martes, 29 de diciembre de 2009

Los centros Vavilov (Cap. 2 y final).


Vavilov pasará el resto de sus días en la URSS, donde inició el fundamental trabajo de catalogar, estudiar y dar uso a las semillas que había recolectado, que constituían entonces la colección más grande e importante del mundo.

Estas semillas fueron diseminadas en unas 115 estaciones experimentales distribuidas por las diferentes zonas bioclimáticas de las 15 repúblicas soviéticas, desde el Báltico al Pacífico, desde el Caspio al Ártico.
En sus viajes, Vavilov observó que la biodiversidad agrícola estaba repartida de una manera muy desigual, ya que algunos espacios ofrecían un gran abanico de variedades y especies, y otros eran parcos en plantas.

En Oaxaca (México) se encuentran policultivos de subsistencia con más variedades de millo que en todo el Corn Belt estadounidense, o huertos indígenas en el Altiplano boliviano y peruano con más tipos de papa que en Irlanda, Gran Bretaña o Polonia. En Canarias había fincas que contabilizaban medio centenar de variedades de frutas, tan dispares como tuneras junto a limoneros o manzanos.
Vavilov concluyó que la biodiversidad agrícola se relaciona con relieves complejos, que poseen diferentes suelos y diferentes climas locales, la mayoría de ellos situados en zonas montañosas o en isalas oceánicas, donde cordilleras y mares compartimentan los paisajes, creando multitud de nichos ecológicos. El aislamiento aumenta las probabilidades de especiación, pero también frena la proliferación de especies cosmopolitas y xenofitos (Canarias es un claro ejemplo de este fenómeno).

La mayor parte de las plantas que sirven de alimento a la Humanidad desde hace 10.000 años provienen, en su mayoría, de diferentes núcleos, como China (soja, arroz, cítricos, nísperos), India (arroz, azúcar, té), Asia Central (trigo), México-Centroamérica (millo, pimiento, tomate), los Andes (papa), África (sorgo, mijo, mandioca, cacao, café), y el Mediterráneo (olivo, viña, cereales).
En la actualidad los botánicos y los agrónomos se refieren a estas áreas geográficas como Centros Vavilov, que son refugios irremplazables de biodiversidad y son esenciales para la alimentación humana, ya que, cuando se quieren mejorar las variedades, hay que acudir a los centros de origen.


Tan apreciada y reconocida era la importancia de la colección de semillas de Vavilov que sus colegas científicos hicieron los más grandes sacrificios para protegerla durante la Gran Guerra Patria (II Guerra Mundial). En Leningrado, algunos de ellos murieron de hambre antes de comerse las semillas almacenadas en la estación experimental en las afueras de la ciudad, sitiada por los nazis.
Sin embargo, en esos momentos, Vavilov estaba preso, no por el invasor, sino por sus propios compatriotas, debido a que el dogma político de Lysenko, primaba sobre las hipótesis de científicas de Vavilov y otros colegas soviéticos, sometidos a la locura estalinista. Tildado de contrarrevolucionario, en agosto de 1940, fue detenido y confinado en un presidio de Saratov, Siberia, donde murió en enero de 1943.


El banco de semillas ya no estaba custodiado por científicos auténticos. La ortodoxia estalinista reinaba y los acólitos de Lysenko eran como los hunos de Atila. Los depósitos se dañaron por el mal almacenamiento y por las escasas garantías cientificas en su cuidado y manejo.
En los años sesenta, tras la apertura iniciada por Kruschev, se rehabilitó a Vavilov, hasta el punto de que e
n 1968, el Instituto de Botánica Aplicada de Leningrado pasó a llamarse Instituto Vavilov y en el momento de la desintegración de la Unión Soviética, en 1991, la red de investigación de Vavilov estaba parcialmente restaurada y operaba en 19 estaciones experimentales, cuatro de ellas fuera de Rusia.

Hasta la fecha, nadie más ha realizado un esfuerzo semejante al de Vavilov para catalogar y clasificar la biodiversidad agrícola del planeta.


Sus teorías sobre la distribución geográfica de la biodiversidad han pasado la prueba del tiempo y todavía hoy son aceptadas por biológos y agrónomos del mundo entero.

Los viajes de Nikolai Vavilov (Cap. 1).



El geógrafo ruso Nikolai Vavilov realizó una serie de viajes a lo largo y ancho de nuestro planeta, durante más de veinte años, en el convulso período de entreguerras del Siglo XX y llegó a obtener una colección de semillas que sería la mayor del mundo, con unos doscientos mil especímenes.
 
Su influencia sobre los campos de la agricultura y la biodiversidad es tan grande que las zonas fuente de las plantas más usadas en la agricultura llevan su nombre.
En la actualidad, ecologistas, biólogos y agricultores de todas partes del mundo, nos advierten de las amenazas sobre la biodiversidad lo que pone en peligro el futuro de la agricultura y la ecología del planeta.

Nikolai Vavilov ha sido, sin duda uno de los grandes científicos del siglo XX, quien a pesar de ser poco conocido ayudó enormemente a descubrir y catalogar la biodiversidad agrícola del planeta, recolectando semillas de plantas agrícolas, como millo silvestre y cultivado, papas, granos, forrajeras, frutas y hortalizas, al igual que datos sobre la geografía de los lugares que visitó y sobre los idiomas y culturas de sus habitantes.
Su primera expedición de recolección de plantas lo llevó a Irán (llamado entonces Persia), de mayo a agosto de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, y con un zar reinando sobre la Madre Rusia. Su travesía, estuvo plagada de dificultades, bajo temperaturas que rozaban los 45 ºC, y acercándose peligrosamente a las trincheras donde combatían los imperios ruso y turco.

Más tarde visitaría las cordilleras del Pamir, Tien Shan, Kara Kumy, Hindu Kush, regresando en varias expediciones posteriores en 1924, 1929 y 1932.
 
Tras el triunfo de la Revolución de Octubre, el gobierno de la recién formada Unión Soviética reconoció el valor e importancia de la obra de Vavilov, que aunque no se manifestaba como bolchevique, pensó que su trabajo con el régimen soviético era en beneficio de sus compatriotas y de toda la Humanidad.

Su segunda expedición fue a Estados Unidos, entre mayo de 1921 y enero de 1922. Fue el primer paso de cooperación científica entre Washington y Moscú, en el que Vavilov abrió una oficina de botánica aplicada en Nueva York, a la cual inmigrantes rusos llevaron numerosas muestras de semillas.

Durante la expedición a Afganistán, iniciada en julio de 1924, Vavilov aprendió a comunicarse en farsi y árabe, para que el lenguaje le sirviera como un método de conocer los orígenes de las plantas. Comparó los nombres de granos y animales en ruso, tazdik, pashtun y kafir para ver si estos idiomas tenían términos agrícolas en común. Durante el otoño, llegó a Nuristán, una de sus regiones más pobres y remotas, nunca antes visitada por un geografo y con recursos botánicos y agronómicos desconocidos para la ciencia.

A su regreso a casa, la Sociedad Geográfica Soviética galardonó a Vavilov con la medalla de oro N.M. Przhevalsky (famoso geográfo y naturalista ruso).

En su siguiente viaje, recorrió el Mediterráneo Oriental, Siria y Palestina, Egipto y Sudán, convertidas en colonias europeas, tras el hundimiento del Imperio Otomano. En Siria tuvo que lidiar con tribus belicosas antifrancesas que lo trataron amablemente y facilitaron su trabajo en cuanto supieron el motivo de su viaje. Vavilov fue el primer ciudadano soviético en entrar a Etiopía, donde conversó con Haile Selassie, el Ras Tafari. A través de intérpretes hablaron del trigo, de la agricultura etíope y de la Revolución Rusa.

Sus siguientes expediciones botánico-geográficas lo conducen en 1929 a China, Japón y Corea, y entre 1930 y 1931 recolectó especímenes en varias localidades de Estados Unidos, incluyendo los estados de Florida y Texas y reservas de los pueblos nativo-americanos. De Arizona cruzó a México y continuó su travesía hasta Guatemala.

Su última expedición internacional fue a Centro y Sudamérica, entre 1932 y 1933, e incluyó escalas en El Salvador, Costa Rica, Honduras, Panamá, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Trinidad y Cuba.



lunes, 28 de diciembre de 2009

Visiones del mundo




Guillermo Delisle, cartógrafo francés, dibujó este mapa del Norte de África, públicado sobre 1700.
La gran calidad de sus trabajos, que superaban ampliamente a sus contemporáneos le dieron fama , alcanzando el título de Geógrafo Real, el primero de toda la historia de Francia.
Renovador de la cartografía, fue un adelantado a su época, incluso desde un punto de vista técnico y formal, aplicando principios de medida, escala y georreferencia.
Cuando los datos básicos no estaban claros, recurría al estudio de fuentes indirectas, como derrotas, bitácoras, mapas anteriores.


Inició un método de mejora de anteriores colecciones cartográficas, mediante comentarios, addendas, y discusiones. También fue exquisito en sus mediciones topográficas, correcciones astronómicas, y el respeto escrupuloso a la toponimia original.
En el mapa ofrecido, que es un recorte de un mapa mucho mayor, se puede observar la mítica Isla de San Borondón, el Meridiano de El Hierro y Santa Cruz de la Mar Pequeña, entre el Sahara y Marruecos.


Esperar la lluvia temprana y la tardía.



Una de los primeros conocimientos que adquieres en las clases de climatología en la Facultad es que en el mundo subtropical, y más concretamente, en los sectores mediterráneos, las lluvias son escasas, irregulares (grandes períodos de sequía con grandes momentos de lluvias), y cuando caen lo suelen hacer con una gran intensidad horaria.

Si no fuera así, no se entendería que los ríos españoles se configuren en ramblas, los cauces del Norte de África y del Oriente medio sean uadis o wadis, o en Canarias existieran estos barrancos tan peculiares.

No vale que tiremos del tan socorrido cambio climático (que oportuno es apelar al demonio para echarle las culpas de mis pecados), que existe cuando interesa, pero no existe para solucionarlo, como pasó en la reciente cumbre-pantomima de Copenhague.

Tendríamos que hacer una reflexión diferente: el "urbanismo" que ha hecho crecer España durante la última década ha carecido de una verdadera planificación territorial, y ya no hablo del hecho de que, a lo mejor, no necesitábamos tantas edificaciones e infraestructuras de dudosa utilidad, sino que no hemos tenido en cuenta la lógica del territorio en el que se asientan nuestras casas, o por el que hemos trazado nuestras carreteras: paisajes secos, rocosos, pedregosos, de clima imprevisible, de vegetación rala, que arde en verano, de vientos fuertes, que crían gente dura y adusta.

Se no está haciendo demasiado familiar la visión de nuestros paisanos sacando enseres de sus casas, de coches haciendo rafting entre lodo y piedras, de azoteas llenas de barro y entullo, como hemos observado en el Norte de Tenerife el pasado mes, en La Palma y en Tasarte, hace unos días.

No todas las noticias son malas en relación con las lluvias: en zonas tan necesitadas de agua como es La Mancha, que debe soportar cómo uno de los mejores humedales de Europa (Tablas de Daimiel) agoniza lentamente por la sobreexplotación de los acuíferos y la nefasta gestión de los recursos hídricos, parece que los ríos vuelven a llevar agua, aunque sea por unos pocos días. Me refiero a los cauces manchegos, que se han llenado de agua y vuelven a fluir, tras décadas de sequía, como los ríos Jabalón y Azuer.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Un mundo para proteger.


Hace un par de días, me interné, con unos amigos, por el fondo de un barranco de Arafo, poco transitado y poco conocido.
Cual sería mi sorpresa cuando al final del trayecto, en el punto en el que debíamos regresar, encontré un par de ejemplares de una planta que es bastante común en los bosques de laurisilva y en la zona termófila del barlovento insular, pero mucho más rara en el Sur, si bien debemos mencionar que estos bosques de los altos de Arafo nos sorprenden por su abundancia en palo blanco, laureles, peralillos, madroños, acebiños, bicácaros, y otras especies más propias de regiones afectadas plenamente por la humedad del alisio.
La planta en cuestión es Dracunculus canariensis , taraguntia o tacorontilla, y he de decir que es la primera que encuentro en todos mis años de pateos en el Valle de Güímar.
Eso me hace reflexionar y pensar: desconocemos en buena medida la biodiversidad que albergan nuestras islas, por lo que el nuevo catalogo de especies amenazadas de Canarias que nuestros gobernantes están intentando perpetrar, es un sinsentido peligrosos y criminal.
Otra vez más los caciques van a terminar con el patrimonio común de todos los canarios. Eso sí, somos tan, tan, tan canarios que, hace más de veinte años que tenemos prohibidas las corridas de toros en Canarias, no sé si por el asunto del maltrato animal, o porque son representaciones folclóricas de la Metrópoli, como dirían los editoriales del libelo editado en la Avenida Buenos Aires.
El nuevo catálogo deja al pairo a 341 especies que en el actual Decreto Legislativo 151/2001, de 26 de junio, gozan de un tipo de protección mucho más acorde con su estado de amenaza.
Muchas de las especies a las que se les pretende rebajar su categoría de protección, se encuentran en peligro por el deficiente estado de conservación y por la alteración severa de los hábitats (ese es el gran problema: la destrucción de los hábitats debido a las acciones humanas). Algunas especies de ornitofauna, como el gorrión chillón (Petronia petronia) y la abubilla (Upupa epops), cuyas poblaciones han disminuido; el guincho (Pandion haliaetus), cuyo crecimiento de la población se ha estancado desde la fecha de creación del actual catálogo; especies emblemáticas y consideradas símbolos de la naturaleza canaria, como el drago (Dracaena draco); o fundamentales en las estrategias de lucha contra el cambio climático, como la seba (Cymodocea nodosa), cuyo hábitat corre tal peligro que la urgencia de su protección motivó la movilización de los más prestigiosos científicos canarios, cristalizada en la solicitud de su nombramiento como “Hábitat de interés prioritario” al Ministerio de Medio Ambiente.

Foto de Portada:http://www.floradecanarias.com

viernes, 27 de noviembre de 2009

Anocheza

Los pinos de Anocheza, espléndidos, entrados en años, robustos y que soportan a todo viento las inclemencias del tiempo en ese borde, ese escalón, que supone la ruptura entre el Valle de Las Higueras y Agache.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Hambre.



La Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria finalizó ayer tres días de reuniones tras lograr el compromiso de la comunidad internacional de realizar más inversiones en agricultura y erradicar el hambre en el plazo más breve posible.
El Director General de la FAO, Jacques Diouf, aseguró que la Cumbre ha significado "un paso importante para alcanzar nuestro objetivo común: un mundo libre del hambre". "Actuemos para lograr un mundo más próspero, justo, equitativo y pacífico. Pero sobre todo, actuemos rápido porque los pobres y los hambrientos no pueden esperar", dijo también.
Diouf, probablemente, ha demostrado ser uno de los dirigentes internacionales con mayor claridad de ideas, de cómo conseguir los cambios y de las causas por las que no se consiguen.

La Cumbre acordó igualmente "enfrentarse de forma proactiva a los desafíos que el cambio climático plantea a la seguridad alimentaria y a la necesidad de adaptación y de mitigación en la agricultura.... con particular atención a los pequeños productores agrícolas y las poblaciones vulnerables".

Además de representantes de organizaciones internacionales y regionales, sesenta Jefes de Estado y de Gobierno y 191 ministros de entre los 182 Estados Miembros de la FAO.

Quizá especialmente emblemáticas fueron las palabras del Santo Padre, Benedicto XVI, que afirmó “La tierra puede nutrir suficientemente a todos sus habitantes” porque “si bien en algunas regiones se mantienen bajos niveles de producción agrícola a causa también de cambios climáticos, dicha producción es globalmente suficiente para satisfacer tanto la demanda actual, como la que se puede prever en el futuro”. Exactamente los mismo decían muchos técnicos que trabajaron en África en los años setenta, cuando se decía que el problema era el exceso de seres humanos... y no veas lo que hemos crecido en cuarenta años.
También pidió no olvidar “los derechos fundamentales de la personas, entre los que destaca el derecho a una alimentación suficiente, sana y nutritiva, y el derecho al agua”.
Para lograr esos objetivos, “rescatar las reglas del comercio internacional de la lógica del provecho como un fin en sí mismo, orientándolas en favor de la iniciativa económica de los Países más necesitados de desarrollo, que, disponiendo de mayores entradas, podrán caminar hacia la autosuficiencia, que es el preludio de la seguridad alimentaria”.


lunes, 16 de noviembre de 2009

Mártires



La madrugada del 16 de noviembre de 1989, un grupo de asesinos con uniformes del ejercito salvadoreño (batallón Atlacatl) irrumpió en la Universidad Centroamericana (UCA) de San Salvador para asesinar a los jesuitas Ignacio Ellacuría, Segundo Montes e Ignacio Martín-Baró. No podían quedar testigos de la infamia y del crimen, y entonces también asesinaron a tres sacerdotes – Amando López, Juan Ramón Moreno y Joaquín López – la trabajadora de la Universidad, Julia Elba, y su hija de quince años, Celina Ramos.

Había sido una muerte anunciada y señalada por elementos de las Fuerzas Armadas ,que habían calificado la UCA como un “refugio de subversivos” y Ellacuría, empeñado en buscar una solución negociada a la guerra civil, se había convertido en uno de las piezas más buscadas por los cazadores de hombres con uniforme (como 9 años antes había sido anunciada y ejecutada la sentencia de Monseñor Romero).
Cinco de los jesuitas asesinados eran españoles, personas tan destacadas en sus labores académicas, que, cualquier Universidad o centro de formación los hubiera acogido en la plácida España o la católica Italia pero, aún conociendo el riesgo que corrían, no regresaron a su país de origen.
Hoy se cumplen 20 años de aquel día en que fueron vilmente asesinados

 
Estos hombres buenos, se convierten en un símbolo de la labor apostólica ejercida por los miembros de la Compañía de Jesús, con el mismo espíritu de su fundador, San Ignacio de Loyola, con el mismo espíritu de Cristo.

Observar el mundo, meditar
, luego redactar, comunicar de viva voz, denunciar la injusticia, buscar la paz, fue lo que provocó el odio, el encono y la saña de sus matadores. Al igual que tantos y tantos cientos de mártires de la Iglesia actual, la opción por los pobres, en el seguimiento de Jesucristo, les costo la vida.

Que no me digan que la Iglesia, militante y comprometida, de la que formamos parte, no defiende el Evangelio del carpintero de Nazareth.


domingo, 15 de noviembre de 2009

Descubrir el Mediterráneo (submarino)



Al parecer, lo que dedujimos hace algún tiempo (llevo unos 17 años aficionado a visitar lugares del mar que están a poca profundidad, aunque por mi gastritis crónica me es casi imposible bucear), ha sido confirmado por eminentes científicos que han redactado el informe 'Blue Carbon', acerca de la destacada importancia de los océanos como sumideros de CO2, que acaba de publicar el PNUMA, la FAO y la UNESCO. Casi nada, la caballería de la ONU trabajando conjuntamente.
Al parecer, los bosques de ribera marina, los herbazales y saladares, las marismas, deltas y estuarios, así como los espacios litorales mixtos absorben grandes cantidades de carbono.
Pero, además de los arrecifes de coral, las praderas submarinas juegan también un gran papel en el asunto de solucionar el desastre climático que nos hemos empeñado en seguir perpetrando, hasta que eliminemos todo rastro de vida en la tierra.
¿Les suena Cymodocea nodosa?. Son las fanerógamas que forman los sebadales... esas que queremos eliminar de la lista de especies amenazadas de Canarias para poder construir un Puerto Industrial.
¿Les suena Zostera marina o Posidonia oceanica? Son las hierbas que forman los pastos marinos sumergidos en las costas mediterráneas y atlánticas penínsulares y que cada vez son menos gracias a la contaminación y a la manía de querer dar a la gente estupendas playas de arena rubia, aunque sea a costa de entullar excelentes ecosistemas marinos bajo toneladas de material de relleno, que se llevará el primer temporal, curiosamente potenciado por las consecuencias del cambio climático.
Playas que serán generosamente regeneradas con dinero de los contribuyentes (todos nosotros), invertido por esa Santa Dirección General de Costas que derriba pueblitos de pescadores y protege chalets de millonarios y hoteles (será por el bien común, la solidaridad y el talante esgrimido por estos socio-patas del PSOE, y sus coleguillas).
No sé a ustedes, pero a mí me da la impresión de que llevo mucho tiempo haciendo el primo, ¡ que digo el primo!, ¡el canelo! (Don Mendo dixit).



viernes, 13 de noviembre de 2009

Stagecoach















Hay películas que deberíamos ver por lo menos una vez al año, como Con faldas y a loco, Cautivos del mal, o La Diligencia.

Coincidiendo con el 70 aniversario de su estreno y por casualidad (la vi tras visionar La Noche americana de Truffaut), he vuelto a disfrutar de esta obra de arte fordiana, con personajes atormentados, pero de una sola pieza, con grandes dilemas, con dudas y crisis de identidad, equivocados algunos, otros representantes de un mundo que había sucumbido, pero todos huyendo de sus propias vidas, hacia delante, para cumplir con sus diferentes destinos, que, por unos momentos confluyen en el cubículo de una polvorienta diligencia.

Claustrofóbica a veces, no tanto como Náufragos, la Semilla del Diablo o El Ángel Exterminador, es una película que siempre transmite un mensaje optimista sobre las posibilidades de redención de las personas y que sienta las bases de un género que, hasta ella, se había perdido entre algunas obras maestras del cine mudo, pero que acumulaba demasiados títulos de consumo y de serie "B ", como los rodados por Lone Star o American Pictures.
Tras esta película se rodarían Fort Apache, La Legión Invencible, y más títulos indispensables.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Energias renovables: viento en popa a toda vela


La crisis económica que venimos sufriendo desde hace un año, y el descenso continuado de las reserva de petróleo, algo que no solo anuncian los ecologistas o los científicos, sino hasta los economistas: el hecho de que va a existir un "Peak Oil", tras el cual la producción de petróleo descenderá notablemente, ha hecho resurgir de sus cenizas las energías alternativas, que no se habían ido del todo, pero, hay que reconocer que pasaron por malos momentos en los noventa y durante el mandato del presidente Bush (y Aznar en España).
En estos días los aerogeneradores de España han funcionado a tope, alcanzado nuevos records de generación eléctrica, que incluso ha sido aprovechado en algunas presas reversibles, es decir, presas que bombean agua hacia arriba cuando tienen excedentes de electricidad y después la dejan caer, como el sistema hidroeólico que se está empezando a construir en El Hierro.
Posiblemente sea esta una de las salidas a la crisis actual, ya que este tipo de obras demanda mano de obra y un mantenimiento que se puede afrontar, puesto que una vez amortizada la inversión inicial, el coste de los insumos se reduce.

Es momento de nuevas ideas.


martes, 3 de noviembre de 2009

Grandes esperanzas


Areneras de Güímar. Foto de Mataparda

Leo en El Cañizo, que el Ayuntamiento de Güímar ha multado a varios vecinos por tirar basuras en los barrancos del municipio. No puedo más que apoyar tal medida, puesto que todos sabemos los daños que le causan al medio los vertidos incontrolados. Suelo ir con bastante frecuencia a esta zona tan maltratada del municipio, a caminar o a pasear a veces y también suelo llevar a grupos de personas para que vean in situ estos lugares tan degradados.
Güímar no se merece que buena pare de su territorio municipal dentro del Valle, cerca de un elemento con tanto significado natural como la Ladera de Güímar, y de elementos culturales de primer orden, como el Barranco de Tegüigo, Barranco de El Agua o el Barrio de San Juan, siga convertido en un escenario digno de un campo para pruebas de misiles nucleares.
La solución a tan grave problema no es sencilla. Quizá sea el momento de poner en práctica ideas novedosas, incluso revolucionarias, pero que ofrezcan un futuro diferente a los afectados por este tremendo impacto ambiental.


martes, 27 de octubre de 2009

Pasos Nuevos, Viejos Caminos.

Papas en el Norte de Tenerife. Fuente: Rincones del Atlántico


Ya se apuntaba hace tiempo, por parte de muchos economistas que la ausencia de valorar desde un punto de vista ecologico los costes de las acciones económicas sobre el medio ambiente, nos iba a traer más de un disgusto: Los costes ocultos de la economía
Es cierto que, desde hace años existen leyes para prevenir el impacto ambiental o ecológico de las obras que se realizan, en especial las infraestructuras e instalaciones en suelo rústico, pero también es verdad que hemos asistido a la proliferación de grandes obras por todo el mundo. A las autoridades chinas, por ejemplo, debido a las sequías recurrentes que está soportando desde hace años, les está costando llenar la presa de la Tres Gargantas, la verdadera "Muralla China" de la moderna República Popular, en un intento del hombre por dominar el Yant-Tsé, como antes dominara el Colorado con la presa Hoover, el Nilo con la presa de Assuán, o el Mississippi, que cuenta con casi 40 represas y esclusas en sus cursos superior y medio. Bien es verdad que estos ríos provocaban inundaciones periódicas con trágicos resultados, pero también es verdad que, gracias estas inundaciones, sus valles fluviales se convirtieron en zonas de gran riqueza agrícola y que fueron el germen de varias civilizaciones.
Como dijo Herodoto: "Egipto es un don del Nilo".
Algo parecido pasa con la energía nuclear, por ejemplo. Hasta lo que sabemos, es una industria relativamente limpia, que no emite dióxido de carbono, y eficaz, mientras no se disparen los precios del uranio o se agote el mineral. Bien es verdad, que tras, los acuerdos de no proliferación nuclear y de desarme, el mineral atómico sufrió un bache debido a la falta de uso del mismo. Sin embargo, no sabemos cuales son las consecuencias de tanto residuo nuclear regado por medio mundo, buena parte del mismo en el fondo de los océanos, o las consecuencias de un accidente nuclear...o, disculpen, sí que los sabemos, sabemos lo que pasó en Chernobyl, la Isla de la Tres Millas, o las consecuencias de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.
La sociedad humana actual está transformando de tal manera el mundo, en aras de un supuesto progreso o crecimiento, que, según apuntan algunos estudiosos parecemos un hamster corriendo dentro de una rueda sin fin, cada vez más deprisa, cada vez más agotados y sin llegar a ninguna parte.
A pesar de las mejoras en la eficiencia, nuestros hogares hoy en día usan más energía que la casa en la que me crié hace 40 años. ¿Por qué? Por el uso discriminado de muchos más aparatos, algunos de ellos prescindibles, por lo menos en Canarias, como el lavavajillas, o la secadora.
No es sólo lo que comemos, sino cómo lo sembramos y cómo grana, cómo y adónde lo transportamos, lo tratamos y lo almacenamos. Para reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, y para frenar el cambio climático, tenemos que cultivar, comprar y demandar productos alimenticios locales.
El coche privado, independientemente de su conveniencia, ya no puede servir como el principal modelo de transporte en nuestras islas. Cuesta demasiado, depende del agotamiento de los combustibles fósiles, e influye en la calidad ambiental de nuestras ciudades y en el calentamiento global. Eso sin hablar de la guerra silenciosa, aceptada y asumida que suponen los partes de bajas de las carreteras todos los fines de semana y períodos festivos y vacacionales.
Por tanto es hora de que hagamos examen de conciencia sobre nuestras actividades diarias y su influencia en el medio ambiente. Es hora de que todos entonemos nuestro "mea culpa" personal. Es hora de que todos hagamos un verdadero propósito de enmienda para que las cosas cambien. O si no, todos por el sumidero.


miércoles, 21 de octubre de 2009

Menos consumo, menos basura


Algunas facetas de la crisis actual están siendo bastante positivas para Gaia: menor consumo de combustibles, optimización de los recursos autóctonos, y también estamos generando menos residuos y, además separamos una mayor cantidad que destinaremos al reciclaje. Según un artículo aparecido en Expansión, hemos comenzado a colocarnos parejos con nuestros vecinos europeos en todos estas buenas costumbres, tan necesarias para evitar el derroche, y para conservar nuestros recursos naturales.
El sentido común es el menos común de los sentidos, pero estamos dando pasos por la senda adecuada. Solamente hay que convertir el hábito al que nos ha impulsado la crisis en algo normalizado y no solo coyuntural. Claro, que eso es como decirle a nuestra clase política y empresarial que el futuro desarrollo nacional no puede basarse otra vez en la especulación urbanística, en la depredación del medio ambiente y en el ladronismo sobre los encerados parqués de las bolsas o sobre los abrillantados mármoles de parlamentos y consistorios.
Ha llegado la hora de un verdadero giro copernicano. Hagamos que la nave tome ese rumbo o dentro de poco, cuendo logremos salir a flote, estaremos otra vez proa al marisco.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Crisis economica, brotes verdes ambientales

Leo en esta noticia del ecoportal que las emisiones de dióxido de carbono han experimentado el mayor descenso en los últimos 40 años debido a la crisis.
Esto, aparte de ser una buena noticia, no deja de ser un pequeño brote verde en el problema ambiental global, pero también nos habla del tipo de modelo energético e industrial que ha venido sustentando nuestro desarrollo económico desde el comienzo de la Segunda Revolución Industrial, hace ya más de un siglo.
Solamente cabe esperar que el nuevo ciclo comience a ser diferente, por nuestro futuro económico y ecológico.

domingo, 27 de septiembre de 2009

El Suroeste de Santa Cruz



El Distrito Suroeste de Santa Cruz de Tenerife es una zona realmente diversa y compleja. Con una extensión de 14,5 kilómetros cuadrados, comprende los distritos 11 (Añaza, Barranco Grande, El Sobradillo y Tincer) y 12 (Alisios, El Chorrillo, Llano del Moro, Santa María del Mar y El Tablero) del Municipio de Santa Cruz de Tenerife. Con una población de 43.523 habitantes en 2007, es uno de los sectores de la capital con más dinamismo demográfico en los últimos años.

Sin embargo, las diferencias entre los barrios se dejan sentir en una primera visita de campo. Hay barrios totalmente nuevos, que crecen sobre eriales o antiguos terrenos de cultivo, y barrios consolidados, que conformaban núcleos de población tradicionales y de vocación agrícola, pero que se ven sometidos a tensiones derivadas del afán constructor que nos ha llevado de la mano los últimos años.

Actualmente, la zona es sometida a numerosas actuaciones por parte de la administración. Colocada en la salida hacia el Sur de la isla del área metropolitana, y en la encrucijada entre los tres municipios de Santa Cruz, La Laguna y El Rosario, está destinada a albergar importantes infraestructuras e intervenciones en materia de vivienda y equipamientos.
Para entender el crecimiento y la absorción de estos núcleos rurales por parte del “Gran Santa Cruz” que ya pregonaban los concejales del Movimiento Nacional en 1959, hay que explorar gran cantidad de factores, desde la superpoblación inherente a las sociedades agrícolas canarias, a la tendencia a la macrocefalia de nuestras capitales.

En una primera fase de expansión urbana, tras la Guerra Civil, los núcleos de población de la zona de Taco surgieron desde santa Cruz en dirección sur, siguiendo el eje de la carretera de El Rosario. El sector creció desde 1945 a comienzos de los cincuenta un 253,5 por cien. Estaba claro que se necesitaba una ordenación y un planeamiento, pero no fue así. Los Planes Generales de Ordenación Urbana de Santa Cruz y de La Laguna en los años cincuenta no aportaron soluciones para la periferia, ya que entendían la orientación del crecimiento a través de la delimitación de usos. Las directrices para estos barrios se caracterizaron por la falta de realismo con que se abordó su crecimiento. Los planificadores eran conscientes del problema que planteaban los barrios espontáneos, pero la opción fue típicamente burguesa.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Resistencia

Varsovia, 1939.


Se conmemora en estos días el 70 aniversario del comienzo de la II Guerra Mundial. Este primer mes de guerra estuvo marcado por la valiente resistencia del ejército polaco frente a los invasores nazis y soviéticos, que terminó con la partición del país en dos sectores que fueron reabsorbidos por el Reich alemán tras la operación Barbarroja en 1941.
Tras la caída de Polonia, unos 100.000 combatientes polacos escaparon a Rumanía, Hungría y los estados bálticos. Una tercera parte llegaron a Francia donde se enrolaron en el ejército francés y combatieron en la Batalla de Francia, y tras la rendición de París, unos veinte mil pasaron el Canal de La Mancha y el Mediterráneo, donde formaron el germen del nuevo ejército polaco. Combatieron en Normandía, cerrando la brecha de Falaise, capturaron Monte Cassino en 1942, entraron en París con Leclerc y participaron en cientos de combates y escaramuzas.
Otra parte importante de la lucha polaca fue la organización de un frente partisano, como resistencia frente a la feroz represión alemana, que se terminó unificando en el Ejercito Territorial (Armia Krajowa), que llegó a contar con 400.000 miembros.

Los partisanos polacos se hicieron famosos por sus arriesgadas y misiones y fatales encuentros armados contra policías del Reich y miembros de la Gestapo, atacando también puestos fronterizos y numerosas misiones de sabotaje.
Informaron a los aliados sobre datos técnicos y logísticos de las bombas volantes V1 y los cohetes balísticos V2.
Ya, en el final de la guerra, contribuyeron a la rebelión de Wilno, Lwow y el levantamiento de Warszawa .
No podemos olvidar aquí a resistencia judía polaca, cuyo hecho más destacable fue la sublevación de la primavera de 1943 en el ghetto de Warszawa (con la colaboración del Armia Krajowa en armas y con apoyo táctico y logístico), pero también las rebeliones de los campos de exterminio de Sobibor,Treblinka o Auszwitch (por supuesto, unidos a judíos de otros paises).

jueves, 10 de septiembre de 2009

Ciudad vanidosa frente a ciudad sensata.

Techo verde del Ayuntamiento de Chicago.


Por motivos de trabajo, me he "gozado" la Ciudad de Santa Cruz todo el verano. Como he tenido que moverme por diferentes lugares de la misma, y, por culpa de la recuperación de los precios de la gasolina y de que, según muchos, pertenezco a la cofradía de la "Virgen del Puño Cerrado", muchos de los desplazamientos los he hecho caminando (también porque es bueno para el medio ambiente, para la salud cardiovascular y porque hay que intentar equilibrar el balance calórico de nuestros organismos).

Santa Cruz es una ciudad agobiante, terrible para caminar por ella. La sombra brilla por su ausencia, y el afán de la reforma urbana obliga al peatón a una jinkama neurótica entre aceras estrechas (y muy sucias), pasajes imposibles entre vallas y montones de escombros. En las Ramblas he aprendido a hacer slalom buscando el fresco de los árboles y huyendo del tórrido sol que quema el asfalto. En las calles del Barrio de Salamanca debes acostumbrarte a esquivar contenedores de basura apoyados contra las aceras, rebosando y chorreando de todo tipo de lixiviados tóxicos.
Pensaba que eso era una cuestión exclusiva de esta ciudad atlántica, pero he encontrado estos dos artículos en los que se cuenta lo mismo de otras ciudad españolas: La epidemia de palurdismo... y Desolación de Volver.
Una de las coincidencias que poseen estas ciudades es que todas tienen un alcalde que lleva un montón de años al frente del grupo de gobierno (para mí, más de cuatro años son un montón), y al parecer, se creen la reencarnación de Tutmosis III. Todos han resucitado al Le Corbusier más psicótico y sólo creen en grandes edificios emblemáticos, de muchas plantas, que rasquen el cielo con sus antenas y en avenidas abarrotadas de coches...el peatón, el guaguero, el ciclista debe sobrevivir a duras penas en ciudades tristes, sin chispa, cenicientas y uniformes.

Lo que me llena de confusión es que hay ciudades (de las de verdad, de las de más de un millón de habitantes) que apuestan firmemente por buscar una ciudad confortable de manera sostenible a lo largo de todo año y por buscar disminuir el gasto de recursos naturales y energía.


Una de ellas es Chicago. En los últimos años ha hecho un esfuerzo por crear carriles bicis, plantar miles de árboles, reciclar el agua de lluvia para regar y se ha invertido en personal y en medios para mantener todo esto funcionando.

Aquí, en los momentos de expansión, nos gastamos los dineros en edificios emblemáticos que tienen una utilidad cuestionable, como poco (Auditorio de Tenerife), o en convertir espacios con un gran simbolismo e importancia en lagos artificiales, que no sabemos gestionar, (Plaza de España) y que se llenan de aguas sucias y malolientes. Eso, sin hablar del dinero que hemos gastado en los sistemas ferroviarios (línea 2 del tranvía) o de espacios públicos que hemos dejado en el abandono (parque marítimo).

Ahora, cuando todo el mundo dice que no hay parné, nos los tenemos que comer, y sin papas, porque están muy caras.
Ni de hablar ya de los aires acondicionados a toda marcha que se encuentran en muchos organismos oficiales, o de lo mal que lo han pasado los funcionarios de justicia en la Audiencia Provincial, o los defectos de diseño del Edificio Usos Múltiples II (he tenido la ocasión de comprobar que existen oficinas públicas que necesitan del aire, incluso en los más crudo del crudo invierno, porque están colocados al lado de las salas de redes telefónicas, que generan demasiado calor. Ese diseñador de interiores se sacó el curso en una tómbola).
No creo que nadie de los que tienen la capacidad para dar un viraje al rumbo de esta nave (que, en mi modesta opinión, va rumbo al marisco) lea esto, pero de todos modos, les dejo un vínculo a la pagina del Chicago Center for Green Technology.



martes, 8 de septiembre de 2009

Sobre paisajes y paisanos I




Leo en el blog ensalada de espacio y tiempos esta afirmación, que me remite al blog de Juan Freire:


Los paisajes se construyen con nuestras experiencias y existen solo desde nuestra subjetividad. De este modo, los paisajes, por muy reales que parezcan, son siempre inexistentes.


Para comprender bien y analizar mejor el paisaje, tanto su significante, como su significado, debemos llegar a una definición lo más abierta posible, puesto que es un término que nos debe permitir recurrir a él en numerosas ocasiones.

Muchos geógrafos opinan que el paisaje, es un producto condicionado por numerosas intervenciones, fenómenos y factores.
Otros investigadores (los más), que provienen en su mayor parte de otras disciplinas, insisten en que el paisaje es porque es percibido y es como es percibido por los individuos y por las sociedades humanas, lo que nos conduce a veces a un reduccionismo estético.
Una corriente ecléctica y equidistante de las anteriores se interesa del uso que se hace de los paisajes, tanto los usos existentes, como los usos potenciales e idóneos (buscan la lógica del paisaje).
Otros se interesan de la manera en que los objetos producidos, dispuestos en el espacio, forman imágenes potencialmente perceptibles, un paisaje visible.

Color, textura, grano, forma, tamaño, orientación, tono.




Por supuesto que muchos estudiosos del paisaje se encargan de tocar varios de los temas expuestos anteriormente, planteando la dominancia de cada una de las categorías anteriores en paisajes diferentes, introduciendo conceptos como tipo de sociedad, población y momento histórico.
Resumiendo:
  • El paisaje es un producto social
  • El paisaje es una realidad formal y visible.
  • El paisaje es lo que es percibido
  • El paisaje es un sistema que depende de sus usos y del orden de esos usos.
Todos estos conceptos tienen algo en común: se desarrollan en una porción del territorio, mayor o menor, por lo que el paisaje es geográfico. Todos los paisajes se sitúan sobre la superficie terrestre, y varían según varíe la escala de análisis.
Por lo tanto, también es el resultado de la interacción de todos los elementos que coexisten en la citada superficie terrestre.

Los paisajes evolucionan con el tiempo. Son dinámicos y cambiantes, y las variaciones pueden afectar a todo el conjunto o a alguno de sus componentes, por lo que no debemos olvidar jamás el análisis de la variable temporal e histórica de un paisaje.
La aprehensión de los paisajes privilegia uno de los cinco sentidos: la vista. Ya se trate del Pico del Teide, del panorama del Puerto de Santa Cruz de Tenerife, observado desde Los Campitos o del Valle de La Orotava, desde la Carretera General, nuestro primer acercamiento es visual.
Sin embargo, los otros sentidos pueden participar también en su aprehensión. Los sonidos del viento y del viento en las copas de los pinos en los altos de Vilaflor, lejos de las carreteras, el murmullo urbano de los barrios periféricos de La Laguna desde el Mirador de Jardina, nos muestran diferentes paisajes auditivos.
Sentémonos una mañana calurosa de verano en el borde de cualquier camino de ascenso a la cumbre y notemos el perfume de la resina de los pinos, el peculiar olor de los juaguarzos y el interesante aroma de las flores de los castañeros.
El tacto y el gusto en una isla como Tenerife se deja sentir en el frío intenso del aguanieve cayendo sobre nosotros en la Cumbre de Izaña o sentir las brumas del alisio humedeciendo la piel en Taborno nos ayudan a asentar nuestro conocimiento del paisaje y la interacción de los diferentes elementos.

¿Paisajes estables?

Los acercamientos a los paisajes, ya sean con una base científica o, simplemente especulativa, nos llevan a preguntarnos sobre la relevancia de la información que somos capaces de procesar: componentes, espacio físico soporte, factores externos...pero también sobre los sujetos que lo observan, que lo perciben, que lo construyen (o destruyen), y que, demasiadas veces, lo mitifican y lo transforman en un suceso maravilloso.
Muchos pedagogos y algunos métodos didácticos se basan en la "lectura" del paisaje, pero implica demasiada subjetividad, con los errores que pueden traer aparejados.
El paisaje es un totalizador histórico, y cambia según los grupos sociales que lo habitan y el tiempo que les ha tocado vivir.
Su apariencia depende de las combinaciones diversas de elementos y de factores que se disponen en todo el planeta. Es producto de fuerzas complejas que evolucionan continuamente y dependen de la acción del medio natural y del medio humano. Cualquier cambio en la relación entre factores y elementos produce un cambio en el paisaje.

Sin embargo, el paisaje no se entiende hasta que es percibido desde puntos de vista diferentes: arte, arquitectura, urbanismo, geografía, pero también por las personas que viven en el y que lo usan.
Llegamos, por fin a una conclusión que no pretende cerrar el discurso y sus posibles añadidos y enmiendas: el paisaje es polisémico, plural y múltiple, y se presenta en una amplia gama de aspectos.

Mina a cielo abierto.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Agua en el Sur de Tenerife.



La percepción que tenemos las personas sobre el agua cambia de forma significativa según el espacio en el que nos encontramos y según el territorio del que procedemos.
Evidentemente, no es lo mismo vivir en Bergen (donde llueve prácticamente todo el año), que vivir en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia.

El Sur de Tenerife, si exceptuamos la Ciudad Turística y su hinterland compuesto preferentemente de ciudades satélite-dormitorio, sigue siendo un territorio ignoto, pero apasionante.

La gente del sur hemos identificado tradicionalmente los escasos lugares donde había una fuente con agua y los hemos convertido en puntos de referencia, lugares de reunión, incluso a algunos de ellos los hemos sacralizado, como es el caso de Añavingo, en Arafo, o de los Lavaderos de Tajo, en Arico (el primero vinculado al prodigio de San Agustín, que hizo manar las aguas tras años de sequía y pérdida de los manantiales, y el segundo a la Vírgen de Tajo).

Pero hay muchos más : la Fuente de Tamaide en San Miguel, los Charcos de Cataño en Agache, la Ermita del Hermano Pedro en El Hoyo, el Eres del Hermano Pedro en El Médano, la Fuente Benítez, el Barranco del Infierno, el Barranco del Natero...todos ellos tienen una comunidad que ha vivido cerca de estos manaderos de agua, y, que en muchas ocasiones, tiene su razón de ser gracias a estos aportes hídricos.

El 1 de septiembre empezó el año agrícola. Esperemos que sea pródigo en aguas, y esperemos aun más que sepamos aprovechar con sentido común este escaso bien de todos.






miércoles, 2 de septiembre de 2009

El Buen Salvaje

Mapa del creciente fértil, donde se iniciaron las grandes civilizaciones de la Historia, debido sobre todo a los avances agrícolas.

Hace algunos años que no hago trabajos sobre asuntos agrarios, aunque al comienzo de mi vida académica y primeros tiempos como licenciado fueron temas que me apasionaron.
Hace poco he tenido conocimiento de un artículo aparecido en Quaternary Science Reviews, donde William Ruddiman (Universidad de Virginia) y Erle Ellis (Universidad de Maryland-Baltimore) plantean la hipótesis de que las sociedades humanas comenzaron a tener influencia sobre el clima hace miles de años, debido a los métodos primigenios de cultivo, basados en la tala y la roza y quema de bosques, como estrategia de una humanidad que abandonaba poco a poco la caza, pesca y recolección, debido a la necesidad de satisfacer la demanda de alimentos de una población creciente. Para ello se han investigado trabajos procedentes de la arqueología, antropología, dinámica de la población y climatología.
La agricultura itinerante que utilizaba el fuego como herramienta para transformar bosques, malezas y prados en un terrazgo enriquecido por las cenizas, susceptible de ser cultivado, consumía grandes cantidades de terreno y generaba importantes emisiones de dióxido de carbono. Los resultados obtenidos con este tipo de agricultura son exiguos y los suelos se agotan con facilidad, por lo que las sociedades primitivas, levantaban los poblados y se dirigían a otro sector, donde se repetía el proceso.
Evidentemente hemos recorrido un largo camino desde entonces, y a nadie se le escapa que la Revolución Agraria del siglo XVIII, con los sistemas de rotaciones de cultivo a tres, cuatro y hasta cinco hojas, (que supusieron el abandono del barbecho), permitió el despegue demográfico de la Humanidad, que no ha parado hasta hoy. Por supuesto, la Revolución Verde ha tenido mucho que decir en todo esto, con la llegada del uso (y abuso) de los fertilizantes de síntesis y de los biocidas masivos.
Canarias es un ejemplo de esto. La concentración de actividades agrícolas bajo plástico en las costas, propició el abandono de grandes zonas de cultivo marginales, sobre todo en los altos y cumbres de las islas, que, poco a poco, han sido recolonizadas por la vegetación potencial, sobre todo el pinar, y permite mantener una población en las islas muy superior a la de finales del S. XIX, durante la crisis finisecular que impulsó "el hambre de la tierra". También es verdad, que la mayor parte de los alimentos los importamos y que somos dependientes del comercio mundial de los mismos.
Todo ello ha sido gracias al uso masivo de combustibles fósiles, que permiten la generalización de la electricidad, el abaratamiento de los transportes, la diversificación económica sobre los sectores secundarios (industrias, cosntrucción) y terciarios (servicios, turismo), que a su vez han provocado un aumento de los gases de invernadero que están conduciendo al cambio climático.
De todos modos, estos estudios no son nada nuevo. Sin salir de Canrias, citaré dos artículos:

  • ¿Influyó la ganadería de los mahos en el deterioro paleoambiental de la isla de Lanzarote? de Constantino Criado Hernández y Pablo Atoche Peña (Tenique: revista de cultura popular canaria, ISSN 1139-2053, Nº. 6, 2004 , pags. 137-157)

  • Sobre la posibilidad de morfodinámica inducida por la población prehispánica en la isla de Gran Canaria, de Alex Hansen Machín y Constantino Criado (Tabona: Revista de prehistoria y de arqueología, ISSN 0213-2818, Nº. 11, 2002 , pags. 87-94).
Ambos artículos nos pueden ayudar a alejar el concepto de "buen salvaje" que todavía poseen muchos activistas y estudiosos canarios y pensar que también las poblaciones aborígenes tuvieron algo que decir en el deterioro ambiental del Archipiélago.

domingo, 30 de agosto de 2009

II Jornadas Culturales Bajada del Socorro 2009

Bajada de 2007. Foto: José Mesa.


II Jornadas Culturales
Bajada del Socorro 2009
SEPTIEMBRE


Día 2: Los antiguos habitantes de la Isla de Tenerife. El Menceyato de Güímar.
Dolores G. Delgado Miranda. Estudiante de Geografía e Historia de la UNED.

Día 3: El temporal de 1826 en Güímar
José Bethencourt González. Geografo.

Día 4: Lecciones vernáculas para imaginar una sociedad (menos in)sostenible.
Fernando Sabaté Bel. Profesor del Dpto. de Geografía ULL.


Las conferencias comenzarán a las 20.30 h.
Lugar: Salón de actos de la Sociedad Recreativa y Cultural Casino de Güímar.

jueves, 27 de agosto de 2009

Las masas vegetales del Sureste y el fuego

Las Vigas, Arafo. Foto de Dácil, Panoramio.


Las masas vegetales del sotavento de Tenerife son sometidas a unas condiciones climáticas particulares, determinadas por precipitaciones escasas e irregulares, temperaturas medias relativamente altas (lo que aumenta la aridez), aumento de la insolación, escasa nubosidad y vientos constantes y secos. 

Estas condiciones climáticas se combinan con otros elementos del medio natural, como son las potentes formaciones geológicas de carácter ácido (las Bandas del Sur, compuestas por depósitos piroclásticos pumíticos), las coladas, piroclastos y conos volcánicos basálticos recientes y subrecientes, grandes depósitos de fondo de barranco, con suelos escasamente desarrollados, removilizados por la escorrentía y poco fértiles. 

La amplia red de pistas forestales insulares traen consecuencias positivas y negativas para la conservación de los montes. Por un lado son beneficiosas al facilitar todo tipo de trabajos de gestión y prevención de incendios, así como de aprovechamiento económico y social. Por otro lado son un vector que puede favorecer la llegada masiva de personal que puede provocar incendios.
La necesidad por parte de las sociedades que han habitado esta porción insular desde hace siglos, de adaptarse y evolucionar con estas duras condiciones ambientales, han llevado al aprovechamiento máximo de estos recursos, lo que ha condicionado el paisaje actual. 

Prácticas como el sobrepastoreo, el aprovechamiento excesivo del bosque en épocas históricas para obtener madera y pez, la roturación del terreno para cultivar, la disposición del poblamiento, o las quemas para obtener pastos, han condicionado las formaciones vegetales potenciales hasta el punto de que muchas de éstas han desaparecido o muestran un estado bastante alejado del original.  

Por otro lado, el abandono de muchas parcelas de cultivo, con la consiguiente proliferación y avance de los matorrales de sustitución y de las malas hierbas, sobre todo en las medianías altas y en las cumbres, supone un riesgo añadido de incendio, puesto que estos matorrales son altamente inflamables (jaras, jaguarzos, escobones, hinojos, cenizos, amores secos, diversas gramíneas). 

Las masas forestales del Sureste de Tenerife, como buena parte de los bosques de la zona subtropical-mediterránea, están condicionados por el fuego, hasta el punto que la regeneración de los mismos se relaciona con los incendios, al entender que el ajuste de los excesos de biomasa se regulan mediante los incendios por causas naturales. 

En ciertos lugares de nuestros montes, las acumulaciones de pinocha pueden llegar a tener volúmenes realmente considerables, tras años sin recogerse.
Se puede hablar, por tanto, de una gran masa forestal muy restringida por circunstancias históricas descritas anteriormente (fundamentalmente el pinar y formaciones arbustivas y subarbóreas relacionadas con el mismo), y grandes zonas de matorral que ocupan el espacio geográfico desde el litoral hasta las altas cumbres. 

Así mismo son de gran importancia los matorrales de sustitución que ocupan zonas de aprovechamiento abandonados, como cultivos o tierras de pastoreo. 
 
Estos diferentes tipos de vegetación que encontramos en Sureste, producen un combustible más o menos susceptible de arder: 

  1. Pinar: con un ralo sotobosque de especies pirófitas, como las jaras, posee una alta susceptibilidad ante el fuego(aunque esto depende mucho de la localización particular y el origen de cada sector forestal, ya que en barrancos y zonas orientadas al Noreste aparecen fayas, brezos e incluso especies del monteverde).  
  2. Jaguarzales, escobonales, retamares, producen gran cantidad de combustible seco en el verano (que aumenta su biomasa si el invierno ha sido lluvioso, sobre todo en el estrato herbáceo).
  3. Matorral costero, genera escasa biomasa y las características fisiológicas de la vegetación, con escasez de hojas, savias densas (incluso látex), y un alto contenido en sales, las hacen poco inflamables.
  4. Matorral de sustitución: las características de este tipo de vegetación, con tendencia a formar matorrales densos sobre zonas agrarias abandonadas (debido a sus apetencias nitrófilas, suelen aprovechar todos los nutrientes del suelo), y su rápido crecimiento genera abundante biomasa, de tipo leñoso y seco.
  5. Cultivos: las practicas culturales, con la generalización del riego, podas y laboreo del suelo para eliminar las malas hierbas y la inexistencia de cultivos durante los meses veraniegos influyen en que sean sectores "desnudos" en verano (aunque las quemas indiscriminadas de rastrojos y restos de poda puedan ser potencialmente peligrosas a la hora de iniciar un fuego forestal).

El incendio forestal de 2012 que afectó a gran parte de los pinares del suroeste insular ha sido el más grave de los últimos años en la isla de Tenerife.