lunes, 14 de marzo de 2016

La Nueva Geografía de la Alimentación: el enfoque crítico.





En los últimos años se han venido generando una gran cantidad de investigaciones la Alimentación, la Planificación y el Desarrollo desde la disciplina geográfica. El número de artículos sobre este tema ha crecido y se ha realizado desde una amplia gama de enfoques y el interés sigue no parece decrecer en la actualidad.
Desde la seguridad alimentaria, la agricultura urbana, la soberanía alimentaria, para el etiquetado nutricional, los efectos del cambio climático en las cosechas, el despilfarro alimenticio, hasta la influencia de los cultivos en el cambio climático, todos estos asuntos se abordan desde diferentes perspectivas de investigación, pero todos ellos dentro de la geografía.

Aunque los estudios de alimentación y geografía se remontan a los comienzos de la disciplina, han experimentado un renacimiento desde el cambio de siglo. El resurgimiento ha sido impulsado por varios factores:
En primer lugar, el interés de los estudiantes sobre alimentos y la agricultura ha crecido a pasos agigantados, impulsado en parte por los movimientos de una alimentación sana y una agricultura verde y ecológica.

Potenciar los agrosistemas tradicionales es una manera de eliminar el hambre en el mundo. Ejido en Méjico.

En segundo lugar, después de un período en que los problemas alimenticios mundiales parecían haber desparecido (excepto en dos o tres regiones, en los que se decía que el hambre era un asunto endémico y crónico: Sahel, Altiplano andino, Sureste asiático), la alimentación y la agricultura han vuelto a ocupar un lugar capital en la agenda política internacional, debido a los volátiles precios mundiales de los alimentos, los disturbios para conseguir víveres, la apropiación de tierras por parte de transnacionales y fondos soberanos, y el cambio de dietas. Esto ha captado la atención de los responsables políticos y del público en general, formándose movimientos como el Slow Food, Comida Basura o Feeding the 5000

Por último, la comunidad académica se ha dado cuenta de que la geografía, con su tradición humana y ambientalista, que abarca las ciencias sociales y biofísicas, herramientas de análisis espacial como el SIG y la teledetección, los enfoques paisajistas, culturalistas, y radicales, está enormemente bien situada para explorar cuestiones agroalimentarias. En los últimos años la vanguardia de los estudios geográficos en alimentación y la agricultura abarcan una gran variedad de temas.

Agricultura industrial: tomates bajo plástico de variedades hibridas seleccionadas en lecho hidropónico.

Los esfuerzos para modernizar, intensificar o industrializar la agricultura en el continente africano han estado en curso desde la época colonial.
Un impulso especial conjunto a escala mundial, propiciado por Norman Burlaug y fundaciones privadas europeas y americanas, y auspiciadas por la FAO, conocido como la Revolución Verde, se produjo en la década de los años 60 y 70,  cuando los paquetes de semillas híbridas, fertilizantes y pesticidas se introdujeron en la  agricultura de América Latina y Asia como una forma de impulsar la producción y combatir el hambre.
En general se asume que estas iniciativas no tuvieron éxito en África, y por tanto la revolución verde para África se retrasó unos 25 años, más o menos, y se ha puesto en marcha en los últimos años con un nuevo enfoque para los cultivos. 

Alimentos tradicionales escasamente procesados y con poco coste ambiental: gofio.

La intensificación de la agricultura sostenible, sin dañar los agrosistemas tradicionales es otro enfoque que se ha comprometido a impulsar la producción de alimentos y reducir al mínimo los impactos ambientales.
Por último, la apropiación de tierras, o los contratos de arrendamiento a largo plazo de tierras agrícolas por parte de empresas y gobiernos extranjeros (en especial China y otros del Sudeste asiático), han sido "vendido" a diversos gobiernos africanos como una forma de modernizar la agricultura y proporcionar empleo.
Si bien todos estos enfoques tienen sus partidarios en la comunidad académica, los geógrafos han estado a la vanguardia de hacer preguntas difíciles y examinar críticamente en los siguientes términos:
  •  ¿Qué capacidad tienen estas iniciativas para hacer frente al hambre?
  • ¿Cuáles son los intereses corporativos enredados en estas asociaciones público-privadas? 
  • ¿Cuál va a ser el impacto social y ambiental resultante?

La mala distribución de los alimentos a nivel mundial es un problema persistente, complejo y en evolución. Los desafíos resultantes de la inseguridad alimentaria y la malnutrición, por una parte, y la obesidad en el otro, son de interés clave para la comunidad política.
Los geógrafos han estado durante mucho tiempo interesados en el hambre y la inseguridad alimentaria, aportando información clave sobre este tema. 

Comida tirada a la basura, en especial vegetales.

Por ejemplo, Michael Watts de la University of California, Berkeley, en su trabajo pionero de 1983 Violencia silenciosa, alimentos, el hambre, y el campesinado en el norte de Nigeria, mostró cómo el hambre en esta región no fue el resultado de la superpoblación, la sequía o las técnicas agrícolas ineficientes, sino más bien de las políticas coloniales británicas, del uso del hambre como arma de guerra durante el conflicto de Biafra, y del compromiso del gobierno federal nigeriano con los mercados globales. 

Otro geógrafo, William Dando, ya retirado, del  Departamento  de Geografía, Geología y Antropología de Indiana State University publicó en 1980 Geografía del Hambre y fue uno de los primeros en observar que la comida estaba a menudo disponible en el mercado durante las hambrunas, e incluso se exportaba.

Comida basura.
Amartya Kumar Sen,  el filósofo y economista bengalí, (Premio Nobel de Economía en 1998), construyó sobre las observaciones de Dando su publicación, en 1981, Poverty and Famines: An Essay on Entitlement and Deprivation (Pobreza y hambruna: un ensayo sobre derechos y la privación), donde profesor Kumar Sen demostró que la hambruna no sólo resulta de la falta de alimentación pero, también, de desigualdades que existen dentro del sistema de su distribución, la primera vez que se analizaba detalladamente las causas de la pobreza. Utilizando este marco, Sen argumenta que simplemente no era suficiente tener alimentos disponibles en el mercado, sino que la gente tiene que tener los medios para acceder a este alimento.

Más recientemente, Julie Guthman, geógrafa profesora de ciencias sociales de la UCA-Santa Cruz, ha investigado la “epidemia de obesidad” en los países desarrollados en su obra: Peso oficial: La obesidad, la Justicia Alimentaria y los límites del capitalismo, 2011 y argumenta que la nuestra es una economía política de la bulimia, que promueve el consumo y al mismo tiempo insiste en la delgadez. Guthman ofrece un análisis complejo de todo nuestro sistema económico a través de los alimentos sobreprocesados y la forma de venderlos.

Pobreza, sequia, alta dependencia de los mercados internacionales y hambre.