






«La moral política es como una capa con tantos remiendos, que no se sabe ya cuál es el paño primitivo» Benito Pérez Galdós (1843-1920).























España lleva varios años buscando su revolución, porque, instintivamente, se siente emparedada entre dos losas agobiantes: por arriba, el pesimismo histórico; por abajo, la injusticia social. Por arriba, la vida de España se ha limitado de manera cruel: hace diez años España parecía miserablemente resignada a la dimisión como potencia histórica; ya no había empresa que tentara la ambición de los españoles, ni casi orgullo que se revolviera cuando unos cuantos moros nos apaleaban. Por abajo, la vida de España sangra con la injusticia de que millones de nuestros hermanos vivan en condiciones más miserables que los animales domésticos.
Nuestra generación no puede darse por contenta si no ve rotas esas dos losas; es decir, si no recobra para España una empresa histórica, una posibilidad, por lo menos, de realizar empresas históricas; y, por otra parte, si no consigue establecer la economía social sobre bases nuevas, que hagan tolerable la convivencia humana entre todos nosotros.
"Revolución", artículo de José Antonio, en el diario La Nación, de Madrid, 28 de abril de 1934.
