sábado, 26 de enero de 2013

Caminos y senderos de Tenerife


Existen numerosos senderos en la isla de Tenerife, algunos de ellos muy conocidos y frecuentados, como el Camino de las Vueltas de Taganana, o el sendero de Chamorga. Ni hablar del Barranco de Masca, o el del Barranco del Infierno, que se han convertido en senderos turísticos (y también el de Los Escurriales o Paisaje Lunar). Son clásicos Siete Cañadas, Cuevas Negras, Taborno, Chinamada o La Fortaleza. Sin embargo existen multitud de caminos poco conocidos, sobre todo en el Sur. Aquí muestro algunos de ellos.



Caleta del Ganado, junto a la Montaña de Abades. Existe un sendero costero que prácticamente recorre todo el  litoral del sur. Uno de los tramos más interesantes es el que recorre la costa de Arico entre La Punta de Abona y la desembocadura del Barranco del Río.

Tramo del sendero de Los Atajos, en Arafo, antes de llegar a la Carreta de La Cumbre. Forma parte de un gran sendero que une Arafo, subiendo desde La Calzada, La Montañeta, Ajafoña, Media Montaña y Los Lomitos con la Cumbre Dorsal. Muchos segmentos están empedrados, como es el caso del de la imagen

Tramo del mismo sendero anterior, pero ya en la Montaña de Articosia, antes de llegar  a la Casa  La Loca. Es un sendero que se ha conservado relativamente en buen estado, a pesar de sufrir de vez en cuando los estragos de los brutales descensos en bicicleta.

Sendero de la Fuente de Tamaide, en San  Miguel de Abona. El empedrado se mantiene en algunos sectores del mismo. Hace unos años se sometió a trabajos de restauración y se le añadieron paneles de interpretación ambiental, que según he oído, sufrieron el ataque de los vándalos, de esos que todavía cabalgan libres por nuestras latitudes. El segmento que vemos forma parte del Camino Real del Sur, que también ha sido restaurado en algunas zonas.

Camino de El Calvario (también llamado Camino Real), junto al Barranco de Afoga, en Guía de Isora.  Este camino, bastante abandonado y desconocido, ha sido cercenado por las obras del cierre del Anillo Insular.

Tramo del Camino de Cueva de La Teja, en Guía de Isora, Un camino vertical que recorría diferentes caseríos, como  Los Magunes, Deje, El Pinito, La Somada. Hoy está absolutamente desmembrado y desaparecido por varias carreteras, extracciones de áridos, el Anillo Insular y campos de golf.

Pared de piedra del camino de la Galería de Los Huecos, en las cumbres de Arafo. Este sendero se encuentra muy deteriorado, y en muchos puntos es bastante peligroso. Sin trabajos de restauración, llegará el momento en que desaparezca por completo.

Sendero del Barranco de Añavingo, en Arafo. Un lugar de gran importancia natural y patrimonial, y símbolo representativo de todos los araferos.


viernes, 18 de enero de 2013

Comandante Chávez




Estoy hasta las narices de tanta contaminación informativa, de tantas mentiras, y de tanto memo en nuestras tierras canarias, donde hemos olvidado la historia y parece que hemos sido siempre millonarios con tres coches en la puerta. 
La Revolución bolivariana se convirtió, en 1999, en la punta de lanza de una oleada de gobiernos de progreso que están cambiado América Latina y que están mostrando un continente nuevo. Miedo me da, cuando los emigrantes bolivianos te cuentan que están regresando a sus ciudades de origen porque en Bolivia ya es posible encontrar trabajo, y en España ya llevan muchos meses en el paro. Lo mismo ha pasado con argentinos, ecuatorianos o uruguayos, todos bajo gobiernos de progreso. 


Europa se está reconvirtiendo, bajo el gobierno del euro y de una Alemania ultraliberal, bajo el patrocinio de la peor burguesía existente en muchas décadas, en una Europa empobrecida y retrógrada, donde los trabajadores no tienen derechos y los gobiernos solamente piensan en pagar deuda: exactamente igual a la América de los años ochenta y noventa. 

En 2013, Europa continuará en recesión, Estados Unidos tendrá un débil crecimiento, alto déficit y descomunal endeudamiento, y los países emergentes crecerán por debajo de sus expectativas. La principal consecuencia de la crisis económica continuará siendo el alto nivel de desempleo, que a su vez refuerza el circulo vicioso de la pobreza y desaparición de las clases medias. 


Si nuestras economías no logran un nivel de actividad que les permita resolver la alta tasa de desempleo que sufrimos, no es aventurado presagiar que el actual panorama de crisis se muestre estacionario o se agrave.





Nos urge comenzar a construir una nueva arquitectura económica y financiera que permita dotarnos de instituciones propias que propicien el reparto de los excedentes a favor del desarrollo sostenible, aspirando a la igualdad social y la simetría económica.


El problema que tenemos los europeos con América Latina, es que no pensamos como ellos. No vivimos como ellos, y no sentimos como ellos. América Latina y el Caribe ya no es más el patio trasero de los USA. La doctrina Monroe ha muerto. América Latina ya ha tomado su propio camino en lo económico, en lo político y, sobre todo en lo social. 



Y eso que han existido maniobras, no tan sangrientas como los golpes de estado de República Dominicana o de Chile y Argentina en los sesenta y setenta pero que han depuesto a presidentes elegidos democraticamente, como los de Paraguay o de Honduras. 
Maniobras que están intentando minar el Poder Popular del PSUV, renovado en las urnas y ejemplificado en su Comandante en Jefe, Hugo Chávez. 



Venezuela es ejemplo de que es posible una política económica al margen de los postulados del FMI, que apueste por la creación de riqueza con estabilidad macroeconómica y al mismo tiempo una radical política de inclusión social, no asistencialista, sí preparatoria de la fuerza humana de la nación para que desde la ciencia, la técnica y la cultura se pueda dar el salto al desarrollo, a la igualdad sustantiva, al socialismo.

Dejemos que sean los pueblos los que ejerzan su propia soberanía y que elijan el camino que han de seguir. Basta ya de tanto eurocentrismo y tanta tontería.






sábado, 12 de enero de 2013

GEOGRAFÍA SUBJETIVA, DEL COMPORTAMIENTO Y LA PERCEPCIÓN





La geografía de la percepción se esfuerza por descubrir los problemas generados por nuestro modo de uso del territorio y considera las formas activas de resolver estos problemas, mediante la reorganización del uso del espacio. 

Intenta comprender la interactuación entre las personas y el medio, pero mediante el conocimiento de los procesos psicológicos, a través de los cuales el sujeto aprehende el medio en el que vive, estudiando el modo en que estos procesos influyen en el comportamiento resultante. Cada individuo posee una escala propia y específica, que desarrolla mediante su particular praxis diaria. 

Mapas mentales: solamente los entendemos nosotros.

Esta corriente está relacionada con la psicología, la antropología psicológica y la psicología social, y más concretamente con el enfoque conductista, lo que la opone a la geografía cuantitativa. Al centrarse en la persona, procura hallar en ella las decisiones espaciales, valorando su conducta. Esto significa un regreso a la humanización de la geografía. Se desarrolla en dos períodos diferenciados. 

Durante la primera fase (década de los sesenta del S. XX) se va a define como una corriente renovadora del positivismo, adecuando los instrumentos de análisis a una definición que introduce las decisiones del libre albedrío individual, sin renunciar todavía al método deductivo, descubriendo las pautas del comportamiento espacial, estudiando la técnica del modelo de toma de decisiones, y definiendo las estructuras de mapas mentales. 

Puerto de Santa Cruz de Tenerife. 1927

En el segundo período se consolida una orientación que se identifica más con la geografía de la percepción, bajo un enfoque más humanístico y más subjetivo en la práctica. Se integran las aportaciones de la psicología, la antropología y la etología. 

Las bases esenciales del trabajo de la geografía de la percepción y el comportamiento son dos: 

  • Los comportamientos individuales son el resultado de las voluntades y decisiones personales 
  • Son los comportamientos individuales los que conducen a modelar el espacio. 

En el mundo desarrollado, ya no experimentamos el mundo desde la escala de un caminante. Nos hemos convertido en simples mercancías cargadas en diferentes medios de transporte que transitamos por espacios que no experimentamos, a veces, ni siquiera conocemos, aunque los recorremos cientos de veces al año. 

Detalle del Mapa de Santa Cruz de Tenerife, 1927. Barrios de Los
Llanos, El Cabo, El Monturrio y Cuatro Torres. Mucho ha cambiado
la ciudad.

Nuestros jóvenes se han acostumbrado a ser transportados a todos sitios (escuela, lugares de ocio, parques, instituto) desde la infancia hasta la adolescencia, lo que no les permite adquirir destrezas espaciales, perdiendo su independencia. No son capaces de expandir sus horizontes, para conocer nuevos ambientes, o para obtener libertad de movimiento por su cuenta. 

El mundo real es percibido a través de los baches de las calles, y solamente la pantalla del ordenador o de la televisión (cuando no la representación sesgada de los videojuegos) son su contacto con él. 

Nuestro uso del espacio modela la cultura, la salud y la psicología, por lo que debemos ser conscientes de nuestro medio, no sólo los “especialistas” (geógrafos, arquitectos, planificadores, paisajistas), porque nos vemos afectados por el espacio que nos rodea y la forma en que interactuamos con él. 

Mapas escolares hechos a mano.

Cada cultura tiene una experiencia propia que les permite percibir el espacio. Los occidentales consideramos las montañas como símbolos de poder (Olimpo, Ararat, Sinaí, Carmelo, Tabor, Atlas), por lo que nos retan, como a Prometeo, a escalarlas y conquistarlas, y eso nos conduce al Himalaya año tras año, desafío tras desafío. 

Sin embargo, en las culturas orientales, las montañas son los centros de grandes mandalas que se extienden por el paisaje como flores en una pradera. Acercarse al centro del mandala significa acercarse a la fuente de poder espiritual, por eso en el Tíbet, en el Monte Koya, en Xuan Kong Si, se establecen monasterios y centros de sabiduría. Esta cultura, informada por la religiosidad, llega a considerar que las montañas son sagradas. Muchos peregrinos pasean por las montañas, pero creen que es un sacrilegio ascender a las cumbres. 

La interpretación del paisaje, por lo tanto, depende de nuestra cultura, lo que influye en nuestro uso del espacio.

La percepción del paraíso: playas, arena y palmeras. Estereotipo de
Curro se va al Caribe.

Sin embargo, la interpretación del entorno también es informada por el sistema económico existente en cada momento, por lo que nuestras decisiones se ven a veces mediatizadas por estructuras superiores, y tomar opciones personales supone algo de esfuerzo, desafiando a veces los modelos imperantes. 

Revisar nuestra cultura y modo de vida es un desafío importante, ser conscientes de nuestro entorno, para resolver los problemas que han surgido respecto al cambio climático y el modelo energético vigente, ya que una gran parte de las emisiones de carbono se deben al uso y abuso que hacemos del transporte privado, por ejemplo. 

Aunque reciclemos en casa, si pasamos horas en
nuestro coche, difícilmente construiremos ciudades sostenibles

La posmodernidad asesinó a la historia, y de paso se llevó por delante a su hermana, la geografía. Los posmodernos y neoconservadores plantean que el espacio es irrelevante, pero esta visión pervertida del mundo es una ilusión que se ha venido abajo tras el 11 de septiembre de 2001, y sobre todo tras el estallido de la crisis de 2007-2008. 

La posmodernidad resultó ser un sueño engañoso del que nos estamos despertando con una resaca del demonio. El timo fue posible gracias a que nos hicieron creer en un crecimiento sin límite, en que los combustibles fósiles serían baratos ad eternum, y el espacio era infinito. 

Nos toca redescubrir el espacio a nivel psicológico y mental, y en un nivel práctico, para reorganizar la forma en que utilizamos el espacio. No es una cuestión menor e involucra a todo el mundo. Necesitamos nuevos cimientos que generen un cambio cultural que nos responsabilice de iniciar una nueva relación con el espacio y el lugar.
Mapas que nos llevan al error: Canarias bajo Baleares y asociada al Sur andaluz y las ciudades norteafricanas.


lunes, 7 de enero de 2013

Geografía Crítica. Segundo Capítulo.







La crisis del Estado del Bienestar, la crisis del Capitalismo financiero, la incapacidad del estado occidental liberal o socialdemócrata de solucionar los problemas de los ciudadanos, el alarmante aumento del paro en los países europeos y en los Estados Unidos, nos lleva a un replanteamiento de la geografía crítica, superado ya el posmodernismo y a la vista de que la solución institucional a los problemas sociales ha fracasado. 

Retomemos algunas causas por las cuales nació la Geografía Radical: 

· ¿Ha sido capaz el paradigma positivista de resolver las dudas sobre la solvencia del capitalismo? 

· ¿La Geografía de corte tecnocrático es capaz, desde la estructura del sistema, de arreglar la crisis, no ya económica, sino la ecológica o ambiental? 

Diez años del "Prestige"

· ¿Hemos acabado con los problemas sociales, y resuelto las injusticias? ¿Se han resuelto las dificultades de desarrollo en nuestros países capitalistas, y hemos terminado con los desequilibrios regionales? 

· ¿Hemos corregido las desigualdades sociales y cerrado la brecha entre pobres y ricos? ¿Somos conscientes los geógrafos, como científicos sociales de que se han agravado los problemas de las personas y de las clases medias se están viendo sometidas a tiranías que la están eliminando poco a poco? 

· ¿Se han terminado los conflictos bélicos, sobre todos los de corte imperialista donde intervenimos los países desarrollados? 

· ¿Hemos detenido las dificultades de pobreza y desarrollo en el Tercer Mundo? 

· ¿Han cesado las reivindicaciones ecologistas? 

Si hemos contestado con mayoría de noes a las preguntas, la geografía radical aún tiene un papel que desempeñar en el panorama de nuestra ciencia. 

Las paredes hablan

Ya en mis comienzos en la Facultad empecé a darle vueltas a una tendencia que no me parecía del todo correcta: los geógrafos, intentando convertirse en una ciencia “seria” empezaron a usar y abusar de la cuantificación y creer que el empirismo positivista era el paradigma acertado. Hasta el punto de considerar que las opiniones propias “contaminaban” la necesaria objetividad científica. Está claro que una persona, sea un científico o un campesino ágrafo, no es un objeto, sino un sujeto. 

Si las ciencias no son críticas, si callamos, estamos dando la razón (como en ese viejo aforismo latino, “el que calla, otorga”) a los defensores de las injusticias, al orden político y social imperante. 

El espacio es un producto social. Las sociedades, en su avance por la historia, han construido y destruido paisajes. 

Leí mi primer artículo de la revista “Antipode” en 1998, pero era un número atrasado, de los años setenta, un artículo de Blaut, acerca de los guetos en las ciudades y su tratamiento como sectores coloniales, una reflexión acerca de los barrios de chabolas y de sus habitantes, mayoritariamente negros y latinos (el tercer mundo dentro del primero). 

La ciudad de la permanente pobreza

En estos primeros tiempos de carrera leí a Harvey, por supuesto, a Bunge, Peet, Santos, al mismo tiempo que encontraba la revista española Geocrítica y leía a Horacio Capel, pero, será por mi deriva a lo francés, el que me conquistó fue Yves Lacoste y su “La Geografía un arma para hacer la guerra”. Para acabar con el panorama europeo leí “Marxismo y geografía” de Massimo Quaini. 

Mi aumento de conocimientos conllevó a que tomara conciencia sobre mi estilo de vida, sobre las elecciones que tomaba a lo largo del transcurrir cotidiano y cómo influían mis acciones en todo ello. El mundo es social y económicamente injusto, y son nuestros cambios de actitudes los que pueden mejorar la situación. 

Evidentemente, descubrí que la geografía no podía ser más un saber enciclopédico, al mismo tiempo de me di cuenta del interés que existía por los problemas espaciales y el tratamiento de los lugares, en disciplinas como el Arte, la Historia, la Economía o la Biología. Fue el momento del estallido de la ordenación del territorio y se empezaron a redactar Planes Generales, Parciales, Planes de Reforma Interior, los instrumentos de ordenación de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias… parecía que la planificación era la panacea que iba a solucionar todos los problemas, tanto territoriales como sociales, y políticos, urbanistas, planificadores, e incluso activistas sociales y ecologistas confiaban en ella. 

Manifestaciones en Madrid

Las ciudades y pueblos empezaron a dibujar y construir lugares atractivos, centros singulares de carácter cultural, vías que solucionaran los problemas de tráfico (conozco un pueblo de dos mil habitantes que construyó una calle de “circunvalación”) 

Quizá los noventa fueron los años en que la sociedad, “afianzada la democracia”, empezó a tomar conciencia de las decisiones que podía tomar y empezó a actuar sobre el territorio. 

Los arquitectos y urbanistas pensaron que los paisajes urbanos estaban anticuados, y los lugares necesitaban una renovación, que trajese al mismo tiempo la prosperidad. 

Auditorio de Tenerife. Los edificios en sí no resuelven los problemas
urbanos de una ciudad.

Eclosionó el gusto por lo verde, por el contacto con la tierra y los seres vivos. Los ecologistas y defensores del patrimonio también pensaron que era bueno que la gente conociera el entorno, porque no se ama lo que no se conoce, y no se destruye o se permite la destrucción, de lo que se ama . 

Los teóricos sociales pensaron que a través de las mejoras en las viviendas y en los barrios, de la eliminación de las ciudades verticales, se corregirían las desigualdades y los desequilibrios de nuestro tiempo. 

Pero estalló la crisis. Primero se empezó a revelar la crisis ecológica, y después llegó la marea negra de la crisis económica, y ambas han dejado y están dejando numerosas víctimas. Ambas se desarrollan en el territorio, donde confluyen y se enfrentan todos los actores y sujetos del mundo capitalista en el que vivimos. Ambas dejan huellas en el espacio. Ambas pueden ser analizadas por una lente geográfica, y en parte la causa de ambas han sido las malas relaciones de la formación social con su estructura espacial.

(Continuará).

'Roots of radical geography' by Clark Akatiff, August 2012
Las raíces de la geografía radical.

jueves, 3 de enero de 2013

Geografía de las religiones





Vaya por delante que acabo de conocer la existencia del GORABS (Geography of Religions and Belief Systems; Geografía de las Religiones y Sistemas de Creencias), que es un grupo especializado de la Asociación de Geógrafos Americanos, que fue creado para promover el estudio geográfico de los fenómenos religiosos, incluyendo (pero no limitado) a los grupos religiosos, el comportamiento, la cultura material y las relaciones humano-ambientales desde una perspectiva religiosa. 



Puede parecer que la religión y la geografía tienen poco en común, puesto que conozco pocos geógrafos interesados en la teología y pocos teólogos interesados en el estudio de la geografía.

Jerusalén a mediados del Siglo XIX.

El vínculo entre ambas disciplinas se establece cuando nos preguntamos por los lugares en los que se desarrollan las religiones, las diferencias entre los cultos dependiendo de los lugares del mundo y como la religión afecta a las diferentes personas. Por tanto, todo esto puede ser estudiado desde el punto de vista geográfico ya que hablamos de transformación del paisaje, de lugares y de ubicaciones 


Las grandes religiones monoteístas, por poner un ejemplo, nacen en lugares determinados (Palestina, Arabia), se distribuyen por el mundo (Norte de África, Asia Menor Mediterráneo) y se generan cambios con el paso del tiempo (Jerusalén:  judía, cristiana y musulmana). 


Existen causas para estos cambios espaciales, basadas en la evolución de las religiones, y generan procesos que cambian las pautas espaciales que, con el paso del tiempo, crean paisajes vinculados a cada religión. 

Candelaria: Cueva de San Blas, en Achbinico, primera residencia de la Virgen y lugar
sagrado para los guanches. Al fondo, Basílica de Candelaria.

La experiencia religiosa es un aspecto concreto de la relación que se produce en toda religión. Todo fenómeno religioso, contiene la puesta en relación de una persona o un grupo de personas con una realidad a la que consideran superior. La experiencia religiosa se refiere a esa relación en cuanto vivida por ese sujeto y pasada por las múltiples facetas de su psiquismo. Designa, pues, la vivencia por el sujeto religioso de su relación con el mundo de lo sobrehumano. La persona religiosa es aquella que busca la trascendencia y un significado para el mundo.

Granja amish, no mecanizada en Pennsylvania.

¿Cómo influyen las religiones en las personas? Históricamente, determinados grupos étnicos, culturas, sistemas de gobierno y modos de vida han fundamentado su identidad en una religión. Tíbet y el budismo, la India y el hinduismo, el Japón tradicional y el sintoísmo, o el cristianismo y su firme asiento en occidente. 

Las diferentes religiones han dejado una impronta en el paisaje, debido a los diferentes modos de vida, a los usos y costumbres. Los Edificios religiosos han presidido la disposición de nuestros pueblos (catedrales, iglesia matriz, los templos de la Acrópolis), algunas tradiciones, por ejemplo las romerías y los caminos de peregrinación, como el Camino de Santiago, han vertebrado la red de caminos de una región. El culto y los deberes litúrgicos sirven para gestionar el tiempo (viernes, sábados o domingos festivos, dependiendo de que seas musulmán, judío o cristiano), Cuaresma, Ramadán, Yom Kippur. La liturgia católica, precisa de aceite, vino y pan, por lo que han sido cultivados los olivos, las viñas y el trigo en otros continentes, más allá de su punto de origen mediterráneo. 


Olivos, trigo y viñedos, la trilogía mediterránea. importante en la liturgia cristiana: pan y vino
para la Eucaristía y el aceite de oliva, bien para elaborar Santos Óleos o para mantener encendida
la luz del Santísimo.
Las religiones se distribuyen por el territorio de manera diferente, desde una escala global a una escala local. 
El primer tema es la distribución de la religión, que puede ser estudiada a diferentes escalas, desde lo global a lo local. 
A escala mundial, nos podemos cuestionar qué religiones dominan en Asia, América o Europa, y nos podemos preguntar las razones para ello. 
En una escala de detalle, local, regional o incluso urbana, podemos estudiar cuestiones relacionadas con la dinámica de las religiones, el declive de algunas, la aparición de nuevas religiones, y los cambios que se producen a lo largo del tiempo. Todo ello puede llegar a afectar el espacio donde se desarrolla el culto. 

El Camino de Santiago vertebró el Norte de España durante siglos y fue vía de
penetración de importantes innovaciones durante la Edad Media.


El segundo tema es la ubicación de los espacios y lugares sagrados y la influencia de éstos en los movimientos de la gente. No podemos obviar que hay lugares de especial relevancia para la religión católica, por ejemplo: Jerusalén, Santiago de Compostela, Lourdes, Fátima, Roma. Incluso a escala insular tenemos Candelaria. Es evidente que la llegada de miles de peregrinos a lo largo del año o en fechas muy señaladas puede tener impactos destacados en el medio ambiente o en las economías locales de estos lugares. 
¿Por qué estos lugares son sagrados? ¿Por qué Santiago no le dice nada a un musulmán, La Meca es neutra para un judío y, sin embargo, Jerusalén es fundamental para judíos, cristianos y musulmanes? Los geógrafos de la religiones han trabajado con especial predilección la distribución de los espacios sagrados. 

La partición de la India en tres estados: India, de mayoría hindú; Pakistán occidental
y Pakistán Oriental (tras la guerra de 1971, se independizó con el nombre de
Bangladesh), y Ceylán (Sri Lanka) de mayoría budista.

Otros enfoques abordados en menor medida son las relaciones entre religión y cultura local en un ámbito de estudio determinado: ¿Cómo influye la religión católica en la definición cultural de España o Polonia? ¿Cuál es el papel jugado por la religión en la creación de realidades políticas determinadas, como los mormones de Utah, los literalistas bíblicos cristianos en el Cinturón de la Biblia del sur de los EE.UU.; la creación del Estado de Israel, la partición de la India o la existencia de la región de Irlanda del Norte ? 


¿Existen factores religiosos que han influido en la creación de paisajes culturales determinados? Pensemos en factores de segregación (ya extintos, afortunadamente) que dieron lugar a barrios como los ghettos italianos o las juderías españolas donde vivían los hebreos; o los paisajes agrícolas característicos de los Amish en Pennsylvania u Ohio, en medio de zonas mineras o industriales.

La Meca