viernes, 5 de abril de 2013

DE GIRA POR LA COMARCA DE ABONA






Hace unos días, he tenido la ocasión de aprovechar el escaso tiempo libre que me dejan mis compromisos laborales, sociales y, sobre todo, familiares, para realizar una escapada por sectores del Sur que he tenido bastante abandonados. 

Realizamos una excursión por los municipios de Arico, Granadilla de Abona, Vilaflor de Chasna y San Miguel de Abona, prestando especial atención a las medianías altas y los cambios que se han venido produciendo en los últimos tiempos.

Saliendo desde Arico, a medida que ascendemos, la importancia paisajística de los grandes depósitos de pumitas (los jables, las zahorras, el bano) es evidente (imbricadas con coladas oscuras de basaltos y salpicadas por numerosos conos volcánicos), perdiendo interés la ocupación urbana, aunque se mantiene una agricultura de policultivo de secano, combinado con viña y algunos frutales, que se trabaja sobre los sectores de lavas más antiguos, buscando los réditos de acumulaciones de incipientes suelos fértiles.


Paisajes desprovistos de pinares. Icor. Arico.

El cultivo principal de estas zonas es el de la papa, aunque en los últimos años está estancado y en algunos sitios en retroceso, junto con la viña, que se siembra de diferentes maneras: desde los parralitos al borde de la parcela (Arico, San Miguel); apoyada en las paredes de piedra (Los Blanquitos, Cruz de Tea); hasta las cepas podadas en corto, sin parral, que llena el paisaje de Trevejos, en Vilaflor. 

En este paisaje, la viña, es un cultivo tradicional, prácticamente establecido desde comienzos del siglo XVI, marginal en cuanto al lugar que ocupa en la parcela (se plantaba en los bordes, sobre parrales, para dejar los lugares centrales para el cultivo de papa y de cereales), pero no en extensión, ni en importancia económica, puesto que, al ser una planta eminentemente de secano, ocupaba un espacio agrario bastante amplio, desde Aldea Blanca o Las Zocas, (cerca del nivel del mar) hasta zonas altas de cumbre, como Los Frontones o La Florida, (frisando los 1.700 metros). 

En la actualidad, el cultivo de la viña ha protagonizado un nuevo auge, tanto en superficie cultivada, como en producción. Este esplendor se refleja en el territorio, puesto que la explotación de la viña, trae aparejados beneficios económicos evidentes. Las nuevas técnicas de cultivo también han arraigado, sobre todo la plantación en espaldera, la potenciación de variedades tradicionales (Malvasía, Verdello, Bermejuelo) así como la introducción de nuevas variedades (Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Merlot, Sirah, Ruby, Cabernet, Castellana).


Paredes de piedra talladas "in situ" en zonas de jable y tosca. Medianías de
Abona.

Existen también cultivos de cereales (millo principalmente, en hoyas y nateros bajo regadío), hortalizas (calabaza, bubango), leguminosas (habichuelas, habas, arvejas) y árboles frutales (a destacar la importancia de los almendreros en la zona de San Miguel, El Roque y Jama).

Estos cultivos se desarrollan en huertas tradicionales sobre suelos pobres de origen volcánico, con diferentes grados de desarrollo, donde el suelo agrícola es bastante pedregoso y de diferente naturaleza, desde piroclastos volcánicos ácidos o básicos, a coladas fonolíticas,  convertidas en arenas o granza de grano más o menos grueso y cuya construcción forma parte de todo un proceso desarrollado secularmente por los campesinos, con el fin de obtener suelo y espacio útil. Es destacable el esfuerzo realizado en la zona de Vilaflor para crear grandes huertas de jable, que cuentan con regadío a goteo o aspersión para el cultivo de la papa temprana.

Esta agricultura tradicional se relaciona con un tipo de poblamiento típico de estos espacios rurales, en los que las viviendas se disponen sobre las superficies más rocosas, (que coinciden con las superficies de las coladas, o los bordes de los barrancos) a lo largo de  diversos caminos que ascienden hasta el límite del pinar. Muchas de estas tierras se encuentran en la actualidad en procesos de abandono prolongado, siendo muchas de ellas  ocupadas por pinares, jarales o escobonales. 


Los balos y las tabaibas conviven con los pinos dispersos.

Las huertas que sobreviven se establecen cerca de las viviendas o de los caminos principales, ocupando los frentes y las traseras de las edificaciones, corrales y estanques.
La génesis  de esos asentamientos  se produce en momentos en los que el aprovechamiento del espacio susceptible de ser cultivado tenía que ser máximo, por lo que muchas tierras son roturadas a expensas de formaciones vegetales originales, especialmente el pinar y los bosques termófilos. 

Se pican o sorriban así los terrenos más inhóspitos, como son las potentes planchas fonoliticas de varios centímetros de espesor, los barranquillos (hoyas o nateros), y los bordes de los barrancos (veras y fajanas). El poblamiento diseminado tiene más que ver con la necesidad de explotar grandes extensiones de tierra para obtener producciones de subsistencia, y, por lo tanto tener que explotar hasta el último celemín de terreno. 

Nacen así núcleos como La Cisnera, El Río, Chimiche, Los Blanquitos, Las Vegas, Cruz de Tea, Trevejos o Jama. Muchos de ellos son también restos de los tiempos de explotación feudal del territorio, donde los medianeros o arrendatarios (anteriormente los siervos o enfiteutas), vivían en fincas alejadas, explotando las tierras mediante prácticas agro-ganaderas. En ese tiempo era fundamental la explotación de los pastos, del matorral o de los recursos que brindaba el monte.


La tosca era la piedra más abundante, lo que permitía la construcción de casas,
apriscos y corrales. Medianías de Arico.
La llegada del regadío, tras la apertura de las primeras galerías, propició un aumento de las cosechas, aunque la tendencia durante las últimas décadas es el abandono de las tierras y de muchas de las viviendas tradicionales más antiguas, manteniéndose algunas vinculadas a la explotación de la viña, y casas de fin de semana o de época vacacional, aunque otras se han reciclado como residencias de turismo rural, especialmente en Arico y Granadilla.

Además de este poblamiento semi-concentrado en toda la Medianía, la mayor parte de las vías de comunicación están salpicadas de casas e instalaciones diseminadas, muchas con carácter ocasional. Dos ejemplos claros serían La Martela, en Vilaflor o La Higuera en Granadilla.

La toponimia de estos lugares nos habla de la vegetación que se encontraba (y en algunos casos se encuentra) en la zona: Barranco de La Sabina, Hoya Las Pencas, El Cardón, La Gamona, El Acebuche; los aprovechamientos y usos, como el ganadero, minero o agrícola (Lomo El Centeno, Era de Cho Rutil, Cercado de Doña María, Corral de Los Asientos, Cantera de Las Lajas, El Molino); extracciones de pez, de brea y de madera (Lomo de Los Pegueros, Hornos de Resina, Era del Aserradero, Cabañas de Los Pinocheros, Los Hornitos) y la importancia del agua escasa (Barranco de Los Eris, Fuente de Las Lajas, Fuente El Seco, Charcos del Cedro, Ere Barranco del Vallito).


El Roque. Valle del Ahijadero, entre San Miguel y Arona.
Estos sectores habitados y cultivados se superponen con otros sectores de vegetación natural, en especial los lomos formados bien por las potentes coladas de pumitas, o bien las coladas basálticas que fueron ocupadas por pinares. En los márgenes de barrancos, en las cuestas de gran pendiente y en las  huertas descuidadas, aparecen especies ruderales que funcionan como un matorral de sustitución, como aulagas, balos, inciensos, vinagreras, o tuneras.

Las zonas más altas, donde los pinares son el elemento preponderante del paisaje, son más comunes los signos de naturalidad, siendo uno de los bosques de pino canario más importantes de Tenerife, aunque en la actualidad está muy dañado por el incendio del verano de 2012. 

Descienden desde los escarpes exteriores de Las Cañadas hasta diferentes cotas, en razón de las distintas características que presentan los suelos de la comarca. En zonas donde el abandono de cultivos ha sido más temprano, pueden alcanzar los 600 metros de altitud (Las Vegas, Lomo Las Hayas, Morra de La Sabina)), aunque algunos ejemplares aislados descienden mucho más.


Flor de la jara (Cistus symphytifolius). San Miguel.
El pinar no es homogéneo. Mientras que los sectores superiores, ya cerca de los límites del retamar y orientales presentan una mayor xerofilia y adaptaciones a las condiciones de sequedad, con el sotobosque cubierto por matorrales de diferente tipo y estratigrafía, como la propia retama del Teide, en sectores inferiores aparece acompañado de jaguarzos o escobones. De especial importancia son los sectores repoblados de pinos, en especial en Vilaflor o en Arico.


Flor del jaguarzo (Cistus monspeliensis). Granadilla.

Su máxima cota está entre los 1.900 y 2.000 metros de altitud. Ya sobre los 1.800 metros aparecen las retamas.
En los bordes de Las Cañadas del Teide, se combina la existencia de matorrales de retamas muy dispersos, con sectores de matorrales de alhelí y rosalito de cumbre.

Importante es reseñar la sauceda que ocupa el fondo del cauce alto del Barranco de El Río, formación que aprovecha un curso permanente de agua.


Flores del sauce (Salix canariensis). Arico.

domingo, 24 de marzo de 2013

Leer es de valientes


En la actualidad hay mucha gente que piensa que ya no es tan necesario leer como antes. Internet, el teléfono móvil multiusos, y sobre todo la televisión, han acaparado muchas de las funciones que antiguamente cumplía la imprenta, al igual que el vídeo, el cómic y la animación ha acaparado ciertas funciones que antes cumplían la pintura y otras artes gráficas. 

Quizá sepamos más sobre el mundo que antes, y en la medida en que el conocimiento constituye un requisito de la comprensión, nos parece algo excelente, pero en realidad este requisito no tiene el alcance que se le suele atribuir. 
No es necesario saberlo todo acerca de un tema para aprehenderlo. En la actualidad vivimos inundados de hechos, de datos, de noticias al segundo, en detrimento de la comprensión, de la reflexión.


Una de las razones de esta situación consiste en que los medios de comunicación están concebidos de tal modo que pensar parezca innecesario. Al televidente, al radioyente o al al cibernauta, se le ofrece todo un conjunto de elementos con el fin de facilitarle la formación de una opinión propia con el mínimo esfuerzo.

Pero a veces esa presentación se efectúa con tal eficacia que el espectador, el oyente, el lector, el cibernauta, no se forma en absoluto una opinión propia, sino que, por el contrario, adquiere una opinión preconcebida que se inserta en su cerebro, como un programa informático que se autoejecuta.

Cuando alguien toca ese tema, el cerebro reproduce esa opinión en el momento que le resulta conveniente. Y, por consiguiente, ha actuado de forma aceptable sin necesidad de pensar.

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El cómic: puerta de entrada a la lectura, por parte de nuestra generación.

Cualquier tipo de lectura supone una actividad, toda lectura es, en cierto grado, activa. La lectura totalmente pasiva es imposible, pues no podemos leer con los ojos inmóviles y el cerebro adormecido.

Cuanto más activa sea la lectura, tanto mejor. Un lector es mejor que otro en proporción a su capacidad para una mayor actividad en la lectura y con un mayor esfuerzo. Es mejor cuanto más exige de sí mismo y del texto que tiene ante sí. 
Muchas personas piensan que, en comparación con la escritura y con el discurso hablado, leer y escuchar son actividades completamente pasivas (incluso se las ha llamado ocio pasivo).


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¿La abadía de la biblioteca laberíntica?

Quien escribe o quien habla tiene que realizar cierto esfuerzo, mientras quien lee o escucha no tiene que hacer nada. Se considera que leer y escuchar equivalen a recibir comunicación de alguien dedicado activamente a darla o enviarla. Sin embargo lo cierto es que el arte de leer consiste en la destreza para recoger todo tipo de comunicación lo mejor posible.

Un escritor y un lector logran su objetivo únicamente dependiendo de su grado de colaboración. El escritor no intenta que no le entiendan, aunque a veces pueda parecer lo contrario (existen escritores que en aras de una supuesta "buena escritura" escriben panfletos llenos de términos abstrusos e incluso arcaizantes que no entiende nadie).

De todos modos se produce auténtica comunicación cuando lo que el escritor desea que se reciba llega a posesión del lector. La destreza del escritor y la del lector convergen en un objetivo común. 

Salta a la vista que entre los escritores existen diferencias. Algunos escritores ejercen un «control» excelente; saben exactamente qué quieren transmitir y lo transmiten de una forma precisa y exacta. Resultan más fáciles de «coger» que los escritores «descontrolados». 

Un texto escrito es un objeto complejo. Puede ser recibido de una forma más o menos completa, desde el punto mínimo de la intención del autor hasta el máximo. Por lo general, el grado en que lo «coja» el lector dependerá del grado de actividad que dedique al proceso, así como de la destreza con la que ejecute los diferentes actos mentales que el mismo requiere. 

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La imprenta: comienza la divulgación a gran escala.

Leer supone una actividad compleja, al igual que escribir. Consiste en gran número de actos distintos, todos los cuales han de producirse para una buena lectura. La persona que pueda realizar el mayor número de estos actos será la más dotada para leer.

Siempre recordaré a mi profesor de literatura de BUP, Don Luis Osuna. Comentaba que la única manera de aprender a escribir era leer, mucho, y de calidad. Siempre recomendaba escritores en castellano (García Márquez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Juan Marsé). Nos decía que si encontrábamos una palabra que no entendíamos, la buscáramos en el diccionario y escribiéramos su significado en un cuaderno. Eso servía para aumentar nuestro vocabulario.

Por consiguiente, podríamos definir el arte de la lectura como sigue: el proceso por el cual la mente de una persona, sin nada con lo que funcionar sino los símbolos de la materia lectora, y sin ayuda exterior alguna, se eleva mediante el poder de su propio entendimiento. La mente pasa de comprender menos a comprender más. Las operaciones que producen este proceso son los diversos actos que constituyen el arte de leer. 

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Para leer no se necesitan pilas.

 
¿Cuáles son las condiciones bajo las que se da este tipo de lectura, la lectura destinada a la comprensión?.

En primer lugar, la desigualdad inicial en la comprensión. El escritor debe ser «superior» al lector en cuanto a la comprensión, y su libro debe transmitir de forma legible las percepciones que posee y de las que carecen sus lectores potenciales.

En segundo lugar, el lector debe ser capaz de superar esta desigualdad en cierta medida, quizá en pocas ocasiones plenamente, pero aproximándose a la igualdad con el escritor. En la medida que se aproxime a la igualdad se logrará claridad de comunicación.

Hay gente que lee El Nombre de La Rosa, como una novela de misterios policíacos. Sin embargo, los buenos lectores encuentran una introducción a la filosofía medieval, al arte románico, una reflexión sobre la historia de la Iglesia medieval, sobre la herejía y las órdenes de frailes, cada una con su particularidad: benedictinos, franciscanos, dominicos, etc, etc.

En definitiva, sólo podemos aprender de los «mejores» y debemos saber quiénes son y cómo aprender de ellos. La persona que posee este tipo de conocimiento domina el arte de la lectura y tiene cierta habilidad para leer de esta forma. Todos sin excepción podemos aprender a leer mejor y a obtener mejores resultados mediante nuestros propios esfuerzos, aplicándolos a materiales más provechosos.


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viernes, 8 de febrero de 2013

Navegantes antiguos en el Atlántico





Puede ser que la exploración en aguas del Atlántico se desarrollara ya en los años del primer milenio, sobre el 1.100 antes de Cristo, cuando a los fenicios (tirios más concretamente) se les atribuye por la tradición clásica la fundación de Cádiz en primera línea de mar, en una de las bahías más aptas para el fondeo de naves de todo el Mediterráneo Occidental.


Gadir (Cádiz), creció rápidamente, heredando la tradición de sus fundadores: el comercio y la pesca. Pronto fueron capaces de equipar sus propias flotas y ampliar su comercio, incluso en la costa africana. Sin embargo no existe un registro histórico de sus descubrimientos.

Cádiz, la Gadir fenicia, importante base comercial e industrial
en el Atlántico, y nudo de las comunicaciones entre África, Europa
y el Mediterráneo.

Cartago, una colonia más joven, pero vinculada durante mucho tiempo a su metrópoli, Tiro, llegó a ser más poderosa, e incluso inició empresas de mayor calado que han llegado hasta nosotros, como la de Hannón El Navegante. Pero tras su enfrentamiento militar con Roma, se eclipsó su estrella y al final desapareció, como su madre, Tiro, mientras que Cádiz, aunque ya no como colonia eminente, continuó existiendo, hasta nuestros días. 

La flor y nata de las flotas de Cartago recorrieron grandes extensiones de mar y según Diodoro Sículo, llegaron incluso a Madeira, y sus monedas se han encontrado frente a la costa de Corvo en las Azores. 
Los rastros que han dejado en nuestras islas Canarias son muy difusos, aunque, recientes excavaciones parecen confirmar que arribaron a nuestras costas.






Navegantes tirios al servicio del faraón Necao circunnavegaron África unos 600 años a.d.C., según el historiador y geógrafo griego Herodoto. El rey egipcio, que buscaba una solución alternativa a la de reconstruir un canal que unía el río Nilo y el Mar Rojo, encargó a un grupo de fenicios que circunnavegaran África (tierra que el faraón creía que sería de un tamaño no mucho mayor que su reino), siguiendo el sentido de las agujas del reloj. 

Con ello pretendía comprobar si podía existir una nueva ruta comercial viable. La expedición fenicia tardó tres años en circunnavegar los 36.600 kilómetros del litoral africano, y tuvo que detenerse dos veces (seguramente cerca de lo que es en la actualidad Ciudad del Cabo y Senegal) para recolectar trigo y poder continuar el viaje. 

El hecho de que el relato no conste en ninguna otra fuente ha llevado a muchos historiadores a considerarlo como falso. Sin embargo, la observación de Herodoto de que mientras navegaban rumbo oeste, bordeando el extremo meridional del continente, los marineros comprobaron que el sol, al mediodía, se situaba al norte (dato absolutamente correcto tratándose del hemisferio sur), parece constituir hoy día la información más auténtica del relato, aunque ni siquiera el mismo Herodoto parecía creerlo.

"En ese sentido, es evidente que Libia está rodeada de agua por todas partes, salvo por el lado en que confina con Asia; que nosotros sepamos, el rey de Egipto Neco fue el primero que lo demostró, ya que, tras interrumpir la excavación del canal que, desde el Nilo, se dirigía al golfo arábigo, envió en unos navíos a ciertos fenicios, con la orden de que, a su regreso, atravesaran las Columnas de Heracles hasta alcanzar el mar del norte y llegar de esta manera a Egipto. Los fenicios, pues, partieron del mar Eritreo y navegaron por el mar del sur. Y cuando llegaba el final del otoño, atracaban en el lugar de Libia en que, en el curso de su travesía, a la sazón se encontraran, sembraban la tierra y aguardaban hasta la siega. Y, una vez recogida la cosecha, reemprendían la navegación, de manera que, cuando habían transcurrido dos años, en el tercer año de travesía, doblaron las Columnas de Heracles y arribaron a Egipto. Y contaban -cosa que, a mi juicio, no es digna de crédito, aunque puede que lo sea para alguna otra persona- que, al contornear Libia, habían tenido el sol a mano derecha. Así fue como se conoció por vez primera el contorno de Libia; y posteriormente han sido los cartagineses quienes lo han confirmado."
HERÓDOTO, Historia, IV 42, 2 – 43, 1, traducción de C. Schrader, Biblioteca Clásica Gredos, Madrid, 1979.

Barco cartaginés. 

Después de la conquista de Tiro por Nabucodonosor en el año 573 a.C. tras un largo asedio, los fenicios establecieron la nueva capital en Cartago, en la costa norte de África, y a partir de entonces fijaron su atención en el oeste. 
Los fenicios consiguieron controlar el paso por el estrecho de Gibraltar y además descubrieron las islas de Madeira, Canarias, y Azores. Posteriormente, durante las dos expediciones que tuvieron lugar en el siglo V a.C., consiguieron llegar más lejos aún. 

En la primera de ellas, bajo el mando de Himilcón, los navegantes fenicios siguieron el litoral de Francia, cruzaron el canal de la Mancha y llegaron a Cornualles, lugar de donde procedía el estaño con el que los fenicios habían comerciado, como mediadores, durante años.

Periplo de Himilcón.

En la segunda, según Flavio Arriano, Hannón zarpó desde Cartago con unos treinta mil colonos y cruzó las Columnas de Hércules y navegó por el mar exterior, con Libia a babor, y navegó hacia el este, treinta y cinco días. Pero cuando finalmente desvió hacia el sur, cayó en toda clase de dificultades, sed, calor ardiente y fieras corrientes surcando el mar. (Anábasis de Alejandro Magno, libro VIII)
Plinio el Viejo cuenta que Hannón llegó a circunnavegar toda África, saliendo del Mar Mediterráneo por las Columnas de Hércules (el estrecho de Gibraltar), bordeando toda la costa africana hacia el sur, doblando por el Cabo de la Buena Esperanza, y regresando por el Golfo Arábigo. Al parecer fundó seis nuevas colonias, exploró los ríos Gambia y Senegal y la costa desde Guinea hasta el Camerún.

Periplo de Hannón el Navegante

Durante la siguiente centuria, el desafío de los marinos griegos contra la preponderancia fenicia en el Mediterráneo, y las guerras púnicas que finalizaron con la destrucción de Cartago por los romanos en el año 146 a.C., pusieron fin a la historia de la exploración fenicia.

Representación ideal del puerto de Cartago.


sábado, 2 de febrero de 2013

Globalización y Localización





¿Cómo considerar las cuestiones locales y globales desde una perspectiva crítica?
¿Qué significa el neologismo Glocalización?  
Es una relación de doble vía entre lo global y lo local, que nos ayuda a apreciar la interrelación de las escalas geográficas y, en particular, la idea de que mientras que lo local  existe dentro de lo  global, lo  global  también existe dentro de lo  local.
En realidad pienso que no es sino un nuevo capítulo del antiguo conflicto de la geografía.
¿Estudiar los lugares o estudiar las relaciones y los flujos entre los lugares?
Rutas de los diferentes oleoductos y gasoductos en Oriente Medio.

¿Qué importancia tiene el estudio del espacio global  y su relación con los espacios locales? Su importancia es radical. Cuando pensamos que el paisaje de las Islas Canarias se transformó allá por el Siglo XVI, porque el Reino de España necesitaba, en su estrategia de expansión comercial y militar, calafatear navíos en los astilleros peninsulares y las peguerías de Agache y Arico trabajaban a pleno rendimiento deforestando grandes masas de pinares para fabricar pez, nos damos cuenta de la importancia que tienen las decisiones globales en la configuración del paisaje local.

Dentro de este enfoque, los proyectos locales para transformar el mundo parecen tener poco peso: ¿de qué sirve que yo cultive hortalizas en un huerto urbano cuando las cadenas mundiales de restaurantes de comida rápida sirven miles de raciones de hamburguesas diariamente en Tenerife? ¿Para qué colocar una placa solar en casa  si REPSOL va a perforar el fondo marino para sacar petróleo, sin tener en cuenta las consecuencias ambientales?

Los geógrafos tenemos un papel privilegiado en esta representación. Nuestro manejo de las escalas nos permite diseccionar las diferentes implicaciones de los proyectos y componer discursos nuevos acerca del significado de esas dos regiones mundiales llamadas Globalia y Localia.

 
La deforestación de buena parte de las cumbres de la Isla de Tenerife fue provocada por la producción de pez para calafatear barcos de la Armada Española

El discurso neoliberal, apoyado en la tecnoburocracia, ha iniciado desde hace años una contrarrevolución que consiste en atacar Localia argumentando que su pequeño tamaño la hace incapaz de resolver sus propios problemas. El marco de Globalia lo define todo, lo limita todo, es un Superconjunto que abarca y contiene un número transfinito de Localias.

Globalia es energía y flujo, mientras Localia es, sencillamente, el soporte físico donde se producen las operaciones generadas por Globalia.
Intuimos (porque no lo podemos percibir por los sentidos), un espacio global sin referencia física: los mercados de valores e índices sin regular, las transferencias de capitales y mercancías sin regulación, el crédito, las decisiones económicas y políticas, el derribo de fronteras y límites. Es el capitalismo tecnoinformatico en su máxima expresión.


Los espacios siempre han estado relacionados e unidos, por vías romanas, por cañadas reales, por vías férreas, por carreteras nacionales o por autopistas de la información.

Localia es el lugar, el barrio, el pueblo, la comunidad, la defensa de lo propio, la identidad amenazada y criticada, el trabajo real, las relaciones personales, lo tradicional, la diversidad. Existen numerosos proyectos que actúan, en diferentes partes del mundo, sobre las economías comunitarias, llegando a establecer vías alternativas de desarrollo que no se ajustan al nuevo orden mundial capitalista (Vía Campesina, Ciudades en Transición, Asamblea de Movimientos Sociales). La resistencia colectiva es la esperanza que les queda a los movimientos antiglobalización.

La Vía Campesina.

Frente al aspecto monolítico y uniformizado de Globalia (pensemos que todas las tiendas multinacionales, son todas iguales, en todos sitios), estas vías alternativas adoptan la estructura de red. Muchas de ellos son dignos y a tener en consideración, incluso objeto de estudio, pero, según muchos de sus detractores, incapaces de desafiar el poder de las fuerzas globales. 
Las grandes multinacionales han propiciado que la Tierra se convierta en “plana”, sin rugosidades, tanto físicas, sociales o políticas. La élite global de millonarios se consideran ciudadanos del mundo (viven en Nueva York, explotan cientos de fábricas en Rumanía, Tailandia y México, guardan su dinero en Islas Caimán y se lo gastan en Montecarlo). Son las grandes fortunas, propietarios de fondos buitre, los líderes de los mercados, los multimillonarios de la tecnología, la moda, la comunicación.


Los mercados globales se establecen en plazas virtuales y se mueven por carreteras 
de fibra óptica pero afectan a lugares concretos y personas reale
s.

Y los políticos y politicuchos pretenden seguir sus pasos, y caen en la corrupción en un ejercicio de emulación cutre-salchichero. 
Las autoridades locales de todo el mundo tratan desesperadamente de atraer estos dineros, y consideran seriamente alterar leyes respecto a los derechos laborales y a la salud pública para construir Eurovegas en Madrid, o cambiar la legislación ambiental para implantar un puerto en Granadilla, o un parque temático en la Montaña de Tindaya.

Hay parques científicos y ciudades jardín, con coches lujosos, céspedes regados y escuelas privadas en algunos de los lugares más pobres de todo el mundo, como Shangai, Kuala Lumpur o Nueva Delhi.
 
La configuración urbana influye en la disposición de centros comerciales y de distribución, frente a sectores más tradicionales.

Los centros turísticos más exclusivos del mundo se localizan tras altas empalizadas coronadas de alambre de espino que los separan de la miseria circundante, como un rosario de perlas (como enclaves aislados), símbolo del lujo y protegidos por la seguridad privada.
Los cascos históricos de muchas de nuestras ciudades han sufrido procesos de elitización social, como Sevilla, Barcelona, Santa Cruz.



La idea de que el mundo es una “aldea global”, de que ya no existen fronteras, ni barreras, sería un nuevo mito geográfico halagüeño, si no escondiera un fondo perverso. 
Forma parte de una estrategia de propaganda promulgada para hacernos creer que ya no existen diferencias entre los lugares; que la globalización capitalista es la correcta y que es buena para todos. Es el modelo de desarrollo clímax de la Historia de la Humanidad.
 
En realidad esto una falacia, porque se plantea en términos sociales negativos, no positivos. Hablamos de un capitalismo feudal, con personas que pertenecen al estamento de mando y personas que son el estamento de tropa. No se pretende mejorar las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras de China y el sudeste asiático, sino empeorar las condiciones de la ciudadanía europea. En este panorama, tiene sentido la resistencia local frente a la globalización, los unos por alcanzar y mejorar sus derechos y los otros por mantener lo que ya se ha conseguido.

Turismo. Otra manifestación de la globalización que, a veces, puede llegar a ser perversa.


sábado, 26 de enero de 2013

Caminos y senderos de Tenerife


Existen numerosos senderos en la isla de Tenerife, algunos de ellos muy conocidos y frecuentados, como el Camino de las Vueltas de Taganana, o el sendero de Chamorga. Ni hablar del Barranco de Masca, o el del Barranco del Infierno, que se han convertido en senderos turísticos (y también el de Los Escurriales o Paisaje Lunar). Son clásicos Siete Cañadas, Cuevas Negras, Taborno, Chinamada o La Fortaleza. Sin embargo existen multitud de caminos poco conocidos, sobre todo en el Sur. Aquí muestro algunos de ellos.



Caleta del Ganado, junto a la Montaña de Abades. Existe un sendero costero que prácticamente recorre todo el  litoral del sur. Uno de los tramos más interesantes es el que recorre la costa de Arico entre La Punta de Abona y la desembocadura del Barranco del Río.

Tramo del sendero de Los Atajos, en Arafo, antes de llegar a la Carreta de La Cumbre. Forma parte de un gran sendero que une Arafo, subiendo desde La Calzada, La Montañeta, Ajafoña, Media Montaña y Los Lomitos con la Cumbre Dorsal. Muchos segmentos están empedrados, como es el caso del de la imagen

Tramo del mismo sendero anterior, pero ya en la Montaña de Articosia, antes de llegar  a la Casa  La Loca. Es un sendero que se ha conservado relativamente en buen estado, a pesar de sufrir de vez en cuando los estragos de los brutales descensos en bicicleta.

Sendero de la Fuente de Tamaide, en San  Miguel de Abona. El empedrado se mantiene en algunos sectores del mismo. Hace unos años se sometió a trabajos de restauración y se le añadieron paneles de interpretación ambiental, que según he oído, sufrieron el ataque de los vándalos, de esos que todavía cabalgan libres por nuestras latitudes. El segmento que vemos forma parte del Camino Real del Sur, que también ha sido restaurado en algunas zonas.

Camino de El Calvario (también llamado Camino Real), junto al Barranco de Afoga, en Guía de Isora.  Este camino, bastante abandonado y desconocido, ha sido cercenado por las obras del cierre del Anillo Insular.

Tramo del Camino de Cueva de La Teja, en Guía de Isora, Un camino vertical que recorría diferentes caseríos, como  Los Magunes, Deje, El Pinito, La Somada. Hoy está absolutamente desmembrado y desaparecido por varias carreteras, extracciones de áridos, el Anillo Insular y campos de golf.

Pared de piedra del camino de la Galería de Los Huecos, en las cumbres de Arafo. Este sendero se encuentra muy deteriorado, y en muchos puntos es bastante peligroso. Sin trabajos de restauración, llegará el momento en que desaparezca por completo.

Sendero del Barranco de Añavingo, en Arafo. Un lugar de gran importancia natural y patrimonial, y símbolo representativo de todos los araferos.


sábado, 12 de enero de 2013

GEOGRAFÍA SUBJETIVA, DEL COMPORTAMIENTO Y LA PERCEPCIÓN





La geografía de la percepción se esfuerza por descubrir los problemas generados por nuestro modo de uso del territorio y considera las formas activas de resolver estos problemas, mediante la reorganización del uso del espacio. 

Intenta comprender la interactuación entre las personas y el medio, pero mediante el conocimiento de los procesos psicológicos, a través de los cuales el sujeto aprehende el medio en el que vive, estudiando el modo en que estos procesos influyen en el comportamiento resultante. Cada individuo posee una escala propia y específica, que desarrolla mediante su particular praxis diaria. 
 
Mapas mentales: solamente para nuestro cerebro.

 


Esta corriente está relacionada con la psicología, la antropología psicológica y la psicología social, y más concretamente con el enfoque conductista, lo que la opone a la geografía cuantitativa. Al centrarse en la persona, procura hallar en ella las decisiones espaciales, valorando su conducta. Esto significa un regreso a la humanización de la geografía. Se desarrolla en dos períodos diferenciados. 

Durante la primera fase (década de los sesenta del S. XX) se va a define como una corriente renovadora del positivismo, adecuando los instrumentos de análisis a una definición que introduce las decisiones del libre albedrío individual, sin renunciar todavía al método deductivo, descubriendo las pautas del comportamiento espacial, estudiando la técnica del modelo de toma de decisiones, y definiendo las estructuras de mapas mentales. 

Puerto de Santa Cruz de Tenerife. 1927

En el segundo período se consolida una orientación que se identifica más con la geografía de la percepción, bajo un enfoque más humanístico y más subjetivo en la práctica. Se integran las aportaciones de la psicología, la antropología y la etología. 

Las bases esenciales del trabajo de la geografía de la percepción y el comportamiento son dos: 

  • Los comportamientos individuales son el resultado de las voluntades y decisiones personales 
  • Son los comportamientos individuales los que conducen a modelar el espacio. 

En el mundo desarrollado, ya no experimentamos el mundo desde la escala de un caminante. Nos hemos convertido en simples mercancías cargadas en diferentes medios de transporte que transitamos por espacios que no experimentamos, a veces, ni siquiera conocemos, aunque los recorremos cientos de veces al año. 

Detalle del Mapa de Santa Cruz de Tenerife, 1927. Barrios de Los
Llanos, El Cabo, El Monturrio y Cuatro Torres. Mucho ha cambiado
la ciudad.

Nuestros jóvenes se han acostumbrado a ser transportados a todos sitios (escuela, lugares de ocio, parques, instituto) desde la infancia hasta la adolescencia, lo que no les permite adquirir destrezas espaciales, perdiendo su independencia. No son capaces de expandir sus horizontes, para conocer nuevos ambientes, o para obtener libertad de movimiento por su cuenta. 

El mundo real es percibido a través de los baches de las calles, y solamente la pantalla del ordenador o de la televisión (cuando no la representación sesgada de los videojuegos) son su contacto con él. 

Nuestro uso del espacio modela la cultura, la salud y la psicología, por lo que debemos ser conscientes de nuestro medio, no sólo los “especialistas” (geógrafos, arquitectos, planificadores, paisajistas), porque nos vemos afectados por el espacio que nos rodea y la forma en que interactuamos con él. 

Mapas escolares hechos a mano.

Cada cultura tiene una experiencia propia que les permite percibir el espacio. Los occidentales consideramos las montañas como símbolos de poder (Olimpo, Ararat, Sinaí, Carmelo, Tabor, Atlas), por lo que nos retan, como a Prometeo, a escalarlas y conquistarlas, y eso nos conduce al Himalaya año tras año, desafío tras desafío. 

Sin embargo, en las culturas orientales, las montañas son los centros de grandes mandalas que se extienden por el paisaje como flores en una pradera. Acercarse al centro del mandala significa acercarse a la fuente de poder espiritual, por eso en el Tíbet, en el Monte Koya, en Xuan Kong Si, se establecen monasterios y centros de sabiduría. Esta cultura, informada por la religiosidad, llega a considerar que las montañas son sagradas. Muchos peregrinos pasean por las montañas, pero creen que es un sacrilegio ascender a las cumbres. 

La interpretación del paisaje, por lo tanto, depende de nuestra cultura, lo que influye en nuestro uso del espacio.

La percepción del paraíso: playas, arena y palmeras. Estereotipo de
Curro se va al Caribe.

Sin embargo, la interpretación del entorno también es informada por el sistema económico existente en cada momento, por lo que nuestras decisiones se ven a veces mediatizadas por estructuras superiores, y tomar opciones personales supone algo de esfuerzo, desafiando a veces los modelos imperantes. 

Revisar nuestra cultura y modo de vida es un desafío importante, ser conscientes de nuestro entorno, para resolver los problemas que han surgido respecto al cambio climático y el modelo energético vigente, ya que una gran parte de las emisiones de carbono se deben al uso y abuso que hacemos del transporte privado, por ejemplo. 

Aunque reciclemos en casa, si pasamos horas en
nuestro coche, difícilmente construiremos ciudades sostenibles

La posmodernidad asesinó a la historia, y de paso se llevó por delante a su hermana, la geografía. Los posmodernos y neoconservadores plantean que el espacio es irrelevante, pero esta visión pervertida del mundo es una ilusión que se ha venido abajo tras el 11 de septiembre de 2001, y sobre todo tras el estallido de la crisis de 2007-2008. 

La posmodernidad resultó ser un sueño engañoso del que nos estamos despertando con una resaca del demonio. El timo fue posible gracias a que nos hicieron creer en un crecimiento sin límite, en que los combustibles fósiles serían baratos ad eternum, y el espacio era infinito. 

Nos toca redescubrir el espacio a nivel psicológico y mental, y en un nivel práctico, para reorganizar la forma en que utilizamos el espacio. No es una cuestión menor e involucra a todo el mundo. Necesitamos nuevos cimientos que generen un cambio cultural que nos responsabilice de iniciar una nueva relación con el espacio y el lugar.
Mapas que nos llevan al error: Canarias bajo Baleares y asociada al Sur andaluz y las ciudades norteafricanas.
Mapas que nos llevan al error: Canarias bajo Baleares y asociada al Sur andaluz y las ciudades norteafricanas.