martes, 29 de diciembre de 2009

Los centros Vavilov (Cap. 2 y final).


Vavilov pasará el resto de sus días en la URSS, donde inició el fundamental trabajo de catalogar, estudiar y dar uso a las semillas que había recolectado, que constituían entonces la colección más grande e importante del mundo.

Estas semillas fueron diseminadas en unas 115 estaciones experimentales distribuidas por las diferentes zonas bioclimáticas de las 15 repúblicas soviéticas, desde el Báltico al Pacífico, desde el Caspio al Ártico.
En sus viajes, Vavilov observó que la biodiversidad agrícola estaba repartida de una manera muy desigual, ya que algunos espacios ofrecían un gran abanico de variedades y especies, y otros eran parcos en plantas.

En Oaxaca (México) se encuentran policultivos de subsistencia con más variedades de millo que en todo el Corn Belt estadounidense, o huertos indígenas en el Altiplano boliviano y peruano con más tipos de papa que en Irlanda, Gran Bretaña o Polonia. En Canarias había fincas que contabilizaban medio centenar de variedades de frutas, tan dispares como tuneras junto a limoneros o manzanos.
Vavilov concluyó que la biodiversidad agrícola se relaciona con relieves complejos, que poseen diferentes suelos y diferentes climas locales, la mayoría de ellos situados en zonas montañosas o en isalas oceánicas, donde cordilleras y mares compartimentan los paisajes, creando multitud de nichos ecológicos. El aislamiento aumenta las probabilidades de especiación, pero también frena la proliferación de especies cosmopolitas y xenofitos (Canarias es un claro ejemplo de este fenómeno).

La mayor parte de las plantas que sirven de alimento a la Humanidad desde hace 10.000 años provienen, en su mayoría, de diferentes núcleos, como China (soja, arroz, cítricos, nísperos), India (arroz, azúcar, té), Asia Central (trigo), México-Centroamérica (millo, pimiento, tomate), los Andes (papa), África (sorgo, mijo, mandioca, cacao, café), y el Mediterráneo (olivo, viña, cereales).
En la actualidad los botánicos y los agrónomos se refieren a estas áreas geográficas como Centros Vavilov, que son refugios irremplazables de biodiversidad y son esenciales para la alimentación humana, ya que, cuando se quieren mejorar las variedades, hay que acudir a los centros de origen.


Tan apreciada y reconocida era la importancia de la colección de semillas de Vavilov que sus colegas científicos hicieron los más grandes sacrificios para protegerla durante la Gran Guerra Patria (II Guerra Mundial). En Leningrado, algunos de ellos murieron de hambre antes de comerse las semillas almacenadas en la estación experimental en las afueras de la ciudad, sitiada por los nazis.
Sin embargo, en esos momentos, Vavilov estaba preso, no por el invasor, sino por sus propios compatriotas, debido a que el dogma político de Lysenko, primaba sobre las hipótesis de científicas de Vavilov y otros colegas soviéticos, sometidos a la locura estalinista. Tildado de contrarrevolucionario, en agosto de 1940, fue detenido y confinado en un presidio de Saratov, Siberia, donde murió en enero de 1943.


El banco de semillas ya no estaba custodiado por científicos auténticos. La ortodoxia estalinista reinaba y los acólitos de Lysenko eran como los hunos de Atila. Los depósitos se dañaron por el mal almacenamiento y por las escasas garantías cientificas en su cuidado y manejo.
En los años sesenta, tras la apertura iniciada por Kruschev, se rehabilitó a Vavilov, hasta el punto de que e
n 1968, el Instituto de Botánica Aplicada de Leningrado pasó a llamarse Instituto Vavilov y en el momento de la desintegración de la Unión Soviética, en 1991, la red de investigación de Vavilov estaba parcialmente restaurada y operaba en 19 estaciones experimentales, cuatro de ellas fuera de Rusia.

Hasta la fecha, nadie más ha realizado un esfuerzo semejante al de Vavilov para catalogar y clasificar la biodiversidad agrícola del planeta.


Sus teorías sobre la distribución geográfica de la biodiversidad han pasado la prueba del tiempo y todavía hoy son aceptadas por biológos y agrónomos del mundo entero.

Los viajes de Nikolai Vavilov (Cap. 1).



El geógrafo ruso Nikolai Vavilov realizó una serie de viajes a lo largo y ancho de nuestro planeta, durante más de veinte años, en el convulso período de entreguerras del Siglo XX y llegó a obtener una colección de semillas que sería la mayor del mundo, con unos doscientos mil especímenes.
 
Su influencia sobre los campos de la agricultura y la biodiversidad es tan grande que las zonas fuente de las plantas más usadas en la agricultura llevan su nombre.
En la actualidad, ecologistas, biólogos y agricultores de todas partes del mundo, nos advierten de las amenazas sobre la biodiversidad lo que pone en peligro el futuro de la agricultura y la ecología del planeta.

Nikolai Vavilov ha sido, sin duda uno de los grandes científicos del siglo XX, quien a pesar de ser poco conocido ayudó enormemente a descubrir y catalogar la biodiversidad agrícola del planeta, recolectando semillas de plantas agrícolas, como millo silvestre y cultivado, papas, granos, forrajeras, frutas y hortalizas, al igual que datos sobre la geografía de los lugares que visitó y sobre los idiomas y culturas de sus habitantes.
Su primera expedición de recolección de plantas lo llevó a Irán (llamado entonces Persia), de mayo a agosto de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, y con un zar reinando sobre la Madre Rusia. Su travesía, estuvo plagada de dificultades, bajo temperaturas que rozaban los 45 ºC, y acercándose peligrosamente a las trincheras donde combatían los imperios ruso y turco.

Más tarde visitaría las cordilleras del Pamir, Tien Shan, Kara Kumy, Hindu Kush, regresando en varias expediciones posteriores en 1924, 1929 y 1932.
 
Tras el triunfo de la Revolución de Octubre, el gobierno de la recién formada Unión Soviética reconoció el valor e importancia de la obra de Vavilov, que aunque no se manifestaba como bolchevique, pensó que su trabajo con el régimen soviético era en beneficio de sus compatriotas y de toda la Humanidad.

Su segunda expedición fue a Estados Unidos, entre mayo de 1921 y enero de 1922. Fue el primer paso de cooperación científica entre Washington y Moscú, en el que Vavilov abrió una oficina de botánica aplicada en Nueva York, a la cual inmigrantes rusos llevaron numerosas muestras de semillas.

Durante la expedición a Afganistán, iniciada en julio de 1924, Vavilov aprendió a comunicarse en farsi y árabe, para que el lenguaje le sirviera como un método de conocer los orígenes de las plantas. Comparó los nombres de granos y animales en ruso, tazdik, pashtun y kafir para ver si estos idiomas tenían términos agrícolas en común. Durante el otoño, llegó a Nuristán, una de sus regiones más pobres y remotas, nunca antes visitada por un geografo y con recursos botánicos y agronómicos desconocidos para la ciencia.

A su regreso a casa, la Sociedad Geográfica Soviética galardonó a Vavilov con la medalla de oro N.M. Przhevalsky (famoso geográfo y naturalista ruso).

En su siguiente viaje, recorrió el Mediterráneo Oriental, Siria y Palestina, Egipto y Sudán, convertidas en colonias europeas, tras el hundimiento del Imperio Otomano. En Siria tuvo que lidiar con tribus belicosas antifrancesas que lo trataron amablemente y facilitaron su trabajo en cuanto supieron el motivo de su viaje. Vavilov fue el primer ciudadano soviético en entrar a Etiopía, donde conversó con Haile Selassie, el Ras Tafari. A través de intérpretes hablaron del trigo, de la agricultura etíope y de la Revolución Rusa.

Sus siguientes expediciones botánico-geográficas lo conducen en 1929 a China, Japón y Corea, y entre 1930 y 1931 recolectó especímenes en varias localidades de Estados Unidos, incluyendo los estados de Florida y Texas y reservas de los pueblos nativo-americanos. De Arizona cruzó a México y continuó su travesía hasta Guatemala.

Su última expedición internacional fue a Centro y Sudamérica, entre 1932 y 1933, e incluyó escalas en El Salvador, Costa Rica, Honduras, Panamá, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Trinidad y Cuba.



lunes, 28 de diciembre de 2009

Visiones del mundo




Guillermo Delisle, cartógrafo francés, dibujó este mapa del Norte de África, públicado sobre 1700.
La gran calidad de sus trabajos, que superaban ampliamente a sus contemporáneos le dieron fama , alcanzando el título de Geógrafo Real, el primero de toda la historia de Francia.
Renovador de la cartografía, fue un adelantado a su época, incluso desde un punto de vista técnico y formal, aplicando principios de medida, escala y georreferencia.
Cuando los datos básicos no estaban claros, recurría al estudio de fuentes indirectas, como derrotas, bitácoras, mapas anteriores.


Inició un método de mejora de anteriores colecciones cartográficas, mediante comentarios, addendas, y discusiones. También fue exquisito en sus mediciones topográficas, correcciones astronómicas, y el respeto escrupuloso a la toponimia original.
En el mapa ofrecido, que es un recorte de un mapa mucho mayor, se puede observar la mítica Isla de San Borondón, el Meridiano de El Hierro y Santa Cruz de la Mar Pequeña, entre el Sahara y Marruecos.


Esperar la lluvia temprana y la tardía.



Una de los primeros conocimientos que adquieres en las clases de climatología en la Facultad es que en el mundo subtropical, y más concretamente, en los sectores mediterráneos, las lluvias son escasas, irregulares (grandes períodos de sequía con grandes momentos de lluvias), y cuando caen lo suelen hacer con una gran intensidad horaria.

Si no fuera así, no se entendería que los ríos españoles se configuren en ramblas, los cauces del Norte de África y del Oriente medio sean uadis o wadis, o en Canarias existieran estos barrancos tan peculiares.

No vale que tiremos del tan socorrido cambio climático (que oportuno es apelar al demonio para echarle las culpas de mis pecados), que existe cuando interesa, pero no existe para solucionarlo, como pasó en la reciente cumbre-pantomima de Copenhague.

Tendríamos que hacer una reflexión diferente: el "urbanismo" que ha hecho crecer España durante la última década ha carecido de una verdadera planificación territorial, y ya no hablo del hecho de que, a lo mejor, no necesitábamos tantas edificaciones e infraestructuras de dudosa utilidad, sino que no hemos tenido en cuenta la lógica del territorio en el que se asientan nuestras casas, o por el que hemos trazado nuestras carreteras: paisajes secos, rocosos, pedregosos, de clima imprevisible, de vegetación rala, que arde en verano, de vientos fuertes, que crían gente dura y adusta.

Se no está haciendo demasiado familiar la visión de nuestros paisanos sacando enseres de sus casas, de coches haciendo rafting entre lodo y piedras, de azoteas llenas de barro y entullo, como hemos observado en el Norte de Tenerife el pasado mes, en La Palma y en Tasarte, hace unos días.

No todas las noticias son malas en relación con las lluvias: en zonas tan necesitadas de agua como es La Mancha, que debe soportar cómo uno de los mejores humedales de Europa (Tablas de Daimiel) agoniza lentamente por la sobreexplotación de los acuíferos y la nefasta gestión de los recursos hídricos, parece que los ríos vuelven a llevar agua, aunque sea por unos pocos días. Me refiero a los cauces manchegos, que se han llenado de agua y vuelven a fluir, tras décadas de sequía, como los ríos Jabalón y Azuer.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Un mundo para proteger.


Hace un par de días, me interné, con unos amigos, por el fondo de un barranco de Arafo, poco transitado y poco conocido.
Cual sería mi sorpresa cuando al final del trayecto, en el punto en el que debíamos regresar, encontré un par de ejemplares de una planta que es bastante común en los bosques de laurisilva y en la zona termófila del barlovento insular, pero mucho más rara en el Sur, si bien debemos mencionar que estos bosques de los altos de Arafo nos sorprenden por su abundancia en palo blanco, laureles, peralillos, madroños, acebiños, bicácaros, y otras especies más propias de regiones afectadas plenamente por la humedad del alisio.
La planta en cuestión es Dracunculus canariensis , taraguntia o tacorontilla, y he de decir que es la primera que encuentro en todos mis años de pateos en el Valle de Güímar.
Eso me hace reflexionar y pensar: desconocemos en buena medida la biodiversidad que albergan nuestras islas, por lo que el nuevo catalogo de especies amenazadas de Canarias que nuestros gobernantes están intentando perpetrar, es un sinsentido peligrosos y criminal.
Otra vez más los caciques van a terminar con el patrimonio común de todos los canarios. Eso sí, somos tan, tan, tan canarios que, hace más de veinte años que tenemos prohibidas las corridas de toros en Canarias, no sé si por el asunto del maltrato animal, o porque son representaciones folclóricas de la Metrópoli, como dirían los editoriales del libelo editado en la Avenida Buenos Aires.
El nuevo catálogo deja al pairo a 341 especies que en el actual Decreto Legislativo 151/2001, de 26 de junio, gozan de un tipo de protección mucho más acorde con su estado de amenaza.
Muchas de las especies a las que se les pretende rebajar su categoría de protección, se encuentran en peligro por el deficiente estado de conservación y por la alteración severa de los hábitats (ese es el gran problema: la destrucción de los hábitats debido a las acciones humanas). Algunas especies de ornitofauna, como el gorrión chillón (Petronia petronia) y la abubilla (Upupa epops), cuyas poblaciones han disminuido; el guincho (Pandion haliaetus), cuyo crecimiento de la población se ha estancado desde la fecha de creación del actual catálogo; especies emblemáticas y consideradas símbolos de la naturaleza canaria, como el drago (Dracaena draco); o fundamentales en las estrategias de lucha contra el cambio climático, como la seba (Cymodocea nodosa), cuyo hábitat corre tal peligro que la urgencia de su protección motivó la movilización de los más prestigiosos científicos canarios, cristalizada en la solicitud de su nombramiento como “Hábitat de interés prioritario” al Ministerio de Medio Ambiente.

Foto de Portada:http://www.floradecanarias.com

viernes, 27 de noviembre de 2009

Anocheza

Los pinos de Anocheza, espléndidos, entrados en años, robustos y que soportan a todo viento las inclemencias del tiempo en ese borde, ese escalón, que supone la ruptura entre el Valle de Las Higueras y Agache.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Hambre.



La Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria finalizó ayer tres días de reuniones tras lograr el compromiso de la comunidad internacional de realizar más inversiones en agricultura y erradicar el hambre en el plazo más breve posible.
El Director General de la FAO, Jacques Diouf, aseguró que la Cumbre ha significado "un paso importante para alcanzar nuestro objetivo común: un mundo libre del hambre". "Actuemos para lograr un mundo más próspero, justo, equitativo y pacífico. Pero sobre todo, actuemos rápido porque los pobres y los hambrientos no pueden esperar", dijo también.
Diouf, probablemente, ha demostrado ser uno de los dirigentes internacionales con mayor claridad de ideas, de cómo conseguir los cambios y de las causas por las que no se consiguen.

La Cumbre acordó igualmente "enfrentarse de forma proactiva a los desafíos que el cambio climático plantea a la seguridad alimentaria y a la necesidad de adaptación y de mitigación en la agricultura.... con particular atención a los pequeños productores agrícolas y las poblaciones vulnerables".

Además de representantes de organizaciones internacionales y regionales, sesenta Jefes de Estado y de Gobierno y 191 ministros de entre los 182 Estados Miembros de la FAO.

Quizá especialmente emblemáticas fueron las palabras del Santo Padre, Benedicto XVI, que afirmó “La tierra puede nutrir suficientemente a todos sus habitantes” porque “si bien en algunas regiones se mantienen bajos niveles de producción agrícola a causa también de cambios climáticos, dicha producción es globalmente suficiente para satisfacer tanto la demanda actual, como la que se puede prever en el futuro”. Exactamente los mismo decían muchos técnicos que trabajaron en África en los años setenta, cuando se decía que el problema era el exceso de seres humanos... y no veas lo que hemos crecido en cuarenta años.
También pidió no olvidar “los derechos fundamentales de la personas, entre los que destaca el derecho a una alimentación suficiente, sana y nutritiva, y el derecho al agua”.
Para lograr esos objetivos, “rescatar las reglas del comercio internacional de la lógica del provecho como un fin en sí mismo, orientándolas en favor de la iniciativa económica de los Países más necesitados de desarrollo, que, disponiendo de mayores entradas, podrán caminar hacia la autosuficiencia, que es el preludio de la seguridad alimentaria”.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Mártires



La madrugada del 16 de noviembre de 1989, un grupo de asesinos con uniformes del ejercito salvadoreño (batallón Atlacatl) irrumpió en la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador para asesinar a los jesuitas Ignacio Ellacuría, Segundo Montes e Ignacio Martín-Baró. No podían quedar testigos de la infamia y del crimen, y entonces también asesinaron a tres sacerdotes – Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López – la trabajadora de la Universidad, Julia Elba, y su hija de quince años, Celina Ramos.

Había sido una muerte anunciada y señalada por elementos de las Fuerzas Armadas ,que habían calificado la UCA como un “refugio de subversivos” y Ellacuría, empeñado en buscar una solución negociada a la guerra civil, se había convertido en uno de las piezas más buscadas por los cazadores de hombres con uniforme (como 9 años antes había sido anunciada y ejecutada la sentencia de Monseñor Romero).
Cinco de los jesuitas asesinados eran españoles, personas tan destacadas en sus labores académicas, que, cualquier Universidad o centro de formación los hubiera acogido en la plácida España o la católica Italia pero, aún conociendo el riesgo que corrían, no regresaron a su país de origen.
Hoy se cumplen 20 años de aquel día en que fueron vilmente asesinados. 

 
Estos hombres buenos, se convierten en un símbolo de la labor apostólica ejercida por los miembros de la Compañía de Jesús, con el mismo espíritu de su fundador, San Ignacio de Loyola, con el mismo espíritu de Cristo.

Observar el mundo, meditar
, luego redactar, comunicar de viva voz, denunciar la injusticia, buscar la paz, fue lo que provocó el odio, el encono y la saña de sus matadores. Al igual que tantos y tantos cientos de mártires de la Iglesia actual, la opción por los pobres, en el seguimiento de Jesucristo, les costo la vida.

Que no me digan que la Iglesia, militante y comprometida, de la que formamos parte, no defiende el Evangelio del carpintero de Nazareth.


domingo, 15 de noviembre de 2009

Descubrir el Mediterráneo (submarino)



Al parecer, lo que dedujimos hace algún tiempo (llevo unos 17 años aficionado a visitar lugares del mar que están a poca profundidad, aunque por mi gastritis crónica me es casi imposible bucear), ha sido confirmado por eminentes científicos que han redactado el informe 'Blue Carbon', acerca de la destacada importancia de los océanos como sumideros de CO2, que acaba de publicar el PNUMA, la FAO y la UNESCO. Casi nada, la caballería de la ONU trabajando conjuntamente.
Al parecer, los bosques de ribera marina, los herbazales y saladares, las marismas, deltas y estuarios, así como los espacios litorales mixtos absorben grandes cantidades de carbono.
Pero, además de los arrecifes de coral, las praderas submarinas juegan también un gran papel en el asunto de solucionar el desastre climático que nos hemos empeñado en seguir perpetrando, hasta que eliminemos todo rastro de vida en la tierra.
¿Les suena Cymodocea nodosa?. Son las fanerógamas que forman los sebadales... esas que queremos eliminar de la lista de especies amenazadas de Canarias para poder construir un Puerto Industrial.
¿Les suena Zostera marina o Posidonia oceanica? Son las hierbas que forman los pastos marinos sumergidos en las costas mediterráneas y atlánticas penínsulares y que cada vez son menos gracias a la contaminación y a la manía de querer dar a la gente estupendas playas de arena rubia, aunque sea a costa de entullar excelentes ecosistemas marinos bajo toneladas de material de relleno, que se llevará el primer temporal, curiosamente potenciado por las consecuencias del cambio climático.
Playas que serán generosamente regeneradas con dinero de los contribuyentes (todos nosotros), invertido por esa Santa Dirección General de Costas que derriba pueblitos de pescadores y protege chalets de millonarios y hoteles (será por el bien común, la solidaridad y el talante esgrimido por estos socio-patas del PSOE, y sus coleguillas).
No sé a ustedes, pero a mí me da la impresión de que llevo mucho tiempo haciendo el primo, ¡ que digo el primo!, ¡el canelo! (Don Mendo dixit).



viernes, 13 de noviembre de 2009

Stagecoach















Hay películas que deberíamos ver por lo menos una vez al año, como Con faldas y a loco, Cautivos del mal, o La Diligencia.

Coincidiendo con el 70 aniversario de su estreno y por casualidad (la vi tras visionar La Noche americana de Truffaut), he vuelto a disfrutar de esta obra de arte fordiana, con personajes atormentados, pero de una sola pieza, con grandes dilemas, con dudas y crisis de identidad, equivocados algunos, otros representantes de un mundo que había sucumbido, pero todos huyendo de sus propias vidas, hacia delante, para cumplir con sus diferentes destinos, que, por unos momentos confluyen en el cubículo de una polvorienta diligencia.

Claustrofóbica a veces, no tanto como Náufragos, la Semilla del Diablo o El Ángel Exterminador, es una película que siempre transmite un mensaje optimista sobre las posibilidades de redención de las personas y que sienta las bases de un género que, hasta ella, se había perdido entre algunas obras maestras del cine mudo, pero que acumulaba demasiados títulos de consumo y de serie "B ", como los rodados por Lone Star o American Pictures.
Tras esta película se rodarían Fort Apache, La Legión Invencible, y más títulos indispensables.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Energias renovables: viento en popa a toda vela


La crisis económica que venimos sufriendo desde hace un año, y el descenso continuado de las reserva de petróleo, algo que no solo anuncian los ecologistas o los científicos, sino hasta los economistas: el hecho de que va a existir un "Peak Oil", tras el cual la producción de petróleo descenderá notablemente, ha hecho resurgir de sus cenizas las energías alternativas, que no se habían ido del todo, pero, hay que reconocer que pasaron por malos momentos en los noventa y durante el mandato del presidente Bush (y Aznar en España).
En estos días los aerogeneradores de España han funcionado a tope, alcanzado nuevos records de generación eléctrica, que incluso ha sido aprovechado en algunas presas reversibles, es decir, presas que bombean agua hacia arriba cuando tienen excedentes de electricidad y después la dejan caer, como el sistema hidroeólico que se está empezando a construir en El Hierro.
Posiblemente sea esta una de las salidas a la crisis actual, ya que este tipo de obras demanda mano de obra y un mantenimiento que se puede afrontar, puesto que una vez amortizada la inversión inicial, el coste de los insumos se reduce.

Es momento de nuevas ideas.


martes, 27 de octubre de 2009

Pasos Nuevos, Viejos Caminos.

Papas en el Norte de Tenerife. Fuente: Rincones del Atlántico


Ya se apuntaba hace tiempo, por parte de muchos economistas que la ausencia de valorar desde un punto de vista ecologico los costes de las acciones económicas sobre el medio ambiente, nos iba a traer más de un disgusto: Los costes ocultos de la economía
Es cierto que, desde hace años existen leyes para prevenir el impacto ambiental o ecológico de las obras que se realizan, en especial las infraestructuras e instalaciones en suelo rústico, pero también es verdad que hemos asistido a la proliferación de grandes obras por todo el mundo. A las autoridades chinas, por ejemplo, debido a las sequías recurrentes que está soportando desde hace años, les está costando llenar la presa de la Tres Gargantas, la verdadera "Muralla China" de la moderna República Popular, en un intento del hombre por dominar el Yant-Tsé, como antes dominara el Colorado con la presa Hoover, el Nilo con la presa de Assuán, o el Mississippi, que cuenta con casi 40 represas y esclusas en sus cursos superior y medio. Bien es verdad que estos ríos provocaban inundaciones periódicas con trágicos resultados, pero también es verdad que, gracias estas inundaciones, sus valles fluviales se convirtieron en zonas de gran riqueza agrícola y que fueron el germen de varias civilizaciones.
Como dijo Herodoto: "Egipto es un don del Nilo".
Algo parecido pasa con la energía nuclear, por ejemplo. Hasta lo que sabemos, es una industria relativamente limpia, que no emite dióxido de carbono, y eficaz, mientras no se disparen los precios del uranio o se agote el mineral. Bien es verdad, que tras, los acuerdos de no proliferación nuclear y de desarme, el mineral atómico sufrió un bache debido a la falta de uso del mismo. Sin embargo, no sabemos cuales son las consecuencias de tanto residuo nuclear regado por medio mundo, buena parte del mismo en el fondo de los océanos, o las consecuencias de un accidente nuclear...o, disculpen, sí que los sabemos, sabemos lo que pasó en Chernobyl, la Isla de la Tres Millas, o las consecuencias de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
La sociedad humana actual está transformando de tal manera el mundo, en aras de un supuesto progreso o crecimiento, que, según apuntan algunos estudiosos parecemos un hamster corriendo dentro de una rueda sin fin, cada vez más deprisa, cada vez más agotados y sin llegar a ninguna parte.
A pesar de las mejoras en la eficiencia, nuestros hogares hoy en día usan más energía que la casa en la que me crié hace 40 años. ¿Por qué? Por el uso discriminado de muchos más aparatos, algunos de ellos prescindibles, por lo menos en Canarias, como el lavavajillas, o la secadora.
No es sólo lo que comemos, sino cómo lo sembramos y cómo grana, cómo y adónde lo transportamos, lo tratamos y lo almacenamos. Para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, y para frenar el cambio climático, tenemos que cultivar, comprar y demandar productos alimenticios locales.
El coche privado, independientemente de su conveniencia, ya no puede servir como el principal modelo de transporte en nuestras islas. Cuesta demasiado, depende del agotamiento de los combustibles fósiles, e influye en la calidad ambiental de nuestras ciudades y en el calentamiento global. Eso sin hablar de la guerra silenciosa, aceptada y asumida que suponen los partes de bajas de las carreteras todos los fines de semana y períodos festivos y vacacionales.
Por tanto es hora de que hagamos examen de conciencia sobre nuestras actividades diarias y su influencia en el medio ambiente. Es hora de que todos entonemos nuestro "mea culpa" personal. Es hora de que todos hagamos un verdadero propósito de enmienda para que las cosas cambien. O si no, todos por el sumidero.