jueves, 18 de abril de 2013

San Borondón


Rebuscando entre papeles viejos, con idea de hacer un expurgo (cosa que casi nunca logro), encontré un apunte de hace unos quince años, con la referencia de que habíamos visto la Isla de San Borondón.
Sucedió un sábado luminoso de primavera, desde el Roque de Ayesa, al que un grupo de gente del Colectivo Izmaña para la difusión del senderismo y la fotografía de Arafo, subimos con idea de sacar fotos. Sobre las once de la mañana, mirando hacía La Palma, apareció de la nada, y permaneció allí durante un par de horas.
Recuerdo que se sacaron fotos, aunque yo no conservo ninguna en mis archivos. Pero lo cierto es que la vi.

San Borondón. Foto tomada por Manuel Rodríguez Quintero en 1958


La isla de Irlanda (Hibernia en latín, “Tierra invernal”) nunca estuvo sujeta a Roma, aunque recibió influencias de la romanización, sobre todo en la cultura y el comercio.
Desde tiempos prehistóricos, los irlandeses habían realizado incursiones en el mar, ya que su Imrama o sagas marinas, dan fe de ello. En los primeros siglos de la conversión al cristianismo, la llegada abundante de los religiosos católicos, que querían seguir evangelizando las tierras ignotas, estimularon la tradición irlandesa de la navegación.
Algunos monjes irlandeses parecen haberse asentado en Islandia antes de que finalice el siglo VIII y hasta haber navegado mucho más allá. Hay buenas razones para creer que visitaron la mayoría de islas de los archipiélagos del Atlántico Oriental, aunque no podemos asegurarnos. 

Grabado que representa la misa de San Borondón en los lomos de la
ballena.

Este ardor evangelizador, más bien imprudente, terminó tras un período de expansión al que le debemos una de las leyendas más fabulosas y persistentes del Atlántico: la Leyenda de la Isla de San Borondón (también llamado Brandán, Barandino, Brandano o Brendan).

San Borondón de Ardfert y Clonfert, conocido también como Brendan el Viajero, nació en Ciarraighe Luachra, cerca de la actual ciudad de Tralee, Condado de Kerry, Irlanda, en el año 484 y murió en Enachduin, ahora Annaghdown, en 577. 
Fue bautizado en Tubrid, cerca de Ardfert, por el Obispo Erc. Durante cinco años fue educado bajo la tutela de Santa Ita, y completó sus estudios con San Erc, quien lo ordenó sacerdote en 512. 
Entre los años 512 y 530 San Borondón erige monasterios benedictinos en Ardfert, Shanakeel o Baalynevinoorach, a los pies de Brandon Hill, desde donde emprendió su famoso viaje hacía el Jardín de las Delicias. 
Los antiguos calendarios irlandeses asignan una fiesta especial para la "Egressio familiae S. Brendani ", el 22 de marzo, y San Angus de Culdee, en su letanía, al final del siglo VIII, invoca "los sesenta que acompañaron a San Brendan en su búsqueda de la Tierra de la Promesa". 

Naturalmente, la historia de los siete años de travesía se difundió por las islas Británicas, e incluso por el continente, y una multitud de peregrinos y estudiantes acudieron a Ardfert. Así, en pocos años, nacieron muchas casas religiosas en Gallerus, Kilmalchedor, Brandon Hill, y las Islas Blasquet, a fin de satisfacer las necesidades de los que vinieron para encontrar orientación espiritual en San Borondón.

The Voyage of St. Brendan 8778 St Brendan wearing a bishop's mitre and 12 followers in a boat sailing and rowing to Ireland... Buy  original affordable art online
El Viaje de San Brendan. Brian Whelan 

Una vez establecida la Sede de Ardfert (su ciudad natal), San Borondón siguió fundando monasterios por Irlanda y hacia el año 550 viajó a Gales, donde dejó huellas de su celo apostólico y después de tres años de misión en Gran Bretaña, regresó a Irlanda, e hizo mucho bien, fundando conventos y erigiendo nuevas parroquias. Su más célebre fundación fue Clonfert, en 557, sobre la que designó a San Moinenn como Prior y Jefe Maestro. Fue uno de los doce apóstoles de Irlanda y uno de los primeros santos irlandeses. San Borondón fue enterrado en Clonfert, y su fiesta se celebra el 16 de mayo.

San Borondón: con los símbolos de sus carismas: la
fundación de nuevas sedes y la navegación.

Esta isla, real o imaginaria, parte del relato titulado "Navegación de San Borondón”, pero su creencia fue tan importante que todavía aparecía en algunos mapas en el S. XVIII. 
La leyenda de su viaje se extendió durante siglos por la Europa cristiana. De acuerdo con la citada Navigatio partió el 22 de marzo del 516 con otros diecisiete monjes en un barco para buscar el Paraíso Terrenal. 
Después de un largo viaje, recaló en un mar lleno de islas; la identidad de éstas ha sido motivo de controversias, y se ha afirmado que posiblemente se tratara de Terranova, lo que haría de Borondón el primer occidental en llegar a América, aunque también se las identifica con las islas del mar Caribe o las islas Canarias.

¿La Isla de San Borondón?
La fábula cuenta que los monjes celebraron una misa de resurrección en una isla que resultó ser una gran ballena, porque el cielo y las estrellas se movían hacía el Este. Los monjes alabaron al señor por el don de un barco sin velas ni remos. La derrota duró unos cuarenta  días, guiados por la Divina Providencia y a través del Océano tenebroso.
El Espíritu reveló a San Brendan el nombre del animal marino: Jasconius, el primer pez que habitó las aguas tras la Creación, que les llevó hasta una isla paradisíaca  con cientos de bellos pájaros desconocidos, mares de aguas limpias y brillantes, llenos de peces, con árboles de frutos exóticos y sabrosos, con profusión de aguas corrientes. 

Los monjes permanecieron allí durante siete años, y así nació la leyenda de la isla errante en las aguas del Océano Atlántico.

(Continuará).

Mapa de la Isla de San Borondón de Leonardo Torriani (1590)












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