martes, 16 de febrero de 2010

Más cine


Me gustan las películas que tratan de otras películas. Será porque me recuerdan aquellas lejanas clases de Lenguaje Cinematográfico, en los años ochenta en el Instituto Mencey Acaymo de Güímar.

Una de las más agradecidas a la vista es La Noche Americana de Truffaut, en el que se relata las aventuras y desventuras de un grupo de cineastas que intentan sacar adelante una película, típica, por todo los demás, de la época de Nouvelle Vague: amores, desamores, dudas, intimismo, personajes ambiguos, costumbres liberales... un excelente retrato de lo que era el cine del momento en Europa, un cine sobre personas y sentimientos, alejado de grandes superproducciones y epopeyas tan del gusto de Hollywood.

Dentro de la misma tónica, aunque de un modo tagencial, porque lo que en realidad se cuenta es la vida de los cómicos, tanto de teatro como de cine, es la siempre agradecida Viaje a Ninguna Parte, de Fernán Gómez. Esa España de postguerra que nos empeñamos en olvidar, donde los habitantes de este país se inventaron mil y un trucos para escapar del hambre y la miseria. Memorable la interpretación de Fernán Gómez, con aquel famoso "senorituuuu" que ha pasado a los anales del cine español como ejemplo de sobreactuación.


Increíble es la renovadora y hasta asombrosa Sunset Boulevard, donde el cine es retratado en toda su dureza, como una droga dura que se mete en las venas de los que lo ejecutan, para no poder sacudirse de ella jamás.


Cautivos del Mal, de Minnelli, es la cara oculta del glamour y el dorso de la alfombra roja, del juego de poder, de manipulación, pero también de creación, de cómo es posible combinar buen cine con cine comercial, que al fin y al cabo es los que han hecho cineastas como Ford, Wilde o Coppola. Aborda también el tema de los diferentes oficios dentro del cine, que, muchas veces, se nos presenta solamente como un asunto de actores y directores: las estrellas, los productores, los guionistas, los ayudantes de dirección, directores y montadores, etc.


Y por ultimo, para acabar (aunque hay decenas de películas que hablan del cine, como hay centenas de libros que hablan de literatura... ahora caigo que solo conozco un par de obras de teatro que hablen de teatro), la que para mí es una de las mejores películas jamas rodadas: Cantando bajo la lluvia de Stanley Donen y Gene Kelly. En la reciente gala de entrega de los Premios Goya, se citó en dos ocasiones: era la película favorita de Rafael Azcona, y es la peli favorita de Antonio Mercero...ahí es nada. Compartir gustos con dos de los mayores creadores de sombras del cine español. Cantando bajo la lluvia es la película contra el aburrimiento, la melancolía y la depresión. Sus números musicales son estupendos, y, para nada hablaremos de la puesta en escena, ni de las piernas de Cyd Charisse. Los tres papeles principales Gene Kelly, Donald O'Connor y Debbie Reynolds son absolutamente arrebatadores, pero, mi preferida, es, sin duda, Jean Hagen y su interpretación de Lina Lamont... con esa voz absolutamente demencial, ese sincero homenaje a la interpretación de la pantomima. El momento del paso del cine mudo al sonoro ( que debió ser igualmente traumático en la realidad), y esa constatación de que muchos actores no servían por su timbre de voz. El Star System es desmontado mediante el humor.





jueves, 11 de febrero de 2010

El Universo


He de confesar que cuando era más joven, no me gustaba la física. La única parte de la física que me atraía era la que la relacionaba con dos eventos que en aquellos años setenta y ochenta estaban plenamente de actualidad: el armamento nuclear y la carrera espacial. Aparte de Julio Verne, al que leía con asiduidad desde los 12 años, no me acercaba a asuntos que sonaran abstrusos, aunque era un lector habitual de la divulgación de misterios, como los platillos volantes o los enigmas de las civilizaciones pasadas.
Hasta que descubrí un libro en dos tomos de Alianza Editorial y que se llamaba El Universo. Lo que me extrañaba es que lo firmaba un novelista de ciencia ficción (yo en aquel entonces nada sabía de Ziolkowsky, el abuelo de los cohetes soviéticos que colocaron en órbita al Sputnik y al Vostok, haciendo volar a Laika, Gagarin y Thereskova), al que conocía por Yo Robot, o Fundación, un hijo de emigrantes judíos bielorrusos, naturalizado americano, llamado Isaac Asimov.
Lo que me sorprendió de aquel libro fue que entendí enseguida conceptos tan complejos como agujeros negros, enanas blancas, y que conceptos que no lograba entender en la clase de física y química como densidad, volumen, efecto Doppler, teorías ondulatoria-corpuscular y muchos más empezaron a darse codazos en mi estrecho intelecto, entre la historia, la geografía y la literatura, mis tres reinas del conocimiento.
Acto seguido, tuve la gran suerte, como muchos de los de mi generación, que, la entonces única y poderosa Radio Televisión Española, programó la serie Cosmos, producida, escrita, dirigida y conducida por Carl Sagan y Anne Druyan. Ese fue el golpe definitivo para que el Universo, en toda su extensión entrase en mi vida académica, aunque me seguía costando Dios y ayuda superar los problemas de movimiento uniformemente acelerado, óptica y, sobre todo, la formulación orgánica.
Cuando cumplí dieciocho años, me juramenté para terminar de quitarme de encima la Física y Química de 2º y 3º de B.U.P., (y poder acabar de un puñetera vez con el Instituto), pero algo vino a interponerse en mi camino: la publicación en español del libro de Stephen Hawking Historia del Tiempo. Lo compré en una edición de tapa dura, y aún lo tengo en mi biblioteca. La física elemental dejó de ser una malvada bruja que me ponía zancadillas académicas y que me impedía ser feliz. Aprobé (con notas ajustadas, lo reconozco, pero con gran satisfacción), y, curiosamente, desde entonces, la literatura científica y divulgativa forma parte de mis hábitos de lectura, quizá más que la novela, la poesía o el teatro.
Esta batallita del Abuelo Cebolleta viene a colación de los datos que dicen que el 46% de los españoles consulta habitualmente el horóscopo; el 37% considera que los ovnis son naves extraterrestres; el 32% está convencido de que hay espíritus que conviven entre nosotros; el 23% cree en la reencarnación y un 15% de la población recurre a curanderos cuando tiene algún problema de salud.
Frente a estos datos hay que sudar sangre para convencerlos de que el Apollo 11 alunizó en el Mar de la Tranquilidad, que el fenómeno OVNI vino muy bien a los gobiernos de las potencias mundiales durante al Guerra Fría, y que un OVNI llamado B-2, del planeta USAF, bombardeó Panamá, Serbia y Afganistán.
Y ¡ojo!, Carl Sagan, Lynn Margulis (su primera mujer) y James Lovelock trabajaron en el proyecto SETI, que busca vida extraterrestre inteligente en el Universo. Por si no lo saben, Sagan, además de colaborar en el diseño de varias misiones del programa espacial americano en Marte, fue de los primeros en proponer el peligro que suponía para la Tierra el aumento de los gases de efecto invernadero de origen antrópico, Margulis formuló la Teoría de la Simbiogénesis (clave en la biología evolutiva) y Lovelock formuló la Hipótesis Gaia (que Margulis apoyó desde el primer momento).
Cuando terminé de leer Historia del Tiempo, quemé todas mis revistas de esoterismo, adivinaciones, espiritismo, telepatías, enigmas de la Gran Pirámide, atlantes, triángulos de las Bermudas y demás boberías.

P.D: Ni que decir tiene que apoyo la instalación del
Telescopio Extremadamente Grande en el Roque de Los Muchachos, en La Palma, pero eso no servirá para encontrar vida inteligente en el Parlamento .





miércoles, 3 de febrero de 2010

Aquel día fueron rotas todas las fuentes del gran abismo y hubo lluvia sobre la tierra.

Interior de la Parroquia de La Concepción de Santa Cruz de Tenerife (Foto: Foro contra la Incineración Tenerife)


Ante las recientes lluvias en Canarias, no puedo añadir más a lo que se ha aportado en aquellos foros con sentido común, alejados del sensacionalismo y de la autocomplacencia.
No es culpable del crimen una simple borrasca del Suroeste, tan común en Canarias, que se las llama "tiempo majorero" o "tiempo galletero".

No estamos ante el Huracán Katrina, ni ante el Volcán Pinatubo, ni ante el Tsunami de Lisboa Estamos en una tierra que, se supone, con los cientos de millones de euros que hemos gastado en ellas desde nuestra incorporación a la Unión Europea (25 años ya), en la construcción de estas infraestructuras "de lujo", que tardan decenas de años en completarse y entregarse, y que nos cuestan más que los médicos y los hospitales, los maestros y las escuelas juntas, algunos creían que iban a funcionar, pero no fue así.

Desengañémonos, el único que no falló fue el Barranco de Santos, que, tras todas la diabluras que le han hecho, cumple su trabajo de colector general de todas las pluviales del área capitalina, hasta que llega al Puente de Hierro ente el Hospital y La Iglesia de La Concepción, y se inunda todo Bravo Murillo y la Avenida Marítima. La Parroquia Matriz de Santa Cruz de Tenerife, tan defendida por el particularismo y por los gallos claudios del periodismo chicharrero, convertida en un lodazal.

Ni hablar ya de la Ermita de Regla, que como siga así se va acabar disolviendo en el agua sucia como una pastilla efervescente. Nuestro patrimonio canario hecho una basura.
No quiero citar el colector por el que nos tragamos tantas colas, tantos atascos y tantos millones gastados, y se convierte en un geyser con las débiles lluvias del sábado y del domingo, imaginen lo que ocurrió el lunes.

Ni nombrar a la plataforma tranviaria, culpable de uno de los peores desaguisados, con tierra y picón, y catenarias en el suelo, y socavones en el asfalto... creo que muestra arteria principal del transporte capitalino padece de una arteriosclerosis que nos lleva, cada dos por tres, al infarto.

No mencionaré la pasarela peatonal de María Jiménez, no hablaré de los túneles de Buenos Aires... y ni nombrar los cientos de barranquillos obstruidos en la Vuelta Los Pájaros, La Cuesta, La Gallega, El Sobradillo, que han recuperado lo que es suyo, aunque sea inundando jardines, patios traseros, garajes, y demás monumentos a la construcción desaforada.

No quiero tocar el espinoso asunto de Tabaiba-Radazul, donde un urbanismo carroñero (fomentado por un ayuntamiento ávido por "vender" permisos de obra) ha ocupado barrancos, barranquillos, cauces menores, mayores, permitiéndose el lujo de fabricar piscinas y jardines en lo que eran antiguos pasos del agua (sin hablar del riesgo de construir en laderas y de no estabilizar de manera suficiente los taludes). 

Es curioso como la Santa Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar (este gobierno socialista es especialista en eufemismos) no ha tocado ni un bloque en esta zona litoral, que da hasta miedo, y demolió el Cho Vito y va a por más.

Y otra cosa. Los que hablan de períodos de retorno y semejantes majaderías, que no saben ni entienden, ni son capaces de discernir lo que significa ese término, aquí no hay periodo de retorno que valga: Temporal de Reyes (enero) de 1999, 31 de marzo de 2002, Tormenta Tropical Delta (2005), lluvias de la primavera de 2006, 1 de noviembre de 2006..., diciembre de 2009...en poco menos de diez años, han ocurrido (cito de memoria), no menos de cinco episodios con daños en infraestructuras y viviendas. ¿Cada 500, 250, 100 años?. No señores, estamos hablando de que, cada vez que ocurre un episodio de lluvias existen daños.

No busquen los culpables en el cielo. Los culpables están aquí, en la tierra, habitando entre nosotros, y se llaman: mala planificación, nula ordenación, pésimo mantenimiento de instalaciones, nula policía de cauces menores, especulación voraz que ha construido hasta el último metro cuadrado de nuestro territorio.

Ya es hora, de una vez, que en estos asuntos, el voluntarismo y la cabezonería política de un paso atrás y nos deje hacer nuestro trabajo a los profesionales... pero me olvidaba de que esto es España, donde todo cambia para que todo siga igual. Somos el país de la chapuza y de la chanferga. Machangos.



jueves, 28 de enero de 2010

La ovejita que vino a cenar


Una historia sobre el conocimiento del otro, sobre la aceptación de los diferentes y sobre las razones que nos pueden conducir a adoptar cambios culturales que nos resultarán beneficiosos a largo plazo. Un viejo lobo que es capaz de cambiar sus costumbres gracias a que entra por su puerta la que, hasta ese momento ha sido, simplemente, su cena...pero también a los que nos sirven de alimento hay que tratarlos bien , con dignidad y respeto.
Una reflexión sobre la necesidad de entender este mundo como un organismo vivo donde todos los seres que lo habitan son miembros de un mismo cuerpo.

La ovejita que vino a cenar
ISBN: 978-84-488-2454-9
EAN: 9788448824549
Autor/a: Dreidemy, Joelle y Smallman, Steve.
Editorial: Ediciones Beascoa, S.A.
Género: Álbum Ilustrado
Encuadernación: Tapa dura
Nivel de lectura: Empiezo a leer (a partir de 6 años)
Precio: 13.95 €

sábado, 23 de enero de 2010

Flores


Almendros en flor en la carretera entre Vilaflor de Chasna y San Miguel de Abona.




Voy a contar una fábula:

Había una vez un conejo que tenía un almendro y lo cuidaba, lo podaba, lo regaba, lo cavaba para quitarle las malas hierbas, pero era un verdadero esclavo del almendro y no tenía tiempo para salir, ni visitar a su numerosa familia, ni disfrutar, ni viajar, pero siempre tenía almendras para comer y convidar a los vecinos.

El conejo tenía una buena amiga: una gallina a la que le daba pena que el conejo siempre estuviese trabajando, por lo que le hizo un ofrecimiento: "vete de viaje, mientras yo te cuido el almendro, no debe ser muy difícil".

El conejo, tras pensarlo, y observando la generosa oferta de su amiga, aceptó y se fue de viaje.

La gallina cuidó con esmero el almendro, y éste, en agradecimiento, poco antes que el conejo regresara, floreció.

La gallina, se asombró y maravilló con el espectáculo que ofrecían las flores del almendro, y con el olor que despedían, así que decidió, el día del regreso del conejo, arrancar las flores y hacer una guirnalda, con la que recibió a su amigo.

El pobre conejo, al ver lo que la gallina hizo con las flores del almendro, se desmayó del disgusto, y la gallina, para consolarlo, le dijo: "no te preocupes, que todavía tiene que echar las almendras".

A veces me da la impresión de que en Canarias, en los asuntos del campo, nos pasa algo parecido: tenemos cientos de gallinas cuidando nuestras huertas, y los pobres conejos que quedamos, nos llevamos las manos a la cabeza.

De todos modos, el paisaje de toda la comarca de Abona con sus hermosos almendros en flor y desprendiendo tan dulce aroma, merece la pena.

sábado, 16 de enero de 2010

Lugares



Según el DRAE, un lugar es un espacio ocupado o que puede ser ocupado por un cuerpo cualquiera. Según algunos geógrafos, es una porción determinada y singular del territorio, que está definida por un topónimo.

La geografía ha mantenido una relación ambivalente con los lugares, desde los que los niegan, hasta los que lo han aceptado y defendido, como elementos claves del discurso y estudio geográfico.

El análisis geográfico regional define los lugares como una unidad espacial elemental, capaz de ser georreferenciado mediante un sistema de coordenadas y que depende de las relaciones con otros lugares.
Los lugares son el sitio donde se localizan los fenómenos geográficos, ya se trate de poblaciones, objetos materiales o funciones, y tienen atributos que nos permiten una clasificación de los mismos. Los geógrafos intentan hallar lógicas de organización, de tipo puntual, lineal o poligonal. Aparecen conceptos como nodos, redes, mallas, líneas, conjuntos, parcelas, subparcelas, bordes, etc.
Los indicadores nos permiten analizar la concentración de elementos, los grados de espacialidad y la accesibilidad e intercomunicación. Otros conceptos a manejar son las distancias entre los lugares y las diferentes escalas de los mismos


De la geografía radical (en este caso, el punto de vista humanista), nace otra definición de lugar, rica en matices y facetas, pero girando en torno a las relaciones entre las personas con el espacio o entre los diferentes lugares.

Este enfoque se acerca al concepto de territorio, del paisaje habitado, creado por las interrelaciones entre las sociedades y el medio natural. La sociedad es modelada por las características del espacio, y la sociedad imprime su peculiar sello al espacio que habita. Nacen aquí los conceptos de identidad, arraigo, y está marcado por la presencia humana en un lugar determinado durante un tiempo determinado, apareciendo la componente espacio-temporal.

Los lugares poseen un significado vivo, pero también retienen remanentes del pasado, resistencias espaciales de otros tiempos, registro fósil de actividades no activas, cuyo única pista es la toponimia: (Stat rosa pristina nomine, nomina nude tenemus: "De la primitiva rosa sólo nos queda el nombre, conservamos nombres desnudos").

Aparecen también los lugares simbólicos, los lugares de la memoria, los lugares vividos, odiados o queridos.
Como oposición a todo esto, aparece también el "no lugar", los lugares creados por el hombre, con una sola función, definidos, repetidos, con personas que salen y entran sin cesar, y donde no hay escasa relaciones sociales, excepto las que se tienen fuera del mismo, como por ejemplo, los aeropuertos, los centros comerciales, los edificios administrativos, las salas de espera...
Los lugares no existen si no existen las personas y las relaciones humanas en el marco de una sociedad definida y dentro de un territorio determinado.

lunes, 11 de enero de 2010

Paisajes de cuevas y canteros


El paisaje agrícola de la zahorra o bano, o jable, no existiría sin el intenso trabajo humano y animal que hay que invertir para transformar los lomos, veras y fajanas cubiertos de una rala vegetación de características subdesérticas (tabaibas, balos, cardones, jaguarzos, ahulagas) y de suelos muy delgados o inexistentes, en huertas donde se siembran tubérculos, viñas y árboles frutales, todos ellos cultivos representantes del mundo mediterráneo, e incluso templado oceánico.  

La sorriba o "picado" de las planchas de conglomerados sálicos abancala las laderas y compensa los desniveles, al tiempo que proporciona los materiales que se precisan para desarrollar el sustrato donde cultivar. 


De las vetas en las que yacen los materiales en menor grado de compactación se extrae el sustrato de relleno, que es seleccionado en diferentes tamaños de grano mediante el uso de la cernidera. Los más finos ocuparán los estratos superiores del cantero, donde se va a desarrollar el laboreo y la vida de los vegetales, y los más gruesos en los estratos inferiores. El "matacán"(conjunto de cantos y gravas de mediano tamaño), es colocado en la contrapared que sustenta el cantero, con el fin de facilitar el drenaje en caso de lluvias intensas. La pared se realiza con cantos labrados de modo más o menos tosco, dependiendo del capital invertido en la obra de sorriba y de la pericia de los maestros de obra. 


En muchas ocasiones se crean, tras extraer los materiales necesarios, cuevas que han sido ocupadas tradicionalmente por los habitantes del Sureste, existiendo todavía en la actualidad numerosos ejemplos de este hábitat singular, en La Viuda(Candelaria), Playa de Lima(Arafo), El Socorro(Güímar) o El Porís y Arico Viejo(Arico). 


El territorio del Sureste está salpicado de cuevas excavadas en tosca, algunas de tamaño considerable, que son utilizadas como bodegas, lagares o almacenes para alimentos, fundamentalmente papas, y en menor grado, se usan como goros para cabras y cochinos.
Los materiales deleznables, pero al mismo tiempo impermeables, permite que en ciertos lugares se excaven "alcogidas" sobre grandes planchas de pumitas que conducen el agua de la lluvia hacia aljibes.

Las cualidades de homeotermia(la temperatura se mantiene constante durante todo el año, aunque tienden a compensar la temperatura del ambiente, calentándose en invierno y refrescando en verano) y de oscuridad y escasa humedad, las hace ideales para el almacenamiento de alimentos así como para la conservación de vinos, que son protegidos de los hongos por la costumbre de "albear" las cuevas con cal viva, que tiene propiedades antifúngicas y desinfectantes.

martes, 29 de diciembre de 2009

Los centros Vavilov (Cap. 2 y final).


Vavilov pasará el resto de sus días en la URSS, donde inició el fundamental trabajo de catalogar, estudiar y dar uso a las semillas que había recolectado, que constituían entonces la colección más grande e importante del mundo.

Estas semillas fueron diseminadas en unas 115 estaciones experimentales distribuidas por las diferentes zonas bioclimáticas de las 15 repúblicas soviéticas, desde el Báltico al Pacífico, desde el Caspio al Ártico.
En sus viajes, Vavilov observó que la biodiversidad agrícola estaba repartida de una manera muy desigual, ya que algunos espacios ofrecían un gran abanico de variedades y especies, y otros eran parcos en plantas.

En Oaxaca (México) se encuentran policultivos de subsistencia con más variedades de millo que en todo el Corn Belt estadounidense, o huertos indígenas en el Altiplano boliviano y peruano con más tipos de papa que en Irlanda, Gran Bretaña o Polonia. En Canarias había fincas que contabilizaban medio centenar de variedades de frutas, tan dispares como tuneras junto a limoneros o manzanos.
Vavilov concluyó que la biodiversidad agrícola se relaciona con relieves complejos, que poseen diferentes suelos y diferentes climas locales, la mayoría de ellos situados en zonas montañosas o en isalas oceánicas, donde cordilleras y mares compartimentan los paisajes, creando multitud de nichos ecológicos. El aislamiento aumenta las probabilidades de especiación, pero también frena la proliferación de especies cosmopolitas y xenofitos (Canarias es un claro ejemplo de este fenómeno).

La mayor parte de las plantas que sirven de alimento a la Humanidad desde hace 10.000 años provienen, en su mayoría, de diferentes núcleos, como China (soja, arroz, cítricos, nísperos), India (arroz, azúcar, té), Asia Central (trigo), México-Centroamérica (millo, pimiento, tomate), los Andes (papa), África (sorgo, mijo, mandioca, cacao, café), y el Mediterráneo (olivo, viña, cereales).
En la actualidad los botánicos y los agrónomos se refieren a estas áreas geográficas como Centros Vavilov, que son refugios irremplazables de biodiversidad y son esenciales para la alimentación humana, ya que, cuando se quieren mejorar las variedades, hay que acudir a los centros de origen.


Tan apreciada y reconocida era la importancia de la colección de semillas de Vavilov que sus colegas científicos hicieron los más grandes sacrificios para protegerla durante la Gran Guerra Patria (II Guerra Mundial). En Leningrado, algunos de ellos murieron de hambre antes de comerse las semillas almacenadas en la estación experimental en las afueras de la ciudad, sitiada por los nazis.
Sin embargo, en esos momentos, Vavilov estaba preso, no por el invasor, sino por sus propios compatriotas, debido a que el dogma político de Lysenko, primaba sobre las hipótesis de científicas de Vavilov y otros colegas soviéticos, sometidos a la locura estalinista. Tildado de contrarrevolucionario, en agosto de 1940, fue detenido y confinado en un presidio de Saratov, Siberia, donde murió en enero de 1943.


El banco de semillas ya no estaba custodiado por científicos auténticos. La ortodoxia estalinista reinaba y los acólitos de Lysenko eran como los hunos de Atila. Los depósitos se dañaron por el mal almacenamiento y por las escasas garantías cientificas en su cuidado y manejo.
En los años sesenta, tras la apertura iniciada por Kruschev, se rehabilitó a Vavilov, hasta el punto de que e
n 1968, el Instituto de Botánica Aplicada de Leningrado pasó a llamarse Instituto Vavilov y en el momento de la desintegración de la Unión Soviética, en 1991, la red de investigación de Vavilov estaba parcialmente restaurada y operaba en 19 estaciones experimentales, cuatro de ellas fuera de Rusia.

Hasta la fecha, nadie más ha realizado un esfuerzo semejante al de Vavilov para catalogar y clasificar la biodiversidad agrícola del planeta.


Sus teorías sobre la distribución geográfica de la biodiversidad han pasado la prueba del tiempo y todavía hoy son aceptadas por biológos y agrónomos del mundo entero.

Los viajes de Nikolai Vavilov (Cap. 1).



El geógrafo ruso Nikolai Vavilov realizó una serie de viajes a lo largo y ancho de nuestro planeta, durante más de veinte años, en el convulso período de entreguerras del Siglo XX y llegó a obtener una colección de semillas que sería la mayor del mundo, con unos doscientos mil especímenes.
 
Su influencia sobre los campos de la agricultura y la biodiversidad es tan grande que las zonas fuente de las plantas más usadas en la agricultura llevan su nombre.
En la actualidad, ecologistas, biólogos y agricultores de todas partes del mundo, nos advierten de las amenazas sobre la biodiversidad lo que pone en peligro el futuro de la agricultura y la ecología del planeta.

Nikolai Vavilov ha sido, sin duda uno de los grandes científicos del siglo XX, quien a pesar de ser poco conocido ayudó enormemente a descubrir y catalogar la biodiversidad agrícola del planeta, recolectando semillas de plantas agrícolas, como millo silvestre y cultivado, papas, granos, forrajeras, frutas y hortalizas, al igual que datos sobre la geografía de los lugares que visitó y sobre los idiomas y culturas de sus habitantes.
Su primera expedición de recolección de plantas lo llevó a Irán (llamado entonces Persia), de mayo a agosto de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, y con un zar reinando sobre la Madre Rusia. Su travesía, estuvo plagada de dificultades, bajo temperaturas que rozaban los 45 ºC, y acercándose peligrosamente a las trincheras donde combatían los imperios ruso y turco.

Más tarde visitaría las cordilleras del Pamir, Tien Shan, Kara Kumy, Hindu Kush, regresando en varias expediciones posteriores en 1924, 1929 y 1932.
 
Tras el triunfo de la Revolución de Octubre, el gobierno de la recién formada Unión Soviética reconoció el valor e importancia de la obra de Vavilov, que aunque no se manifestaba como bolchevique, pensó que su trabajo con el régimen soviético era en beneficio de sus compatriotas y de toda la Humanidad.

Su segunda expedición fue a Estados Unidos, entre mayo de 1921 y enero de 1922. Fue el primer paso de cooperación científica entre Washington y Moscú, en el que Vavilov abrió una oficina de botánica aplicada en Nueva York, a la cual inmigrantes rusos llevaron numerosas muestras de semillas.

Durante la expedición a Afganistán, iniciada en julio de 1924, Vavilov aprendió a comunicarse en farsi y árabe, para que el lenguaje le sirviera como un método de conocer los orígenes de las plantas. Comparó los nombres de granos y animales en ruso, tazdik, pashtun y kafir para ver si estos idiomas tenían términos agrícolas en común. Durante el otoño, llegó a Nuristán, una de sus regiones más pobres y remotas, nunca antes visitada por un geografo y con recursos botánicos y agronómicos desconocidos para la ciencia.

A su regreso a casa, la Sociedad Geográfica Soviética galardonó a Vavilov con la medalla de oro N.M. Przhevalsky (famoso geográfo y naturalista ruso).

En su siguiente viaje, recorrió el Mediterráneo Oriental, Siria y Palestina, Egipto y Sudán, convertidas en colonias europeas, tras el hundimiento del Imperio Otomano. En Siria tuvo que lidiar con tribus belicosas antifrancesas que lo trataron amablemente y facilitaron su trabajo en cuanto supieron el motivo de su viaje. Vavilov fue el primer ciudadano soviético en entrar a Etiopía, donde conversó con Haile Selassie, el Ras Tafari. A través de intérpretes hablaron del trigo, de la agricultura etíope y de la Revolución Rusa.

Sus siguientes expediciones botánico-geográficas lo conducen en 1929 a China, Japón y Corea, y entre 1930 y 1931 recolectó especímenes en varias localidades de Estados Unidos, incluyendo los estados de Florida y Texas y reservas de los pueblos nativo-americanos. De Arizona cruzó a México y continuó su travesía hasta Guatemala.

Su última expedición internacional fue a Centro y Sudamérica, entre 1932 y 1933, e incluyó escalas en El Salvador, Costa Rica, Honduras, Panamá, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Trinidad y Cuba.



lunes, 28 de diciembre de 2009

Visiones del mundo




Guillermo Delisle, cartógrafo francés, dibujó este mapa del Norte de África, públicado sobre 1700.
La gran calidad de sus trabajos, que superaban ampliamente a sus contemporáneos le dieron fama , alcanzando el título de Geógrafo Real, el primero de toda la historia de Francia.
Renovador de la cartografía, fue un adelantado a su época, incluso desde un punto de vista técnico y formal, aplicando principios de medida, escala y georreferencia.
Cuando los datos básicos no estaban claros, recurría al estudio de fuentes indirectas, como derrotas, bitácoras, mapas anteriores.


Inició un método de mejora de anteriores colecciones cartográficas, mediante comentarios, addendas, y discusiones. También fue exquisito en sus mediciones topográficas, correcciones astronómicas, y el respeto escrupuloso a la toponimia original.
En el mapa ofrecido, que es un recorte de un mapa mucho mayor, se puede observar la mítica Isla de San Borondón, el Meridiano de El Hierro y Santa Cruz de la Mar Pequeña, entre el Sahara y Marruecos.


Esperar la lluvia temprana y la tardía.



Una de los primeros conocimientos que adquieres en las clases de climatología en la Facultad es que en el mundo subtropical, y más concretamente, en los sectores mediterráneos, las lluvias son escasas, irregulares (grandes períodos de sequía con grandes momentos de lluvias), y cuando caen lo suelen hacer con una gran intensidad horaria.

Si no fuera así, no se entendería que los ríos españoles se configuren en ramblas, los cauces del Norte de África y del Oriente medio sean uadis o wadis, o en Canarias existieran estos barrancos tan peculiares.

No vale que tiremos del tan socorrido cambio climático (que oportuno es apelar al demonio para echarle las culpas de mis pecados), que existe cuando interesa, pero no existe para solucionarlo, como pasó en la reciente cumbre-pantomima de Copenhague.

Tendríamos que hacer una reflexión diferente: el "urbanismo" que ha hecho crecer España durante la última década ha carecido de una verdadera planificación territorial, y ya no hablo del hecho de que, a lo mejor, no necesitábamos tantas edificaciones e infraestructuras de dudosa utilidad, sino que no hemos tenido en cuenta la lógica del territorio en el que se asientan nuestras casas, o por el que hemos trazado nuestras carreteras: paisajes secos, rocosos, pedregosos, de clima imprevisible, de vegetación rala, que arde en verano, de vientos fuertes, que crían gente dura y adusta.

Se no está haciendo demasiado familiar la visión de nuestros paisanos sacando enseres de sus casas, de coches haciendo rafting entre lodo y piedras, de azoteas llenas de barro y entullo, como hemos observado en el Norte de Tenerife el pasado mes, en La Palma y en Tasarte, hace unos días.

No todas las noticias son malas en relación con las lluvias: en zonas tan necesitadas de agua como es La Mancha, que debe soportar cómo uno de los mejores humedales de Europa (Tablas de Daimiel) agoniza lentamente por la sobreexplotación de los acuíferos y la nefasta gestión de los recursos hídricos, parece que los ríos vuelven a llevar agua, aunque sea por unos pocos días. Me refiero a los cauces manchegos, que se han llenado de agua y vuelven a fluir, tras décadas de sequía, como los ríos Jabalón y Azuer.


lunes, 21 de diciembre de 2009

Un mundo para proteger.


Hace un par de días, me interné, con unos amigos, por el fondo de un barranco de Arafo, poco transitado y poco conocido.
Cual sería mi sorpresa cuando al final del trayecto, en el punto en el que debíamos regresar, encontré un par de ejemplares de una planta que es bastante común en los bosques de laurisilva y en la zona termófila del barlovento insular, pero mucho más rara en el Sur, si bien debemos mencionar que estos bosques de los altos de Arafo nos sorprenden por su abundancia en palo blanco, laureles, peralillos, madroños, acebiños, bicácaros, y otras especies más propias de regiones afectadas plenamente por la humedad del alisio.
La planta en cuestión es Dracunculus canariensis , taraguntia o tacorontilla, y he de decir que es la primera que encuentro en todos mis años de pateos en el Valle de Güímar.
Eso me hace reflexionar y pensar: desconocemos en buena medida la biodiversidad que albergan nuestras islas, por lo que el nuevo catalogo de especies amenazadas de Canarias que nuestros gobernantes están intentando perpetrar, es un sinsentido peligrosos y criminal.
Otra vez más los caciques van a terminar con el patrimonio común de todos los canarios. Eso sí, somos tan, tan, tan canarios que, hace más de veinte años que tenemos prohibidas las corridas de toros en Canarias, no sé si por el asunto del maltrato animal, o porque son representaciones folclóricas de la Metrópoli, como dirían los editoriales del libelo editado en la Avenida Buenos Aires.
El nuevo catálogo deja al pairo a 341 especies que en el actual Decreto Legislativo 151/2001, de 26 de junio, gozan de un tipo de protección mucho más acorde con su estado de amenaza.
Muchas de las especies a las que se les pretende rebajar su categoría de protección, se encuentran en peligro por el deficiente estado de conservación y por la alteración severa de los hábitats (ese es el gran problema: la destrucción de los hábitats debido a las acciones humanas). Algunas especies de ornitofauna, como el gorrión chillón (Petronia petronia) y la abubilla (Upupa epops), cuyas poblaciones han disminuido; el guincho (Pandion haliaetus), cuyo crecimiento de la población se ha estancado desde la fecha de creación del actual catálogo; especies emblemáticas y consideradas símbolos de la naturaleza canaria, como el drago (Dracaena draco); o fundamentales en las estrategias de lucha contra el cambio climático, como la seba (Cymodocea nodosa), cuyo hábitat corre tal peligro que la urgencia de su protección motivó la movilización de los más prestigiosos científicos canarios, cristalizada en la solicitud de su nombramiento como “Hábitat de interés prioritario” al Ministerio de Medio Ambiente.

Foto de Portada:http://www.floradecanarias.com