viernes, 26 de julio de 2013

¿Majanos de Chacona o Pirámides de Güímar?. (Final).


La ciencia arqueológica y la Universidad entraron en la discusión sobre el origen de los Majanos de Chacona. Las pruebas científicas que defienden su origen campesino se pueden basar en los siguientes puntos:

1. Ausencia de referencias a las mismas en la bibliografía referente al mundo aborigen, resultando extraño que por sus considerables dimensiones no hubiesen sido mencionadas en ninguna crónica histórica sobre la zona. 
2. Las excavaciones llevadas a cabo por dos profesores de Prehistoria de la Universidad de La Laguna, María de la Cruz Jiménez y Juan Francisco Navarro, en la plataforma central del complejo dieron como resultado que la estratigrafía corresponde a la de un suelo agrícola, con ausencia total de cerámica prehispánica o de alguna otra huella o resto que pudiera datarse con anterioridad al siglo XIX. En tales excavaciones participaron Heyerdahl y varios de sus colaboradores

El único material aborigen encontrado fueron algunos trozos de obsidiana, que no parecían articular un conjunto industrial. Muy probablemente, este material pudo haber sido transportado mezclado con la tierra acarreada para rellenar las estructuras, ya que es normal encontrar restos descontextualizados mezclados con materiales de aluvión.
Hay que decir que en Canarias es algo muy común hallar trozos de cerámica aborigen formando parte de muros de barro de las viviendas campesinas, o piedras con grabados guanches, incrustadas en paredes de huertas. 

No son escaleras realizadas por guanches, sino escalones tallados
y aprovechados por el mago para sacar losas chasneras
y colocarlas en la pared del cantero. Costa de Arico.

El equipo también realizó una excavación preliminar en una cueva natural que se encuentra debajo del majano oriental y que resultó ser un yacimiento de habitación aborigen sin relevancia especial y similar a otros que se encuentran en el valle de Güímar, reutilizado posteriormente por cabreros y campesinos canarios. 

Jiménez y Navarro finalizaban afirmando que los majanos fueron el resultado del amontonamiento de piedras para el aprovechamiento agrícola: 

La excavación arqueológica es contundente en el sentido de ubicarlas en el pasado siglo. Es significativa la ausencia de descripciones concretas sobre Chacona hasta que en 1865 se describe por primera vez la hacienda, lo que podría interpretarse como que esa explotación agrícola se creó poco tiempo antes, como también parece derivarse de la tradición oral, lo cual coincide a su vez con los datos socioeconómicos del momento.


Majano situado en la Morra de Arriba, Güímar.
Foto: Mataparda. Licencia Creative Commons
Antonio Tejera Gaspar, catedrático de arqueología de la Universidad de La Laguna plantea que el origen de la construcción de estos majanos en las islas es la aparición del cultivo de la cochinilla a partir en la década de 1820. Este cultivo fue enormemente rentable y supuso la puesta en uso de nuevas tierras que en muchos casos estaban cubiertas por malpaíses volcánicos, como en el
Valle de Güímar. 
De hecho, la construcción de “enormes pirámides que sobresalían de la tierra formadas por piedras poco firmes, construidas en uno o dos escalones, que habían sido recogidas de la superficie para preparar el terreno para fines agrícolas” es recogida por la viajera inglesa Olivia Stone a finales del siglo XIX. Tejera también explicaba como los escalones podrían haberse utilizado para secar la cochinilla o los higos (pasiles) y que su especial orientación podría tener la finalidad de un mejor aprovechamiento de la luz solar.

El geógrafo y maestro de geógrafos Leoncio Afonso también escribió sobre pirámides. Desmonta el origen prehispánico de las pirámides de Los Cancajos, en La Palma, ya que la información oral identificaba las personas que la construyeron, e incluso el año: 1865, época del mayor desarrollo del cultivo de la cochinilla. Afonso comentaba que en esos momentos se produjo una ingente labor de abancalamiento en todas las islas debido a diversas razones concurrentes: la alta rentabilidad de la cochinilla, la creación de un gran excedente de mano de obra debido a las características del cultivo de la cochinilla y la explosión demográfica que se produjo en las islas durante la segunda mitad del siglo XIX. Todo esto facilitó el que se realizaran y fuesen rentables unas construcciones tan enormes y complejas como las de Güímar. 

Recordemos que el fin del monocultivo de la cochinilla debido a la introducción de las anilinas generó en Canarias la Crisis de fin de siglo, lo que provocó hambre e inmigración, y de la que empezamos a recuperarnos durante la década de 1920.

Cochinilla: pequeño insecto coccinído que se convirtió en un "oro rojo" que
desató un furor cultivador y una prosperidad nunca antes conocida en Canarias.

Hoy en Chacona existe un lugar llamado Parque Etnográfico de la Pirámides de Güímar. El parque fue construido por Fred Olsen, sociedad propietaria de una línea marítima interinsular y de varios complejos hoteleros. 

Se creó también la Fundación para la Exploración e Investigación de los Orígenes de las Culturas (FERCO), con un comité científico internacional coordinados por Thor Heyerdahl hasta su muerte.

El complejo engloba a las pirámides, entornos ajardinados con caminos acondicionados para la visita, la antigua casona reconstruida como museo, un magnífico auditorio, una reconstrucción espectacular a tamaño natural de la embarcación  Ra II (realizada in situ por indígenas aymara y quechua del Lago Titicaca) y una zona de cafetería, restaurante y tienda. 

El centro recoge las ideas hiperdifusionistas de Heyerdahl, mostrando ejemplos descontextualizados de paralelismos culturales aparentes entre ambos lados del Atlántico. 

Hay un mapa donde pone la distribución de las construcciones que él reconoce como piramidales en el mundo, desde Egipto a los marae de Polinesia, las bazinas del Norte de África y, los majanos de las Islas Canarias. En una sala aparte, se habla de las pirámides de Güímar y se describe su orientación astronómica.

Majano oculto por pinocha y pinos en los altos de Arafo, posible resto de
un aprovechamiento agrícola.
Las pirámides forman parte del paisaje y hasta de las señales de tráfico de Güímar. Los visitantes han revitalizado un pequeño sector del municipio y ha generado puestos de trabajo. 
Güímar está en el mapa mundial gracias a dichas construcciones y se ha evitado que una gigantesca parcela de sesenta mil metros cuadrados, en medio del municipio sea devorada por el afán constructivo y especulador, por lo que supone una gran zona verde y espacio libre en un sector de urbanizaciones habitadas por personas humildes. 
Como ejemplo curioso, el último tramo empedrado conservado del Camino Real que unía Arafo y Güímar es el que transcurre por el exterior de la Entrada Principal del Parque.

FERCO realiza todos los años actividades culturales de diferente índole, desde las conferencias de la Escuela de viajeros Thor Heyerdahl, que ya se encuentra en su XI edición, además de numerosas actividades y exposiciones.

Majanos en La Mancha (posiblemente en Daimiel). La misma denominación
para la misma función: despedregar el terreno y ganar suelo para cultivar.

Sin embargo no existen pruebas contrastadas científicamente de que tales construcciones sean anteriores al Siglo XIX, y muchas a favor de su construcción por parte de campesinos pudientes en un momento de expansión económica y gran capitalización.   

Y si existe alguna duda, siempre tenemos la Navaja de Occam, principio de economía o principio de parsimonia  según el cual, «en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta». 
Esto implica que, cuando dos teorías en igualdad de condiciones tienen las mismas consecuencias (lo que no es el caso), la teoría más simple tiene más probabilidades de ser correcta que la compleja.

(Para saber más sobre los Majanos de Güímar, Jose Mesa, Mataparda tiene aquí un excelente trabajo fotográfico, cartográfico y teórico).


Majano de El Lomito, en el Barrio de Los Ángeles, Güímar, con evidentes parecidos con los de Chacona. Foto: Mataparda. Licencia Creative Commons

miércoles, 24 de julio de 2013

¿Majanos de Chacona o Pirámides de Güímar?. (I)



Esta entrada es la repuesta razonada, tranquila y nada apresurada a un comentario realizado a mi entrada del martes, 8 de mayo de 2012 El paisaje agrario de los majanos.

Recuerdo que empecé a oír hablar de las pirámides de Güímar o majanos de Chacona en mis últimos años de instituto (1989), porque hasta ese momento, era una finca abierta por la que los estudiantes solíamos atajar para llegar al instituto de formación profesional de Güímar.

Era tan poco el interés que, en las ruinas de la casona (que se había quemado en extrañas circunstancias unos años antes), rodamos, como trabajo de fin de curso de la asignatura de Lenguaje Cinematográfico, un corto musical de temática tenebrosa y de terror.

Por aquellos años, Paco Padrón, periodista de radio y prensa escrita especializado en misterios y esoterismo tinerfeño, hablaba de ellas en varios medios de comunicación y estalló la locura de las pirámides canarias. 


Majano semi derruido. Los Migueles. Arona.

Ya en 1989, la Confederación Internacional Atlántida, un grupo de hinbestigadores de lo para anormal  y la interpretación hermética de la historia fueron los que descubrieron la pólvora mientras buscaban residuos de establecimientos templarios en el valle de Güímar (el “Valle Sagrado”). 
Muchos se aventuraron a señalar el posible contacto entre aborígenes canarios y civilizaciones del Valle del Nilo, por las similitudes entre los embalsamamientos y la construcción de pirámides.

El interés por las llamadas pirámides eclosionó en el momento en que Thor Heyerdahl, famoso etnólogo y aventurero noruego, visitó Tenerife a mediados de 1990 para conocer las pirámides. 

Thor llevaba años en el Perú, donde tenía una de sus residencias, investigando pirámides de las culturas del pacifico occidental.


Calzada de piedra natural. Costa de Arico.

Sus logros más mediáticos fueron las expediciones a través del mar: la Kon-Tiki, un barco de madera que lo llevó desde Perú hasta la Polinesia; la Ra I, una barca fallida de juncos del Lago Chad, que se hundió tras 2700 millas de navegación; la Ra II, una versión mejorada de la anterior que salió desde la costa africana y llegó hasta América;  y la Tigris, una balsa de cañas del estuario del Éufrates que  lo llevó por el Índico y el Golfo Pérsico.

Esas expediciones se hicieron para demostrar la posibilidad de que las civilizaciones antiguas pudieron cruzar los mares y océanos con la tecnología de su época.
Heyerdahl, representante de una teoría denominada "hiperdifusionismo" el cual es propio de las interpretaciones excéntricas, calificación que ha recibido en innumerables ocasiones Thor Heyerdahl, el máximo defensor este tipo de doctrinas a finales del siglo XX. Sin embargo, Thor Heyerdahl, ha propuesto y contrastado hipótesis empíricamente, y no puede igualarse a las seudociencias o ciencias ocultas que defienden un hiperdifusionismo irracional, aun siendo muy criticado por la comunidad científica, y desmontado por la arqueología académica.

Dentro de las pruebas para demostrar estas teorías, Thor se centró en las pirámides que existen a ambos lados del Atlántico y lo atribuyó a migraciones egipcias en la antigüedad, en este esquema, las pirámides canarias son un punto intermedio en su ruta de propagación cultural. 


Majano bien conservado. Camino de Morro Blanco. Güímar.
Heyerdahl defendió hasta su muerte el carácter prehispánico de las construcciones, basado en la semejanza constructiva con construcciones similares de la América precolombina. 

A partir de entonces, las personas que más se movían por ambientes entre esotéricos, mágicos, misteriosos  y de “historia alternativa” produjeron una verdadera inflación de pirámides en todas las islas Canarias. Aparecen estas construcciones en  la Punta de Rasca (túmulos triangulares), Chogo, Icod, Guía de Isora (Tenerife), El Paso, Mazo, Los Cancajos (La Palma), Agujero de Gáldar, en Gran Canaria.

Las interpretaciones enlazan, curiosamente con los fenicios, los púnicos, sus contactos con Egipto, e incluso la hipótesis del Predescubrimiento de América. Güimar se llena de todo tipo de individuos especializados en el misterio, zahoríes, miembros de la Iglesia Guanche, que buscan un significado hermético a los majanos de Chacona. 

Curiosamente, ninguno recuerda el pasado agrario y campesino de nuestras islas, y de cómo el trabajo de las comunidades de agricultores han tallado y esculpido el paisaje actual de nuestras islas.



Majano en ruinas. La Cernícala. La Orotava.


jueves, 18 de julio de 2013

Leña, teniques y fogales.





Un fogón (del latín focus) es definido por el DRAE como “el fuego de leña que se hace en el suelo o cada una de las tres piedras entre las que se enciende el fuego y sobre las que se coloca el  recipiente con la comida”.
En Canarias a esas tres piedras las llamamos teniques: "Cada una de las tres piedras con que se hace un hogar rústico, que sirven para sustentar un tostador, una olla o cualquier otro recipiente"

El fogal (como decimos en Canarias) fue la forma en que el hombre inicialmente hizo uso del fuego, cociendo directamente sus alimentos y luego valiéndose de tres piedras como medio de sostener el recipiente donde se  efectuaba la cocción. El fogal continúa aún vigente debido a que es económico, versátil, provee luz y calor y es de fácil construcción y manejo. El calor del fuego en un fogal calienta el caldero por debajo y alrededor y ofrece flexibilidad al  agregar leña permitiendo quemar las puntas e ir calentando la leña, lo que facilita tener una combustión completa.

Los que critican al humilde fogal de nuestros abuelos señalan que se presta al desperdicio de la leña, que puede ser malgastada al utilizar exceso de combustible para cocer  pequeñas cantidades de comida.
También, al ser abierto y expuesto al viento,  gran parte de las llamas se pierden alejándose de la olla y reduciendo el  intercambio térmico.
Puede producir humo, partículas y gases contaminantes.

Leña muy diversa: cascaras de castañas, pinocho, charamuscas de parras, carbones, troncos, tablas, carozos de millo. Cuando eramos chicos y nos mandaban a por pinocho al monte siempre cargábamos dos sacos: uno grande, donde traíamos el pinocho y otro más pequeño con piñas de pino, para el fogal y el tostador del trigo y millo.

Todos sabemos que para hacer fuego es necesario lo que hoy conocemos como leña (en algunos lugares de Canarias decimos charascas o charamuscas). Hasta nosotros ha llegado el concepto de leña como el despojo derivado de la madera o el ramaje seco que utilizamos para encender una lumbre. Sería el concepto de estos ramajes recién cogidos, húmedos, inservibles para arder o iniciar el fuego.
Al igual que el Sol, el fuego tendría carácter sagrado por cuanto se necesitaba para una subsistencia más agradable. El fuego tiene la capacidad de calentar, secar, enternecer o transformar en alimentos otras especies, en definitiva, potenciar la vida humana.
¿Hasta qué punto sería importante ir a buscar leña, y luego poder almacenarla en lugar seguro y protegido de la humedad para disponer de ella en estado seco? Sobrevivir implicaría, ante todo, ir a buscar la leña de cada día, trabajo nada grato, en el que los cortes y arañazos por todo el cuerpo harían de él un castigo. 
Una vez llegado al conocimiento y manejo de los despojos arbóreos, toda aquella menudencia de poco peso y con capacidad de prender, porque está seco y flota sobre el agua, sería almacenado en el hogar, cerca del fogal.
Los mejores asentamientos comenzaron a hacerse, en las laderas de los montes secos, con árboles, que tuvieran cerca algún río. Se practicaban oquedades o se aprovechaban resquicios entre las rocas, no faltando nunca la cercanía del abastecimiento para el fuego. La posición dominante se encontraría en lo alto de estos cerros y riscos, desde donde se tiene visión privilegiada y acceso directo al sol, la sombra y leña deseados. 

Escobón en flor. Arbusto de la familia de las leguminosas que aporta nitrógeno al suelo, es una excelente forrajera, sirve para setos y proporciona una leña excelente que arde con poco humo.
Hago esta digresión sobre fogales, teniques y calderos porque usar leña para cocinar es una de las principales causas mundiales  de deforestación, ya que para la población cada vez más numerosa de África, Asia y América, la madera sigue siendo el combustible básico tanto para la preparación de alimentos como para la calefacción.
Los bosques tienen la capacidad de absorber el carbono presente en la atmósfera almacenándolo en la madera, las hojas y el suelo.

Un informe de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos destaca que el usuario promedio de madera para leña quema hasta una tonelada de leña al año, razón por la cual desde hace décadas el mundo enfrenta una crítica escasez de este combustible, ya que el crecimiento demográfico es superior al crecimiento de nuevos árboles. Gran parte de la deforestación mundial se realiza para limpiar tierra para la agricultura, pero la recolección indiscriminada de leña es uno de los principales causantes de la destrucción de los bosques naturales.

Al Gore indica que cada segundo se desmonta cerca de media hectárea de bosque, equivalente a casi 38,000 hectáreas por día y más de 13.7 millones de hectáreas al año, lo que es parcialmente compensado con reforestación, siendo la pérdida anual de áreas boscosas de 7.3 millones de hectáreas, lo cual impacta el ambiente no solo por la liberación del carbono contenido en los bosques, sino por la pérdida de la capacidad del planeta de reabsorber CO2.

Vendedores de leña en África. La madera es todavía la única fuente de energía para las cocinas en muchos lugares del mundo.
El ecólogo Norman Myers y el experto en biodiversidad Tom Lovejoy consideran que la humanidad se encuentra ante la sexta extinción masiva de la historia de la Tierra, principalmente a causa de la destrucción de los bosques y sus ecosistemas que albergan una gran proporción de las especies conocidas del planeta.

La FAO (1985) señala que en situaciones de escasez de leña se utilizan como combustibles los residuos agrícolas, raíces de plantas, y estiércol animal, resultando perjudicados los sistemas donde esas materias servían como pienso para animales o como abono.

Uagadugú. La mayoría de los hogares de la capital de Burkina Faso se nutren de leña de árboles y arbustos cercanos. Como consecuencia, los alrededores de la ciudad están deforestados.

La tala excesiva de especies de árboles que fijan nitrógeno (leguminosas) disminuye la fertilidad del suelo y al reducirse la cobertura arbórea aparecen efectos nocivos como pérdida de suelos fértiles por erosión pluvial o eólica y aterramiento en ríos o embalses debido a la acumulación de sedimentos.

Níspero. Este árbol necesita pocos cuidados, crece con rapidez, es poco exigente en riegos, pero necesita de podas.

Las plantaciones forestales, mediante siembra deliberada de especies nativas o introducidas con el fin de producir biomasa de manera sustentable han estado presentes en Canarias desde comienzos del Siglo XX, hasta la actualidad,  aunque las campañas más importantes en cuanto a hectáreas reforestadas fueron las llevadas a cabo en la postguerra civil al frente de las cuales estuvieron los ingenieros forestales Francisco Ortuño y Luis Ceballos.
Aunque yo soy más seguidor de la tesis del geógrafo Wladimiro Rodriguez Brito que dice que lo que salvó a los montes canarios fue la generalización del butano.

En algunas naciones que se enfrentan al abismo de la desertificación, estas iniciativas cobran cada día más interés y pueden ayudar a aliviar la presión sobre los bosques naturales.
Actualmente la superficie de estas plantaciones representa el 7% de la cobertura forestal del planeta, mostrando aumentos durante la última década debido a los esfuerzos de reforestación de países como China, India y Vietnam (FAO, 2010).
La producción de leña puede también contribuir al desarrollo económico de áreas rurales al combinar el cultivo de  árboles con cultivos anuales o con pastoreo de animales y vender el excedente de leña a los centros urbanos más cercanos (práctica muy generalizada en África, por ejemplo, donde los habitantes de las chabolas urbanas cocinan con leña).

Pellets de restos de serrín y madera para uso energético. Excelente combustible para estufas. en algunos lugares están sustituyendo al diesel como combustible para calefacción.

En estas plantaciones los árboles cultivados con el  fin de producir energía, para lo cual se seleccionan árboles o plantas de crecimiento rápido y bajo mantenimiento con períodos de cosecha entre tres y diez años y arbustos que pueden ser podados varias veces durante su crecimiento para extender la capacidad de cosecha de la plantación.
Para lograr que la producción de energía sea rentable estas plantaciones se desarrollan paralelamente con producción agrícola, por lo que muchos de estos árboles son al mismo tiempo frutales.

Se está motivando a campesinos de sectores importantes de América Central y Caribe, África y Sudeste asiático a sembrar en sus propiedades árboles apropiados para la zona (incluso en sectores marginales no apropiados para otros usos).

Se busca a la vez plantar frutales y árboles leñosos de rápido crecimiento en las pequeñas huertas de los agricultores, incluyendo setos vivos, para uso doméstico como combustible sin menoscabo de la producción agrícola, contribuyendo de esta forma a la reforestación de la zona y ofreciendo a cada familia campesina una fuente de leña en su huerta familiar proveniente de la poda de estos árboles.

El alcornoque es un árbol que proporciona corcho, pero la necesidad de podas periódicas suministra abundante ramaje seco. Además están las bellotas, un excelente pasto ganadero.

Las siembras se realizan en viveros “in situ” y suelen ser una mezcla de árboles nativos y de rápido crecimiento.

Los primeros son idóneos por estar adaptados a las condiciones locales y ser albergue natural de la biodiversidad de la zona y los segundos se introdujeron por su capacidad de rápido crecimiento, dadas las condiciones de escasez de leña, pero se instruye a los habitantes locales sobre su manejo para evitar que se conviertan en invasores y perjudiquen ecosistemas y hábitats de especies locales.

Las especies más utilizadas son:  marula (Sclerocarya birrea), caimito (Chrysophyllum cainito), laurel (Cordia alliodora), jagua (Genipa americana), guayaba (Psidium guajava), coco (Coccus nucifera), fruta de pan (Artocarpus altilis), aguacate (Persea americana), mandarina (Citrus reticulata), níspero (Eriobotrya japonica), eucalipto (Eucaliptus grandis), naranja (Citrus sinensis), acacia (Acacia mangium), corazón de paloma (Colubrina arborescens), melina (Gmelina arbórea) y azufaifo (Ziziphus zizyphus),  aunque esto depende de la región del planeta donde se lleven a cabo estas plantaciones.

Sin ser un experto, y si me permiten mi humilde opinión añadiría a la lista almendreros (Prunus dulcis, guindos (Prunus cerasus), avellanos (Corylus avellana), castañeros (Castanea sativa), nogales (Juglans regia), morales (Morus nigra), perales (Pyrus communis),  y manzaneros (Malus domestica), todos ellos funcionan muy bien en las regiones subtropicales o en territorios insulares mediterráneos.




viernes, 5 de julio de 2013

Fotos antiguas de paisajes.



La mayor parte de las fotografías de esta entrada fueron tomadas con una cámara compacta de foco fijo, de 35 mm (creo recordar que era una Konica o una Kodak). 
El balance de colores y el enfoque dependían mucho de la película (Kodak, Agfa o Fuji, de 100 ASA), y del movimiento de la mano del fotógrafo. Aunque un famoso fotógrafo dijo que nadie es tan bueno como la más sencilla de las cámaras (piensen en una cámara estenopeica), eran cámaras muy limitadas, que han vuelto a cobrar protagonismo con el asunto de la Lomografía y corrientes artísticas similares.
El escaneo de las copias en papel también añade un particular color y carácter a estas fotos.


Barranco del Infierno, desde las Cuevas del Marqués. Primavera de 2004.

Cuarto antiguo en el Lomo de La Marrera. Invierno de 2003.

Valle de Aguere desde el mirador de Jardina. Al fondo El Teide. Primavera de 2003

Barranco de La Tapia, por encima de la carretera general del sur. Candelaria. Primavera de 2004.

Flor de jara. Ajafoña. Arafo. Primavera de 2004.

Barranco de Ajafoña. Arafo.  Primavera de 2004

Canal de agua en desuso. Camino de El Pino, Candelaria. Primavera de 2004

Patios y ruinas de la casa del corsario Amaro Pargo, Machado, El Rosario. Verano de 2004

La Hondura y el Filo del Cuchillo. Verano de 2003.