lunes, 12 de julio de 2010

Los eres: cuando faltaba el agua y sobraban penas y trabajos.

Sombra de risco, agua de arena, gofio de trigo y miel de colmena.

Los eres son cavidades de forma circular o cilíndrica excavadas en el lecho rocoso de un cauce, generados por el movimiento turbulento de las rocas que arrastra la corriente de agua, que producen un efecto abrasivo en el lecho duro, y con tamaños que van desde centímetros a unos cuantos metros de profundidad.

A veces encontramos dentro callaos con formas redondeadas (esferas o discos), que son las que han tallado el hueco: la corriente espiral de agua que tiene lugar en el interior del pilancón origina el movimiento de rotación de la piedra en la base de la oquedad, perforando así gradualmente la roca.


Los procesos de erosión del agua corriendo por los álveos también son los responsables de cascadas, saltos y el bruñido de los fondos de los barrancos.


Es común aceptar que muchas de estas formas son heredadas de momentos pasados, en los que el clima de Canarias era más húmedo, y los cauces corrían con más frecuencia.

En la actualidad, los episodios torrenciales y sus efectos de arrastre y erosión de materiales intensos, aunque su frecuencia sea menor, por lo que estas pocetas casi siempre están rellenas por gravas, arenas y cantos de diverso tamaño, arrastrados por la corriente y allí depositados, retenidos, porque las aguas torrenciales no tienen competencia para desalojarlos.
Esta es la clave de un eres, puesto que las arenas y gravas dejan que el agua se infiltre, hasta llegar a un nivel de roca impermeable (el fondo de la poceta).
Si el agua es mucha, rebosa y empapa la superficie, formando un charco. Las arenas retienen así el agua e impiden que se evapore, incluso en el verano.


Cuando la gente que caminaba por estas tierras secas y áridas, primero los guanches y luego los magos (¿o no son la misma cosa?), se dieron cuenta que allí se retenía agua, excavaron de modo manual estos lugares y la aprovecharon. Alguna cerámica estaba diseñada ex profeso para sacar agua del barranco y decantarla, antes de pasarla a un bernegal o talla.

Este uso, que viene de la época anterior a la conquista, se mantuvo como algo frecuente hasta tiempos recientes, sobre todo allí donde el agua escaseaba y donde había pastores que necesitaban lugares para abrevar los ganados. En algunos sitios, un eres era la única manera de abastecerse de agua en verano, tanto para el ganado como para la gente.

¿Cómo se hacía un eres?, ¿cómo funcionaba? He de reconocer que una de las personas que conozco que más entiende esto, es Fernando Sabaté, con quien tuve el gusto de visitar a un señor de Malpaís de Candelaria, llamado Félix Guanche, hace algunos años, que fue el que nos explicó exactamente como se elaboraba un eres.


Los eres se quedan llenos de agua después de las lluvias, por la escorrentía en el fondo del barranco, funcionando entonces como charcos. Cuando el agua del mismo se agota o se evapora, se puede seguir extrayendo de la arena saturada que conserva la humedad durante más tiempo, mediante la excavación de un hoyo, operación conocida como ‘hacer el eres’.

Esta clase de artificios populares podían alcanzar dimensiones respetables a través de la excavación sucesiva, sobre todo durante los veranos. Esto exigía el levantamiento de un muro de piedras que contuviera las paredes conforme se iba profundizando, y de un camino que permitiera descender en espiral hasta el fondo de la concavidad.


Después del verano, cuando se reanudaban las lluvias y la circulación del barranco, toda la excavación se desmoronaba y la marmita volvía a quedar colmatada de piedras y arena. Cada año había que volver a repetir la operación a partir del momento en que el agua escaseara.


domingo, 4 de julio de 2010

4 de julio


Preámbulo de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, leída y signada de forma solemne en Filadelfia, Pensylvania, el 4 de julio de 1776:
Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios,el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.

martes, 22 de junio de 2010

La necesidad de ser sostenibles.


Las personas debemos obtener la energía que precisamos para vivir como organismos, y por tanto, para el funcionamiento de nuestro mundo de otros seres vivos.
Aprendimos a manejar a estos seres vivos para que nuestro abastecimiento de energía sea inagotable a escala humana, lo que ha ocurrido durante milenios: la humanidad ha firmado un contrato con los animales, plantas y el territorio para coexistir y proporcionarse ayuda mutua.
El problema se plantea cuando los humanos deciden romper ese contrato de forma unilateral, sin consultar a los otros firmantes. La ruptura del contrato se traduce en la aparición de serios desequilibrios que comprometen la vida de las especies y la de la propia sociedad humana.
Desde que las primeras comunidades decidieron sembrar semillas en un lugar, y repetir la operación año tras año (la invención de la agricultura), son muchas las estrategias que ha desarrollado el agricultor para conservar la fertilidad del suelo durante generaciones, y cada paso que se ha dado ha supuesto una verdadera revolución: de la agricultura itinerante de “tala y quema”, practicada todavía hoy por algunos pueblos africanos, al aprovechamiento agro-silvo-pastoril de la dehesa mediterránea, en el que los ganados incorporan el papel de desbrozadores del terreno y fábricas móviles de abonos orgánicos.
La aparición de la rotación a tres hojas supone un salto cualitativo importante, al intensificarse el uso del suelo (desaparece el barbecho) y permitir la obtención de más recursos en menos tiempo. Algunos autores coinciden en que la llegada de la rotación Norfolk a cuatro hojas en la Inglaterra del siglo XVIII fue clave en la revolución agrícola moderna y permitió la Primera Revolución Industrial.
Los campesinos siempre han querido aumentar la fertilidad de sus tierras. El caso del Valle del Nilo, donde la agricultura dependió de sus aluviones durante seis mil años es paradigmático, o la explotación de todas las vegas españolas, como Cullera, Granada o Córdoba. En Canarias se abancalaron las fuertes pendientes, y se gestionaron recursos no agrarios, como el pinocho o el cisco de retama. En las huertas de Valencia se usaron las basuras urbanas para abonar los campos.
Hoy, el modelo ha cambiado, ya que en aras de una mayor productividad, que genere unos mayores beneficios monetarios, que no siempre son reinvertidos en la actividad agraria, los cultivos se sacan fuera de su contexto, es decir, pierden la relación con el espacio circundante.
Pongamos el ejemplo del plátano canario:

a. Se riega con aguas que son extraídas de acuíferos distantes, y que son traídas por canales decenas de kilómetros, cuando no con agua desalada mediante la quema de combustibles fósiles, que son caros, foráneos y contaminantes.
b. Se abona con fertilizantes procesados al otro lado del Planeta.
c. Se trabaja con mano de obra “importada” de países lejanos.
d. Se llega al extremo de mantenerlos bajo plástico que lo aísla del aire, insectos y aves circundantes.

Se ha pasado de un modelo sostenible, a un modelo que rompe el equilibrio y crea distorsiones entre los diferentes espacios.
Todos los sistemas agrarios locales han generado a su vez un tipo de poblamiento, incluso un tipo de organización social, que se relacionaba con su entorno inmediato, lo sabía interpretar y del que sabía obtener sus recursos de forma sostenible.
Tras la Tercera Revolución Industrial (basada en el neoliberalismo, el modelo tecno-informático, la ingeniería financiera y la especulación), con una población urbana que no es capaz de generar sus propios alimentos, con la pérdida de la autonomía e identidad de los espacios y con la visión uniforme de los actuales patrones culturales, las comunidades humanas se han desvinculado del territorio que habitan, y se han convertido en segmentos de una red global, jerarquizada, que depende de centros de decisión cada vez más alejados de los lugares que habitamos.
Hoy, más que nunca, el espacio ha dejado de ser un componente más del geosistema, interrelacionado con los otros, para servir de mero soporte de un cúmulo de actividades humanas que le son ajenas, y que crean serios desequilibrios al propio sistema.

viernes, 18 de junio de 2010

Bienvenido Míster Marshall


Vaya por delante que considero que los Estados Unidos de América son un ejemplo de democracia y buen gobierno que muchas naciones del mundo deberíamos seguir, y elegir a nuestros jueces, fiscales, y jefes locales de policía o participar en las juntas de gobierno de nuestros colegios. No quiero que me confundan con un medianía progre antiyanqui porque sí.

Hecha la aclaración, lo que ha pasado en Sevilla estos días pasados, me parece algo similar a lo que retrata el genial Berlanga en su obra maestra Bienvenido Mister Marshall: Tom Cruise y Cameron Díaz han estrenado un peliculón llamado "Noche y día" y media España se ha tirado a sus pies.
Se ha cerrado parte del casco histórico de la capital andaluza (que me encanta, y es probablemente una de las ciudades españolas donde más cómodo me he sentido), para que estos elementos hagan una exhibición absurda con una moto y un coche. Ni que decir tiene que la peli, donde se ve a los mozos de Pamplona corriendo unos sanfermines en Hispalis (manda coxones), no va a pasar a la historia del cine como Ciudadano Kane, o El Séptimo Sello.
Pero, claro, es que Cruise no da para más (su cine de calidad fluctúa entre lo mediocre y soso, porque, por mucho respeto que yo le tenga a Kubrick, Eyes Wide Shut es un tubo de mucho cuidado), cuyos éxitos más destacables son Top Gun o Missión Impossible, aunque he de decir que El Color del Dinero, Rain Man o Algunos Hombres Buenos son buenos filmes (¿será por Newman, Hoffman y Nicholson?.
De Cameron Díaz, lo siento pero no es un pasaporte para los Oscar haber interpretado Algo Pasa con Mary (insufrible), o Los Angeles de Charlie (añoras a Farrah Fawcett).
En fin, que lo que me parece un absurdo es que toda una ciudad se postre de esa manera a la estrategia publicitaria de una productora, para un filme de tres al cuarto, y que encima no refleja la realidad de la ciudad y mezcla churras con merinas (porque de la Calle Sierpes a la Calle Estafeta hay que patear muchos olivos, campos de trigo, viñas y huerta).
Y, ahora que ya estoy embalado, hablando de Bienvenido Míster Marshall, como sigamos así, vamos a hacer bueno a Franco y a Ike paseando por Madrid en coche descapotable.
En aquel momento era entendible: España estaba fatal en medio de una postguerra inacabable, y se concedieron ayudas a toda Europa (ayudas que permitieron el despegue económico de nuestros vecinos, en especial los alemanes), y a nosotros nos dejaban sin dolares, ni queso ni leche... así que, por dinero baila el perro.
Tanto que la progresía izquierdosa de este nuestro solar patrio criticó al franquismo, tardofranquismo, postfranquismo y aznarismo por hacerle la pelota a los yanquis, y desde que llega uno del jollivúd, (que no es nuevo, que aquí ya estuvo Orson Welles, Ava Gardner, Mel Ferrer, Peter O´Toole, Omar Shariff, Frank Sinatra, Charlton Heston, Sofía Loren y muchos más), nos ponemos a cantar sevillanas y nos vestimos de traje campero, sombrero cordobés y faralaes.
¡Niña!, ¡Digo!






lunes, 14 de junio de 2010

Más sobre la Biodiversidad




Hace algunos años (tantos como 18), cuando me compré el famoso libro Flores Silvestres de las Islas Canarias, de David y Zoé Bramwell, no sabía distinguir un guayabero de un palo blanco.
Invertí toda un tarde, con mi libro recién adquirido, y comiéndome el coco, en averiguar el nombre de una humilde plantita en la vera de un barranco cercano a los canteros de mi familia, en Arafo.
Años después, la situación ha mejorado y reconozco con cierta facilidad algunas especies de flora canaria, incluso conozco sus nombres en latín. Pero mis amigos biológos siempre se han encargado de mostrarme lo complejo que es el asunto de la biodiversidad canaria. No sólo hay flora vascular (vasta y compleja), sino algas (un mundo bajo el mar) musgos, hongos, helechos... imposible de abarcar sino eres miembro del club que fundaron Linneo, Darwin, Oparin, Lorenz, Watson, Margalef y tantos otros.
Mis últimas incursiones en diverso lugares altos del Valle de Las Higueras me han permitido descubrir ejemplares de flora que algunos autores sitúan en lugares muy concretos de nuestra isla, en sitios donde no parece lógico (en un principio) encontrarlos.
Me refiero a especies como la cresta de gallo, la morgallana, el palo de sangre, el rosal del guanche, el bicacaro o el viñátigo.
Posiblemente se debe al hecho de que muchos de estos lugares se encuentran en sectores de Monteverde seco que, en el pasado ocupó importantes franjas de los altos del valle, pero que, debido a la ganadería y a la agricultura, hasta hace unos veinte años, estaba ocupado por majadas donde pastaban los rebaños y por canteros donde se cultivaban frutales, viña y papas.
El abandono de estas actividades ha reactivado la dinámica natural, y los elementos humanos ahora son relictos en el paisaje. Es común observar higueras, castañeros, almendreros y viñas en medio de tupidos pinares con aspecto de primigenios, cuando, al preguntar a la gente mayor te decían que de esos sitios se sacaban quintales de fruta y la vid daba unos cuantos cientos de barriles de mosto.
Algunos de nuestros sistemas ecológicos, seriamente transformados por la presión antrópica en el pasado, se recuperan.
Por eso me sorprende que uno de los argumentos que se utiliza para defender el nuevo Catálogo de Especies Protegidas de Canarias sea, principalmente, el que los nuevos estudios han encontrado más ejemplares de esta o de la otra especie, y, por ello, hay que rebajarles la categoría de protección, porque, al haber más, ya no hay amenaza para su correcta conservación.

La idea que subyace en estos argumentos es que las islas funcionan como ciudades donde todo el suelo es urbanizable con parques en su interior (que serían los espacios naturales protegidos), en los que las especies están protegidas (claro, que también podemos descatalogar suelo de espacios naturales, como sucedió en el Chinyero y en La Isleta). El resto de Canarias sería un inmenso solar donde poder construir y fabricar a placer.
Tal explicación convertiría los EPN declarados en Bantustanes de biodiversidad, sin relación física con los demás, pasándose por el arco del triunfo nuevos conceptos territoriales y ecológicos como “corredores ecológicos” o “áreas fuente”, que permiten el flujo de material genético y evitan la endogamia que trae consigo el encerrar especies en un espacio acotado rodeado de residencias, vías de comunicación, o cultivos industriales bajo plástico.
Y así se inventó la rueda.

miércoles, 2 de junio de 2010

El Valle. 1964

Foto aérea del Pico del Valle, Caldera de Pedro Gil, y Montaña de Las Arenas (Municipio de Arafo) en 1964.
Fuente: IDE Canarias


Esta foto aérea de hace 46 años de las Cumbres de Arafo, tiene muchas interpretaciones, pero recomiendo fijarse en el hecho de que no existen pinares en todo el interior del Valle, por lo que son claramente observables los Barrancos de Casme y de Hoya Fría, así como los depósitos de piroclastos de color oscuro, fruto de la erupción de 1705. 
 
Tampoco estaba construida la pista que une la Carretera General con Güímar y Arafo a través de Las Arenas, por lo que podemos ver la acumulación de sedimentos del lugar conocido como el Natero, justo detrás del cono de cinder del Volcán de Las Arenas.

¿Y si había tan pocos pinos, que vegetación es la que salpica la foto?. Posiblemente, codesos, (nombre por el que también era conocida la zona), escobones, escobonillos y alguna retama escapada desde las zonas más altas.

Podemos intuir el Camino (heredado con toda seguridad de nuestros antepasados guanches) que nos permite cruzar la Cumbre por La Crucita y que une el Valle de La Orotava con el Valle de Las Higueras. 
Esta ruta era mucho más frecuentada en aquellos tiempos que en la actualidad, porque la gente usaba los montes para aprovisionarse de recursos necesarios para la vida diaria: escobones y otros forrajes para los ganados domésticos; leña y carbón, para el fogal que había que encender todos los dias; cisco de retama y pinocho para cama del ganado (y de algunas personas).
 
El Camino de la Cumbre era transitado por numerosos comerciantes, a pie o a lomos de bestias, burros y caballos (los "tratantes" de Icod el Alto, Aguamansa, Pinolere, Camino de Chasna, Benijos...) que vendían ( o sometían al trueque) cochinos de sereta, pero también cestos y herramientas, incluso papas y otros productos agrícolas.

Algo que no es observable en esta imagen, pero sí en la original, es que la densidad de los castañeros de Las Arenas no ha variado sensiblemente, es decir, que, más o menos, tenemos hoy los mismos ejemplares que hace casi medio siglo. 
 
Pero, claro, en aquella época, con tan pocos habitantes en la isla, cuando se cogían las castañas de Las Arenas se desplomaban los precios del Mercado de Santa Cruz, debido a la cantidad, y sobre todo a la calidad, porque (y esto no es chauvinismo aldeano), las castañas de Arafo tenían fama en todo Tenerife, por su tamaño y por sus cualidades al gusto y al olfato.

La masa de pinos del Monteverde sí que ha crecido desde entonces, a costa de antiguos campos de cultivo, que en aquel momento estaban todavía en explotación, como Lo Santiago, Las Vigas, la Planta y La Haya.

Los seres humanos han modificado el paisaje natural a lo largo de la historia compartida, de los procesos de coevolución, que han modelado de modo dialéctico el territorio, transformándolo en un artificio que nos permite sentirnos muy a gusto, en nuestras ciudades y pueblos, en nuestras fincas y playas.

La existencia en 1964 de tal cantidad de arbustos en una zona en la que los biogeógrafos dicen que potencialmente debían existir masas forestales de pinos, seguramente es consecuencia de procesos de tala que degradaron los bosques primarios, favoreciendo la aparición de arbustos como el codeso y el escobón. 
Si 46 años más tarde, poseemos montes tan densos que es difícil reconocer la geomorfología subyacente, es porque la sociedad decidió replantar pinos y aplicar normas para su conservación.

No nos engañemos: hasta los paisajes naturales lo son, porque los seres humanos hemos decidido que así lo sean.



La misma zona. 30 de enero de 2021


lunes, 31 de mayo de 2010

Nuestro Futuro Común


Barrio de chabolas. España.
(Foto El País).
En España hay unos 2.150.000 hogares que viven en la pobreza.
Son más del 20% de la población.
La pobreza severa (menos del 25% de Renta Disponible Neta) afecta a más de 300.000 hogares. Los que padecen una pobreza extrema son más de 500.000 personas.




En Octubre de 1984 se reunió por primera vez la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo (World Commission on Environment and Development) atendiendo un urgente llamado formulado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en el sentido de establecer una agenda global para el cambio (A global agenda for change). La Comisión partió de la convicción de que es posible para la Humanidad construir un futuro más próspero, más justo y más seguro.
Con ese enfoque optimista publicó en abril de 1987 su informe denominado "Nuestro Futuro Común" (Our Common Future). El informe plantea la posibilidad de obtener un crecimiento económico basado en políticas de sostenibilidad de los recursos ambientales.
Su esperanza de un futuro mejor, es sin embargo, condicional. Depende de acciones políticas decididas que permitan desde ya el adecuado manejo de los recursos ambientales para garantizar el progreso humano sostenible y la supervivencia del hombre en el planeta.
En palabras de la misma Comisión, el informe no pretende ser una predicción futurista sino un llamado urgente en el sentido de que ha llegado el momento de adoptar las decisiones que permitan asegurar los recursos para sostener a ésta generación y a las siguientes.
Cuando se conformó la Comisión en 1983 como un cuerpo independiente de los Gobiernos y del sistema mismo de las Naciones Unidas, era ya unánime la convicción de que resultaba imposible separar los temas del desarrollo y el medio ambiente.
Tres fueron los mandatos u objetivos impuestos a la Comisión:

1. Examinar los temas críticos de desarrollo y medio ambiente y formular propuestas realistas al respecto.
2. Proponer nuevas formas de cooperación internacional capaces de influir en la formulación de las políticas sobre temas de desarrollo y medio ambiente con el fin de obtener los cambios requeridos.
3. Promover los niveles de comprensión y compromiso de individuos, organizaciones, empresas, institutos y gobiernos.

Por eso la Comisión planteó que la humanidad tiene la capacidad para lograr un "desarrollo sostenible", al que definió como aquel que garantiza las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. El concepto de desarrollo sostenible implica limitaciones.
Considera la Comisión que los niveles actuales de pobreza no son inevitables. Y que el desarrollo sostenible exige precisamente comenzar por distribuir los recursos de manera más equitativa en favor de quienes más los necesitan. Esa equidad requiere del apoyo de los sistemas políticos que garanticen una más efectiva participación ciudadana en los procesos de decisión, es decir, más democracia a niveles nacional e internacional. El desarrollo sostenible depende de la voluntad política de cambiar.
La Comisión centró su atención en los siguientes temas:
• Población y recursos humanos: La población mundial sigue creciendo a un ritmo muy acelerado, especialmente si ese incremento se compara con los recursos disponibles en materia de vivienda, alimentos, energía y salud. Dos propuestas se formulan al respecto: Reducir los niveles de pobreza y mejorar el nivel de la educación
•Alimentación: El mundo ha logrado volúmenes increíbles de producción de alimentos. Sin embargo esos alimentos no están bien repartidos.
• Especies y ecosistemas: Muchas especies del planeta se encuentran en peligro de extinción. Este problema debe pasar a convertirse en preocupación política prioritaria.
• Energía: la demanda de energía se encuentra en rápido aumento. Si la satisfacción de la misma se basa en el consumo de recursos no renovables el Geosistema no resistirá. El Calentamiento Global es la prueba. Hay que mejorar la eficiencia energética, y fundamentarla en fuentes renovables.
• Industria: El mundo producía ya en 1987 siete veces más productos de los que fabricaba en 1950. Los países ricos han comprobado que la lucha contra la contaminación ha mejorado la salud, y la prevención de impactos ambientales y que las industrias se han vuelto más rentables al realizar un mejor manejo de sus recursos.
• El reto urbano: Al comienzo del siglo XXI, casi la mitad de la humanidad habita en centros urbanos, pero en países en vías de desarrollo, sin recursos, ni personal para suministrar a sus cada vez más numerosos habitantes, los servicios y las infraestructuras necesarios para una vida digna: agua limpia, sanidad, colegios y transporte público. Las nuevas ciudades exigen mayor poder de los ciudadanos, más fondos, mejor poder político y personal formado.



lunes, 24 de mayo de 2010

Biodiversidad canaria.


Diapositiva 14
Se denomina biodiversidad al término que alude a la variedad de seres vivos diferentes que viven en un territorio determinado. Este término puede describirse desde el punto de vista de los genes, de las especies y de los ecosistemas.
A veces piensas que hay hechos antidemocráticos que forman parte del pasado. A veces piensas que el progreso ha superado muchas rémoras que impedían que las sociedades caminasen hacia un mundo mejor. A veces confías en la ciencia, en los descubrimientos científicos, en personas que dedican buena parte de su vida, de su inteligencia, a estudiar los procesos que hacen funcionar el Planeta Tierra. A veces crees que todo el mundo ha llegado a las mismas conclusiones que tú, que definiciones como la que he colocado al principio de esta entrada están muy claras para todo el mundo.
Y de pronto, la realidad te da una bofetada.
Los intereses económicos de unos cuantos priman sobre el bien común de todos. No solo ponen en peligro nuestro bienestar, sino el de nuestros hijos y nietos. Ponen en peligro la posibilidad de un progreso diferente, de un progreso solidario, de un futuro común ( y esto no lo digo yo, lo decía la ONU hace ya más de veinte años).
Y ves que, ante una decisión injusta, que se toma para favorecer las ansias de enriquecimiento ilimitado de unos cuantos, aplauden hasta con las orejas un montón de culichiches adulones, que habitan en las ciénagas de ciertos medios de comunicación, de ciertos despachos y empresas...seres albinos y ciegos que jamás han hecho nada por el bienestar común.
Y los epítetos peyorativos te vienen a la boca. Y sientes asco de vivir en una sociedad como esta.
La decisión tomada por el Parlamento Canario, sin prestar oídos a los expertos, creando figuras que van en contra de los catálogos nacionales, es comparable a que se permita la libre venta de tabaco en las escuelas de primaria.

¿Cómo vas a explicar lo que es la biodiversidad a los que no la conocen, pero les pides, que, como ciudadanos de a pie, deben protegerla? ¿Cómo les enseñas que la democracia es buena y justa, y que las leyes afectan a todos por igual?. Lo irónico del asunto es que ésta fue la manera de celebrar el Día Mundial de la Biodiversidad por parte de los políticos canarios.
Lo malo es, que, en medio de la actual crisis económica, con una Europa que camina como un burro viejo, renqueando y malherido, con un gobierno de España que recorta sueldos y plantea a los trabajadores reformas antisociales, con un gobierno canario que es un desastre y con un frenazo a la inversión pública en infraestructuras, el discurso de que toda la culpa es de los bichitos y de las plantitas que no sirven para nada, y de cuatro melenudos que los protegen, suena bien en los oidos de un sociedad acogotada por el desempleo, necesitada de trabajo y de ingresos, y creen en los políticos que les prometen contratos, ríos de monedas de oro, lluvia de millones. Y estos fulanos piensan que han ganado, porque ¡al fin! se va a construir todo lo construible, y se sienten confortados en su limbo autocomplaciente y en la impunidad de sus escaños.
Perdonálos, Señor, porque no saben lo que hacen.








miércoles, 12 de mayo de 2010

Cañadas y trashumancia.



La ganadería trashumante es una actividad practicada por la humanidad desde que abandonó el nomadismo y se asentó en un espacio concreto. Consiste en llevar a los ganados, dependiendo de la estación del año, hasta las zonas donde existen pastos, huyendo de la sequía y de las heladas.
En la Península Ibérica este tránsito depende de características geográficas de todo tipo: cordilleras, mesetas, llanuras, ríos…y del clima mediterráneo, el único del mundo donde hay una ausencia total de lluvias en verano, por lo que se agostan los pastos. En la mitad norte y las montañas, los inviernos nevados impiden el aprovechamiento de la hierba por el ganado.

Las vías pecuarias, desde las cañadas, hasta los cordeles y veredas, conforman una densa maraña que ocupa toda la península, excepto Galicia, las provincias cantábricas y las provincias costeras catalanas, afectando en especial a Castilla, León y La Mancha.
Estos caminos están cubiertos de un césped de hierbas bastante cerrado, que tiene una evidente importancia en la conservación del medio natural: ayuda a mantener el hábitat de avifauna y otras especies animales, como pequeños mamíferos; son reductos de diversidad biológica en un “mar” de campos cultivados y paisajes urbanizados; sirven de “corredores naturales” entre ecosistemas rodeados de zonas humanizadas; crean rugosidades y discontinuidad en la homogeneidad imperante.




Del mismo modo, contribuyen a conservar las dehesas (un importante patrimonio histórico del paisaje ibérico y mediterráneo que no debería perderse) y los pastizales de montaña, que son agroecosistemas que forman parte de la identidad paisajística y cultural española, y que se ven seriamente afectados por el abandono de las prácticas de la ganadería trashumante: la dehesa, sin los ganados de “ida y vuelta” y con los procesos de estabulación, se va degradando hacia un herbazal nitròfilo de escaso interés para el ganado y la permanencia de animales en el mismo sitio plantea la aparición de enfermedades parasitarias (por la mezcla excesiva de estiércol de los propios animales con las hierbas que son consumidas y por el hacinamiento de los mismos).

En los pastos de las montañas, la búsqueda de rendimientos propicia la ganadería vacuna semiestabulada, sin vaqueros, por lo que los rebaños pacen a su libre albedrío, y sólo aprovechan los pastos de las zonas bajas, las más cómodas, con el consiguiente deterioro y la infrautilización de los pastos de las laderas, que son más frescos y abundantes.

Las cualidades edáficas de las cañadas son óptimas, al poseer suelos no laboreados, que conservan todas las características de los suelos naturales, con abundancia de vida microscópica beneficiosa y en los abrevaderos que se encuentran de tramo en tramo para que beba el ganado, se concentra vida salvaje, como invertebrados, peces, anfibios o aves, fundamentales en el ecosistema.

 

jueves, 6 de mayo de 2010

Las cumbres de Agache


Delimitar la comarca de Agache a principios del siglo XVI no está exento de problemas. La palabra Agache tiene su raíz en la lengua aborigen, quienes la empleaban para definir un determinado espacio geográfico en el Sureste de la isla, cuyos límites servirán también a la nueva sociedad colonizadora para establecer inicialmente su nueva distribución territorial.
Creemos que el término “Agache” que aparece en los documentos, abarcaba una parte del actual municipio de Güimar, el oriente de Arico y la totalidad de Fasnia.
Sus cumbres estarían delimitadas en un espacio geográfico cuyos límites se establecerían en el Norte por la Ladera de Güímar y por el Sur desde la Degollada de Los Picachos, continuando por el Salto de Las Hiedras y el Barranco de Tamadaya.

PROFUNDOS BARRANCOS EN LAS ZONAS ALTAS DE AGACHE, CERCA DE EL ESCOBONAL.



Resulta muy difícil establecer cual era el paisaje vegetal de esta zona con anterioridad a la llegada europea, resultando indiscutible la influencia que debieron ejercer los modos de producción de la comunidad aborigen sobre los recursos de la zona. Si bien el desconocimiento de herramientas de metal limitó su actuación sobre las formaciones de pinar, el uso del fuego para favorecer la expansión de pastos pudo haber sido una práctica desarrollada por los guanches. Sin embargo, una vez finalizada la conquista, es de suponer que la formación vegetal de Pinar Canario de Agache se encontraba en un estado de conservación excelente (Rodríguez Delgado, 1991), razón por la cual será elegida por los conquistadores de forma prioritaria para los aprovechamientos forestales.
Numerosos son los autores que coinciden en que la posterior extracción desmedida de la pez mediante destilación en combustión incompleta de los pinos tea, influyó de modo importante en la deforestación (Rodríguez Delgado, Op. Cit.), (Viña Brito, 2001). El resultado fue que en poco menos de treinta años, la tala de pinos para producir pez había hecho desaparecer el arbolado de buena parte de los altos de esta comarca, lo que trajo nefastas consecuencias para el pinar y, por supuesto, para el equilibrio ecológico de estos sectores del Sureste insular que cuentan con la particularidad climática de que las lluvias son escasas, pero cuando aparecen, son copiosas y con gran intensidad horaria, por lo que la pérdida de cobertera arbórea y del sotobosque influyeron en una erosión paulatina de los suelos, debido a las aguas torrenciales.

ALTOS DE FASNIA, CERCA DE LA PASADA DEL HORNITO.

Esto fue un factor importante en el empobrecimiento del piso bioclimático, conduciendo a procesos que no permitieron al ecosistema recuperarse hacia su fase primigenia, una vez cesaron las talas y extracciones de árboles. Este fenómeno explicaría la interrupción de la banda forestal de pinos entre la Cumbre Occidental de Güímar y las zonas altas de Arico, al borde exterior de la pared de Las Cañadas.
Con posterioridad los campesinos de esta comarca aprovecharían las zonas libres dejadas por la tala de pinos, que comenzaría desde cotas próximas a los 800 m. de altitud., como campos de cultivo, fundamentalmente de cereales (cebada y trigo) y leguminosas (lentejas y chícharos), como demuestran la gran cantidad de eras que se encuentran por la zona (Marrero y Sabaté, 1994).
Otro factor que debe tenerse en cuenta es la presencia del ganado trashumante que ejercía una importante presión sobre hierbas y arbustos en estos sectores, contribuyendo a frenar la recuperación de la vegetación potencial.
Estos paisajes, todavía hoy, se caracterizan por estar absolutamente desprovistos de vegetación arbórea natural, y cubiertos de un matorral, bastante abierto, de escobones (Chamaecytisus prolíferus), codesos (Adenocarpus foliolosus) y tomillo de burro (Micromeria varia) con vestigios de cultivos tales como almendreros o viñas. Se localiza sobre un sustrato geológico pedregoso, originado por coladas basálticas bastante antiguas que generan unos campos de piedras y cantos.
El Cabildo Insular los ha convertido, en los últimos veinte años, como objetivo prioritario en las labores de repoblación forestal.

Extraído del artículo publicado en 2005 en Sureste, Revista de la Asociación Cultural Sureste de Tenerife : “La producción de pez en la Comarca de Agache”, de Fermín Gigante Carballo y Román González Rodríguez .

CUMBRES DE AGACHE DESDE ARCHIFIRA, ACTUAL MUNICIPIO DE FASNIA.
 

lunes, 3 de mayo de 2010

Plantas Invasoras


Los invasores peligrosos no vienen en lanchas, ni en platillos volantes, sino que llegan de manera inadvertida y se quedan entre nosotros. En los altos de Arafo es bastante común la Amapola de California (Eschscholzia californica) (mellorina, vellorina, he oído que la llama la gente del pueblo), tanto que en algunos sectores, en especial alrededor de la Media Montaña, sobre los piroclastos basálticos, forma un tapiz herbáceo bajo los tajinastes de monte, las magarzas, las jaras y los jaguarzos. Es una planta cada vez más común y que cada vez es más fácil encontrar en nuestros bordes de carretera y canteros abandonados, mientras que la amapola tradicional (Papaver rhoeas) se hace cada vez más escasa. En estos lomos de picón de la Media Montaña prolifera, sin duda ayudada en el pasado por los ganados semiestabulados, a costa de Aeonium spathulatum o Aeonium smithii, cada vez más escasos.

lunes, 26 de abril de 2010

Ruinas.

Foto: Guernica, 1937-2007. El País.


Tal día como hoy de 1937, durante la Guerra Civil Española, la aviación alemana, por orden del Generalísimo de los ejércitos y Caudillo de las Españas, bombardeó el pueblo vasco de Gernika. Era un día de mercado, y el bombardeo duró más de tres horas. Más de 1.000 personas fueron asesinadas, los heridos casi se elevaron al millar. En una ciudad de 7.000 habitantes. Dos días más tarde, el 28 de abril, por el puente que no destruyó el ataque, el ejército nacional entra en la capital vasca, absolutamente en ruinas, al mando del General Emilio Mola.
Gernika fue un preludio del uso del bombardeo masivo contra población civil para favorecer el terror y forzar la rendición, tal y como ocurrió, años más tarde en Coventry, Londres, Dresde, Berlín, Hiroshima, Bagdad o Belgrado.
Los 33 aviones de la Legión Cóndor, (Heinkel 111, Junkers 52 y Messerschmidt 109), vacían una carga de explosivos de alta potencia y 2.500 bombas incendiarias compuestas por aluminio y óxido de hierro que elevan la temperatura hasta los 2700°C.
Pocas semanas después Pablo Ruiz Picasso comenzó a pintar el enorme mural conocido como Guernica, uno de los cuadros más famosos, reproducidos y estudiados de la Historia del Arte.

Todos los regímenes dictatoriales buscan perpetuarse en el tiempo. Todos los dictadores tienen una tendencia a convertirse en un Dios inmortal, quizá una reminiscencia de las Apoteosis de los emperadores romanos, (“Divino César”, “Divino Augusto”) que, a su vez, las copiaron de Alejandro Magno, que las absorbió de las ceremonias periódicas de divinización de los faraones egipcios. Los nazis proclamaron “El Reich de los Mil años”, los romanos hundían sus raíces en el Eneas de Troya, que se salvó del saqueo de los griegos y fundó la Ciudad Eterna; los españoles tuvimos bajo los Austrias, un "Imperio donde no se ponía el sol".
Es curioso también, como el paso de todas estas dictaduras por la Tierra, ha dejado influencias que no son claramente perceptibles, pero que están ahí, presentes, latentes. Los ideales nazis hundían sus raíces en una suerte de ultraecologismo, donde miembros del partido nacionalsocialista alemán, proclamaban una vuelta al orden natural, al contacto con la Tierra, al regreso a una época donde el hombre había recibido directamente de los Dioses Arios la tierra en préstamo y debía respetarla como algo sagrado. Hitler era un destacado vegetariano, y al ser que más quería en este mundo era a su perro Blondie. Jamás mató una vaca o un cerdo para alimentarse, pero no dudó un segundo en plantear el exterminio de 11 millones de personas en los campos de concentración y en la eliminación sistemática de todos aquellos a los que consideró como sus enemigos.
Los que se ufanan de ser “constructores de imperios” son en realidad, aniquiladores de la vida , violadores de la justicia, asesinos de la libertad.
Nos queda un consuelo. Nos queda el consuelo de observar sus ruinas, los restos de ese intento de pasado glorioso que no pasó de grotesco. Pasaron los momentos grises, pasaron las amarguras. Las ciudades fueron reconstruidas, se levantaron otra vez las grandes alamedas, y las personas volvieron a ser libres.