia que se la comparaba con el “oro blanco”, pagando con sal en algunas ocasiones los servicios de los soldados (de ahí el origen de la palabra salario), incluso se puso el nombre de Vía Salaria a la calzada romana de Roma que parte desde la Porta Salaria de la Muralla Serviana. 

En Canarias, la sal se extraía en salinas, y en todas las islas se pueden hallar restos de las mismas, y algunas en funcionamiento, como las Salinas de Fuencaliente en La Palma; Salinas de Bufadero en Bañaderos, Arucas; Salinas de Bocacangrejo, Salinas de la Florida y Salinas de Arinaga en Agüimes,; Salinas de Tenefé en Pozo Izquierdo, Santa Lucía, (todas en Gran Canaria); Salinas del Carmen en Antigua, Fuerteventura; Salinas de los Agujeros en Teguise, y Salinas de Janubio en Yaiza, Lanzarote.

Salinas de El Carmen, en Fuerteventura.

lunes, 12 de enero de 2015

Geografía de las religiones: distribución, difusión y dispersión.


Cuando analizamos un mapa mundial de distribución de las religiones se revelan patrones interesantes, pero, al igual que todos los mapas, debe ser comentado con precaución.

Las interpretaciones de los modelos mostrados deben tener en cuenta las limitaciones inherentes al mapa y los datos en que se basa.
Estos mapas dan la impresión de que la religión dentro de cualquiera de las partes sombreadas es relativamente uniforme, lo que no es el caso.
La mayoría de estos mapas muestran solamente la religión que prevalece, y no da ninguna indicación de la relación entre las religiones principales y otros cultos menores, o la situación del agnosticismo, por ejemplo.
En este sentido, también ocultan la presencia real del ateísmo en la sociedad, no sólo en términos de la distribución de los ateos y los no practicantes, sino cada vez más, en términos del surgimiento y asentamiento de una sociedad secularizada.

Símbolos religiosos de los aborígenes australianos.
Estos mapas también pueden inducir a error en el sentido de que, mientras que en las grandes áreas puede ser demostrada la presencia de una religión dominante, lo que realmente importa es la distribución de los creyentes, que en algunos países no es uniforme.
Así, por ejemplo, el norte de Australia (una zona de unos dos millones y medio de kilómetros cuadrados), se suele clasificar como animista (la religión de los aborígenes), cuando el total de indígenas australianos no llegan al medio millón, y algunos practican otras religiones.
Por el contrario, Nueva York aparece dentro muchas clasificaciones como una ciudad judía, cuando la población de ésta religión solamente supone millón y medio de personas en una ciudad de nueve millones.

Manifestación de judios apoyando el Estado de Israel en Nueva York.

Otro factor bastante difícil de reproducir en los mapas es la vitalidad religiosa o la adhesión a una religión concreta (la práctica de la misma y en qué grado). Sería un error suponer que cada religión es seguida fielmente por igual por todos sus creyentes en todo lugar, ya que el trabajo de campo revela que existen variaciones muy significativas en cómo la religión se expresa, tanto dentro de la misma como entre diferentes religiones.

¿Cómo surgen y evolucionan las religiones?
El mosaico de religiones mundiales plantea preguntas interesantes sobre cómo se llegó a la situación actual, y cuáles son los factores que influyeron. Claramente, algunos componentes de la distribución son en gran parte endémicos.
Los sistemas de creencias tradicionales están basados en el tiempo de los sueños, en objetos con alma, o en cualquier elemento del mundo natural, y por ello son venerados o temidos como dioses.

Ornamentos litúrgicos preparados para una ceremonia minimista.

Estas religiones son comunes entre las sociedades indígenas y la evidencia arqueológica sugiere que estuvo presente en la mayoría de las culturas antes de las formas más modernas de religión aparecieran.
Otros componentes reflejan la persistencia religiosa en o cerca de áreas donde las religiones aparecieron por primera vez.
El hinduismo ha dominado la India desde su nacimiento, y el budismo conserva su posición en la zona en la que primero se extendió y se transformó en importante.
Un tercer conjunto de componentes refleja la propagación de las principales religiones desde las zonas originales con el paso del tiempo.
El cristianismo es un buen ejemplo, desde su origen en Oriente Medio, hasta la actualidad, abarcando todo el mundo.

Monasterios de Mar Saba, desierto de Judá, israel.

Orígenes, difusión y dispersión de las religiones
Hoy en día la distribución de las religiones no son más que fotogramas de una continua película en movimiento. A escala mundial, dos factores son particularmente importantes para explicar la distribución de las principales religiones en cualquier punto en el tiempo: los lugares donde se originaron las religiones, y los procesos por los que se dispersaron y difundieron sus creencias.
Un aspecto particularmente sorprendente de la geografía de religiones es que todas las principales religiones del mundo se originaron en un área relativamente pequeña en lo que hoy es el suroeste meridional del continente asiático, entre Siria y la India.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los intentos de explicar tan desconcertante pauta geográfica se basaron en gran medida en el determinismo geográfico, puesto de relevancia por Fiedrich Ratzel y relacionado con la biología evolutiva, el darwinismo social, el organicismo y el vitalismo.

El cristianismo ha equiparado a Jesucristo con el León de Judá, tribu del Rey David, del que Jesús era descendiente.
Esta corriente geográfica  se basa en la suposición de que las actividades humanas están controladas o determinadas por el entorno geográfico. El argumento fundamental es que los aspectos de la geografía física, especialmente el clima, tienen influencia psicológica en la mentalidad de las personas, que a su vez define el comportamiento y la cultura de la sociedad.
A la geógrafa (profesora de las universidades de Clark y de Chicago) Ellen Churchill Semple se le atribuye la introducción de la teoría de los Estados Unidos después de estudiar con Ratzel en Alemania.
Semple, en Influences of Geographic Environment: On the Basis of Ratzel's System of Anthropo-Geography (1911) argumentó que los primitivos habitantes nómadas del desierto de Oriente Medio podían ver el movimiento de las estrellas y los planetas a través de cielos claros. Esto generó en ellos la idea de un orden y una progresión cósmica y pensaron en una sola mano guiando lo creado por este universo ordenado (de ahí el origen del monoteísmo en el Oriente Medio).
También subrayó que la imaginería y el simbolismo de una religión están significativamente afectados por su lugar de nacimiento, por lo que el infierno de los esquimales es un lugar de oscuridad, tormenta e intenso frío, la del judío es un lugar de fuego eterno.

Ellen Churchill Semple

Ellsworth Huntington en sus Principios de Geografía Humana, publicado póstumamente en 1951 sugiere que toda religión está influenciada por su entorno, especialmente el entorno de su lugar de nacimiento.
Como Ellen Semple, también argumentó que los objetos de culto son a menudo determinados por factores geográficos. Así, el dios de la lluvia (Indra), es particularmente importante en la India, donde las lluvias son inciertas, y a menudo catastróficas, y en el Antiguo Egipto, se adoraba al Nilo (Hapy), por razones similares.

Indra, dios de la lluvia hindú.

De acuerdo con esta perspectiva el cristianismo se originó en una región seca, donde el pastoreo era una de las principales ocupaciones y esto llevó a las numerosas parábolas pastoriles de Jesús, como la parábola del Buen Pastor.
El determinismo ya no se considera como creíble por los geógrafos modernos porque pone demasiado énfasis en el factor del medio ambiente y porque hace caso omiso de otros factores, como la forma en que las ideas religiosas cambian a lo largo de su evolución espacio-temporal desde las zonas de origen.
Pero estas primeras ideas eran interesantes e influyentes, y persistió por lo menos hasta la década de 1940.


 
El Buen Pastor.