lunes, 31 de enero de 2011

Algunas fotos recientes del álbum.


Palmera canaria (Phoenix canariensis). Sus frutos se llaman tamaras. Su savia fresca es el guarapo, y guisado da la miel de palma.

Palmera africana( Phoenix dactylifera). Sus frutos son los sabrosos dátiles.



El Sacromonte granadino. Cruz de la Abadía.



Pino Gordo de Vilaflor: Pino Canario (Pinus canariensis) 45'12 metros de altura, 9,36 metros de circunferencia a metro y medio del suelo y un diámetro máximo de 3,15 metros. Por fin es patrimonio público de todos los tinerfeños.



Matorral abierto de retamas (Spartocytisus supranubius) en el Llano de Ucanca.



Lagarto tizón (Gallotia galloti) sobre una piedra en el Malpaís de Güímar



Verode (Kleinia neriifolia), creciendo dentro de un cardón (Euphorbia canariensis)




Tabaiba Amarga (Euphorbia obtusifolia) en el valle de La Orotava, cerca del Puerto de La Cruz

sábado, 29 de enero de 2011

Gaia




Hace casi cuarenta años, en 1972, James Lovelock propuso la Hipótesis Gaia (hoy considerada Teoría, al fin), llamada así por la diosa de la tierra de los grecolatinos. La comunidad de científicos de aquella época puso el grito en el cielo (nunca mejor dicho), y lo acusaron de apelar a la magia y a la mística.

Pero Lovelock no era un astrólogo, ni un echador de cartas. Tachado de independiente, liberal y outsider, trabajó en el proyecto SETI, (búsqueda de vida extraterrestre inteligente) con Lynn Margoulis, Carl Sagan y Anne Druyan  y en el Programa Viking, para el que diseñó la instrumentación que usó la nave robot en su exploración de vida en Marte. Pero su campo de estudios toca la química, medicina, meteorología, las ciencias ambientales y también inventó el detector de captura de electrones, que permitió detectar componentes tóxicos en regiones tan remotas como la Antártida. Por tanto, el curriculum de James Ephraim  Lovelock era intachable, pero parecía que se le había dislocado la mollera.





Lovelock presentó su hipóteis con el esquema de un trabajo científico ortodoxo, obteniendo las pruebas para su propuesta de la observación y la literatura científica, como se supone que debe hacer un científico.
Su planteamiento es el siguiente: la Biosfera del planeta Tierra puede considerarse como un único organismo a escala planetaria en el que todas sus partes están relacionadas, pero son tan independientes como las células de nuestro cuerpo. Ese ente colectivo merecía un nombre propio. Un vecino de Lovelock lo bautizó (nada menos que William Golding, periodista, dramaturgo, Premio Nobel de Literatura y autor de El señor de las moscas), lo llamó Gaia.

La composición del aire de la Tierra proclama la existencia de vida. La atmósfera terrestre contiene una gran cantidad de oxigeno libre, que es un elemento químico muy activo. El hecho de que se encuentre libre en esas cantidades en la atmósfera significa que tiene que haber algo que lo esté reponiendo constantemente. Si esto no fuera así, hace mucho tiempo que el oxígeno atmosférico habría reaccionado con otros elementos (oxidando el hierro de las rocas de la Litosfera y habría desaparecido, como hemos descubierto en Marte, donde todo el oxigeno que había en la atmósfera se agotó desde hace milenios).

Ese "algo" que repone el oxígeno sólo podía ser una cosa: la vida. Es la vida (las plantas verdes con clorofila) lo que produce constantemente este oxígeno en nuestro aire; con ese mismo oxígeno cuenta el resto de la vida para sobrevivir.

Partiendo de esto, la idea de Lovelock es que la vida (toda la vida de la tierra en su conjunto) interacciona y tiene la capacidad de autorregularse para mantener su entorno de manera que sea posible la continuidad de su propia existencia. Si algún cambio medioambiental amenazara a la vida, ésta actuaría para contrarrestar el cambio.

El término técnico para este tipo de comportamiento es homeostasis. Según Lovelock, Gaia (el conjunto de toda la vida en la tierra) es un sistema homeostático (que busca el equilibrio dinámico). Este sistema que se regula a sí mismo, no sólo se adapta a los cambios, sino que incluso hace sus propios cambios alterando su medio ambiente siempre que sea necesario para su bienestar. Hay pruebas de comportamiento homeostático:

Los mares deberían ser muchos más salados de lo que son en realidad, debido a que los ríos de la Tierra están disolviendo continuamente las sales de los suelos por los que fluyen y las transportan en grandes cantidades a los mares. Por contra, el agua que los ríos añaden cada año no permanece en el océano. El agua pura se elimina por evaporación debido al calor solar, para formar nubes que terminan cayendo de nuevo como lluvia; mientras las sales que contenían estas aguas se quedan en la disolución marina. La concentración actual de sal en los océanos del planeta es justo la adecuada para las plantas y animales marinos que viven en ellos. Cualquier aumento significativo resultaría desastroso. A los peces (y a otros modos de vida marinos) les cuesta un gran esfuerzo evitar que la sal se acumule en sus tejidos y les envenene; si en el mar hubiera mucha mas sal de la que hay, no podrían.


En los charcos de las salinas, la salmuera expuesta al sol aumenta su salinidad cada vez más hasta que el cloruro sódico queda en piedras o escamas, pero en el Oceáno no ocurre eso, ya que su contenido en sales ha permanecido constante a lo largo de todo el periodo geológico. ¿Cómo se elimina el exceso de sal en el mar?. Se conoce un proceso que podría ser el responsable. Las bahías y brazos de mar poco profundos se quedan aislados. El sol evapora el agua y quedan lechos salinos que con el tiempo son recubiertos por polvo, arcilla y roca impermeable. Cuando el mar vuelve para recuperar la zona, la capa de sal fósil esta sellada y no se reincorpora al Oceáno. Así, milenio tras milenio, los océanos se liberan del exceso de sal y mantienen su concentración salina más o menos estable.

Lovelock y Watson diseñaban un modelo de simulación al que llamaron Daisyworld (El Mundo de Las Margaritas) para explicar el modo que se ha mantenido constante la temperatura de la Tierra. En los orígenes de la Tierra, la radiación solar era una quinta parte de la actual. Con tan poca luz solar para calentarse, los océanos deberían haberse congelado, pero eso no ocurrió porque en aquel entonces la atmósfera terrestre contenía mas dióxido de carbono que en la actualidad y entonces aparecen los organismos con clorofila y reducen la proporción de dióxido de carbono en el aire.
A medida que el sol subía la temperatura, el dióxido de carbono, con sus propiedades de retención del calor, disminuía en la medida exacta a lo largo de milenios.

Gaia actuaba por medio de las plantas para mantener el mundo a la temperatura óptima para la vida.

lunes, 24 de enero de 2011

Tindaya





El Gobierno de Canarias anunció ayer la aprobación de la declaración de impacto ambiental del Proyecto Monumento Montaña Tindaya, un proyecto para excavar en su interior un cubo de 50 x 50 x 50, con dos tragaluces hasta su cima y un túnel de entrada de 200 metros, en forma de Monumento a la Tolerancia del tamaño de un edificio de 15 pisos en la montaña sagrada de los mahos.
Este trámite es fundamental para la aprobación definitiva del proyecto del escultor vasco Chillida, que habló con la Montaña y el respondió con la idea de labrar ese tremendo hueco en sus entrañas (con altas dosis de radioactividad natural, ya que la Isla de Fuerteventura indica dos picos importantes correspondientes a Tindaya y Ajuy, que presentan de forma localizada unas dosis anuales de 3 mSv (milisievert), frente a una dosis relativamente baja en el resto de la isla en torno a 0,4 mSv).
El Monumento Natural de Tindaya, ocupa 186,7 hectáreas del municipio de La Oliva, fue declarado por la Ley de Declaración de Espacios Naturales de Canarias como Paraje Natural de Interés Nacional de Montaña Tindaya y reclasificado por la Ley de Espacios Naturales de Canarias como Monumento Natural. Además es por definición área de sensibilidad ecológica.


Las Normas de Conservación del Monumento Natural responden a la plena garantía de la preservación integral y conjunta de los valores de este espacio. Cuenta con la protección parcial de su territorio, a través de la aplicación de la Ley del Patrimonio Histórico Español, que declara Bien de Interés Cultural (BIC) las cuevas, los abrigos y lugares que contengan manifestaciones de arte rupestre, albergando yacimientos de relevancia patrimonial, además de constituir un refugio de creencias aborígenes( los podomorfos y las zonas de habitación y talleres líticos).



A esta consideración cultural hay que sumar su gran importancia natural, ya que la zona encierra un alto valor científico por su origen volcánico y, además, es el lugar donde habitan especies de flora y fauna silvestres amenazadas, como la cuernúa (Caralluma burchardii), una planta incluida en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias, amparada por la Directiva 92/43/CEE, del Consejo de 21 de mayo de 1992, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres. Asimismo, linda con la Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA), denominada Lajares, Esquinzo y costa del Janubio, cuya propuesta de declaración fue realizada por el Gobierno de Canarias el 17 de octubre de 2006. El motivo que justifica la designación del entorno de Tindaya como ZEPA es, eminentemente, la reconocida importancia de la localidad para la conservación de las poblaciones insulares de aves esteparias (hubara, guirre).


La verdad es que en estos momentos de crisis, más que un monumento hueco en el interior de la montaña, también se podría plantear esculpir las caras de los presidentes del gobierno de Canarias (serán unos siete, creo, como los enanitos de Blancanieves), al estilo del monte Rushmore.


jueves, 20 de enero de 2011

Cumbres de Güímar.




En estas zonas altas del Valle de Las Higueras, encontramos, en un principio, depósitos piroclásticos y coladas desprovistas de vegetación, si exceptuamos algunos ejemplares dispersos de alelí, retamas, codesos, tomillos y cabezones, que poseen un evidente interés geomorfológico, de paisaje y de recarga del acuífero.

Son lomos de gran pendiente y, debido a las condiciones físicas y a la naturaleza de los materiales, tienen una gran inestabilidad. La inexistencia de infraestructuras (sólo la pista forestal, y algunas edificaciones de piedra abandonadas), conduce a que el estado de conservación de estos espacios sea razonablemente bueno.


El clima está dominado por temperaturas bajas, escasas precipitaciones, muchas de ellas en forma de nieve, vientos constantes, en ocasiones muy fuertes y con una componente, debido a la altura, mayoritariamente noroeste (alisios superiores). La humedad relativa es baja la mayor parte del año y la insolación es muy alta, así como los indices de radiación solar. La nubosidad no es frecuente, y , casi siempre en forma de nubes medias y altas.

La alta naturalidad y singularidad de los elementos del paisaje, una presencia importante de formaciones vegetales y flora con gran tasa de endemicidad, y la práctica inexistencia de presencia humana continuada, conducen a que las dinámicas muestren un elevado grado de naturalidad y de calidad ambiental.

Pronto nos adentramos en los pinares, en el pasado considerados como Monte Público y en la actualidad, como Parque Natural, lo que ha llevado a un proceso histórico de varios años de conservación de los valores naturales ejemplificado en la conservación de las masas forestales. El sotobosque de este pinar es rico en escobones y jaras, que, sobre todo en los pequeños barrancos, conforman matorrales densos e intrincados. Acompañando a estas dos especies aparecen los jaguarzos, y excepcionalmente, en aquellos lugares afectados por el mar de nubes local, hayas, brezos y algunos madroños.

Esto conduce al mantenimiento de sistemas importantes, como la recarga del acuífero, el control de la erosión y degradación de los suelos, o la mejora en la calidad del aire.


Los principales retos ambientales se refieren al control de los incendios forestales, la gestión adecuada del uso público en todas sus vertientes (deportivo, recreativo, divulgativo, educativo, científico), la optimización de los aprovechamientos tradicionales, como la broza, el cisco o la pinocha, y la adecuada gestión de los recursos hídricos y de los paisajes generados por la actividad agraria, sobre todo en los sectores que se encuentras en los bordes de extensas zonas agrarias, como Los Pelados, La Dehesas o Las Vistas, dedicadas casi en exclusiva al cultivo de viña, en su mayoría de variedades blancas, que son en la actualidad productoras de una uva de alta calidad con la que se hacen los famosos vinos blancos de Los Pelados.


viernes, 14 de enero de 2011

La Dorsal de Abeque (Tenerife)




La dorsal volcánica de Abeque está formada por edificios volcánicos y pequeñas hoyas, que se superponen en un territorio provisto de rasgos evidentes de naturalidad y de escasa actuación humana en el paisaje, aunque existen un amplio número de pistas forestales, que parten desde la carretera de Chío a Boca Tauce (TF 38).
Los paisajes de coladas recientes y picón son muy vulnerables, no sólo debido a la inestabilidad evidente de los edificios volcánicos constituidos por piroclastos, sino también por las numerosas cuencas visuales existentes. Las masas de pinar actual, repoblado a partir de finales de los años cincuenta, no han sido objeto de labores silvoculturales que ha derivado en una evolución marcada por las dinámicas naturales.
Estos edificios volcánicos, de las Series III y IV, de diversas morfologías, desde conos típicamente efusivos (como Montaña Cascajo o Boca Cangrejo), hasta plenamente explosivos (como Los Poleos o Montaña Chica de Las Cuevitas) que generaron extensos campos de lapilli y coladas lávicas de diversa naturaleza, tanto “aa” como “pahoe hoe”, en los que medra un pinar canario bien establecido, conforman un paisaje armónico de mogotes, valles, y pasajes donde la presencia del pino no logra enmascarar el sustrato geológico, puesto que en estas facies óptimas, los ejemplares se establecen bastante separados unos de otros.
Los colores dominantes del sustrato son los negros de las escorias y los ocres de las zonas más evolucionadas (oxidaciones) y de la pinocha. Las pendientes de estos sectores son suaves, por lo que destacan aún más los edificios volcánicos construidos durante los procesos eruptivos tan frecuentes aquí, destacando el Chinyero, Samara, Cascajo, Montaña del Estrecho y Boca Cangrejo.


La porosidad de los materiales y su relativa juventud no ha permitido aun la existencia de procesos que labren una red hidrográfica destacable.En algunos de estos llanos, debido a procesos de cerramientos generados por frentes de colada o por el surgimiento de los edificios volcánicos, se forman sectores endorreicos al carecer las aguas de escorrentía de exutorios destacables. El pinar canario seminatural es prácticamente hegemónico en todo el espacio, aunque son los procesos geomorfológicos los que dominan la dinámica general del paisaje, destacando las formas constructivas, todavía frescas y sin relieves erosionados importantes. Los procesos de escorrentía controlada, que han acumulados finos y materiales arenosos en ciertos sectores, han contribuido aún más a atenuar los desniveles. En estas zonas más propicias se han establecido algunos elementos más hidrófilos, como helechos o escrofularias. Estos malpaíses y campos de piroclastos han sido colonizados, no sin esfuerzo, por diversas comunidades de vegetación rupícolas y primocolonizadoras: poleo de monte (Bystropogon origanifolius), liquenes (Stereocaulon vesuvianum), y otras especies que provienen de las formaciones de vegetación potencial colindante, es decir las vinagreras, malpicas, codesos, corazoncillos, escobones o tajinastes. Son interesantes los usos ganaderos, cinegéticos y apícolas que han tenido estos campos de volcanes.

miércoles, 5 de enero de 2011

Pinares de Arafo


En el municipio de Arafo es posible distinguir varios y densos bosques de la formación vegetal denominada pinar, compuesta por Pinus canariensis (el pino canario), que es el árbol más abundante y característico de la asociación, en la que pudo participar Juniperus cedrus (el cedro canario) en los sectores más altos del municipio.
Uno de los elementos más significativos del pinar es Chamaecytisus proliferus ssp. angustifolius (escobón), que puede llegar a ser dominante, no sólo en el sotobosque del pinar, sino también constituyendo matorrales, sobre todo en ciertos sectores de barrancos y en bordes cercanos a antiguas zonas de cultivo, en especial castañares y belloteros, tal y como ocurre en Articosia y Los Lomitos. Esta asociación, endémica de Tenerife, constituye el pinar por encima de la distribución teórica del sabinar, y su límite superior oscila entre 2.000 y 2.070 m.s.n.m. (altitud de la Montaña de Ayosa, que es la cumbre del municipio).
Los pinares típicos (Sideritido solutae-Pinetum canariensis) ocupan los sectores altos, apareciendo con profusión sobre los 1000 a 1900 metros sobre el nivel del mar.
En la zona de contacto, (ecotono), con los sabinares (existen muy pocos ejemplares, dispersos, sobre las coladas de la Media Montaña, en ciertos sectores del Lomo de Abarzo), es posible diferenciar el pinar térmico con jaguarzos, correspondiente con el límite inferior altitudinal de Sideritido-Pinetum canariensis, que se han convertido en un matorral de sustitución , sobre todo en aquellas zonas de cultivo abandonadas en la actualidad.
Como especies propias de esta zona, además de Cistus monspeliensis (jaguarzo), puede destacarse Euphorbia lamarckii (tabaiba amarga), que en esta comunidad tiene su límite altitudinal superior (sectores de Los Loros, Ajafoña
Estos sectores bajos son especialmente parcos en otras especies, siendo anecdótica la presencia de elementos de los bosques termoesclerófilos como Juniperus turbinata subsp. canariensis (sabina), Olea cerasiformis (acebuche) y Pistacia atlantica (almácigo).
Los escobonales de Chamaecytisus proliferus ssp. angustifolius son especialmente abundantes en Chivisaya, Media Montaña y Articosia.
Otras especies características son: Bystropogon canariensis (poleo de monte) y Sideritis oroteneriffae (chajorra).
Por su parte, en las áreas más elevadas (por encima de los 1.800 m.s.n.m.) y en contacto con las formaciones de retamares de alta montaña, se establecen pinares con retama del Teide, participando como especies acompañantes la retama del Teide (Spartocytisus supranubius) y el alelhí de monte (Erysimum scoparium).