miércoles, 9 de octubre de 2013

Almácigos.






Es un árbol del género Pistacia, familia Anacardiaceas, como el pistacho (Pistacia vera), el lentisco (Pistacia lentiscus), o la cornicabra (Pistacia terebinthus). Son arbustos o árboles pequeños, adaptados a la sequía y al clima mediterráneo. 
Pistacia atlantica (almácigo), fue descrita por René L. Desfontaines y ya aparece en 1799, en la Flora AtlanticaEl nombre árabe es betoum. En parsi se llama baneh. Más vigoroso que las otras especies, se suele emplear como portainjerto aunque no resiste bien las heladas.

El almacigo es nativo de la Meseta Iraní, donde es común en los bosques de los valles de los Montes Zagros, desde donde se distribuye de forma natural hasta el norte de África (Chipre, Oriente Medio, Sahara septentrional, Tafilalet, Tamurt Idurar). Es raro en el Macizo de Ahaggar 

Almácigo con frutos. Zona baja del casco urbano de Guía de Isora (Las Rositas).

En Canarias, no es posible encontrarlo en Lanzarote y El Hierro, siendo Gran Canaria y Tenerife donde se encuentra más abundante, llegando a formar rodales continuos, de tipo monoespecífico. Son comunes en el oeste de Gran Canaria, entre Agaete y La Aldea, y en Tenerife, en el sur de Anaga, Candelaria, Güímar, Arona, Adeje y Guía de Isora. Es una de las pocas especies de hoja caduca autóctonas del archipiélago de Canarias.

Esta especie debió de ser frecuente hasta hace poco, debido a la abundancia de toponimia (casi cien registros para Tenerife), y a su presencia en las crónicas. El avance de las tierras de cultivo y el aprovechamiento de maderas y de resina, quizás han influido en su escasez actual.

De hoja caduca, alcanza entre 10 a 12 metros de altura, de crecimiento muy lento. El diámetro del tronco llega a alcanzar un metro a los doscientos años, logrando edades avanzadas (hasta mil años según algunas fuentes). 
Su copa es espesa y enmarañada y la corteza fracturada y de un color gris ceniciento. Las ramas más viejas presentan el mismo diseño, fracturado y grisáceo, lo que le da al árbol aspecto de ser muy viejo.

Almacigo, con el tronco muy ramificado. El Bocho, entre Igueste de Candelaria y Barranco Hondo.

Hojas, verde oscuras, lustrosas, de hasta 15 cms. de largo, ovales, casi sésiles, brillantes por arriba, de 7-9 folíolos, imparipinnados con pecíolos un poco alados. En las zonas más frías las hojas brotan en mayo y caen en noviembre.
Flores dioicas (existen plantas masculinas y plantas femeninas) pequeñas, de un verde moderado. Las masculinas parduzcas; las femeninas, en racimos cortos, laxos,  sobre arboles diferentes. En algunas comunidades dominan los ejemplares hembra. Florece en los meses de marzo y abril.

Fruto grueso y esférico, como un guisante, rojizo luego cambiando a cerúleo. Maduran de julio a octubre, comenzando a dar frutos a la edad de ocho a diez  años, abundantes frutos en 2-3 años.

Detalle de las hojas del almácigo.

Especie típica del bosque termófilo canario, su distribución altitudinal varía de una isla a otra; en general se sitúa, en la vertiente norte desde casi el nivel del mar hasta los 500 metros, y en la vertiente sur entre los 200 y 800 metros.
Los bosques de transición o termófilos  se localizan entre el piso basal y el monteverde (norte) y entre el piso basal y el pinar (sur). 
Esta clasificación abarca diversas formaciones vegetales de origen mediterráneo, como los palmerales canarios (Phoenix canariensis) acebuchales (Olea cerasiformis), bosquetes de lentisco (Pistacia lentiscus) o de almácigos (Pistacia atlantica) sabinares (Juniperus turbinata ssp. canariensis). Aparecen también los dragos (Dracaena draco y Dracaena  tamaranae) el peralillo (Maytenus canariensis) o el marmulán (Sideroxylon marmulano). Los arbustos son numerosos, como la leña negra (Rhamnus crenulata), granadillo (Hypericum canariense) o jazmín (Jasminum odoratissimum).
Su situación en las medianías, donde se sitúan los asentamientos humanos más antiguos, con sus requerimientos en agua, madera y suelos para cultivar, ha provocado que ésta sea la formación vegetal más dañada y con menor distribución en la actualidad. 


Hojas del almácigo. Las manchas rojas se deben a las agallas producidas por un insecto parásito.

Está protegida por el "Anexo II de la Orden de 20 de febrero de 1991, sobre protección de especies de la flora vascular silvestre de la Comunidad Autónoma de Canarias". 

Es importante su valor contra la erosión. Fortalece el suelo y se emplea para la repoblación forestal de tierras áridas y laderas empinadas y contra los deslizamientos de tierras. Es una planta ornamental que se usa en el arbolado urbano. 
Además, los almacigares son un buen refugio de especies de invertebrados y ornitofauna, incluyendo endemismos, como el herrerillo, búho chico, mosquitero, capirotes, canarios, curruca tomillera, abubilla o tabobo, perdices, e incluso aguilillas.

Las semillas se pueden comer crudas, como frutos secos, y contienen hasta un 60% de grasa. En Turquía se hacen dulces con el denominado pistacho de tsukpi. El fruto inmaduro se recoge y se come con leche agria. 

Ejemplar con porte arbustivo, quizás por su juventud o por el ramoneo debido a la ganadería de cabras.
Lomo Carnada. La Mesa de Candelaria, entre Araya e Igueste.

La resina que exuda es intensamente aromática y se emplea para la fabricación de alcohol y lacas. Contiene aceites esenciales se utilizados en la industria de la perfumería. Mezclada con mantequilla, se utiliza externamente para tratar las heridas. Esta resina se usa como goma de mascar en Kevan, Turquía, donde se la llama goma del árbol kevove.

Las hojas son ricas en taninos, hasta un 20% en las agallas causadas por un pulgón parásito y son la materia prima para el curtido en la industria del cuero. Las hojas machacadas poseen propiedades astringentes y antidiarreico.

La savia se seca y se emplea como incienso, ya que su combustión da un olor agradable, generando ambiente en templos, celebraciones y ceremonias religiosas.
Su preciosa madera se ha aprovechado en ebanistería y carpintería.
Los usos tradicionales en Canarias, son diversos y variados. Sus hojas se colocaban en el calzado como remedio para el mal olor. Su infusión cura las diarreas y su corteza masticada cura las encías.

Ejemplar muy ramificado, ya dentro del dominio del pinar. Hoya del Cuerviño. Zona alta de La Mesa. Candelaria.

2 comentarios:

Miguel A. Noriega dijo...

Gracias Fermín por esta entrada tan interesante en tu blog.

¡¡Qué vivan los almácigos, los lentiscos y ... los pistachos!!

Juan Jesus Oliver Fernández dijo...

muy buenas soy juan jesus oliver vivo en la peninsula y quisiera semillas de pistacias atlanticas.
alguien me podria ayudar .
665789583
j-jesus07@hotmail.com